Las tres formas de interacción simbiótica son el mutualismo, el comensalismo y el parasitismo. El mutualismo es una relación beneficiosa para ambas especies, como la asociación entre plantas y bacterias fijadoras de nitrógeno. El comensalismo beneficia a una especie sin afectar a la otra, por ejemplo, las lapas que viven en las ballenas. El parasitismo es perjudicial para la especie huésped, como los piojos humanos que viven a expensas de las personas.