El fracking es una técnica para extraer petróleo y gas de rocas de esquisto, cuya producción ha aumentado en EE. UU. aunque enfrenta desafíos de costo y preocupaciones ambientales. Los pozos de fracking tienden a agotarse rápidamente, requiriendo la perforación constante de nuevos pozos. Aunque el fracking puede proporcionar petróleo temporalmente, los altos costos y la declinación rápida de la producción limitan su efectividad a largo plazo.