El documento proporciona directrices para el uso seguro del ultrasonido médico. Establece que el ultrasonido sólo debe usarse para diagnóstico médico por personas capacitadas, con niveles de potencia lo más bajos posible y tiempos de examen cortos. También indica que no hay evidencia de daño por ultrasonido diagnóstico, pero se debe minimizar la energía depositada en el cuerpo y entender los posibles efectos térmicos y mecánicos.