Venezuela depende fuertemente de la industria petrolera, la cual ha contribuido a más de una cuarta parte del PIB en los últimos tiempos. Sin embargo, la actividad petrolera genera menos del 1% del empleo total. Para enfrentar la pérdida futura de ingresos petroleros, Venezuela necesita diversificar su economía y fortalecer otras exportaciones no tradicionales para sustentar el desarrollo económico a largo plazo cuando disminuya la producción de petróleo.