La guarda y custodia implica la responsabilidad de uno de los progenitores por el cuidado diario del hijo con quien convive. La guarda puede ser compartida de mutuo acuerdo entre ambos padres. La patria potestad puede ser privada a los padres si maltratan o ponen en riesgo a los hijos, incumplen sus deberes, o son condenados por delitos contra ellos. Se requieren autorizaciones para que los niños viajen dentro o fuera del país.