Los seres humanos pueden influir en su biología a través de pensamientos y sentimientos, afectando la salud física y emocional. La depresión debilita el sistema inmunológico, mientras que la alegría y la tranquilidad lo refuerzan, lo que demuestra la importancia de la conciencia en el bienestar. El proceso de envejecimiento puede acelerarse por la tristeza y la ansiedad, pero se puede contrarrestar viviendo con felicidad y paz.