El texto es una reflexión poética sobre la obra La Piedad de Miguel Ángel, en la que el autor, Pablo Mora, expresa su admiración por la belleza y el simbolismo de la escultura. A través de su experiencia en Roma, evoca la grandeza de la ciudad y la profundidad emocional que transmite la figura de la madre y el hijo en la obra. La narrativa destaca la conexión entre lo antiguo y lo moderno, y la eterna relevancia de Roma en la historia del arte.