La retroalimentación, también conocida como feedback, se refiere a las reacciones que manifiesta un receptor sobre la actuación de un emisor. Esta información es importante para que el emisor pueda enfocar su conducta. Existen dos tipos de retroalimentación: la negativa, que estabiliza la salida del sistema invirtiendo la dirección del cambio, y la positiva, que amplifica la señal original en lugar de estabilizarla. Ambos tipos requieren de un bucle de retroalimentación.