Las grasas trans son perjudiciales para la salud y aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer. Se forman a través de un proceso de hidrogenación que convierte aceites vegetales líquidos en sólidos. Aunque se usaron para reemplazar grasas saturadas, estudios mostraron que las grasas trans son aún más dañinas. Muchos países y ciudades han prohibido o limitado el uso de grasas trans.