El documento aborda el paradigma educacional enfocado en la educación infantil, destacando la importancia de considerar al niño como un sujeto con derechos y necesidades específicas. Se enfatiza la necesidad de un currículo flexible, inclusivo y adaptado a las características individuales y culturales de los niños, promoviendo el juego como herramienta central para su aprendizaje y desarrollo. Además, resalta la relevancia de la interacción social y el papel del adulto en la educación, asegurando que el proceso educativo esté alineado con el entorno social del niño.