El documento habla sobre el servicio como centro del Evangelio y proyecto de Jesús, en oposición al egoísmo y la dominación. Indica que los rectores deben servir a los demás de forma concreta, entregándose a los estudiantes, profesores y personal. Finalmente, señala que el trabajo de los rectores no debe ser sobre poder o jerarquía, sino sobre calidad humana y hacer de los colegios lugares de vida plena, justicia y paz.