Las fracturas nasales son las más comunes en traumatismos faciales, predominando en varones y adultos, y pueden ser causadas por agresiones, deportes, accidentes de tráfico y caídas. Su diagnóstico se basa en la historia clínica, la inspección física y estudios radiográficos, y el tratamiento incluye reducción cerrada o abierta dependiendo de la gravedad del traumatismo. Las complicaciones pueden incluir epistaxis, deformidades, y hemorragias, además de la dificultad para evaluar daños en quemaduras nasales.