www.muyhistoria.es
Grandes hallazgos
arqueológicos
LOS MAYORES DESCUBRIMIENTOS DE LA HISTORIA
Nefertiti, Tutankamón,
el Ejército de Terracota...
¡las joyas más importantes
de la Arqueología!
Saqueadores del pasado
En los yacimientos
españoles
Bombas contra
la cultura
Tesoros bajo el agua
Nº63
DOSSIER
EL MUNDO
ANTIGUO SALE
A LA LUZ
Egipto, Persia,
Grecia, Roma...
Ya en tu quiosco
OBJETIVO:
FRENAR LAS ALERGIAS
SUMARIO
EDITORIAL
¿Qué haríamos
sin la Arqueología?
Los grandes museos europeos
que exhiben, ufanos, joyas
de tiempos pretéritos no están en
crisis. Riadas de visitantes se agol-
pan delante de sus vitrinas, pug-
nando por atisbar el cabello peli-
rrojo que aún conserva la momia
del faraón Ramsés II o la elegante
curva del cuello de la eternamente
moderna reina del Nilo: Nefertiti.
Hoy podemos contemplar todos
estos tesoros gracias a la ciencia
que descubre y data el pasado: la
Arqueología. Además, esta disci-
plina posee una cualidad singular:
la de convertir los mitos en reali-
dad, como demostró Schliemann
al confirmar que la guerra de
Troya no fue una fabulación de
Homero, sino una sólida pieza de
la Historia de la antigua Grecia.
Hasta mediados del siglo XIX,
los hallazgos de restos de pasa-
das civilizaciones se debían a des-
cubrimientos más o menos azaro-
sos, cuyo producto se destinaba
a engrosar colecciones reales o
engalanar plazas y museos de
capitales europeas. Valgan como
ejemplo los pedazos de la des-
mantelada Acrópolis de Atenas
trasladados al Museo del Louvre,
en París, y al British de Londres.
En las siguientes páginas encon-
trarán variados aspectos de esta
poliédrica y apasionante ciencia:
desde sus joyas más espectacula-
res a la bárbara destrucción actual
de importantes vestigios culturales
a manos de terroristas.
MAYO 2015
EN ESTE NÚMERO:
Presentación: El oficio
de arqueólogo 4
Visual: Piezas del
Museo Arqueológico
Nacional 12
El expolio
del mundo antiguo 20
En los yacimientos
de España 30
Los descubrimientos
más espectaculares 38
Técnicas y metodología
de datación 72
La destrucción del
patrimonio histórico 78
Hallazgos de la Arqueo-
logía subacuática 84
Entrevista:
Miguel Ángel López 8
Curiosidades 28
P & R 70
Guía de Lugares 92
Panorama 94
Próximo número 98
SECCIONES
Palma Lagunilla
Directora
(plagunilla@gyj.es)
En Twitter: @_plagunilla
NINESMÍNGUEZ
PORTADA: AGE / NATIONAL GEOGRAPHIC (MONTAJE FOTOGRÁFICO: JOSÉ ANTONIO PEÑAS).
Reliquias ocultas 45
Fósiles rescatados.......... 46
Restos de Oriente.......... 52
Ruinas grecolatinas....... 58
Asia yAmérica................ 64
DOSSIER
Carlos León
Arqueólogo subacuá-
tico, combina la acti-
vidad docente con
las prospecciones
marinas de pecios.
Jorge García
Profesor de Arqueolo-
gía en la Universidad
Complutense de Ma-
drid, especializado en
la Antigüedad clásica.
MiguelÁngelLópez
Relevante figura de la
Arqueología interna-
cional, centrada en la
recuperación del pa-
trimonio histórico.
Han colaborado en este número:
45El rescate de
civilizaciones
olvidadas.
No hubiera sido
posible trazar la ca-
dena evolutiva de
la humanidad sin
conocer los vesti-
gios hallados por
aquellos perseve-
rantes arqueólo-
gos que no cejaron
en su empeño de
dar luz al pasado.
Vestigios
deantiguos
pueblos
20
El pillaje de joyas milenarias.
Valiosas piezas de la Antigüedad fueron objeto de rapiña; una
práctica habitual entre las clases más adineradas de la Europa ilus-
trada, pues ansiaban aumentar sus exclusivas colecciones de arte.
30Exploraciones en
terreno español.
El descubrimiento de
restos de nuestros ante-
pasados en España se
dio, en ocasiones, de
forma casual; así ocurrió
con los hallazgos pre-
históricos de Atapuerca
(Burgos) en 1976.
78Un devastador
daño colateral.
Muchos tesoros ar-
queológicos son da-
ñados e, incluso, des-
truidos a causa de las
guerras. Con su caí-
da, se esfuman siglos
de Historia y años de
investigación.
GETTY
ALBUM
GETTY
Colonia sibarita del mar Jónico.
En la región italiana de Calabria se en-
cuentra la ciudad de Síbari, cuyos res-
tos arqueológicos se exploraron en la
década de los años sesenta del s. XX.
LA EXCAVACIÓN HISTÓRICA COMO DISCIPLINA CIENTÍFICA
El oficio de
arqueólogoLa Arqueología, como materia de estudio, ganó su puesto entre las Ciencias
Sociales al revestirse de una metodología que definió su profesionalización en la
segunda mitad del s. XIX, aunque no se consolidó hasta el siglo pasado.
Por Jorge García Sánchez, arqueólogo
GETTY
MUY HISTORIA 5
D
e prestar fe a dos historiadores romanos contem-
poráneos, Tácito y Suetonio, en el año 65,Nerón,
aquienselehanendilgadotodaclasededescabe-
lladas extravagancias, se embarcó en una insen-
sata aventura que terminó por arruinar el erario imperial.
El emperador romano fue convencido por un caballero de
origen cartaginés, Ceselio Baso, de que un sueño le había
revelado que en el subsuelo de una de sus propiedades se
ocultaba el magnífico tesoro de Dido –la fundadora y reina
de Cartago–. Nerón confió al mando de Baso sus mejores
galeras y soldados, a fin de que arrancasen de la tierra esas
riquezas inesperadas. El emperador había creído a ciencia
ciega en este vaticinio onírico con visos de autenticidad,
pues en él se delineaban pasadizos recubiertos de antiguos
vestigios, grandiosos edificios consumidos por el paso
del tiempo y gruesas columnas pétreas aún sostenidas en
pie, amén del codiciado oro fenicio. El lance, obviamente,
concluyó en fiasco, con Nerón empobrecido a causa de su
excesiva prodigalidad, el informante soñador despojado
de sus bienes y Dido con su fortuna, aún a buen recaudo,
detrás de los recios portones del mito.
Quién es quién en la Arqueología. Me resulta inevi-
table cotejar este atractivo episodio de la leyenda negra
neroniana –algunos lo elevarían a la primera empresa
anticuaria de Estado– con la actividad de depredación
patrimonial puesta en práctica por los meros saqueado-
res de tumbas y los cazadores de tesoros aficionados, a
menudo encumbrados a arqueólogos pioneros en la lite-
ratura, no exenta la científica. A lo largo de los siglos, el
registro arqueológico ha sido vulnerado por causas aje-
nas al interés por conocer el comportamiento del ser hu-
mano y la historia de las sociedades en las que se insertó
en el pasado, que es el objetivo último de la Arqueolo-
gía. Personajes célebres de la profesión ambicionaron
una compensación económica a cambio de su rapaci-
dad, como el italiano Giovanni Battista Belzoni, quien a
sueldo del consulado británico, durante los estertores
napoleónicos, despojó a Egipto de obeliscos, de
sarcófagos y de colosales esculturas, y además
no tenía ningún reparo en admitir que el obje-
tivo de sus investigaciones residía en robar-
les sus papiros a los egipcios; otros buscaban cincelar su
nombre con letras doradas en los anales del anticuariado
y, de paso, espolear a su nación en la carrera imperialista
por el saqueo internacional de la cultura ajena, como es
el caso de las excavaciones de Austen Henry Layard en los
palacios asirios del Próximo Oriente a mediados del siglo
XIX. Incluso los había que, partiendo de un compromi-
so honesto para con la memoria de las civilizaciones, no
dudaron en destruir aquellas reminiscencias arqueológi-
cas que les causaban indiferencia, y citaré al excavador
de Troya, Heinrich Schliemann, que en la esperanza de
desenterrar la supuesta metrópolis homérica
desmanteló sin piedad los niveles corres-
pondientes a la decena de ciudades de cro-
nología posterior.
La importancia del contexto. Estos ejem-
plos no sólo nos indican el tipo de figuras
amateur que practicaban la Arqueo-
logía de hace dos siglos –un forzudo
de circo, un diplomático y un co-
merciante retirado–, sino que de-
muestran que la aproximación a los
yacimientos, al no verse reforza-
da por los pilares de una ciencia
plenamente asentada, no había
progresado en exceso desde
los tiempos de Nerón. Pe-
ro cada proceder debe
contemplarse desde la
óptica de su marco his-
tórico, y la evolución de
la disciplina arqueológica,
de manera semejante a la
del resto de ciencias, se fue
modelando en base a las
realidades ideológicas, so-
ciales y políticas que actua-
ron sobre ella.
Al igual que sucede con
todas las crónicas, la de la
Arqueología admite múltiples
enfoques en los que se englo-
ban desde los técnicos y meto-
Intento de sa-
queo. El empera-
dor romano Nerón
(dcha.) fue enga-
ñado con una argu-
cia que le prometía
una gran fortuna,
la de Dido (abajo),
fundadora de Car-
tago. Movido por la
avaricia, Nerón se
propuso expoliar
el oro escondido
de la reina cartagi-
nesa, pero falló en
su empresa.
Ciudad del mitohomérico.Los restos de la antiguaTroya(arriba)
fueron identificados por elalemán Heinrich Schliemann enel s. XIX
enlacolina deHissarlik,situada en la penínsulaturca deAnatolia.
AGE
LIBRO
Breve historia de
la Arqueología,
Jorge García Sán-
chez. Ediciones
Nowtilus, 2014.
Esta obra no sólo
se limita a mostrar
los grandes descu-
brimientos arqueo-
lógicos, sino que
profundiza en los
contextos de
tales hallazgos.
AGE
dológicos hasta los de las tendencias teóricas, pasando por
los institucionales, y sin omitir los de los descubrimientos
que más han impactado en la imaginación humana. Es ne-
cesario incidir en el papel de la Arqueología como un ins-
trumento creador de identidad a dos niveles diferentes,
individual y comunal, derivado de su poder para legitimar,
investigar, cuestionar y desvelar el pasado.
Una vez superado el centrismo imperante en los estudios
históricos sobre la civilización griega y latina –práctica-
mente los únicos sujetos a análisis hasta la Ilustración–,
los humanistas se dieron cuenta de que los objetos también
poseennarracionessingularesquecontar,asíquelosintro-
dujeron en los discursos históricos referidos al clasicismo.
El mensaje que se desprendía de las antigüedades hablaba,
entonces, de la consecución de honores, de glorias impe-
riales, del valor de hombres eminentes, de la filosofía y de
la moral de esos sabios togados. Estas virtudes bien podían
trasladarse a la personalidad que deseaba reflejar el privi-
legiado poseedor de las piezas, desde aristócratas a pontí-
fices y monarcas, que a la par las convirtieron en un signo
inconfundible de opulencia. Así se fueron conformando las
suntuosas colecciones de esculturas y relieves, cuyo presti-
gio se difundió por toda Europa. Esas obras de arte antiguas
provenían, en su mayoría, de las excavaciones ejecutadas
en las propias villas señoriales. En este sentido, el coleccio-
nismo de antigüedades corrió parejo al desarrollo arqueo-
lógico, porque impulsó las acciones de recuperación de los
vestigios que los eruditos luego interpretaban.
Sobre todo los citados Belzoni y Layard resultan claros
exponentes de cómo la aureola personal que tributaba
la Arqueología no sólo no entraba en contradicción, si-
no que robustecía el brillo científico del que alardeaban
sus patrones. En el siglo XIX vivió su apogeo la obsesión
acerca de las raíces histórico-culturales de la patria, y a
la Arqueología le tocaría ejercitar un papel crucial en ella.
Cada Estado se comprometió a averiguar sus elementos
lingüísticos y culturales distintivos frente a los de los
países vecinos; la singularidad histórica común de sus
ciudadanos, eje fundamental de la cohesión política. Los
mismos monumentos que manifestaban una identidad
precisa en los individuos asumían ahora la capacidad de
conferírsela a la nación entera.
Aprender a amar las ruinas. A medida que la conserva-
ción patrimonial y las legislaciones preventivas cobraron
una prioridad fundamental en las políticas gubernamen-
tales, la Arqueología se fue profesionalizando, apartándo-
se de la esfera de la iniciativa privada. Sin embargo, el pe-
ligro de que los Estados se impusieran como los garantes
de la preservación monumental estribaba en que la Ar-
queología, utilizada como arma política, fundamentaba
así acciones realmente injustificables en regiones a cuyos
gobiernos y habitantes se consideraba poco más que sal-
vajes incapaces de apreciar la herencia de las civilizacio-
nes milenarias que poblaron esas tierras. Hasta el periodo
de entreguerras, las potencias occidentales se disputa-
ron el mapa arqueológico del Mediterráneo; con Egipto,
Asia Menor y el Próximo Oriente como principal campo
de batalla de la ciencia europea. Por fortuna, en no pocos
casos, los nuevos arqueólogos al servicio del colonialis-
mo se asentaban durante largos periodos de tiempo en los
países horadados, en los que aprendían a amar sus ruinas
y se formaban en los estudios epigráficos, arquitectóni-
cos, topográficos y artísticos locales, mientras aplicaban
las metodologías modernas de excavación. Flinders Petrie
en Egipto, o Leonard Woolley y Robert Koldewey en sus
respectivos trabajos arqueológicos en Ur y en Babilonia se
cuentan entre los más sugerentes.
La segunda mitad del siglo XX hizo germinar una re-
novada cordialidad arqueológica entre los países. Re-
gresando a Cartago, la década de 1970 se abrió con la co-
laboración de doce países –España faltó a esta cita– en
una campaña multinacional de la UNESCO que desplegó
el arsenal técnico que la Arqueología ofrecía en esas fe-
chas. Se trató de un intento de salvar el patrimonio uni-
versal de la ciudad de Barca (Libia), donde se realizaron
prospecciones geofísicas, arqueología urbana, estudios
medioambientales, petrológicos, faunísticos, paleobo-
tánicos, numismáticos, cerámicos, análisis y excavación
estratigráfica, etc. Constituyó un esfuerzo que superaba
los sueños más ambiciosos de Nerón y de Ceselio Baso.
Progreso metodológico. La restauración arqueológica evolu-
cionó con los avances tecnológicos. En el Museo Nacional de Ná-
poles se analizan piezas de marfil (arriba) descubiertas en 2001.
PERSONAJE
Sir Leonard
Woolley
(1880-1960).
Este explorador
británico, cono-
cido por sus ex-
cavaciones de la
antigua ciudad
sumeria de Ur, es
considerado el
primer arqueólo-
go moderno.
AGEALBUM
WEB
bit.ly/1k0Lpyp
La web de la
Unesco recoge la
información sobre
el patrimonio mun-
dial, en el que se
incluyen yacimien-
tos arqueológicos
diseminados por
todo el globo.
La segunda mitad del siglo XX hizo germinar
la cordialidad arqueológica entre los países
MUY HISTORIA 7
ENTREVISTA CON
Usted ha dirigido el equipo que ha levantado
eltercergigantedeMemnón,enlasafuerasde
la ciudad egipcia de Luxor. ¿Qué importancia
tiene la recuperación de este nuevo coloso?
El proyecto, bajo la dirección de la ar-
queóloga germano-armenia Hourig Sou-
rouzian, comprende la excavación, restau-
ración y musealización del templo funerario
de Amenofis III desde el año 2000. Para ello
hay un gran equipo de arqueólogos, egip-
tólogos, restauradores, documentalistas,
arquitectos, etc. Yo dirijo la reconstrucción
de la estatuaria colosal desde 2004, en co-
laboración con el egiptólogo alemán Chris-
tian Perzlmeier y el egipcio Mohammed Ali
Gassab. La importancia de la recuperación
del tercer coloso radica en que hasta ahora
PERFIL
PROFESIONAL
Este soriano naci-
do en 1963 finalizó
la carrera de His-
toria, especiali-
dad en Arqueolo-
gía, en la
Universidad Autó-
noma de Madrid
en 1987.
Posteriormente se
graduó en la Es-
cuela de Conser-
vación y Restaura-
ción de Bienes
Culturales de Ma-
drid. En los últi-
mos años, Miguel
Ángel López Mar-
cos ha excavado y
recuperado más
de cincuenta yaci-
mientos arqueoló-
gicos.
Aunque la campa-
ña de Luxor (Egip-
to) es la más des-
tacada, este
arqueólogo espa-
ñol también ha
participado en
otros trabajos in-
ternacionales, co-
mo los llevados a
cabo en Tan-Tan
(Marruecos) o en
el Foro de Roma
(Italia). A través
de la empresa Te-
rra-Arqueos, de la
que forma parte,
López Marcos ha
desarrollado pro-
cesos de restau-
ración en diversos
lugares de Espa-
ña, como, por
ejemplo, en las
termas romanas
de As Burgas, en
Ourense, en el
castro de Baroña
(A Coruña) o en el
castro de la Dehe-
sa de la Oliva
(Madrid).
sólo se conocían los dos colosos de Mem-
nón como únicos restos del templo, por lo
que este nuevo coloso cambia los libros de
Historia. Además se trata de la mayor re-
construcción colosal del mundo, con más
de trescientas toneladas de peso.
¿En qué circunstancias y cuándo se descu-
brió esta gigantesca figura egipcia?
En realidad siempre se supo que estaba
allí. Hay que tener en cuenta que la icono-
grafía y los sistemas constructivos cumplen
esquemas repetitivos, y normalmente tam-
bién comparten los mismos recursos ar-
quitectónicos. Hasta ahora, nunca se pudo
acometer la colosal empresa por su com-
plejidad técnica y su costoso presupuesto.
¿Cómo llegó a estar involucrado en el tra-
bajo de reconstrucción del tercer coloso de
Memnón en el valle del Nilo?
Después de algunos cometidos en Ma-
rruecos o Roma, participé en dos campañas
delamisiónespañolaenEgipto;unadeellas
emplazada en Heracleópolis Magna (Beni
Suef), y la otra en Dahshur; primero colabo-
rando en la restauración del templo del valle
delapirámideromboidaly,después,enlare-
cuperacióndelpiramidióndelamonumental
pirámideRoja.Deahí,metrasladéaLuxorpa-
ra comenzar con este gigantesco proyecto.
¿Qué función cumplían los tres colosos?
Los colosos flanquean habitualmente las
entradas de cada pilono. En el templo de
Amenofis III hay tres pilonos; por lo tanto,
son seis los colosos, en pares de dos. En la
campaña actual pondremos en pie el cuarto
gigante de ciento cincuenta toneladas, por
lo que quedarían pendientes otros dos. Los
colosos representan al faraón, y son escultu-
ras majestuosas y solemnes que, además de
embellecer el templo, lo que buscaban era la
glorificacióndelosreyesquerepresentaban.
¿Qué ocurrió con el gran templo funerario de
Amenofis III en la antigua ciudad de Tebas?
Fue el mayor templo funerario de Tebas;
sin embargo, estaba construido en terre-
nos inundables por las crecidas del Nilo,
y pronto se vieron afectados los cimien-
tos. El terremoto de época ramésida (s. XIII
a.C.) acabó con gran parte de la estructura
y el templo fue abandonado. Los restos ar-
quitectónicos fueron reaprovechados por
otros faraones, como Merenptah o Ramsés
III, para construir sus templos.
¿Podría contar de dónde proviene la leyenda
del quejido de los colosos de Luxor?
Laleyendaesunacosaylarea-
lidad científica, otra. Egipto siem-
pre tuvo un atractivo turístico.
Griegos y romanos ya admiraban
la grandeza de sus obras. Fue en
aquellaépocacuandoseobservó
Desde 2004, Miguel Ángel López
Marcos dirige la reconstrucción
monumental de la estatuaria colo-
sal del templo funerario de Ame-
nofis III en Luxor (Egipto). Es la
primera vez que un español asu-
me la dirección de un proyecto de
ejecución de estas característi-
cas. El 13 de febrero de 2012 fi-
nalizó con éxito la operación más
importante: el levantamiento del
tercer coloso de Memnón, que
permanecía oculto en un terreno
arcilloso e inestable. Un ejército
de trescientos obreros ayuda-
dos de modernos cojines de aire
comprimido logró conducirlo a
tierra firme. “Lo primero fue efec-
tuar un estudio de las grietas. Ha-
bía muchas superficiales y alguna
más profunda. El lado izquierdo
del coloso sufría graves daños,
mientras el derecho, que había
permanecido sumergido, conser-
vaba en buen estado una figura
de Tiye, la gran esposa de Ame-
nofis III”, recuerda López Marcos.
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ MARCOS
“En la campaña actual pondremos en
pie el cuarto coloso de Memnón”
López Marcos, arqueólogo de firme vocación, ocupa un destacado lugar en el campo de
la recuperación del patrimonio histórico a nivel mundial. Con la convicción de que la Arqueología
reconstruye la Historia, el restaurador soriano nos detalla su experiencia egipcia en esta entrevista.
Por Fernando Cohnen, periodista
Un arqueólogo español entre gigantes egipcios
El tercer coloso
de Memnón es
una estatua
de cuarcita con un
peso que supera
las 300 toneladas.
MIGUELÁNGELLÓPEZMARCOS
8 MUY HISTORIA
que, especialmente al amanecer, en el inte-
rior de la estatua se producía un chirrido que
pronto se asoció a la aurora boreal que llora-
balamuertedesuhijoMemnón.Cadamaña-
na, como dice la leyenda, gimoteaba y pedía
al dios Júpiter que resucitara a su adorado
hijo, aunque solamente fuera una vez al día.
¿Qué explicación nos da el ámbito científico
a ese fenómeno de las estatuas de Memnón?
En realidad, la cuarcita sedimentaria es
muy sensible a los cambios de humedad y
temperatura que se producen en el ambien-
te. Una gran grieta estructural abierta en el
coloso, que se fracturaba cada vez más,
producía un chirrido característico por di-
ferencia de dilatación entre una superficie
y otra. Era un sonido casi metálico, similar al
queoímoshabitualmenteengrandesestruc-
turas. Con el paso del tiempo, la fractura fue
creciendo hasta que se produjo el derrum-
bamiento con el terremoto del año 27 a.C. El
temblorhizocaerlamitadsuperiordelaesta-
tuaylagrieta,igualmente,sesiguióabriendo
hasta que dejó de rozar una superficie con
otra. En el año 199, el primer emperador ro-
mano de origen norteafricano, Septimio Se-
vero, emprendió la restauración del coloso
para recuperar el legendario gemido. Pero
el intento de reconstrucción fue en vano, ya
que era imposible que el coloso volviese a
llorar, al no existir roce entre las superficies.
Siempre que se presenta una novedad de ar-
te egipcio, se organiza un gran revuelo inter-
nacional. ¿Por qué cree que sigue ejerciendo
tanta fascinación el Egipto milenario?
La fascinación depende de cada uno.
Unos ven el misterio, lo oculto, lo prohibido,
laincertidumbre,lasmaldiciones ocualquier
tipo de referencia entre este mundo y el de
más allá. Para mí, la fascinación radica en la
grandeza de una civilización que apostó por
realizar las obras más grandes de la huma-
nidad. Influenciados por la religión, los anti-
guos egipcios fueron capaces de seccionar
y transportar una montaña de cuarcita de
casi mil toneladas, montarla en un barco y
trasladarla setecientos kilómetros contraco-
Al rescate de re-
liquias. López
Marcos, uno de los
arqueólogos más
afamados de la
Península, está es-
pecializado en la re-
cuperación del pa-
trimonio histórico.
MIGUELÁNGELLÓPEZMARCOS
MUY HISTORIA 9
ENTREVISTA CON
el caso del templo funerario donde trabaja-
mos, la financiación y el presupuesto son
mayores por las dimensiones del mismo y
la grandiosidad de la estatuaria. En la ac-
tualidad, el equipo se compone de veinte
técnicos y trescientos obreros locales.
¿En qué otros trabajos de restauración ar-
queológica ha participado hasta ahora?
Soy arqueólogo y restaurador freelance
desde 1987. Me he especializado en la mu-
sealizacióndeyacimientosarqueológicosen
colaboraciónconempresasespecializadaso
instituciones, como el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas. Recientemente
destacan las intervenciones en el castro de
Baroña (A Coruña), el yacimiento de la forta-
leza musulmana de Qalat Abd al-Salam (Ma-
drid), el castillo de Rocha Forte (A Coruña),
el castro del Chao Sanmartín (Asturias), el
castro de San Cibrao de Las (Ourense), los
yacimientos prerromanos y romanos de Las
Médulas (León), el castro de Santa Tegra
(Pontevedra), el mausoleo romano de Arro-
yomolinos (Madrid) o el castro de la Dehesa
de la Oliva (Madrid), entre otros muchos.
¿Cree que se están protegiendo y conser-
vando suficientemente los yacimientos ar-
queológicos españoles?
Por desgracia, la crisis económica se ha
llevado por delante el trabajo de muchos
años de conservación del patrimonio. La
falta de recursos ha cortado casi de raíz las
labores de mantenimiento, capítulo esencial
en la conservación de yacimientos. En Es-
paña sería una solución que se potenciase
una ley de mecenazgo para facilitar la inver-
sión privada, como ocurre en el extranjero.
Una vez descubierto un gran yacimiento ar-
queológico, cabe imaginar que la segunda
fase es la de conservarlo y restaurarlo.
Depende de lo que se haga tras el des-
cubrimiento y la excavación. Una vez do-
cumentado se puede volver a tapar, en el
caso de que no existan posibilidades para
su recuperación. En caso de que se quiera
valorar lo encontrado o crear un museo, la
intervención debe ser inmediata tras la ex-
cavación. Eso simplifica los costes y facilita
que la protección sea el primer objetivo.
¿Qué camino debe seguir un joven español
que se quiera dedicar a la recuperación y
restauración del patrimonio histórico?
Lo más importante es que exista una vo-
cación, real y firme, ya que el camino no es
fácil. La formación es otra parte fundamen-
tal. Conviene adquirir la mayor cantidad de
conocimientos posible para después poder
aplicarlos en la especialización escogida.“Este tercer coloso cambia los libros de Historia”
Aventura faraó-
nica. López Mar-
cos ha trabajado en
varios enclaves ar-
queológicos egip-
cios antes de llegar
a Luxor. Arriba, el
egiptólogo soriano
llevando a cabo ta-
reas de recupera-
ción del piramidión
que coronaba la pi-
rámide Roja de
Dahshur (Egipto).
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ MARCOS
rriente hasta ubicarla en el templo funerario.
Eso es grandioso, si se tiene en cuenta que
el hierro no se había inventado y los medios
tecnológicos eran escasos. Incluso hoy en
día, con todos los medios existentes, si se
realizase algo parecido sería calificado de
inmediato como una obra faraónica.
¿Qué opinión le merece el arte egipcio?
Desde una época muy temprana, los
egipcios rompieron los esquemas con el
desarrollo de un lenguaje pictográfico úni-
co y con una concepción muy singular de la
belleza, de las proporciones, del color, etc.
Merecen especial atención los pulidos y
acabados de estatuas colosales realizadas
con materiales tan duros como la cuarcita o
el granito (dureza 7 en la escala de Mohs).
Una labor que se hizo con otras piedras al-
go más duras como la diorita. Desbastar la
roca requería mucha habilidad, además de
gran paciencia.
Viéndolo desde fuera, da la sensación de
que el hallazgo de una momia de un per-
sonaje importante otorga mucho prestigio
a un arqueólogo. Pero los descubrimientos
supuestamente menores también aportan
nueva información sobre aquella civiliza-
ción. ¿Qué opina usted?
Paraunarqueólogo,elhallazgopuntualde
una obra espectacular es sólo eso, un des-
cubrimiento concreto. Lo más importante es
completar un registro de todo el material er-
gológico, que abarca todas las dimensiones
tangibles de una cultura que acompañan a
ese hallazgo puntual. De esa manera se pue-
dereconstruirunmomentohistóricopreciso.
¿Queda algo por descubrir en Egipto?
Teniendo en cuenta que la civilización
egipcia se extendió por casi todo el mundo
conocido y, temporalmente, se desarrolló
durante más de tres mil años, es lógico
pensar que aún queda mucho por descu-
brir. Es habitual que se produzcan hallaz-
gos en las excavaciones actuales. De igual
forma, se descubrió y profanó mucho en
épocas pasadas, cuando se comerciaba
con el patrimonio o cuando se desprecia-
ba, utilizándose a veces las momias como
combustible en locomotoras de vapor. El
lógico proteccionismo del gobierno egip-
cio ayudará a que ese patrimonio de incal-
culable valor sea preservado.
¿Es necesario contar con gran cantidad de
grandes patrocinadores privados para llevar
a cabo un trabajo de restauración como el
que usted realiza en Luxor?
En general, hace falta el patrocinio pri-
vado. La mayor parte de las intervenciones
cuenta con el apoyo económico de parti-
culares, empresas o fundaciones que, de
una u otra manera, sienten una atracción
especial hacia lo faraónico. Especialmente
en estos tiempos, la ayuda oficial es compli-
cada y escasea por la crisis económica. En
MIGUELÁNGELLÓPEZMARCOS
300
obreros,
ayudados de mo-
dernos cojines de
aire comprimido,
lograron levantar el
tercer coloso de
Memnón del terre-
no arcilloso e ines-
table en el que se
hallaba oculto.
10 MUY HISTORIA
SOLO EN EL CORTE INGLÉS
compraonlinecompraonline
Piezas de una
colección única
Cuatro hallazgos fundamentales en nuestro país,
procedentes de la Prehistoria, la Protohistoria,
Roma y la Alta Edad Media, pueden verse en la
actualidad en el renovado MAN.
Por Iria Pena Presas, historiadora
LAS JOYAS DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL (MAN)
CALZADO DEL
NEOLÍTICO
A finales del siglo
XIX, Manuel de
Góngora y Martínez
descubría en la cueva
de los Murciélagos
(Granada) un grupo
de objetos entre los
que destacaba todo
un conjunto fabri-
cado con esparto, en
el que sobresalen los
cestillos, utilizados
en las tareas de la
vida cotidiana, y que
escondían sobras de
ocre, restos de cabe-
llo humano y semillas
de adormidera, una
planta utilizada en
la actualidad para la
fabricación de opio,
morfina o codeína,
por lo que ha sido
considerada la pri-
mera muestra del
uso de plantas
opiáceas en
la Prehisto-
ria. Destacan
también las
sandalias, con
un diseño casi
idéntico a alguno
de los que se utilizan
en la actualidad. Así,
este grupo de objetos
de uso cotidiano que
salvaguarda el Museo
Arqueológico Nacio-
nal es el testimonio
más antiguo de ces-
tería realizada en la
península Ibérica.
IRIAPENA
MUY HISTORIA 13
UN ENIGMA
TALLADO
EN PIEDRA
Pocas piezas han reu-
nido a más expertos a
su alrededor que este
monumento funera-
rio ibérico conocido
como la Torre de Po-
zomoro, encontrado
en Chinchilla (Alba-
cete). En esta obra ar-
quitectónica del siglo
VI a.C. se refleja el
estatus social del
difunto, por lo que se
acompaña de figuras
zoomorfas relaciona-
das con la divinidad y
el Más Allá. La rique-
za del conjunto hace
pensar a los expertos
que aquí yacía un rey,
que habría sido inci-
nerado con su rico
ajuar. Entre los relie-
ves más interesantes
de la Torre, el de su
cara este, en el que se
representa la escena
de un banquete. A la
derecha del mismo
aparece un monstruo
que sujeta un cuchi-
llo, con la intención
de sacrificar al perso-
naje que está intro-
ducido en un caldero.
A la izquierda, el dios
infernal de doble
rostro se sienta en un
trono, mientras sujeta
con una mano un ja-
balí y, con la otra, un
cuenco en el que hay
un ser humano que se
dispone a comer.
14 MUY HISTORIA
IRIAPENAIRIAPENA
MAN.GONZALOCASES.
16 MUY HISTORIA
ESPLÉNDIDO
ARTE ROMANO
Los romanos, ade-
más de su lengua,
su organización y su
cultura, dejaron en
la antigua Hispania
impresionantes obras
artísticas que reflejan
su gran sensibili-
dad hacia la belleza.
Buena muestra de
ello son los enormes
mosaicos que con-
serva el Museo Ar-
queológico Nacional
en una de sus salas.
El primero de ellos
reproduce los Tra-
bajos de Hércules
alrededor de una
imagen principal que
representa a Hércules
y Ónfale. Este mosai-
co fue encontrado en
1917 en la localidad
valenciana de Liria.
El segundo de los
mosaicos, en el que
figura un busto de
un hombre cubierto
parcialmente con una
túnica roja, en cuyo
hombro se apoya un
cuerno de la abun-
dancia con frutos y
una serpiente enro-
llada alrededor del
mismo, es conocido
como el Genio del
Año. Se desconoce
el lugar exacto de
procedencia de esta
pieza, y sobre ella
los expertos tienen
diversas teorías. El
último de los mosai-
cos, encontrado en
Palencia, tiene en su
octógono central un
gorgoneion, la más-
cara de la Gorgona
Medusa, que aparece
con el ceño y la frente
fruncidos. Su icono-
grafía alude a la fer-
tilidad y a la riqueza,
ya que en el mosaico
completo aparecen
las cuatro estaciones.
MAN.RAÚLFERNÁNDEZRUIZIRIAPENA
UN TESORO DE
REYES VISIGODOS
Pocas piezas del
Museo Arqueológico
Nacional impresionan
tanto como este con-
junto de orfebrería
visigoda, hallado a
finales del s. XIX en
la localidad toledana
de Guadamur. Cono-
cido como el Tesoro
de Guarrazar, está
compuesto por 10 co-
ronas, una esmeralda
con una Anunciación
tallada y 8 cruces.
Estas piezas sirvieron
como ofrendas de
emperadores, reyes
y personajes de alto
rango a alguna de las
basílicas de la capital
del reino, Toledo. Las
coronas se colgaban
sobre el altar, para
representar el vínculo
entre la monarquía,
simbolizada por
ellas, y la divinidad,
representada por
las cruces. De este
modo se legitimaba
el poder terrenal,
cuya cabeza visible
era el rey. Entre las
joyas más impresio-
nantes del conjunto,
la corona votiva de
Recesvinto (649-
672), que él mis-
mo ofrece, según
la frase que cuel-
ga de la misma,
RECCESVINTHUS
REX OFFERET.
MAN.SANTIAGORELANZÓN
18 MUY HISTORIA
IRIAPENA
IRIAPENA
EL EXPOLIO DEL MUNDO ANTIGUO
Saqueadores delLa rapiña de piezas de la
Antigüedad fue una práctica
habitual, entre las clases
más pudientes de la Europa
ilustrada, para aumentar las
colecciones privadas de arte.
Por José Ángel Martos, periodista y escritor
Lo que queda en pie. El Foro
Romano acoge numerosas e im-
portantes ruinas como el templo
de Saturno (dcha.) y el arco de
triunfo del emperador Tito (ctro.).
GETTY
pasado R
obar tesoros arqueoló-
gicos ha sido una prácti-
ca habitual casi desde el
mismo momento en que
empezaban a quedar sepultados
bajo la arena. Desde siempre, el
hombre no ha podido resistirse a
apropiarse de las posesiones de sus
antepasados, por una mezcla de
motivos que no sólo tienen que ver
con la necesidad de convertirlos en
dinero, sino también con el mag-
netismo innegable que ejerce todo
lo relacionado con lo antiguo.
Tan arraigada resulta esta poco
recomendable costumbre que el
primero en ser señalado pública-
mente con el dedo por presunto
expoliador vivió en una fecha tan
lejana como es el siglo XII a.C. Co-
mo no podía ser de otra forma, la
acusación tuvo lugar en Egipto, la
tierra donde más riquezas enterra-
das iban dejando sus gobernantes
para llevarse a la vida futura.
Las dos riberas del Nilo. El acu-
sado se llamaba Paweera y no era
un ladronzuelo cualquiera, sino
el nomarca (alcalde) de la ribera
occidental de Tebas, donde se si-
tuaban las tumbas del Valle de los
Reyes. Y quien le acusó fue su ho-
mólogo del otro lado del Nilo, el
nomarca de la orilla oriental de
Tebas, llamado Paser, al que po-
dríamos considerar “el bueno” de
esta historia. Al encontrarse este
alto funcionario ante una oleada
de robos de tumbas, redactó un in-
forme completo, el primero en su
género, en el que informaba a las
altas instancias –por aquel enton-
ces gobernaba Ramsés IX– de los
hechos y añadía los resultados de
sus investigaciones, que señalaban
a Paweera. El informe sostenía que
estaba involucrado o, como mí-
nimo, había sido negligente en la
protección de la necrópolis real.
Se desconoce si la acusación fue
probada y conllevó alguna pena,
pero el simple hecho de inculpar
a un cargo político demuestra la
extensión del lucrativo negocio ya
por aquel entonces. De hecho, el
propio Valle de los Reyes se convir-
tió en la necrópolis faraónica como
consecuencia del expolio al que
habían sido sometidas previamen-
te las tumbas situadas en las pirá-
mides, emplazamientos demasiado
evidentes que facilitaban sobrema-
nera la tarea de los ladrones.
MUY HISTORIA 21
En los siguientes períodos históri-
cos, el robo de antigüedades siguió
practicándose con fruición. Los ro-
manos, durante sus conquistas, sa-
quearon a discreción ciudades como
Siracusa y Corinto, llevándose sus
más bellas obras de arte. Y, más ade-
lante, se descubrió que las tumbas
bizantinas también habían sido des-
pojadas de muchos de sus tesoros.
Antigüedades olvidadas. A partir
de la Edad Media, lo habitual fue que
todo lo que se consideraba antiguo
se menospreciase y quedase arrum-
bado, ajeno a cualquier interés. Los
monumentos romanos y griegos em-
pezaron a coger polvo sin que nadie
les prestase atención. Un hecho sig-
nificativo fue que la desaparición de
la tumba de Alejandro Magno ocurrió
hacia esa época, pero se cree que re-
sultaba prácticamente desconocida
para los habitantes de Alejandría y su
emplazamiento habría sido utiliza-
do para otras funciones, quizás una
mezquita, entre la indiferencia y la
ignorancia generalizada.
En Roma, por su parte, el foro im-
perial yacía bajo los escombros en una
zona que a principios del siglo XVI se
llamaba Campo Vaccino, por ser utili-
zada para el pasto de las vacas, lo que
nos da idea de cuál sería su estado.
El abandono de estas zonas reple-
tas de antigüedades acabó al llegar el
Renacimiento. De repente, los inte-
lectuales italianos redescubrieron el
mundo clásico, demostrando por él
una admiración e interés sin lími-
te. En especial, la cultura romana
fue reivindicada como una cumbre
de la Historia. Este fenómeno trajo
de la mano el inicio de las primeras
colecciones de antigüedades, que se
nutrieron de los miles de restos que,
como los del Campo Vaccino, hasta
entonces sólo habían sido frecuenta-
dos por vacas y pastores.
Andrea Palladio publica en 1554 su
obra L’Antichità di Roma, una autén-
tica guía de viajes –como la llamaría-
mos hoy– para recorrer la ciudad a
través de su pasado imperial. Su éxito
editorial y la pasión renacentista por
lo clásico se combinaron para que, a
partir de principios del siglo XVI, las
familias nobles romanas empezaran
a dedicarse a coleccionar estatuas de
la Antigua Roma, compitiendo entre
ellas por reunir la máxima cantidad.
Para las clases privilegiadas empezó
siendo una afición, pero poseerlas fue
poco a poco convirtiéndose en algo
más: una prueba de estatus, a la par
que una demostración de nobleza.
La Iglesia y el arte. No sólo los
aristócratas se interesaron por las
preciadas antigüedades: los papas
también empezaron a demostrar una
gran devoción artística por los res-
tos clásicos romanos y griegos. Los
casos más destacados fueron los de
los pontífices Sixto IV y Julio II. El
primero abrió en el Capitolio un mu-
seo llamado Anticuarium, en el que
ubicó tesoros como la Loba capitoli-
na, una estatua que por entonces se
pensaba que era etrusca (hoy se sabe
que se creó en la Edad Media).
Por su parte, Julio II reunió una
gran colección de estatuas griegas y
romanas, que instaló en el grandioso
patio del palacio de Belvedere que le
construyó Bramante, arquitecto muy
Francia fue el país occi-
dental que, con más in-
tensidad, sintió a principios
del siglo XIX la egiptomanía,
con una ramificación muy
concreta que el escritor
Robert Solé ha bautizado
como obeliscomanía. Con-
sistía en el deseo de llevar
hasta la capital francesa,
París, obeliscos con los
que equipararla a Roma,
que contaba con cuatro
desde la época de los cé-
sares. Napoleón proyectó
hacerlo durante la expe-
dición a Egipto, pero la des-
trucción de su flota por los
ingleses en Abukir en 1798
lo impidió. Treinta años des-
pués, surgió la oportunidad
cuando Mohammed Alí, el
pachá nombrado por el sul-
tán otomano para gobernar
Egipto, ofreció a los france-
ses los dos valiosos obelis-
cos erigidos por Ramsés II
a la entrada de su templo en
Luxor.
Obsequios a cambio de fa-
vores. El pachá los regalaba
por interés político, buscan-
do el apoyo francés para in-
dependizarse de Estambul.
Champollion insistió en que
se aceptara el ofrecimiento
y su opinión fue decisiva pa-
ra que se iniciara una gran
empresa de ingeniería que
duraría casi seis años: se
transportó el obelisco remon-
tando el Nilo, cruzando el
Mediterráneo y el océano At-
lántico, hasta subir finalmen-
te el Sena hasta París.
El emplazamiento definitivo
fue motivo de muchas discu-
siones y se optó por la gran
plaza de la Concordia. Allí se
alzó, mediante un enorme
caballete con diez mástiles
verticales, el 25 de octubre
de 1836. Y allí sigue, a pesar
de los que denuncian que se
encuentra muy degradado
por las condiciones ambien-
tales parisinas.
Un obelisco egipcio en el corazón de París
El obelisco, regalo del go-
bierno egipcio a Francia,
se ubicóenla parisina
plaza de laConcordia.
AGE
GETTY
22 MUY HISTORIA
influido por el estudio de las grandes
villas romanas. Esta colección sería
el núcleo fundacional de los Museos
Vaticanos que hoy conocemos.
Los restos arqueológicos empeza-
ron así a cambiar de manos. Fue sólo
un comercio nacional, sin la vertien-
te expoliadora entre países, pero un
siglo después eso también se modi-
ficaría al aparecer un interés plena-
mente cosmopolita. El aldabonazo lo
dio la moda del Grand Tour, el viaje
iniciático de los jóvenes acomodados
ingleses, alemanes y de otros países
del norte de Europa hasta Italia para
conocer in situ la Antigüedad clásica.
Muchos de estos periplos, que dura-
ban un año o más, eran aprovechados
por estos niños ricos para iniciar sus
propias colecciones de antigüedades.
Eso propició que en Roma se instalase
un grupo de tratantes anglosajones
(dealers) que comerciaban con ellas,
adquiriéndolas a veces de forma le-
gal, y otras no tanto, para poder te-
ner suficiente género con el que sa-
tisfacer a sus acaudalados clientes.
Thomas Jenkins, un artista inglés
nacido en Italia, pronto se dio cuen-
ta de que el comercio resultaba más
lucrativo que la práctica de su profe-
sión, y se convirtió en un personaje
clave en este tráfico en alza. Llevó
toneladas de antigüedades romanas
hacia las Islas Británicas; por ejem-
plo, el Discóbolo que descubrió en
la Villa de Adriano en Tívoli y que
actualmente se encuentra en el Bri-
tish Museum. O la Venus Barberini,
llamada así por proceder del palacio
del mismo nombre, pieza que Jen-
kins vendió al coleccionista Henry
Blundell durante el Grand Tour de
éste y que, ya en nuestro siglo XXI,
ha sido comprada por un jeque ca-
tarí. Tan importantes fueron los ofi-
cios desplegados por el marchante
para conseguir la salida de la pieza
del país, que es llamada también la
Venus Jenkins.
Mercado de joyas antiguas. En
muchas ocasiones, las maniobras de
los marchantes requerían la com-
plicidad de altas jerarquías, comen-
zando por el propio papa. En 1770,
una dispensa de Clemente XIV per-
mitió a Jenkins y a Gavin Hamilton,
otro de los marchantes ingleses
más prominentes instalados en la
Piazza Espagna de Roma, empezar
a vender separadamente las piezas
que habían formado la colección
Mattei, una de las principales reuni-
das por aquellas nobles familias ro-
manas renacentistas; incluía excelsas
esculturas en mármol. El Papa dio su
preceptivo visto bueno a la operación
a cambio de tener la opción de reali-
zar una primera selección de piezas
para el Museo Pío-Clementino del
Vaticano. Cumplimentado este trá-
mite, Jenkins se puso en marcha y en
menos de una década la mayor parte
de las piezas abandonaron Italia.
La gravedad de lo que empezaba a
ocurrir no radicaba únicamente en
el hecho de llevarse el patrimonio a
otro país, sino también a que, dados
los intereses y cantidades en juego,
Jenkins o Hamilton no dudaban en
PERSONAJE
Andrea Palladio
(1508-1580).
Fue un arquitec-
to italiano, que
actualizó la
herencia de las
formas clásicas
y las adaptó a
la realidad del
momento, el
Cinquecento.
Al llegar el Renacimiento, los intelectuales
italianos redescubrieron el mundo clásico,
demostrando por él una admiración sin límite
Célebres restos romanos. En
el siglo II, el emperador Adriano
erigió un lugar de retiro en Tívoli,
conocido como Villa Adriana,
con jardines de tipo alejandrino
(izq.) y esculturas, como la nota-
ble copia romana del Discóbolo
(dcha.), hoy expuesta en el
British Museum (Londres).
La meca del arte.
El parisino palacio
real del Louvre aco-
ge el museo nacio-
nal de Francia, que
constituyó el prece-
dente de todos los
grandes museos
de Europa y EE UU.
ALVESGASPAR
GETTY
“mejorar” las obras desenterra-
das, arreglando las imperfecciones
que pudiesen mostrar con la ayuda
de restauradores que trabajaban pa-
ra ellos y que solían actuar con bas-
tante improvisación.
Durante el siglo XVIII, el expo-
lio arqueológico se convirtió en una
práctica de Estado. Las potencias
del norte de Europa, cuya prospe-
ridad comercial las convierte en las
más pujantes del continente, em-
piezan a enviar misiones en busca
de estatuas, medallas y todo tipo de
antigüedades a los países del Medite-
rráneo. El acopio de objetos clásicos
de lejanos países se convierte en una
cuestión de prestigio nacional.
Para albergar las colecciones, fruto
del pillaje de países coloniales, nacen
los museos. Gran Bretaña es el pri-
mer país en contar con uno de gran-
des dimensiones: el British Museum,
fundado en Londres en el año 1753,
que en un principio acogía unas po-
cas antigüedades, pero que en apenas
cincuenta años iba a aumentar expo-
nencialmente su colección con piezas
clave de la Historia de la arqueología.
Este acopio del museo londinense y
de su homólogo parisino, el Louvre,
que se inauguró en 1793, fue posible
gracias a la inestabilidad política y a
la debilidad de muchos de los países
más destacados por su Historia anti-
gua y su arte, como ocurría tanto en
Egipto como en Grecia.
Inestabilidad política. A principios
del siglo XIX, Egipto y Grecia eran
meras provincias del Imperio oto-
mano, que experimentaba dificul-
tades y cansancio geopolítico para
mantener sus dilatadas posesiones.
Pero también la propia Italia padecía
una notable inestabilidad, que facili-
taría el saqueo.
El general Napoleón fue pionero en
dotar a su política imperialista, basa-
da en la guerra y las conquistas mili-
tares, de una pátina de misión cultu-
ral al rescate de las grandes obras del
pasado en peligro. Ya en 1796, cuan-
do invadió Italia, se llevó multitud de
objetos, y al planear la invasión de
Egipto de 1798, cuyo objetivo princi-
pal era cortar la ruta británica hacia
la India, decidió hacerse acompañar
por una nutrida misión de 141 profe-
sores, científicos y artistas que for-
maban la Commission des Sciences
et des Arts. La tarea de estos sabios
iba a ser la realización de todo tipo
de estudios sobre el milenario pa-
sado de Egipto para, de esta forma,
dar a conocer al “mundo civilizado”
la Historia de uno de los países más
destacados de la Antigüedad. Napo-
león declaró hacer esto como una
consecuencia de su fiel creencia en
los principios de la Ilustración, aun-
que otros sostienen que no era sino
una mera cobertura propagandística
de sus objetivos militares.
Los eruditos que acompañaron a
Napoleón hasta las pirámides, ade-
más de dar inicio a la ciencia de la
egiptología y escribir una monumen-
tal obra científica, la Description
de l’Egypte, también reunieron una
gran colección de objetos de enorme
valor arqueológico. En algunos casos
fueron llevados a Francia, pero mu-
chos otros todavía se encontraban en
el país del Nilo cuando los ingleses y
los otomanos pusieron cerco al ejér-
cito francés en 1801.
Uno de los objetos que encontró el
ejército inglés fue la estela egipcia co-
nocida como piedra de Rosetta, des-
cubierta dos años antes por militares
galos. La custodiaba el ejército del
general Menou, que fue derrotado por
los ingleses en Abukir y se batió en re-
tirada a Alejandría, donde se rindió.
La piedra de Rose a. Cuando los
mandos franceses negociaban los
términos de su capitulación con los
ingleses, intentaron mantener la pro-
piedad de las antigüedades que te-
nían, y el propio Menou trató de con-
servar la piedra de Rosetta, que ocultó
entre su equipaje, pero los ingleses
descubrieron su treta y le obligaron a
entregarla. De esta forma, la pieza que
permitiría descifrar los jeroglíficos no
viajó hacia su destino previsto en París
sino que se dirigió camino del British
Museum, al que sería entregada en
1802, para no volver nunca a Egipto.
Durante el siglo XVIII, el expolio arqueológico
se convirtió en una práctica de Estado
Del delta del Ni-
lo a Londres. La
piedra de Rose a,
estela egipcia ins-
crita con un decre-
to del año 196 a.C.,
fue hallada por un
soldado francés en
1799, pero acabó
en manos inglesas
y se transportó a
Londres en 1802.
Cara a cara con la Esfinge. En el año
1798, el emperador francés Napoleón
Bonaparte llevó a cabo una expedición
para colonizar Egipto, una provincia
otomana en aquel entonces.
PERSONAJE
Thomas Bruce,
conde de Elgin
(1766-1841).
Fue un diplomá-
tico y arqueólo-
go inglés cono-
cido por llevar al
Reino Unido par-
te de las escultu-
ras del Partenón.
AGE
GETTY
Idéntico destino hacia Londres
iban a seguir los frisos griegos del
Partenón. El embajador del gobierno
británico ante el Imperio otomano,
Thomas Bruce, séptimo conde de El-
gin, mostraba un gran interés por las
antigüedades griegas y pagaba de su
propio bolsillo a artistas para que le
hicieran dibujos y moldes del Parte-
nón. Enfrentado a constantes obstá-
culos burocráticos, logró del propio
sultán un firmán (orden personal)
que le permitía no sólo que sus pin-
tores y artesanos pudiesen trabajar
con tranquilidad, sino que también
le otorgaba la autorización para “lle-
varse cualquier pieza de piedra con
inscripciones antiguas o figuras”.
Esto cambió los planes de Elgin,
quien se decidió entonces a llevarse
todos los fragmentos del Partenón
que pudiese. Había visto los daños
que sufrían en manos de los turcos,
que no los cuidaban, y pensó que
estarían mejor en Inglaterra. Obtu-
vo piezas de los frisos del edificio,
tales como esculturas pedimentales,
situadas en el frontón, y metopas,
paneles rectangulares decorados
con bajorrelieves. También se hizo
con losas esculpidas procedentes del
templo ateniense de Atenea Niké,
así como con muchos otros tesoros
procedentes de toda Grecia. Y, como
guinda de la colección, incluso pudo
llevarse una cariátide y una columna
del templo Erecteión, situado en la
Acrópolis ateniense.
Para ir sorteando los obstáculos,
Elgin pagaba sobornos a diferentes
autoridades otomanas. Esto, unido
a la propia complejidad de la tarea
y al precio pagado por la colección,
le acarrearía una considerable deu-
da. Así que, tras tener un tiempo en
Gran Bretaña este fenomenal pedazo
vivo de la Historia griega, cuyo des-
tino final era decorar su mansión en
Escocia, tuvo que cambiar de idea y
propuso que el Estado se lo comprase.
Saqueo en la Acrópolis. Un comité
parlamentario aprobaría la idea y el
gobierno británico adquirió toda la
colección, bastantes años después,
en 1816, por un precio considerado
muy bueno, 35.000 libras esterlinas,
que era menos de la mitad de lo que
Elgin se había gastado en ella, pues
calculó que había empleado unas
75.000 libras esterlinas.
Así pues, aunque el saqueo del Par-
tenón había sido una operación pri-
vada, las autoridades públicas daban
su apoyo a la acción al quedarse con
la colección, que fue depositada en el
British Museum, de donde tampo-
co se ha movido ya desde entonces,
a pesar de que, como en el caso de
Egipto, los frisos han sido reclama-
dos en múltiples ocasiones.
Los diplomáticos se convirtieron en
los principales protagonistas del ex-
polio arqueológico en esta época. En
Egipto mantuvieron una legendaria
El saqueo del arte eu-
ropeo por los nazis se
llevó de una forma metódi-
ca y dirigida por el mariscal
Hermann Göring, que ya
era aficionado al coleccio-
nismo desde muchos años
atrás. Formaba parte de un
plan concebido por Hit-
ler y por él para crear una
gran colección de arte que,
eventualmente, sería ofre-
cida a la nación alemana.
Expropiación indebida.
Para reunirla no dudaron en
utilizar cualquier método,
por avieso que fuera: des-
de robar a los judíos más
pudientes (por ejemplo, los
Rothschild) hasta saquear
los museos de las capitales
ocupadas. De esta forma
amasaron una asombrosa
colección de decenas de
miles de obras de arte, al
mismo tiempo que hacían
negocios con ellas a través
de determinados marchan-
tes y traficantes. Algunos
de estos intermediarios tu-
vieron actividad en España,
que fue, sobre todo, un lu-
gar de paso para obras ro-
badas hacia otros destinos.
El propio Göring fue el más
beneficiado. Llegó a reunir
durante la Segunda Guerra
Mundial una impresionante
colección de arte particular
que se ha cifrado en 1.375
cuadros, 250 esculturas,
108 tapices, 200 piezas de
mobiliario de época, etc. Es
decir, más que muchos im-
portantes museos. Y todo
iba a parar a su principesca
residencia de verano, Carin-
hall, en las afueras de Berlín,
donde llevaba una vida que
incluso hizo decir a Hitler
que su refugio en el Nido
de Águilas era modesto, en
comparación con el de su
hombre de confianza.
El expolio en el cine. La
reciente película The Mo-
numents Men, dirigida y
protagonizada por George
Clooney, ha vuelto a poner
de actualidad este asunto.
El film americano muestra
el trabajo de una brigada
especializada del ejército
estadounidense que tra-
tó de evitar que las obras
fueran dispersadas por los
jerarcas nacionalsocialis-
tas, cuando estos empe-
zaron a retroceder posi-
ciones en la contienda.
El militar Göring contra los Monuments men
Durante la Segun-
da Guerra Mundial,
el gobierno nazi se
adueñó de nume-
rosas obras de arte.
Al final de la con-
tienda, el ejército
estadounidense
(arriba) descubrió
los escondites de
esas piezas artísti-
cas robadas.
Figuras robadas. En el s. XlX, el gobierno inglés
se agenció una cantidad importante de piezas es-
cultóricas que formaban parte del Partenón griego.
VÍDEO
bit.ly/1GrZlgA
La Red Española de
Historia y Arqueolo-
gía ha realizado un
vídeo que recorre el
interior del British
Museum (Londres)
durante algo más
de una hora.
AGE
CORBIS
CORBIS
MUY HISTORIA 25
rivalidad Bernardino Drovetti, un
italiano que fue nombrado por Napo-
león cónsul francés, y Henry Salt, su
homólogo británico. Ambos compe-
tían por conseguir las mejores piezas
para los coleccionistas de sus respec-
tivos países. Disputaron con dureza
por el obelisco de Filé, que acabaría
por ser llevado a Inglaterra gracias al
trabajo de otro italiano, el aventure-
ro Giovanni Belzoni, que no trabaja-
ba para su compatriota, sino para el
cónsul inglés. Éste, a su vez, apoyaba
los intereses del acaudalado William
John Bankes, que adquiriría el obe-
lisco y se lo llevaría hasta su señorial
propiedad en el condado de Dorset,
en el sudoeste de Inglaterra.
A veces, los cónsules también se
desdoblaban ellos mismos en ar-
queólogos, como fue el caso de Pao-
lo Emiliano Botta, otro italiano al
servicio de Francia, que por aquel
entonces dominaba el norte de la pe-
nínsula itálica. Botta, que afrancesó
su nombre haciéndose llamar Paul-
Émile, ejerció como cónsul en Mosul
(actual Irak), una capital en el centro
de una zona de gran interés históri-
co por haber sido emplazamiento de
una de las principales ciudades del
Imperio asirio, Nínive.
Palacios asirios. Botta descubri-
ría el palacio de Sargón II y luego el
diplomático inglés Austen Henry La-
yard localizó los palacios de Senaque-
rib y Asurbanipal II. De este último
encontró también su monumental
biblioteca, cuyas tablillas fueron a
parar, una vez más, al British Mu-
seum. Consecuencia del protago-
nismo francés asumido por Botta,
muchos de los descubrimientos aca-
baron también en el Louvre, como
el prisma de Asurbanipal que narra
sus victorias en Elam y Susa, ambas
ciudades en suelo del actual Irán.
Las antigüedades de mayor ta-
maño, que quedaron en sus em-
plazamientos originales o en el
Museo de Mosul, son las que
recientemente han sido destrozadas
por los terroristas del Estado Islámi-
co, abriendo un nuevo debate sobre
si el saqueo occidental no es, al fin y
al cabo, tan negativo como parece.
De cualquier forma, a medida que
transcurría el siglo XIX, los países
objeto de expolio empezaban a darse
cuenta de lo que éste suponía en cuan-
to a la pérdida de su patrimonio histó-
rico. Así, uno de los más apasionados
exploradores occidentales, Heinrich
Schliemann, tendría que lidiar con el
enojo de los lugares donde excavaba.
El alemán Schliemann era un hábil
hombre de negocios prusiano que ha-
bía conseguido hacerse millonario con
el comercio y que se dedicó a vivir de
las rentas a una edad muy temprana.
Tomó la férrea decisión de consagrar
su vida al que era su sueño de infancia:
“Devolver, restaurar, em-
pezar de nuevo”. Este
es el lema con el que Grecia
lanzó una nueva campaña el
año pasado para pedirle a
Gran Bretaña el retorno de los
frisos del Partenón a su lugar
de origen. No es la primera
vez que esto ocurre: fue la fa-
mosa actriz Melina Mercouri,
en su condición de ministra
de Cultura griega, la primera
que clamó directamente a los
británicos por la devolución
de las valiosísimas esculturas
y elementos arquitectónicos,
con palabras como estas:
“Los mármoles del Partenón
[como se los conoce en In-
glaterra] son nuestro orgullo.
Son nuestro sacrificio.
Son un símbolo supremo de
nobleza. Son el tributo a la filo-
sofía democrática. Son nues-
tra aspiración y nuestro nom-
bre. Son la esencia de Grecia”.
Por ahora, Gran Bretaña no se
ha dejado conmover.
Situación similar se da en
Egipto, donde durante la
época de máximo poder del
dr. Zahi Hawass, el zar de las
antigüedades, que contro-
laba quién podía excavar en
Egipto y quién no, parecía
que podía presionarse a
Occidente para devolver
algunos tesoros faraónicos.
Vuelta a casa. Hawass ha-
cía el máximo uso de su ca-
pacidad de cerrar el grifo de
las misiones arqueológicas,
con la finalidad de recuperar
el control de Egipto sobre su
patrimonio. Una de sus más
sonadas campañas fue la de
reclamar el regreso de diez
grandes tesoros (el busto de
Nefertiti, la piedra de Rose a,
etc.), aunque fuese de manera
temporal para la apertura del
proyectado Gran Museo Egip-
cio en Giza. La seca negativa
de los museos occidentales
se sumó a los disturbios de la
plaza Tahrir y el derrocamien-
to de Mubarak, al que siguió
el propio cese de Hawass. La
inestabilidad del país no pa-
rece ahora ofrecer a Egipto
perspectivas de conseguirlo.
Las clamorosas reclamaciones
de Grecia y Egipto
Colección museísti-
ca. En Nueva York, el
Metropolitan Museum
alberga piezas de la
civilización etrus-
ca, como la
cuadriga Mon-
teleone (dcha.)
Los aristócratas exploran. Los diplomáticos europeos, como el cónsul de Napoleón
Bernardino Drove i (arriba), fueron los protagonistas de los principales expolios en Egipto.
En 2014, la parada
“Acrópolis” del me-
tro ateniense se
decoró con la ima-
gen de la exminis-
tra de Cultura grie-
ga Melina Mercouri
(1920-1994), toma-
da delante de la
fachada del Parte-
nón (arriba).
AGE
CORBIS
GETTY
26 MUY HISTORIA
descubrir Troya, ciudad descrita en la
epopeya de la Ilíada de Homero.
LaformadeprocederdeSchliemann
era propia de la época gloriosa en que
los europeos iban por todos aquellos
países sin cortapisas, y empezaba a ser
cuestionada. Además, no era historia-
dor ni científico, por lo que sus méto-
dos resultaban ajenos a lo académico.
Por ejemplo, sus excavaciones en His-
sarlik, la colina turca donde encontra-
ría los restos de Troya, se realizaron en
algunos momentos de forma demasia-
do apresurada. Al estar los restos de la
ciudad en diversos estratos –ya que,
históricamente, Troya había sido ob-
jeto de varias reconstrucciones–, no le
importó destrozar las capas centrales
en busca de las más antiguas, que eran
las que le interesaban por ser las rela-
cionadas con el relato homérico.
Tesoro de Príamo. A Schliemann no
fue eso lo que le censuraron las autori-
dades otomanas, sino el hecho de que,
cuando encontró en 1873 lo que él de-
nominó como el Tesoro de Príamo, lo
trasladase secretamente a Grecia sin
informar a nadie en el país donde lo
había hallado. Se trataba de una fas-
tuosa colección de objetos preciosos
del que formaban parte copas de oro y
plata, escudos de bronce, hachas y da-
gas de cobre y, sobre todo, las piezas
conocidas como “las joyas de Helena”:
dos diademas de oro y miles de anillos,
brazaletes y botones de oro.
El gobierno del sultán montó en
cólera y acusó a Schliemann de robo
de bienes nacionales. Además, la de-
nuncia no se quedó en la retórica, sino
que el Imperio otomanó decidió lle-
var al arqueólogo ante los tribunales
griegos, dando lugar así a uno de los
primeros grandes casos de con-
frontación internacional por
unos restos arqueológicos.
Un año después los tribunales grie-
gos fallaron en favor de Turquía, aun-
que sólo condenaron a Schliemann a
pagar una multa de diez mil francos
de oro al Museo de Constantinopla.
No le obligaron a devolver el tesoro.
Se dice que el explorador alemán, que
no tenía problemas económicos, pagó
cuatro veces la suma de la sentencia
y cedió al museo turco algunas de las
piezas que había encontrado. El Teso-
ro de Príamo, sin embargo, acabó en el
Museo Real de Berlín para iniciar luego
una rocambolesca aventura. Actual-
mente, se encuentra en Rusia.
Reliquias escondidas. A partir de
entonces, sacar los bienes arqueoló-
gicos de forma oculta se convertiría
casi en una norma para los profesio-
nales más desalmados. Lo hicieron
los intermediarios que compraron,
en 1903, el valioso carro etrusco de
Monteleone a un agricultor italiano
que ignoraba su verdadero valor.
Clandestinamente lo llevaron hasta
París, donde el banquero J.P. Morgan
lo adquirió para el Metropolitan Mu-
seum de Nueva York. Este centro de
arte estadounidense de referencia ha
conseguido para su
colección multitud
de objetos expo-
liados. Curiosa-
mente, la venta se
defiende como le-
gal, porque Italia no reguló por ley la
protección de sus bienes cultura-
les hasta 1909.
Idéntico proceder furtivo se-
ría utilizado cuatro años después,
en 1913, por el arqueólogo alemán
Ludwig Burckhardt para llevarse el
precioso busto de Nefertiti de Egip-
to. Camufló la obra en un inventario,
haciéndola pasar por una antigüedad
de menor valor, como si fuera el bus-
to de una princesa, y no de una reina.
De esta forma se lo llevó a Alemania,
donde hoy es uno de los mayores re-
clamos turísticos de Berlín, en cuyo
Museo Egipcio se exhibe.
Esta relación no sería completa sin
mencionar el expolio arqueológico
que también ha sufrido España. El
pillaje más grave lo llevaron a cabo
las tropas napoleónicas durante la
invasión del país a partir de 1808. Los
generales galos se adueñaban de las
pinturas de los grandes maestros es-
pañoles y flamencos, o se las hacían
regalar, a veces bajo amenazas de
muerte. El más rapaz fue el coman-
dante francés Jean de Dieu Soult, que
reunió una colección de más de cien-
to ochenta obras de arte, con espe-
cial predilección por las de Murillo.
Se considera que, posiblemente, sea
la colección privada más valiosa ja-
más reunida de pintura española.
El expolio de España tendría un
segundo capítulo tristemente nota-
ble con la desamortización de bienes
eclesiásticos de Mendizábal en 1836-
1837, que al generar el empobreci-
miento de la Iglesia facilitó el camino
para viajes como el de la reja del altar
de la catedral de Valladolid, que acabó
en el Metropolitan de Nueva York. O
el caso más megalómano: la compra
del monasterio de Sacramenia (Se-
govia) por William Randolph Hearst,
que fue trasladado piedra a piedra a
Estados Unidos y hoy, tras ir cam-
biando de dueños, se encuentra, re-
construido de nuevo, en pleno Miami.
¿Se imaginan que lo mismo hubiese
podido ocurrir con una pirámide?
En el s. XIX, los países
expoliados se dieron
cuenta de lo que
suponía la pérdida
de su patrimonio
PERSONAJE
Bernardino
Drove i
(1776-1852).
Este diplomático
italiano, explora-
dor en Egipto,
fue un importan-
te coleccionista
y anticuario du-
rante el siglo XIX.
Pillaje de arte en
España. En el s.
XIX, el militar galo
Jean de Dieu Soult
rapiñó obras de ar-
te español para su
propia colección,
como el cuadro de
Murillo Fray Luis
y la cocina de los
ángeles (arriba).
ALBUM
El caso del erizo
arqueólogo
No habla muy bien de nuestra
especie que tan humilde animal
salvase una valiosa reliquia de
un yacimiento en Israel central,
guardándola en su madriguera,
mientras otros lo saqueaban.
ISRAEL
En el sitio arqueológico de Horbat
Siv (región de Sharon, distrito de Is-
rael central), datado en el siglo VII y rico
en restos del período bizantino, el robo
de antigüedades está a la orden del día.
Por ese motivo, un cuerpo especial de
policía del que forman parte expertos
en Arqueología efectúa frecuentes ron-
das para disuadir a los saqueadores. En
marzo de este año, en una de esas ins-
pecciones rutinarias, los funcionarios
repararon en un peculiar montículo si-
tuado junto a la madriguera de un erizo.
Al examinarlo más de cerca, descubrie-
ron que se trataba del escondite que el
animal le había procurado a una lam-
parilla de aceite que previamente había
desenterrado. La lámpara, en excelente
estado y prácticamente intacta –aun-
que con zonas oscurecidas que mues-
tran que fue utilizada en su día–, es de
cerámica romano-bizantina de unos
1.400 años de antigüedad. Ira Horovitz,
responsable israelí de Antigüedades,
elogió al erizo arqueólogo afirmando
que estos animales “desescombran y
excavan con gran habilidad”, aunque,
bromeó, “hacerlo sin los permisos pre-
ceptivos constituye un delito”.
CURIOSIDADES POR NACHO OTERO
El tiempo corría e Italia se jugaba
su prestigio y credibilidad: antes
de diciembre de 2015, los respon-
sables del Gran Proyecto Pompeya –
rimbombante nombre de los trabajos
de rehabilitación del mítico yacimien-
to arqueológico de la era romana sito
a las afueras de Nápoles– tenían que
presentar resultados tangibles. Por
una parte, había que justificar los 105
millones de euros –78 de ellos, pro-
cedentes de la Unión Europea– des-
tinados a tal empresa; por otra, y más
importante si cabe, había que aplacar
a los inspectores de la Unesco, or-
ganismo que se estaba planteando
muy en serio quitarle a Pompeya el
título de Patrimonio de la Humani-
dad, lo que hubiera supuesto un ma-
zazo para el turismo y para la imagen
de Italia. La amenaza se fundaba en
el pésimo estado de conservación
de buena parte de este espacio de
66 hectáreas, debido a años de ma-
la gestión, a las frecuentes huelgas
del personal de mantenimiento, a
los robos y saqueos de la Camorra
napolitana, etc. Afortunadamente,
el equipo del nuevo ministro de Cul-
tura italiano, Dario Franceschini, ha
trabajado duro los dos últimos años
y ha salvado a Pompeya in extremis.
En marzo se reabrió la esplendorosa
Villa de los Misterios, con los frescos
de sus más de 70 salas restaurados y
más vivos que nunca.
Unparajecercanoala
poblacióndeElCaño,a
150kmaloestedelaciudad
dePanamá(capitaldelpaís
delmismonombre),alber-
gaelquepodríaser,según
losexpertosyajuzgarpor
lodesenterradohastaaho-
ra,elmásimportantetesoro
arqueológicoprecolombino
deAmérica,deigualoma-
yorriquezaquelafastuosa
tumbadelSeñordeSipán
descubiertaenelnortede
Perúen1987.Setratadeun
complejofunerariode700a
1.000añosdeantigüedad
enelquesehallanenterra-
doscaciquesyguerreros
dealtorangodeunacultura
hastaahoradesconociday
quehasidoprovisionalmen-
tebautizadacomoCultura
Coclé(nombredelaprovin-
cia).Lariquezaenoro,cobre
yesmeraldasdelyacimiento
esespectacular.Lasexca-
vacionescomenzaronen
2006,perolasprimerascon-
clusionessehanpresentado
esteaño,aunquequeda
muchotrabajopordelante.
Despuésdequeunadenunciaanónima(confo-
tosenInternet)destaparalachapuza,elminis-
trodeAntigüedadesdelpaísdelNilonohatenido
másremedioquereconocerlo:laperilladelamás-
caradeTutankamón,elfamosofaraóndelsigloXIV
a.C.,sedesprendióenagostode2014duranteunos
trabajosderestauraciónenelMuseoEgipciodeEl
Cairodondesehallayaalguienseleocurriópegár-
selaconunadhesivoindustrial;enconcreto,una
resinaepoxidesecadorápidoqueseempleaenla
construcción.Porlovisto,labarbasehacaídovarias
vecesporquepesademasiado.Lasautoridadeshan
prometidoahoraunareparaciónencondiciones.
PANAMÁ EGIPTO
Un colosal tesoro sale a la luz Tutankamón, pegado
Misterio vivo
POMPEYA
Pompeya es como el ave fénix:
siempre renace de sus cenizas.
La Unesco ha estado a pun-
to de retirarla de los lugares
Patrimonio de la Humanidad
por su deterioro,pero un nuevo
equipo lo ha impedido a tiempo
y ha reabierto,restaurada,su
fascinanteVilla de los Misterios.
2,3 millones de perso-
nas admiran cada año
estos frescos de la Vi-
lla de los Misterios.
El cineasta español José Manuel Novoa está elaborando un
documental sobre el tesoro hallado en El Caño (en la foto).
En la imagen se puede apreciar una capa seca de
pegamento entre la barba y la barbilla del faraón.
Este caso no es tan inusual: erizos
y otros roedores suelen excavar en
los sitios arqueológicos.
GETTY
GETTY
EFE
PIXABAY/BYAPRYL
28 MUY HISTORIA
El ejemplar de almeja islandesa bau-
tizado como Ming –por haber naci-
do durante el reinado de dicha dinastía
en China– fue recogido junto a otros de
su especie en 2006 para su estudio, en
el marco de una investigación llevada a
cabo por oceanógrafos y otros científi-
cos de la Universidad de Bangor (Gales)
acerca de los cambios climáticos ocurri-
dos en el último milenio. Al año siguien-
te se estableció la edad del molusco en
407 años mediante un proceso de den-
drocronología que, paradójicamente, le
causó la muerte. Ming vio recompensa-
do póstumamente el haber sido mártir
de la ciencia con su inclusión en el Libro
Guinness como el animal más longevo
del que se tiene registro. Pero parece ser
que la primera medición se había que-
dado muy corta: un recuento dendrocro-
nológico más minucioso efectuado en
noviembre de 2013 ha verificado que la
almeja Ming nació en torno al año 1499,
por lo que habría vivido en realidad 507
años. Su avanzada edad comprimió
anillos de su caparazón y eso despistó a
los primeros estudiosos.
La técnica que data los árboles en
función de sus anillos ha determi-
nado que una almeja es el animal
más longevo conocido:507 años.
La almeja Ming y la
dendrocronología
ISLANDIA
Podría ser toda una revolución en la tec-
nología al servicio del conocimiento de
la Historia. Se trata de un novedoso sistema
llamado Tomografía de Fase Contraste de los
Rayos X y lo ha aplicado por vez primera un
equipo de investigadores europeos dirigido
por Vito Mocella, del Instituto de Microelec-
trónica de Nápoles. Con él han conseguido
descifrar y leer el texto de un papiro carbo-
nizado procedente de la llamada Villa de los
Papiros, en las ruinas de la ciudad de Hercu-
lano (destruida por el Vesubio en el año 79
de nuestra era, al igual que Pompeya). Esta
técnica permite discriminar la tinta y leer las
letras sin desenrrollar el papiro quemado, lo
que hasta ahora los destruía parcialmente.
Aveces, no hay mal que por
bien no venga. Las obras pa-
ra erigir un centro comercial en
la localidad francesa de Lavau,
a 180 km de París, en medio de
una rotonda y junto a las estruc-
turas de un parque empresarial,
han sacado insospechadamen-
te a la luz uno de los mayores
hallazgos de las culturas celtas
en el continente europeo. El Ins-
tituto Nacional de Exploración
Arqueológica de Francia ha en-
contrado en tan anodino lugar la
tumba de un rico príncipe celta
del siglo V a.C. Se trataría, al pa-
recer, de una de las más monu-
mentales sepulturas celtas halla-
das en Europa junto a la de Vix
(cerca de Dijon, descubierta en
los años cincuenta del siglo XX)
y la de Hochdorf (Stu gart, Ale-
mania, desenterrada en 1978).
La necrópolis mide casi 7 km2
y
está ricamente ornamentada.
La Historia, mer-
ced a los avances
instrumentales y a los
descubrimientos ar-
queológicos, se está
reescribiendo cons-
tantemente. Así, nue-
vas dataciones de los
restos de 15 indivi-
duos descubiertos en
1987-1988 en el ce-
menterio al aire libre de
El Collado (Valencia)
han determinado que
es el más antiguo de
la península Ibérica.
Según estos análisis,
los esqueletos (siete
hombres, cuatro muje-
res, un adolescente, un
recién nacido y dos sin
determinar) proceden
de hace 9.500-8.500
años, y son por ello va-
rios siglos anteriores
a los de las necrópolis
de la fachada atlántica
(actual Portugal; 8.400
años) y de la costa can-
tábrica (7.900 años).
El cementerio no llega
a 150 m2
de tamaño
y se estuvo utilizando
durante casi un milenio.
Rotonda celta
El cementerio más antiguo
ESPAÑA
FRANCIA
Descifrando papiros
HERCULANO
En general, la especie
de almeja Arctica
islandica (en la
imagen) a la
que pertene-
cía Ming es
muy lon-
geva.
El nuevo estudio de
los restos (izda.) ha sido
dirigido por el CSIC.
En la necrópolis de la rotonda
de Lavau (abajo) se ha hallado
un caldero con la cabeza del dios
del agua Aqueloo (derecha).
Hasta ahora,
papiros como
este se abrían
por capas para
leerlos, rom-
piéndolos con
gran cuidado.
AGE
CSIC
DENISGLIKSMAN/INRAP
DENISGLIKSMAN/INRAP
EFE
MUY HISTORIA 29
YACIMIENTOS DE LA ANTIGÜEDAD EN ESPAÑA
El rastreo de
una herenciaEl punto de arranque de la Arqueología española se situó en el siglo XVIII y se
definiópordosfocosquelopotenciaron:lamonarquíaylasacademias,juntoconlas
sociedades que se fueron creando como consecuencia de los ideales ilustrados.
Por Jacobo Storch de Gracia, arqueólogo y profesor
ALAMY
30 MUY HISTORIA
E
l término arqueología sig-
nifica “el estudio de los ob-
jetos antiguos”. Fue intro-
ducido en la Historia mo-
derna por el viajero y coleccionista
Jacques Spon, en el siglo XVII, para
designar el estudio de la Antigüedad
clásica, tanto en los dominios del
arte como de la Historia. En el senti-
do actual y de un modo amplio, Ar-
queología es la ciencia que estudia
la historia del hombre a través de
los restos materiales, generalmen-
te ocultos y en gran parte destrui-
dos. Pero esta disciplina del saber
no siempre ha tenido este fin, el del
estudio de nuestro pasado, pues en
sus orígenes la Arqueología sirvió
también para obtener un beneficio,
económico o intelectual.
Así, por ejemplo, a lo largo de los
últimos tiempos de la Edad Media
y en el primer Renacimiento, entre
algunos reyes de Europa se extendió
cierto gusto por el coleccionismo
de monedas y medallas –entre ellos
destacó Alfonso V de Aragón (1396-
1458)–, lo que llevó a una temprana
afición hacia la recopilación de ob-
jetos valiosos de la Antigüedad.
El prestigio de lo antiguo. Este co-
nocimiento de las monedas antiguas
llevó, entre otros, a Carlos V a estam-
par monedas de gran parecido con
otras acuñadas por los emperadores
romanos hispanos Trajano y Adria-
no para, de algún modo, apropiar-
se del prestigio de sus antecesores.
Entre los siglos XVI y XVII se asiste
en España al desarrollo del coleccio-
nismo y del estudio de determinados
vestigios de la Antigüedad. En este
periodo, algunas de las principales
casas de la nobleza española (duques
de Medina-Sidonia, marqués del
Carpio, condes-duques de Benaven-
te...) empezaron a coleccionar tanto
objetos arqueológicos procedentes
de Italia –varios de esos aristócratas
españoles fueron virreyes de Nápo-
les y Sicilia– como otros hallados en
nuestro país.
La Antigüedad clásica despertó
el interés de la España moderna,
tanto en las imágenes de las mo-
nedas y los epígrafes monumen-
tales, como en la iconografía del
ejército. Es el caso del arte militar
de la época de Felipe II, cuando la
mirada al pasado buscaba en los
textos romanos todo aquello que
pudiera servir para modernizar el
arte de la guerra y la fortificación.
A partir de entonces, cronistas ofi-
ciales y estudiosos buscaron en la
Vestigios tem-
pranos. Laprimera
ciudadfundadapor
losromanosenHis-
paniafueItálica(ac-
tualmunicipiode
Santiponce,Sevilla),
enelaño206a.C.
Allíconstruyeronun
anfiteatrodelque
seconservanlas
ruinas(arriba).
MUY HISTORIA 31
Historia antigua de Hispania y en
sus antigüedades todo aquello que
ayudase a identificar el pasado glo-
rioso de las armas romanas: estan-
dartes en monedas y medallas, vías
militares, campos de batalla, etc.
Este nuevo enfoque lleva incluso a la
paulatina separación de la Filología
y la Arqueología, tal como quería el
humanista español Antonio Agustín:
“Yo más fe doi a las medallas y tablas
y piedras que a totdo lo que escriven
los escritores” (Diálogos de meda-
llas, inscripciones y otras antigüe-
dades, Tarragona, 1587).
Primera documentación arqueo-
lógica. Siguiendo la línea de Agus-
tín, el arqueólogo español Ambro-
sio de Morales redactó en 1575 su
obra Antigüedades de las ciudades
de España, cuyo hilo conductor es
la búsqueda de datos arqueológicos
de los lugares citados en la Cróni-
ca general de España del historia-
dor Florián de Ocampo, una de las
obras históricas de mayor impor-
tancia del momento.
Al lado de tan interesantes acti-
vidades, sin embargo, pasaron des-
apercibidos en Europa los comien-
zos, aún tímidos e indecisos, de
una especialidad arqueológica par-
ticularmente desarrollada hoy día:
la arqueología precolombina, cuyo
primer paso puede ser la Crónica
del Perú (1553), de Cieza de León, o
la Relación de las cosas del Yucatán
(1566), de Diego de Landa.
En los últimos días del siglo XVI, la
Arqueología sirvió para falsificar una
historia con fin religioso: cuando
aparecieron en Granada los llamados
“plomos del Sacromonte”, pronto
se descubrió que se trataba de una
mixtificación elaborada por dos mo-
riscos que pretendían hacer pasar
por auténtico una especie de quinto
Evangelio, donde se entremezclaban
posturas islámicas y cristianas.
Sin embargo, el principal punto
de arranque de la Arqueología en
España hay que situarlo, al igual que
sucede en el resto de Europa, en el
siglo XVIII –el Siglo de las Luces, en
el que se imponen las ideas de natu-
raleza y razón–, cuando el concepto
de arqueología va a sufrir un vuelco
definitivo. La Arqueología clásica ha
sido, hasta entonces, una mezcla o
suma de aficiones y actividades va-
rias (Filología, Historia, anticuaris-
mo, erudición teñida de leyendas,
etc.), concentradas en los períodos
griego y romano. La Arqueología
en España va a estar ahora definida
por la existencia de dos focos que la
potenciarán: la monarquía y las di-
ferentes academias y sociedades que
se van creando como consecuencia
de los ideales ilustrados.
Reputación borbónica. Para la
monarquía, la documentación de
carácter arqueológico –fundamen-
talmente esculturas, inscripciones,
monedas y monumentos– consti-
tuyó una forma de ampliar su pres-
tigio y, en definitiva, de legitimar a
la nueva dinastía de los Borbones.
Para ello resultó determinante la
creación de las diversas academias,
cuya fecunda labor continúa hoy día
en la mayor parte de ellas: en 1737
Felipe V creaba en España la Aca-
demia de la Historia, que a partir
de entonces controlaría el estudio
de las antigüedades, así como otras
academias (Real Academia de Bellas
Artes de San Fernando) y las Socie-
dades de Amigos del País, proyectos
de la época ilustrada que supondrían
un gran avance en el conocimiento
del pasado, lo que se consideraba
de capital importancia a la hora de
construir la Historia nacional. Mu-
Acopio de datos. En el s. XVI, las crónicas de los
historiadores del rey (izq.) proporcionaron pistas para la
busca de restos arqueológicos en España, como indicó
en su obra el arqueólogo Ambrosio de Morales (abajo).
PERSONAJE
Antonio Agus-
tín Albanell
(1517-1586). Fue
un eclesiástico
español que
destacó como
humanista. Entre
sus conocimien-
tos estaban la
Arqueología, el
Derecho, los es-
tudios canóni-
cos y la Filología.
AGE
ALBUM
ASC
32 MUY HISTORIA
chas de ellas buscan la creación de
colecciones arqueológicas y, para la
obtención de éstas, emprenden tra-
bajos de excavación en las ruinas de
ciudades antiguas: este es el caso,
por ejemplo, de la Reale Accademia
Ercolanese, fundada en 1755 por
nuestro Carlos III en su etapa de rey
de Nápoles para complementar las
excavaciones de Herculano, comen-
zadas en 1738, y las posteriores de
Pompeya, ambas hechas bajo el pa-
trocinio real. Estos fueron los acon-
tecimientos que más impresión cau-
saron no sólo en la Arqueología, sino
también en la cultura europea de
la primera mitad del siglo XVIII. Se
puede decir que en torno a las exca-
vaciones de las ciudades vesubianas
se creó tal expectación que, en unos
años, no sólo cambió la Arqueología
(para muchos, incluso nació enton-
ces), sino que el propio gusto ilus-
trado de Europa pasó a inclinarse
por lo que llamamos Neoclasicismo.
A ese período pertenecen los tra-
bajos del marqués de Valdeflores, de
Pérez Bayer, del padre Flórez o de L.
J. Velázquez. El padre Enrique Fló-
rez puede ser considerado como un
prototipo de sabio de la Ilustración,
pues desarrolló tareas propias de
traductor, geógrafo, epigrafista, nu-
mismático y bibliógrafo, además de
arqueólogo. En las páginas de su obra
más famosa, la monumental Espana
sagrada (56 tomos, de los cuales el
padre Flórez compuso los 29 prime-
ros a partir de 1747), o en su obra Me-
dallas de las colonias, municipios y
pueblos antiguos de España (en tres
volúmenes, aparecidos en 1757, 1758
y 1773), se centra en el estudio de las
antigüedades, la epigrafía y la nu-
mismática de nuestro país.
Exploraciones de restos romanos.
En la segunda mitad del s. XVIII dan
inicio las excavaciones en conjuntos
notables –Mérida, Itálica, Segóbriga,
Numancia, Sagunto...–, como una
forma de recuperar monumentos y
materiales, estatuas, inscripciones
y monedas. Junto al interés por las
antigüedades romanas, se desarrolla
otro creciente por las antigüedades
árabes, iniciándose el estudio de los
monumentos de Córdoba y Granada.
El Viaje pintoresco por España y
Portugal, de Alejandro de Laborde,
a inicios del siglo XIX, puso de moda
los viajes románticos por la península
Ibérica; además de los cuadros cos-
tumbristas y el relato de aventuras
más o menos increíbles, los autores
se fijan en los restos monumenta-
les que van encontrado a lo largo de
nuestra geografía. Las descripciones
se acompañan con grabados y, desde
mediados de siglo, con fotografías que
muestran el estado de conservación
de las ruinas, con comentarios a veces
jocosos, como cuando se sostiene que
el acueducto de Segovia aún aprovi-
siona de agua a la ciudad de Sevilla.
Asentamiento celtíbero. Aún es un misterio qué pueblo fue el fundador de la ciudad
soriana de Numancia (arriba); se baraja que podrían haber sido pelendones o arévacos.
Escena romana. El teatro romano de Mé-
rida (Badajoz; arriba) forma parte del Con-
junto Arqueológico de la ciudad, reconoci-
do como Patrimonio de la Humanidad.
Busto de una antigua dama
La escultura ibera, da-
tada entre los
siglos V y IV a.C., se
descubrió en buen es-
tado de conservación.
El 4 de agosto de 1897,
unos golpes de azada
sacaron a la luz la imagen de
una mujer hermosísima en
una finca de La Alcudia de
Elche. Pocos días más tarde,
el hispanista francés Pierre
Paris queda fascinado por la
belleza del busto de caliza de
apenas 56 centímetros de al-
to. Tras su compra por el pre-
cio de 4.000 francos-oro del
momento –unos 1,04 kg–, la
estatua fue trasladada al Mu-
seo del Louvre, donde pronto
alcanzó gran fortuna hasta
convertirse en una de las más
conocidas del mundo. Aun
cuando se colocó en mitad de
la colección de antigüedades
orientales, la Dama fue tem-
pranamente identificada co-
mo perteneciente al arte ibé-
rico, por aquel entonces casi
desconocido. En 1940, el go-
bierno francés de Vichy inclu-
yó a la Dama dentro de un lote
de piezas que se devolvieron
a España en un acuerdo de
intercambio de obras de arte
entre ambas naciones.
La mujer ibera. Custodiada
por el Museo del Prado, du-
rante el franquismo, la fama
de la Dama no hizo más que
crecer; convertida en el pro-
totipo de la mujer española
antigua, sus rasgos únicos y
de belleza inigualable se de-
fendieron como precedente
de la española racial, y no
cesó su empleo publicitario:
sellos de Correos, carteles
de todo tipo de eventos, eti-
quetas de bebidas y produc-
tos nacionales tales como
naranjas de Valencia para la
exportación. Desde 1972
se encuentra en su actual
emplazamiento, el Museo
Arqueológico Nacional.
En el s. XVIII, la
Arqueología en
España fue
potenciada por
la monarquía
AGE
EFE
MUY HISTORIA 33
El siglo XIX y sus ideales, mar-
cados por la Revolución Francesa,
el ascenso de la burguesía y la con-
solidación de la Nación-Estado y del
nacionalismo, producirán un cambio
en la Arqueología, tanto en la bús-
queda de la identidad nacional como
en su progresiva profesionalización.
Ésta se llevará a cabo a través de la re-
forma de la Real Academia de la His-
toria, así como por la creación de la
Escuela Superior de Diplomática en
1856, destinada a formar al Cuerpo de
Archiveros, Bibliotecarios y Anticua-
rios, y de una serie de museos, entre
los que destaca el Museo Arqueológi-
co Nacional creado en 1868.
Como consecuencia de la necesidad
de protección de las antigüedades, cu-
ya primera norma legal data de princi-
pios de siglo, se crean en 1844 las Co-
misiones de Monumentos Históricos y
Artísticos. En el período liberal se asis-
tirá al nacimiento de numerosas aso-
ciaciones, como la Sociedad Arqueo-
lógica en 1840 o la Academia Española
de Arqueología y Geografía en 1844,
junto con otras entidades de carácter
más interdisciplinar que también ju-
garán un importante papel en la di-
fusión del conocimiento del pasado,
como es el caso del Ateneo de Madrid.
Acerca del estudio de las antigüeda-
des históricas, un resumen de todo lo
emprendido anteriormente fue el Su-
mario de Antigüedades romanas que
hay en España¸ en especial las perte-
necientes a las Bellas Artes, editado
por Juan Agustín Ceán Bermúdez en
1832, la primera obra de conjunto de la
Historia de la Arqueología en nuestro
país. Pero además se abren nuevos in-
tereses: en 1850, el arabista y bibliófilo
Pascual de Gayangos había redactado
su The History of the Mohammedan
Dynasties in Spain (Londres, 1840 y
1843), en el que sitúa a Medina Azaha-
raenellugarcorrectoporvezprimera.
Estudiodelpuebloibero.Otro tema
novedoso, la cuestión de los orígenes
de la cultura ibérica, protagoniza los
hallazgos de fines del siglo XIX. Por
aquel entonces, los iberos eran cono-
cidos tan sólo por las citas de los auto-
res antiguos como Estrabón y Apiano,
quienes designaban con este nombre
a todos los pueblos que habitaban la
península Ibérica, mientras que He-
cateo de Mileto, Heródoto o Avieno
sostenían que eran los pueblos que vi-
vían entre la costa mediterránea y las
montañas del interior –sistemas Ibé-
rico y Penibético–, en vecindad con
los celtíberos. Por eso se explica que,
cuando en 1869 se descubrieron los
restos escultóricos y arquitectónicos
del santuario albacetense del Cerro de
los Santos, fueran interpretados por
el arqueólogo español Juan de Dios
de la Rada como el resultado de la in-
fluencia colonizadora de los chiprio-
tas y griegos orientales de la época.
El concepto y definición de la Ar-
queología en el siglo XIX venía a
designarla como “la ciencia que se
Laculminacióndelarteprehistórico
Otra vez la casualidad dio sus
frutos, esta vez en forma de
una gran cueva decorada con pin-
turas como todavía no se habían
visto jamás en ninguna parte. En
1868, un cazador penetra en Al-
tamira y, un tiempo después, Mar-
celino Sanz de Sautuola y su hija
María descubren los animales pin-
tados en su techo. Tras la famo-
sa frase pronunciada por la niña,
“¡Mira, papá, bueyes!”, su padre
publicó en 1880 un opúsculo de-
fendiendo la autenticidad de esas
obras de arte, mientras multitud
de autores no podía aceptar se-
mejante altura artística y concep-
tual para el Paleolítico Superior.
Cueva de Altamira. Tuvieron que
pasar 22 años, muerto el descubri-
dor, para que la comunidad cien-
tífica, encabezada por el francés
Èmile Cartailhac y su famoso Mea
culpa de un escéptico, diera por
buena la originalidad y calidad del
trabajo pictórico de aquellos caza-
dores del Magdaleniense. Como
reconocen algunos autores, el pro-
blema de Altamira se originó en su
hallazgo por un aficionado, en un
lugar con poca proyección en ese
momento y dada su condición de
obra de arte insuperable y única,
pues muy distinta hubiese sido
su historia si el hallazgo lo hubie-
ra protagonizado un investigador
más o menos profesional, en un
yacimiento francés, por ejemplo, y
con otros ejemplos de menor cali-
dad conocidos con anterioridad.
Conducto de aguas
de manantial. El
acueducto romano
de Segovia (dcha.),
datado a principios
del siglo II, en época
del emperador Traja-
no, está construido
con sillares de grani-
to asentados sin ar-
gamasa entre ellos .
En la Cueva de Altamira
(Santillana del Mar, Cantabria)
se conserva uno de los ciclos
pictóricos más importantes
de la Prehistoria.
ALBUM
GETTY
LIBRO
Manual para la
puesta en valor
del patrimonio
arqueológico al
aire libre, Víctor M.
López-Menchero.
Editorial Trea, 2012.
Esta obra expone,
pormenorizada-
mente, los princi-
pios que ayudan a
configurar y acon-
dicionar los yaci-
mientos arqueoló-
gicos al aire libre.
La favorita del
emperador. Me-
dina Azahara fue
una ciudad palati-
na, erigida por el
califa de Córdoba
Abderramán II en
936. Hoy en día,
continúan las labo-
res de excavación
en este yacimiento
arqueológico
cordobés (arriba).
Los hallazgos
prehistóricos de
Atapuerca,enBurgos,
sucedieron de forma
casual en 1976
ocupaba del conocimiento detallado
de los monumentos y objetos anti-
guos”, pero estos eran básicamente
aquellos pertenecientes a la cultura
clásica y a los pueblos relacionados
directamente con ella, así como a
la cultura medieval. A diferencia de
lo que estaba sucediendo ya en esa
época en la Europa septentrional, en
España la Prehistoria queda exclui-
da del campo de estudio del pasado
histórico, al considerarse los testi-
monios ofrecidos por ésta de escasa
entidad artística. Por tanto, en este
período el estudio de la Prehistoria
será competencia de investigadores
procedentes del campo de las cien-
cias naturales, la Geología, la Bio-
logía o la Etnografía, no entrando a
formar parte de la competencia de
los historiadores hasta el siglo XX.
Arteprehistóricoenelnorte. Con el
reconocimiento de la autenticidad de
las pinturas rupestres de Altamira en
1902, dio comienzo la serie de hallaz-
gos de otras cuevas en el Cantábrico
(El Castillo, Covalanas, etc.), prota-
gonizados por el arqueólogo H. Alcal-
de del Río, quien pronto contó con el
apoyo y la colaboración de su colega
alemán Hugo Obermaier, el abate
Henri Breuil o el príncipe Alberto I de
Mónaco, uno de los principales pa-
trocinadores de los estudios arqueo-
lógicos de la Prehistoria española.
Los hallazgos de Atapuerca, en las
proximidades de Burgos, comenza-
ron de forma casual en 1976, cuando
un espeleólogo exploraba la Sima de
los Huesos y abrió el paso a los estu-
dios paleontológicos más conocidos
en nuestro país desde 1982. Los des-
cubrimientos más recientes colocan
a uno de sus fósiles, el Homo ante-
cessor, entre los 1,7 y 0,5 millones de
años, proporcionando la fecha más
antigua de presencia humana en Eu-
ropa, al menos de momento.
En el año 195 a.C., el cónsul Marco
Porcio Catón hizo desfilar a las legiones
romanas por el territorio celtíbero,
venció a los sublevados y vendió a los
cautivoscomoesclavos.Asuregresoa
Roma, en la procesión triunfal, Catón
exhibió un enorme botín de guerra,
con más de 11.000 kg de plata, más
de 600 kg de oro, 123.000 denarios y
540.000 monedas de plata. Con esta
y otras expediciones de saqueo pos-
teriores, quedó patente la riqueza de
Hispania en metales, convirtiéndose
en un auténtico El Dorado para los
romanos. En los tiempos modernos,
la búsqueda de tesoros se convirtió
en una auténtica obsesión para mu-
cha gente. El sueño de enriquecerse
rápidamente llevó a un tal Vázquez
de Orjas a solicitar un permiso del rey
Felipe III para buscar joyas y mone-
das en los sepulcros megalíticos ga-
llegos; poco tiempo después, sólo en
el año 1606 se habían saqueado unos
seis mil dólmenes. Desde entonces, y
hasta tiempos recientes, se produjo
una serie de hallazgos de “tesoros”,
en distintos puntos de la península
Ibérica y pertenecientes a diferen-
tes épocas. Se trata de conjuntos de
objetos antiguos como el situado
en Caldas de Rei (Pontevedra) –casi
treinta kilos de oro entre varias pie-
zas de orfebrería castreña– o el co-
nocido conjunto de coronas votivas
visigodas hallado en Guarrazar (To-
ledo), pasando por los hallazgos de
Villena (Murcia), Aliseda (Cáceres),
El Carambolo, Lebrija y Mairena del
Alcor (Sevilla), las joyas de Arrabalde
(Palencia), las vajillas de Santisteban
del Puerto (Jaén), Abengibre (Alba-
cete) o Tivissa (Tarragona).
Joyas descubiertas en terreno
español. Los múltiples tesorillos de
monedas aparecidos en toda la geo-
grafía peninsular, amén de otros mu-
chos hallazgos, casi siempre debidos
a la casualidad, han alimentado uno
de los mayores tópicos que hacen de
la Arqueología una actividad aso-
ciada a los cazatesoros, empeño que
permite explicar el deterioro tem-
prano de diversos monumentos ante
la creencia de contener encerrados
en su interior tesoros ocultos por los
moros gracias a sus artes de magia:
así se explica el desventramiento de
esculturas de piedra –los llamados
verracos celtibéricos– o de altares y
otros restos arqueológicos.
Finalmente, cabe referirnos con
cierto énfasis al período final del si-
glo XIX e inicios del XX en España,
ya que es en este período cuando
Un puñado de pioneros. El príncipe Alberto I de Mónaco (dcha.), interesado en la ex-
ploración arqueológica, visitó las cuevas del Monte Castillo (Cantabria) en julio de 1902.
EFE
GETTY
MUY HISTORIA 35
se puede decir que se produce un
desembarco de eruditos extranjeros
en nuestro país, aunque sus oficios
iniciales tenían poco que ver con es-
ta disciplina. Así, los hermanos Siret,
ingenieros belgas de minas, comen-
zaron sus excavaciones en Los Milla-
res, El Argar y otros yacimientos de la
provincia de Almería. Georges Bon-
sor, pintor de origen británico, hacía
lo propio en Carmona y otros lugares
de Sevilla, en ocasiones bajo el pa-
trocinio económico y personal del
arqueólogo americano Archer Milton
Huntington, fundador de la Hispanic
Society de Nueva York y coleccionista
de objetos arqueológicos y artísticos
adquiridos en España.
Ya hemos aludido a los viajes del
abate Breuil en pos de las pinturas
rupestres de diversos lugares de Es-
paña, o a sus trabajos junto a Hugo
Obermaier y Alberto I de Mónaco en
las excavaciones de la cueva cántabra
de El Castillo, iniciando las investiga-
ciones de la prehistoria peninsular.
Investigadores extranjeros. El
hispanista francés Pierre Paris pu-
blica, en 1903, su Essai sur l’art et
l’industrie de l’Espagne primitive,
y poco después comienza sus traba-
jos el filólogo alemán Adolf Schulten,
relacionados con Numancia o con
la búsqueda de Tartessos. En 1909,
Édouard Philippon publica el primer
estudio monográfico: Les ibères. A
lo largo de este siglo, las activida-
des de los hispanistas franceses de
la Casa de Velázquez están ligadas
especialmente a las excavaciones de
Baelo Claudia (Cádiz), a exploracio-
nes sobre explotaciones antiguas de
minería y agricultura o al estudio del
territorio. Por su parte, desde me-
diados del siglo pasado, los investi-
gadores del Instituto Arqueológico
Alemán protagonizaron un buen
número de excavaciones y estudios
de distintos yacimientos peninsula-
res, tales como Zambujal (Portugal),
Fuenteálamo (Almería), Trayamar y
Toscanos (Málaga) o Centcelles (Ta-
rragona), por citar algunos.
El siglo XX se inicia para la Ar-
queología en España con un proceso
de institucionalización universita-
ria: se suprime la Escuela Superior
de Diplomática en 1900 y se trasvasa
a todo el profesorado y alumnado a
la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Central de Madrid, don-
de se crea la cátedra de Arqueología,
con J. R. Mélida como primer titular.
Esos años, hasta la proclamación de
la II República, van a ser de gran ac-
tividad para la consolidación de las
actividades arqueológicas. Desde la
crisis colonial de 1898, la búsqueda
de la identidad nacional llevó al ini-
cio de las excavaciones sistemáticas
en lugares de especial significación
histórica: Numancia, Sagunto, Itáli-
ca, Mérida y otros lugares empiezan
a revelar su pasado.
Durante la II República prosigue el
proceso de profesionalización de la
Arqueología con la promulgación en
1933 de la Ley sobre defensa, conser-
vación y acrecentamiento del patri-
monio histórico-artístico nacional,
que estableció el marco legal para
que se llevase a cabo la descentrali-
zación de la gestión del patrimonio.
La Guerra Civil también afectó de
forma importante a la Arqueología,
tanto desde la perspectiva de la in-
vestigación como de la organización.
La centralización administrativa im-
puesta por el nuevo régimen supon-
drá la desaparición de instituciones
autonómicas y regionales, sustituidas
por la Comisaría General de Excava-
ciones Arqueológicas. En esta época
la Arqueología sirvió al régimen pro-
porcionándole argumentos que justi-
ficaran, a través de su visión de la His-
toria nacional, su propia existencia.
El aislamiento español. Se produ-
jo un estancamiento teórico y una
disminución de los contactos con el
extranjero, quedando la Arqueología
española al margen de la renovación
que comienza a efectuarse a partir
de los años 60. Los únicos cambios
se apreciaron a principios de la dé-
cada de los 70 como consecuencia de
la introducción de nuevas técnicas
de datación y análisis.
En España, y ciñéndonos a los ha-
llazgos de la cultura ibérica, además
de los descubrimientos casuales (por
ejemplo, las esculturas de Porcuna,
en Jaén), se produce la excavación
de todo un rosario de ciudades cos-
PERSONAJE
Adolf Schulten
(1870-1960).
Fue un arqueó-
logo, historiador
y filólogo ale-
mán, célebre por
su dedicación a
España y sus in-
vestigaciones
sobre Tartessos.
Grutas del valle
del Pas. Las cue-
vas prehistóricas
del Monte Castillo
(abajo), situadas
en Puente Viesgo
(Cantabria), son un
conjunto de cuatro
cavidades, pero
hoy en día sólo
dos están abiertas
al público.
La llegada de la
democracia en
España supuso para
la Arqueología una
etapa de reactivación
Tumba prehistórica.
El dolmen de Dombate (Cabana
de Bergantiños, A Coruña)
es un monumento megalítico
datado en el IV milenio a.C.
ALBUM
AGE
teras (desde Ampurias hasta Huelva,
pasando por los emporios fenicios
del sur) encaminada a determinar el
problema de las colonizaciones; de
algunos puntos del ambiente tarte-
sio andaluz (El Carambolo, Setefilla
y Cástulo, por ejemplo); de múltiples
centros ibéricos de la zona del sures-
te, bajoaragonesa y catalana (como
Pozomoro, Los Villares, El Cigarra-
lejo, Elche, Guardamar, Botorrita,
Ullastret, entre otros), y, finalmen-
te, aunque en menor medida, la de
yacimientos de la Meseta (Cancho
Roano, Illescas, etc.).
Transformación política. La llega-
da y consolidación de la democracia
en España supuso para la Arqueolo-
gía un período de reactivación, ex-
pansión y mayor presencia social. La
transformación política provocó un
cambio radical en la administración
del patrimonio a través del traspaso
de competencias a las diferentes Co-
munidades Autónomas, que son las
que regulan todo lo relativo a su in-
vestigación, protección, restauración
y divulgación, a través de los diferen-
tes organismos de gestión creados a
tal efecto, como departamentos de
Arqueología, museos, institutos de
patrimonio, parques arqueológicos...
Junto al papel que juegan las dife-
rentes administraciones en materia de
competencias sobre el Patrimonio ar-
queológico, hay otra serie de institu-
ciones y organismos directamente im-
plicados en la investigación, conserva-
ción y divulgación de éste, como son
las Universidades, el Consejo Superior
de Investigaciones Científicas, insti-
tutos extranjeros (Instituto Alemán,
Casa de Velázquez), fundaciones, etc.
Un dato de especial relevancia en
la configuración de la Arqueología, a
partir de la década de los ochenta del
siglo pasado, es el ejercicio de la pro-
fesión a cargo de arqueólogos organi-
zados en empresas independientes.
Profesionalización de la Arqueo-
logía. Esta arqueología de ámbito
privado, asociada generalmente a
los procesos de renovación y creci-
miento de las ciudades (Arqueología
urbana) o a la realización de grandes
infraestructuras (Arqueología de
urgencia), ha posibilitado no sólo
una inserción laboral de numerosos
profesionales, sino la participación
de estos en el proceso de gestión del
patrimonio. Gracias a estas labores,
ciudades como Mérida, Tarragona,
Córdoba o, más recientemente, To-
ledo y Cartagena han experimenta-
do grandes transformaciones en las
que el patrimonio arqueológico se
ha convertido en un motor de acti-
vación cultural y económica.
Otro modo de desarrollo es la for-
mación de parques temáticos en
torno a un yacimiento arqueológico
o a un conjunto de ellos, además de
la creación de escuelas-taller de Ar-
queología como una forma de ase-
gurar una excavación arqueológica,
su restauración y su mantenimien-
to. Además de estrechar la relación
entre la actividad investigadora y la
sociedad, estas estructuras plantean
nuevos horizontes de rentabilidad
social y económica del patrimonio
histórico, si bien los años de la crisis
han afectado gravemente a la super-
vivencia de muchas de ellas.
Campamentos militares romanos en España
Estos dos
colgantes
romanos per-
tenecieron a las
tropas combatien-
tes en la batalla de
Baecula en 208.
Cerámica de Oriente. En el
Museo Arqueológico de Cataluña
se conservan muestras de la heren-
cia fenicia que, desde la costa cata-
lana, llegó a la península Ibérica.
Tras las investigaciones de
Schulten, con la Guerra
Civil y la Guerra Mundial los te-
mas bélicos de la Antigüedad
pasaron a segundo término
y pocos autores se fijaron en
todo lo relacionado con la con-
quista, el ejército o cualquier
cuestión afín, aunque cabe
destacar la labor de Antonio
García y Bellido en este campo.
Con motivo del XIX centenario
de la fundación de León (10 de
junio del año 68), se celebró
el congreso Legio VII Gemina.
Más recientemente, la Arqueo-
logía militar en España ha visto
multiplicados sus resultados,
con varios especialistas de-
dicados al estudio de campa-
mentos, armas, monedas y epí-
grafes, lucernas, cerámicas...
Estudiosdeobjetosanti-
guos.Ellohadadosusfrutos
envarioscongresosdeAr-
queologíamilitar,elmásre-
cientedeellos,elXXCongreso
Internacionalsobrelafrontera
romana,celebradoenLeónen
2006.Enelcasodelabatalla
deBaecula,tradicionalmenteli-
gadaalapoblaciónjienensede
Bailén,lasúltimasinvestigacio-
nesarqueológicasdelCentro
AndaluzdeArqueologíaIbérica
hanlocalizadoelCerrodelas
Albahacas(SantoTomé,Jaén)
comoellugardondesucedióla
batalladelaño208entreEsci-
piónelAfricanoyAsdrúbalBar-
ca.Lasúltimasnovedadestie-
nenqueverconlalocalización
(graciasalaexploraciónaérea,
porunequipobajoladirección
delprofesorÁngelMorillo)de
campamentosmilitaresroma-
nosempleadosensuscampa-
ñascontracántabrosyastures
en tiempos de Augusto.
EFE
AGE
LIBRO
El arqueólogo
enamorado. His-
toria oculta de la
arqueología es-
pañola, Daniel
Casado Rigalt.
La esfera de los
Libros, 2009.
Esta obra relata en
primera persona el
descubrimiento de
Atapuerca, el de la
Dama de Elche, el
de Tartessos o el del
teatro de Mérida.
MUY HISTORIA 37
Bajo un manto de
ceniza. La antigua
ciudad de Pompeya,
enterrada por la erup-
ción del Vesubio en el
79, fue redescubierta
en 1748, y en la exca-
vación arqueológica
se encontraron mol-
des de los cuerpos.
L
o que justifica a una ciencia son sus
aportaciones, tanto las que realizó en
el pasado como las que esperamos de
ella el día de mañana. Esto no es me-
nos cierto para la Arqueología, que hoy en día
se considera una ciencia autónoma servida
por ciencias auxiliares, cuyas técnicas, desde
el radiocarbono a la espectrografía de masas,
se suponen capaces de interpretar de manera
fidedigna las características de sus hallazgos.
Pero, al principio, fueron los descubri-
mientos los que propiciaron el nacimiento
y desarrollo de esta ciencia. Hallazgos muy
importantes con los que, en el siglo XVIII,
se llenaron los palacios de magníficas obras
de arte salidas de la región del Vesubio. Fue
el rey Carlos de Nápoles –que después se-
ría nuestro Carlos III de España– quien en-
comendó a su jefe de zapadores, el español
Roque Joaquín de Alcubierre, perforar la lava
volcánica que daría acceso a Pompeya y Her-
culano, enterradas por la mortífera erupción
del año 79. Así volvieron a la luz dos ciuda-
des completas y congeladas en un momen-
to preciso de la vida cotidiana de sus habi-
tantes: algunos tenían la comida encima de
la mesa cuando se produjo la fatal erupción
volcánica. Esas circunstancias absolutamen-
te excepcionales convertían el hallazgo de
Nápoles en una verdadera máquina del tiem-
po que explicaba mejor que ninguna especu-
lación cómo era la sociedad romana de esa
época y cómo vivían sus ciudadanos.
DESCUBRIMIENTOS ESPECTACULARES
Las joyas
mejor
escondidasLa casualidad y el empeño fueron los principales
motores para aquellos exploradores europeos que
devolvieron a la luz asombrosos hallazgos de antiguos
pueblos: presentamos las grandezas de la Arqueología.
Por Alberto Porlan, escritor y filólogo
Pero aún no se había empezado a com-
prender que los tesoros materiales eran sólo
un complemento de la valiosa información
que aportaban los descubrimientos arqueo-
lógicos. Primero había que estudiarlos y ca-
talogarlos, labor que llevó a cabo el polígrafo
alemán Johann Joachim Winckelmann (1717-
1768), a quien se considera tradicionalmente
el fundador de la ciencia arqueológica. Este
apasionado por la cultura clásica contribuyó a
la valoración y al estudio de aquellas antigüe-
dades romanas, y con ello fomentó el interés
hacia las excavaciones y los descubrimientos.
Obcecación homérica. El segundo alda-
bonazo histórico que produjo la Arqueología
tardó un siglo en producirse y llegó del bra-
zo de Heinrich Schliemann, un prusiano muy
peculiar, cuya testarudez demostró la rela-
ción entre las leyendas literarias griegas y la
realidad histórica de aquellos tiempos. Enri-
quecido tras una vida de trabajo, Schliemann
clavó por fin su piqueta en la colina de Hissar-
lik, donde sus propietarios aseguraban haber
hallado grandes cantidades de materiales ar-
caicos. Y allí descubrió una serie de ciudades
construidas, sucesivamente, sobre las ruinas
de las anteriores, en uno de cuyos estratos dio
con el extraordinario tesoro que él adjudicó
al homérico Príamo, rey de Troya. Los ana-
listas posteriores, sin embargo, estiman que
ese tesoro, que caracterizó a Troya II como la
ciudad homérica, pertenecía a las ruinas de
CORBIS
MUY HISTORIA 39
una ciudad varios siglos anterior a
la que describe la Ilíada.
Pero en aquel momento no se es-
taba para muchos detalles. Lo ver-
daderamente importante para la
Arqueología, el acontecimiento tras-
cendental, era que el arqueólogo (o
mejor, el excavador) fue capaz de
suscitar una conmoción universal.
Troya había existido realmente, y la
excavación de Schliemann lo corro-
boraba. El mundo se empezó a in-
teresar por su desconocido pasado,
pero todavía era muy inocente. La
importancia de las excavaciones re-
sidía en la naturaleza y la calidad de
los objetos desenterrados, los trofeos
devueltos a la luz que podían mos-
trarse ante los ojos del mundo.
Exploraciones en Grecia. Tras
aquel éxito, Schliemann excavó las
ciudades griegas de Micenas y Tirin-
to, añadiendo una gran cantidad de
trofeos a su panoplia. Aunque los va-
liosos objetos desenterrados no eran
en absoluto desdeñables, sus méto-
dos de excavación, considerados hoy
brutales y devastadores, destruye-
ron para siempre una cantidad in-
gente de información con la que ha-
bríamos podido contextualizar esos
hallazgos y comprender mucho me-
jor la sociedad que los usaba.
Algunos grandes descubri-
mientos del siglo XIX no fue-
ron sino redescubrimientos.
La exploración del mundo no
se había completado aún,
y los investigadores y
viajeros europeos ha-
llaron ciudades
enteras que,
abandonadas
en algún mo-
mento de la
Historia, resul-
taban preciosos
hallazgos para la
modernidad. Ese
fue el caso de Petra,
en Jordania, fundada
en el siglo VIII a.C. y
que después de ser la
capital de los nabateos
quedó desierta hacia
el siglo VIII. Hasta
la llegada del viaje-
ro suizo Jean Louis
Burckhardt, aque-
llas extraordinarias
const rucci ones
talladas en la roca
viva del desfiladero
Wadi Musa sólo habían sido visitadas
por los beduinos. Burckhardt fue un
valiente que aprendió árabe y se hizo
pasar por mercader para visitar tie-
rras a las que de otro modo no habría
logrado llegar ningún forastero; un
verdadero romántico que se reeducó
a sí mismo afrontando toda clase de
penalidades antes de emprender un
viaje que comenzó en la siria Alepo
y concluyó en El Cairo, donde murió
en 1817 esperando la caravana que
tenía que llevarle hasta Tombuctú.
Tenía entonces treinta y dos años;
cuando fueron publicados sus dia-
rios de viaje, otros viajeros siguieron
su ruta y recuperaron para el mundo
la prodigiosa ciudad rosada que hoy
sigue admirando a sus visitantes.
A veces, los hallazgos sólo eran la
punta de un iceberg que encerraba el
secreto de la existencia de civiliza-
ciones enteras. Así, cuando en el año
1900 emprendió sir Arthur Evans las
excavaciones de Cnosos, en la isla de
Creta, estaba abriendo la puerta al
conocimiento de una cultura prodi-
giosa, la minoica, a la que ya aludiera
el propio Homero. La soltura y la ele-
gancia del arte cretense en el segun-
PERSONAJE
Johann Joachim
Winckelmann
(1717-1768).
Este arqueólogo
alemán, experto
en arquitectura
de la Antigüe-
dad, fue uno de
los principales
teóricos del mo-
vimiento neoclá-
sico del s. XVIII.
Arte micénico.
En las excavacio-
nes de la antiga
ciudad griega de
Micenas se encon-
traron ídolos feme-
ninos de terracota,
datados en el se-
gundo milenio a.C.
Ciudad olvidada.
El descubrimiento
del Machu Picchu, en
1911, por el arqueólo-
go americano Hiram
Bingham (izq.) signi-
ficó un importante
acercamiento a la
cultura incaica.
La soltura y la elegancia del
arte cretense en el segundo
milenio a.C. deslumbraron
al mundo cultural y artístico
EFE
AGE
40 MUY HISTORIA
do milenio antes de Cristo deslum-
braron al mundo cultural y artístico.
Los frescos, las joyas y la cerámica
del palacio de Cnosos fueron obje-
to de análisis y estudios científicos,
y cuando se hallaron las primeras
muestras de escritura propia la con-
moción creció todavía más.
Interpretación de letras arcaicas.
Se reconocieron dos tipos de alfabeto
escritos de manera lineal, el A y el B.
El segundo fue descifrado medio si-
glo después por Michael Ventris, ar-
quitecto británico que utilizó un sis-
tema propio para analizar los signos
y la semejanza con el griego clásico
para interpretarlos. Sin embargo, la
escritura lineal A continúa desafian-
do los esfuerzos de sus analistas.
En los últimos años del siglo XIX
se había detectado la existencia de
una civilización arcaica cuyo solar
era el Asia Menor, hoy territorio tur-
co. Las referencias a esta cultura se
multiplicaron, pero fue el asiriólo-
go británico Henry Sayce el que los
identificó con los hititas o hatti a que
se refiere la Biblia. El descubrimien-
to resultó sensacional, pues pronto
se vio que aquel pueblo, hasta en-
tonces desconocido, que ocupaba el
espacio entre el Imperio egipcio y el
babilónico, había sido en su tiempo
una potencia imperial comparable a
la de sus vecinos. Y lo más sorpren-
dente llegó cuando el investigador
alemán Hugo Winckler desenterró,
a principios del siglo XX, los archi-
vos de la capital hitita en Boğazkale,
compuestos por millares de tabletas
de arcilla, que logró descifrar gracias
a la aparición de textos bilingües. Así
pudo confirmarse que su idioma era
una de las ramas del indoeuropeo y
esto planteaba un enigma difícil de
interpretar: ¿de dónde procedían los
hititas? Los restos de su cultura que
han llegado hasta nosotros no son
espectaculares, no incluyen palacios
ni templos cubiertos, y sus elemen-
tos principales, los relieves, tampoco
revelan una capacidad artística ex-
cepcional. Pero no hay duda de que
es justo calificar de gran aportación
arqueológica el descubrimiento de
toda una civilización perdida.
Allende los mares. Además del ha-
llazgo de viejas civilizaciones como
la hitita, la cretense o la del valle del
Indo –que proliferó en aquella zona
a lo largo del tercer milenio creando
una cultura riquísima–, el siglo XX
conoció en América el espectacular
descubrimiento de Machu Picchu por
el explorador norteamericano Hiram
Bingham. De pronto, el poderío de
la cultura incaica se materializó ante
los ojos del mundo en forma de una
ciudad increíble construida a 2.700 m
de altitud, dotada de agua corriente y
resultado de una arquitectura asom-
brosa por su potencia, su belleza
Urbe pétrea. En Jorda-
nia, el enclave arqueológi-
co de Petra emerge del an-
gosto desfiladero del Siq;
allí se encuentra el Tesoro,
un posible templo o tumba
real nabatea del s. I. a.C.
La Arqueología nunca dirá su
última palabra. Hay un gran
número de enigmas que están
llamados a descubrir o a des-
mentir en el futuro retos cuya
respuesta sólo corresponde al
tiempo, al azar y al progreso de
las técnicas de detección. De
algunos de ellos no tenemos
duda en cuanto a su existencia,
como el Laberinto de Egipto,
que visitó el historiador grie-
go Heródoto y describió como
una maravilla superior a las pi-
rámides: una construcción con
miles de habitaciones y tum-
bas a varios niveles que sería
el asombro de nuestra época
y significaría la recuperación
económica de Egipto. O como
el reino de Tartessos, en alguna
parte de Andalucía, que tam-
bién Heródoto consigna en sus
escritos y define como un reino
rico y amable.
Tumbas perdidas. Faltan por
encontrar cientos de sepultu-
ras de grandes hombres. Por
ejemplo, la de Alejandro Mag-
no, que debe encontrarse en
algún lugar de Egipto y a la que
el propio Howard Carter dedicó
grandes esfuerzos infructuo-
sos. También sería un hallazgo
espectacular la sepultura de
la reina Cleopatra, que luego
de suicidarse fue enterrada
por voluntad propia junto a su
amado Marco Antonio. O la del
poderoso Genghis Khan, cons-
tructor de un imperio colosal.
Sin embargo, hay otras metas
arqueológicas mucho más di-
fusas en cuanto a su existen-
cia real que han entretenido a
miles de curiosos a lo largo del
tiempo, como es el caso del
país que describe Platón con el
nombre de Atlántida, diana fija
de especuladores de todas cla-
ses que la han situado en los
lugares más inverosímiles que
se pueda imaginar, interpretan-
do con toda seriedad lo que a
todas luces no fue sino una fá-
bula, deformada por exagera-
ción, sobre un territorio mítico
situado en el océano.
Retos arqueológicos del futuro
De la última reina
del antiguo Egipto,
Cleopatra (arriba),
existen referencias
históricas que
aportan significati-
vos datos de su vi-
da. Aun así, en la
actualidad, se des-
conoce la ubica-
ción de su tumba.
LIBRO
Petra: Historia y
Arqueología, Car-
men Blánquez.
Ed. Dilema, 2010.
Esta obra recoge la
trayectoria histórica
de la ciudad jorda-
na de Petra, habita-
da desde la Edad
de Hierro y capital
del antiguo pueblo
de los nabateos.
AGE
ALBUM
MUY HISTORIA 41
Carter de la tumba casi intacta del fa-
raón Tutankamón. Ocurrió en febre-
ro de 1923, cuando el mundo entraba
en la era de la comunicación de masas
con la radio, y la prensa escrita, apo-
yada por la fotografía, empezaba a
llegar a todos los estratos sociales. En
esas condiciones, el descubrimien-
to multiplicó su efecto. Y la verdad
es que no era para menos. Cuando el
tenaz aunque algo avinagrado Car-
ter, apoyado por la fortuna y las re-
laciones del aristócrata lord Carna-
von, penetró en la cámara mortuoria
de Tutankamón, faraón de la XVIII
dinastía, la encontró tan llena
de tesoros que a duras penas
podía moverse entre ellos.
Se emplearon nueve años en
extraer de la tumba las 5.400
piezas que atiborraban las estan-
cias. El proceso fue documentado
y fotografiado paso a paso por el
metódico Carter, pero la pie-
za que todos conocemos es la
extraordinaria máscara fune-
raria de Tutankamón, atracción
máxima del Museo de El Cairo.
Se dice que la arqueología vi-
ve de las tumbas, y hace ahora
cuarenta años que se descubrió
la sepultura más asombrosa
que se conoce. Ocurrió en
China, cuando los campe-
sinos de Xi’an cavaron un
pozo buscando agua y encontraron
estatuas. Nada menos que 8.000 es-
tatuas de tamaño natural alineadas a
lo largo de tres grandes fosos de seis
metros de profundidad represen-
tando a los guerreros del empera-
dor Qin Shi Huang, que concluyó la
Gran Muralla y unificó a China bajo
su imperio, cuya tumba se encuentra
a 1.500 m de este ejército de barro.
Auténticas réplicas. Este yaci-
miento funerario chino no ha termi-
nado de excavarse en su totalidad,
aunque se visita desde 1979. Las fi-
guras de terracota incluyen también
caballos, y los guerreros son todos
diferentes, de modo que parecen ser
retratos fidedignos. Este hallazgo
extraordinario aunque también al-
go monotóno, ya que se se trata del
mismo tema repetido miles de veces,
pone de relieve el viejo dicho de que
la cantidad tiene su propia calidad.
El escenario de los
descubrimientos
más sensacionales
y numerosos fue
el Egipto faraónico
El libro de la
muerte de los
egipcios. El texto
funerario del anti-
guo Egipto, utiliza-
do desde el co-
mienzo del Nuevo
Imperio (1550 a.C.)
hasta el 50 a.C., se
descifró en 1822.
Máscara funeraria de oro. La tumba
de Tutankamón fue descubierta por el
arqueólogo británico Howard Carter,
que la encontró intacta en 1922.
y la precisión minuciosa de sus
construcciones.
Pero el escenario de los descubri-
mientos más sensacionales y nume-
rosos fue el inagotable Egipto faraó-
nico, el mayor yacimiento del mun-
do. En 1798, Napoleón presentaba su
proyecto científico sobre Egipto y
poco después zarpaba hacia el Nilo
con 300 barcos y 40.000 hombres.
Era una expedición bélica que resul-
tó un fracaso disfrazado de gloria pe-
ro, cuando se expusieron las piezas
recogidas y se publicaron los infor-
mes de los artistas y científicos que
acompañaban al ejército, empezó a
comprenderse la potencia arqueo-
lógica del solar egipcio. Un mundo
tan magnífico como incomprensible,
hasta que el talento de Champollion
descifró la escritura jeroglífica a par-
tir de la piedra de Rosetta, que por
su valor intrínseco debe reconocerse
como uno de los hallazgos arqueoló-
gicos más importantes de la Historia.
Éxitos egiptológicos. Durante mu-
chos años, la Arqueología europea se
centró en Egipto, y los descubrimien-
tos sensacionales se sucedieron. Las
búsquedas del norteamericano Davis
enelValledelosReyesproducíanince-
santes resultados. En 1907 se encontró
la momia de Akenatón, el rey hereje, y
afinesde1912lasexcavacionesrealiza-
das por Ludwig Borchardt en la región
egipcia de Amarna rescataron una de
las esculturas más famosas del mundo:
el bellísimo busto de Nefertiti, esposa
de Akenatón. Otro tesoro incalculable
se desenterró en Amarna: nada menos
que el archivo de la correspondencia
real de Akenatón conservado en nu-
merosas tablillas de barro, que, a pesar
de su mal estado, han servido hasta
ahora para comprender ciertos aspec-
tos de la sociedad faraónica.
La gran campanada de la Arqueo-
logía moderna fue sin duda el des-
cubrimiento por el británico Howard
AISA
PERSONAJE
Hugo Winckler
(1863-1913).
Este arqueólogo
alemán descu-
brió, en 1906, la
antigua capital
del Imperio hiti-
ta, Ha usa, ac-
tual Boğazkale,
en Turquía.
42 MUY HISTORIA
Pero nos hace interrogarnos una
vez más sobre el sentido profundo de
la Arqueología: lo principal es la in-
formación. Los objetos artísticos, co-
mo el busto de Nefertiti o los frescos
cretenses de Cnosos, proporcionan
mucha información sobre el carácter
de aquellas sociedades, y nos alegran
el espíritu al comprender que nues-
tros remotos antepasados amaban la
belleza tanto como nosotros. Nues-
tra relación con ellos es sensorial e
incluso sentimental. Pero desde el
punto de vista histórico, los docu-
mentos son mucho más relevantes,
porque nos permiten penetrar en el
pasado por derecho.
En este sentido, piezas como la pie-
dra de Rosetta, las tabletas de Babi-
lonia, los archivos de Amarna, la bi-
blioteca de Assurbanipal o el Libro de
los Muertos egipcio abren un acceso
más amplio a aquellas sociedades y a
su manera de pensar. Un ejemplo ha
sido la trascendental importancia que
se concedió en su día a los llamados
Rollos del Mar Muerto, una colección
de documentos de la época de Jesu-
cristo hallados por unos pastores de
cabras en las cuevas del desierto de
Qumrám, en la antigua Judea. Sin du-
da se trataba de un hallazgo sensacio-
nal, y abrió una serie de expectativas:
entre ellas la de encontrar alguna re-
ferencia histórica a la figura de Cristo,
que habría sido una aportación deci-
siva a la Historia de las religiones. El
Estado de Israel se hizo cargo de la
custodia y el análisis de aquellos ro-
llos de papiro, que actualmente han
sido analizados y estudiados en su
totalidad sin que se haya encontrado
una sola referencia indiscutible sobre
el fundador del cristianismo.
Templo antiquísimo. El hallazgo
más sorprendente de los últimos
tiempos ha sido el santuario de Go-
bekli Tepe, en el sudoeste de Tur-
quía. Está formado por una serie
indeterminada de estelas de piedra
en forma de T, hincadas en el suelo
y dispuestas de una manera concreta
que en su día debió de tener signifi-
cado. Fueron ilustradas con relieves
de animales, posiblemente simbóli-
cos, y se han datado en torno a nueve
milenios antes de Cristo. Desconcer-
tados por esta fecha, que convierte al
yacimiento en el lugar religioso más
antiguo del mundo, los excavadores
trabajan en busca de una interpreta-
ción lógica que explique el significa-
do y el propósito del yacimiento.
Hay un tipo de hallazgo especial-
mente interesante para el arqueó-
logo: los pecios. Cuando un barco
naufraga, se lleva al fondo un mo-
mento determinado de la Historia y
podemos afirmar que cuanto encon-
tremos en su exploración será ho-
mogéneo, pues pertenece al mismo
conjunto y a la misma época. El ha-
llazgo más importante de los últimos
tiempos es la nave que se hundió en
el siglo XIV a.C. frente al cabo tur-
co de Uluburun. Ha proporcionado
un total de 18.000 objetos y frag-
mentos, y su función parece haber
sido el transporte de metales, pues
se han recuperado grandes lingotes
de cobre y estaño en la proporción
adecuada para producir bronce. Ya
que el estaño es un metal del que no
se conocen yacimientos en la costa
mediterránea, es posible que la na-
ve procediera de aquella Tarschisch
origen del estaño de la que habla la
Biblia, la que después conocieron los
griegos como Tartessos, en la costa
atlántica andaluza.
Expectación ante los hallazgos. La
prensa europea se hizo eco en sus por-
tadas del descubrimiento de la cámara
funerariadelfaraónegipcioTutankamón.
El explorador alemán Karl Mauch
buscaba el oro de las minas del rey
Salomón que la Biblia sitúa en el país
de Ofir, y su empeño lo condujo a in-
ternarse en el corazón de África. Había
rumores de la existencia de minas en la
región del Zambeze y Mauch decidió
pertrecharse lo mejor posible para su
aventura. Pasó de una tribu a otra en su
camino hacia el Sur, hasta llegar al Gran
Zimbabwe y enfrentarse a supersticio-
nes tan absurdas como la de una temi-
ble olla asesina que tenía cuatro patas
con las que corría por el monte.
Pero, una vez allí, lo que encontró
Mauch fue más valioso que el oro. Dio
con los restos de una civilización has-
ta entonces desconocida, con gran-
des edificios de piedra, esculturas y
torres elevadas que demostraban la
capacidad técnica y artística que en
otro tiempo había tenido la menos-
preciada cultura africana.
Los hallazgos
de Mauch en África
La ciudad imperial
de Gran Zimbabwe
(arriba), ubicada
en el Sur de África,
fue habitada entre
1450 y 1629 por el
pueblo mutapa.
VÍDEO
bit.ly/1C5TkRr
Este documental ti-
tulado El ADN de
Tutankamón, de
Discovery Channel,
muestra uno de los
descubrimientos
más asombrosos de
Egipto y del mundo
entero: la tumba de
este faraón de la di-
nastía XVIII.
AGE
AGE
GETTY
GETTY
MUY HISTORIA 43
Vestigios de
antiguospueblos
Muchos de los pilares de la cultura actual se sustentan
en los descubrimientos relacionados con nuestros
antepasados. A través de estos hallazgos se logró trazar
la cadena evolutiva de la humanidad y conocer las
civilizaciones desaparecidas de las que procedemos.
DOSSIER
Por Fernando Cohnen, periodista
RUINAS
LEGENDARIAS
Pág. 58
LAS RELIQUIAS
OCULTAS DE
ORIENTE
Pág. 52
DE LOS ANDES
HASTA
CAMBOYA
Pág. 64
FÓSILES
RESCATADOS
DEL OLVIDO
Pág. 46
GETTYGETTY
AGE
ALBUM
MUY HISTORIA 45
Fósiles
rescatados
del olvido
En diferentes puntos del globo,
importantes paleoantropólo-
gos han hallado vestigios de
nuestros antepasados. Gra-
cias a ellos se pudo deducir,
científicamente, la cadena
evolutiva de la humanidad.
DOSSIER
LOS ORÍGENES DEL SER HUMANO
Tres millones de años de edad. ElpaleoantropólogoDonald
Johanson (arriba) sostiene el cráneo de la Australopithecus
afarensis, que descubrió junto a su colega Tom Gray y que
llamaron Lucy. La reconstrucción de Lucy y de su versión
masculina, Lucien (detrás), son obra de Elisabeth Daynès.
CORBIS
AGE
46 MUY HISTORIA
L
a mañana del 30 de noviem-
bre de 1974, los paleoantropó-
logos Donald Johanson y Tom
Gray, que acampaban al bor-
de de un pequeño y fangoso
río a unos ciento cincuenta kilóme-
tros de Addis Abeba (Etiopía), toma-
ron un Land Rover para subir hasta la
Localidad 162, uno de los cientos de
yacimientos que salpican Hadar. Esta
árida región es el antiguo lecho de un
lago que con el paso del tiempo se de-
secó y llenó de sedimentos, entre los
cuales se esconden tesoros fósiles que
aportan valiosísimos datos al estudio
de la evolución humana.
Los estadounidenses exploraron
durante un par de horas y, cuando es-
taban a punto de regresar al campa-
mento, Johanson encontró un brazo
de homínido. Casi al mismo tiempo,
Gray localizó los restos de lo que pa-
recían unas costillas diminutas. “Re-
cuerdo que la voz de mi compañero se
convirtió en un aullido. Yo me uní a
él. Empezamos a dar saltos de alegría
bajo aquel calor de cuarenta y tres
grados. No teníamos a nadie más con
quien compartir nuestros sentimien-
tos y nos abrazamos, empapados y
sudorosos, gritando y bailando”, es-
cribe Johanson en su libro El primer
antepasado del hombre. Acababan de
localizar el esqueleto fosilizado casi
completo de un homínido cuya an-
tigüedad era de 3,2 millones de años.
Bautizada como Lucy. La criatura,
que se clasificó como perteneciente a
la especie Australopithecus afarensis,
era una hembra de alrededor de un
metro de altura y de unos veinte años
de edad, y estaba dotada de un cráneo
minúsculo comparable al de un chim-
pancé. Su peculiaridad era que podía
caminar sobre los miembros poste-
riores, lo que la convirtió en uno de
nuestros antepasados extinguidos o,
si se prefiere, en un nexo arcaico en el
proceso evolutivo que culminó miles
de años más tarde en nuestros ances-
tros africanos.
Al tratarse de una hembra, y co-
mo en el magnetófono del campa-
mento sonaba con frecuencia Lucy
in the Sky with Diamonds, una can-
ción del grupo musical británico The
Beatles, Johanson decidió bautizarla
con el nombre de Lucy. En 2006, el
paleoantropólogo etíope Zeresenay
Alemseged halló otro esqueleto in-
fantil de unos 3,3 millones de años en
la localidad de Dikika (Etiopía), rela-
tivamente cerca del lugar donde apa-
recieron los restos de Lucy.
Cincuenta años antes del hallazgo
de Johanson, en 1924, el australiano
Raymond Dart afirmó que el fósil de
Taung (Australopithecus africanus)
descubierto en Sudáfrica y cuya an-
tigüedad ronda los dos millones y
medio de años era el eslabón perdido
entre el ser humano contemporáneo
y los antropoides. Los restos de este
homínido, conocido como el Niño
de Taung, fueron extraídos de la ro-
ca donde se encontraba incrustado.
Tenía todos los dientes de leche, por
lo que la muerte le debió sobrevenir
a los tres años de edad. Sin embargo,
el mundo académico no hizo caso a la
interpretación científica que aportó
Dart, que vinculaba a este homínido
con la línea evolutiva del ser humano.
El análisis del Niño de Taung fue
acreditado treinta años después con el
posterior descubrimiento de los restos
del Paranthropus boisei en Olduvai
(Tanzania), llevado a cabo por Louis y
MaryLeakeyen1959.Eraunhomínido
de África oriental que vivió entre 2,3 y
3,1 millones de años atrás en un entor-
no prácticamente seco. Se alimentaba
de vegetales duros, por lo que desarro-
lló unas potentes mandíbulas destina-
das a triturarlos. Quince años después
del hallazgo del matrimonio Leakey
aparecieron los inquietantes restos de
Lucy en la región de Hadar, en Etiopía.
El Niño de Turkana. En 1984, el pa-
leoantropólogo Kamoya Kimeu halló
el esqueleto del Niño de Turkana en
Kenia. Se trata de un homínido de
entre diez y catorce años que vivió
en la sabana keniana hace 1,6 millo-
nes de años y cuyo cerebro es de unos
800 c.c., más pequeño que el nuestro
(de promedio, unos 1.350 c.c). Es el
espécimen más antiguo con un cuer-
po de aspecto moderno hallado hasta
ahora. Se trata de un Homo Erectus
u Homo Ergaster similar a los que se
trasladaron a Eurasia hace 1,7 millo-
nes de años, una migración que se
conoce como “Fuera de África 1”.
Noventa años antes, en la isla de Ja-
va (Indonesia), el científico holandés
Eugène Dubois encontró un espéci-
men descendiente de esos homínidos
que participaron en la primera migra-
ción africana y cuya antigüedad se ci-
fra en medio millón de años. Tiem-
DOSSIER I: LOS ALBORES DE LA HUMANIDAD
En 1974, Johanson y
Gray localizaron un
esqueleto fosilizado,
casi completo,
en Etiopía
Viviendas
paleolíticas.
Hace 20.000 años,
muchos humanos
emigraron hacia
latitudes más al
norte, como las
tundras árticas de
la actual Ucrania.
Allí, para refugiar-
se, construyeron
cabañas (arriba)
con huesos de ma-
mut, descubiertas
en 1965.
AGE
MUY HISTORIA 47
po después se hallaron nuevas
piezas craneales en Java, los res-
tos del Hombre de Heidelberg
en Alemania y otros excelentes
fósiles en África oriental. Todos
ellos eran Homo erectus.
Los humanos modernos, pa-
recidos a los actuales, surgieron
en África hace unos doscientos
mil años, cuando el Achelense
dio paso al Paleolítico Medio. Los
análisis de ADN mitocondrial de
personas vivas sugieren que nuestro
antepasado femenino más reciente vi-
vió en África hace cien mil o doscien-
tos mil años, lo que supone que tene-
mos un antepasado africano mucho
más joven que el Homo erectus.
Más allá de África. Los estudios
genéticos y las nuevas dataciones de
los restos fósiles desvelan que hu-
bo más de una migración fuera del
continente africano. Una, como se
apuntó anteriormente, se denomi-
na “Fuera de África 1” y ocurrió ha-
ce 1,7 millones de años. La segunda,
bautizada como “Fuera de África 2”,
se extendió desde allí a otras partes
del mundo hace unos cincuenta mil
años. Nosotros seríamos los descen-
dientes de esta segunda migración.
En esa época o poco después se de-
sarrollaron las toscas herramientas
y armas del Paleolítico Superior, un
periodo que se inició hace unos
dos millones de años y finalizó
en torno a 10.000 a.C.
Cuando los humanos mo-
dernos llegaron a Europa co-
mo hombres de cromañón
se encontraron con poblaciones de
neandertales, a las que fueron susti-
tuyendo poco a poco. A principios de
los años ochenta del siglo pasado, se
descubrió en las cuevas de la Sima de
los Huesos, en la sierra de Atapuerca
(Burgos), un gran número de restos
óseos de homínidos de hace unos
cuatrocientos mil años. La mayoría
de los paleoantropólogos cree que
esos especímenes son protonean-
dertales, pues exhiben las caracte-
rísticas propias de las poblaciones
neandertales posteriores.
Juan Luis Arsuaga, José María
Bermúdez de Castro y Eudald
Carbonell, codirectores de las
investigaciones en Atapuerca,
desenterraron en 2007 una
mandíbula de un homínido
que vivió en esta sierra burga-
lesa hace 1,3 millones de años.
El equipo de Atapuerca consi-
deró que aquellos restos fósiles
correspondían a una nueva espe-
cie denominada Homo antecessor
y lanzó una hipótesis que ha desata-
do un serio debate en la comunidad
científica.
Los tres paleoantropólogos espa-
ñoles sugirieron que estos homíni-
dos tan antiguos podrían haber sa-
lido de África para colonizar Europa
convirtiéndose en los antecesores de
los neandertales. Los individuos que
permanecieron en África podrían ha-
ber evolucionado en épocas posterio-
res hasta derivar en el Homo sapiens
moderno. De esta forma, la nueva
especie sería el nexo que une a nean-
dertales y humanos, aunque en dis-
tintas épocas y continentes.
Primera obra de arte. La figura de
marfil de un mamut de apenas 3,7
centímetros encontrada en 2006 por
arqueólogos del Instituto de Prehisto-
ria de la universidad alemana de Tu-
binga es la obra de arte completa más
antigua conocida hasta la fecha. Su
datación es de unos treinta y cinco mil
años, diez mil años más antigua que la
Venus de Willendorf y veinte mil más
que las pinturas rupestres de las cue-
vas de Altamira. La figura fue locali-
zada en la cueva de Vogelherdhöhle y
sus autores fueron cromañones que
poblaron esta región alemana, ubica-
da entre los ríos Rin y Danubio.
Un año antes, arqueólogos de la
Universidad de Tubinga presentaron
una flauta que fue fabricada por un
cromañón utilizando un colmillo de
mamut de hace treinta y cinco mil
años. En la cueva Geissenkloester-
le (Baden-Würtemberg, Alemania)
se halló una treintena de pequeñas
piezas de marfil en los años setenta
del siglo pasado. Por falta de recur-
sos económicos, los huesecillos fue-
ron guardados en un cajón hasta que
treinta años después fueron cataloga-
dos por la arqueóloga María Molina.
Los cromañones cazadores-reco-
lectores, entre ellos el artista que talló
la pequeña figura de marfil conocida
como el Mamut de Vogelherd, debie-
DOSSIER
Losestudiosgenéticos
de los restos fósiles
desvelan que hubo
más de una migración
fuera de África
Esta enigmática Venus, la más
conocida del Paleolítico Supe-
rior, fue hallada en 1908 en un ya-
cimiento situado en la garganta
de Wachau (Austria), a orillas
del río Danubio, por el arqueó-
logo austriaco Josef Szomba-
thy. La estatuilla de piedra ca-
liza mide diez centímetros y re-
presenta a una mujer obesa y de
grandes senos, cuya antigüedad se
cifra en torno a los veinte mil años.
La Venus de Willendorf podría ser un
símbolo de la fertilidad o del poder
en una sociedad matriarcal. La figura
está coloreada con ocre en algunas
partes. En muchas sociedades de
cazadores-recolectores, el ocre es
sinónimo de sangre y poder. Algunos
estudiosos sugieren que fueron crea-
das por hombres para poder trans-
portarlas con ellos. Otros apuntan a la
posibilidad de que fueran realizadas
por mujeres como autorretratos.
Figuras hechiceras. En los años
setenta del pasado siglo, los estu-
diosos pensaban que estas figuras
aportaban elementos mágicos des-
tinados a asegurar la fertilidad y que
estaban relacionadas con una reli-
gión basada en diosas matriarcales
que se habría extendido por Europa
en el Paleolítico.
La Venus paleolítica de Willendorf
Obra artística prehistórica. En la colec-
ción de la cueva de Vogelherd (Alemania)
se conservan figuras de animales salvajes
como la pieza de marfil del Mamut (arriba).
Estatuilla antropo-
mórfica femenina
(abajo): es la Venus
paleolítica más fa-
mosa, sin rostro y
con un cuerpo de
exagerado tamaño.
AGE
EFE
48 MUY HISTORIA
ron convivir durante miles de años
con los neandertales hasta que estos
se extinguieron, probablemente hace
unos treinta mil años. Algunos estu-
dios recientes afirman que algunos
humanos actuales tienen una carga
genética neandertal, lo que demos-
traría que hubo cierta hibridación
entre cromañones y neandertales.
Descubrimientos rupestres. Cuan-
do nuestros antepasados cromaño-
nes comenzaron a plasmar su pen-
samiento simbólico en las fantásticas
pinturas rupestres de Lascaux (Fran-
cia) y Altamira (España), el último
neandertal ya había desaparecido de
la faz de la Tierra. Aquellos pintores
rupestres y sus compañeros comer-
ciaban con otras comunidades leja-
nas, intercambiando materias pri-
mas y objetos provenientes de dis-
tintas regiones europeas.
En 1879, el erudito cántabro Mar-
celino Sanz de Sautuola y su hija Ma-
ría Justina descubrieron las pinturas
rupestres de las cuevas de Altamira
(Cantabria). Un año después, Sautuo-
la editó un libro en el que divulgaba su
gran descubrimiento, lo que supuso
un duro golpe para los que creían que
nuestros antepasados primitivos no
podían desarrollar un pensamiento
simbólico o crear figuras tan com-
plejas como la extraordinaria figura
polícroma del famoso bisonte de Alta-
mira. Los científicos franceses Gabriel
Mortillet y Émile Cartailhac ridiculi-
zaron al erudito cántabro, acusándolo
de impostor. Pero posteriores descu-
brimientos en otras cuevas francesas
hicieron que Cartailhac reconociera
en 1902 su error y se disculpara por
las críticas que vertió sobre Sautuola.
Las increíbles pinturas de Altamira
pertenecen a los periodos Magdale-
niense y Solutrense, principalmente,
y su antigüedad es motivo de debate.
Los expertos creen que esas composi-
ciones pictóricas podrían fijarse entre
los dieciséis mil y los catorce mil años.
En 1940, cuatro adolescentes en-
contraron la pequeña entrada de la
cueva de Lascaux, en la región de la
Dordoña, en el sur de Francia. Su inte-
rior alberga maravillosas pinturas que
pertenecen al estilo del Magdaleniense
Inferior, de hace 17.000-16.000 años.
Al igual que ha ocurrido en Altamira,
la cueva de Lascaux fue clausurada al
público en 1963 para evitar el dete-
rioro de las pinturas. Tanto Altamira
como Lascaux han construido sendos
museos con réplicas de estas dos “ca-
pillas sixtinas” del arte rupestre.
Hallazgos europeos. El descu-
brimiento del yacimiento de Dolní
Veštonice (República Checa), habita-
do entre 28.000 y 24.000 años antes
de Cristo, y de la pequeña estatuilla
de la Venus de Willendorf (Austria),
de la misma época, descubierta por el
arqueólogo Josef Szombathy en 1908,
desvelan algunos aspectos de la vida
diaria de los europeos del Paleolítico
Superior, como los restos de viviendas
circulares y ovaladas construidas con
enormes huesos de mamuts y piedras.
Tras el periodo más frío de la últi-
ma glaciación (hace unos veinte mil
años), los cazadores-recolectores que
se habían adaptado a las bajísimas
temperaturas empezaron a trasladar-
se más hacia el norte, donde cons-
truyeron asentamientos muy elabo-
rados, como el de Mezhyrich (Ucra-
nia). Unos agricultores que estaban
haciendo una obra de ampliación del
sótano de su casa lo descubrieron en
1965. El yacimiento alberga cinco
grandes refugios hechos con huesos
de mamuts que datan de hace aproxi-
madamente quince mil años.
En un campo abierto a orillas del
Collage de un anatomista. El holan-
dés Eugène Dubois (arriba) se trasladó
a la isla de Java en 1890, donde descu-
brió un fragmento de un cráneo fósil y
un fémur, restos de un Homo Erectus.
Enterrado en
carbón. En 1950
fue hallado el ca-
dáver de un hom-
bre en una turbera
danesa. Datado en
la Edad de Hierro
prerromana, se lo
conoce como el
Hombre de
Tollund (Abajo).
PERSONAJE
Mary Leakey
(1913-1996).
Antropóloga
británica que
revolucionó la
Historia de la
evolución huma-
na con sus ha-
llazgos fósiles en
Tanzania y Kenia.
DOSSIER I: LOS ALBORES DE LA HUMANIDAD
AGE
CORBIS
arroyo Chinchihuapi, en el valle
Central del sur de Chile, se encuentra
el yacimiento de Monte Verde (Chile),
cuya antigüedad se cifra al menos en
unos trece mil quinientos años, lo que
ha sido fundamental para replantear
el poblamiento de América. De 1977
a 1997, más de cuarenta investiga-
dores dirigidos por Tom D. Dillehay
recuperaron objetos líticos, puntas
de flecha y fragmentos de huesos, lo
que demostraría que la llegada de los
primeros seres humanos al continen-
te americano se produjo mucho antes
de lo que se creía. Hasta ahora, la hi-
pótesis más aceptada era la que plan-
teaba que el ser humano había llegado
a América a través del estrecho de Be-
ring y que alcanzaron Nuevo México
hace unos once mil quinientos años.
Aquellos primeros colonos eran
de origen asiático y dieron el salto al
nuevo continente gracias a que el ni-
vel del mar había disminuido por las
glaciaciones. Según esta hipótesis,
los primeros colonos se habrían tras-
ladado lentamente a otras latitudes
del continente. Pero, si esta teoría es
la aceptada, ¿cómo se explica que en
Monte Verde hayan vivido seres hu-
manos hace al menos trece mil qui-
nientos años?
Por si fuera poco, Dillehay cree que
existe una capa baja de sedimentos en
la que podría haber restos de treinta
y tres mil años de antigüedad, lo que
trastocaría todavía más la cronología
del poblamiento en América. La tur-
ba y los sedimentos pobres en oxíge-
no del lecho del arroyo Chinchihuapi
cubrieron los asentamientos humanos
y facilitaron la conservación de los
utensilios que contenían, como pie-
zas de cuero de mastodonte, carne,
cuerdas, restos de alimentos, plantas e
incluso las pisadas de un pie pequeño.
Las impresionantes momias descu-
biertas en distintas ciénagas europeas
han llegado a nuestros días gracias a
un proceso natural similar. Cerca de
un centenar de cuerpos han sido data-
dos con radiocarbono y los resultados
de los análisis demuestran que perte-
necen a épocas muy distintas. El cuer-
po más antiguo datado hasta la fecha
es el de una joven mujer de principios
del Mesolítico, hace unos diez mil
años, descubierto en Dinamarca. Pe-
ro el cuerpo más inquietante es el del
llamado Hombre de Tollund, el mejor
conservado de la Edad de Hierro, que
parece dormir en su lecho de barro.
Hace aproximadamente 11.800 mi-
llones de años se crearon las primeras
comunidades sedentarias de la revo-
lución del Neolítico, que tuvo lugar
en una amplia región que comprende
el oeste de Turquía, el valle del Éufra-
tes, Siria, Líbano, Jordania, Palestina
e Israel. Los pobladores de estas pri-
meras comunidades vivían en peque-
ñas aldeas de forma permanente. Tras
miles de años dedicados a la caza y a
la recolección, nuestros antecesores
comenzaron a disponer de una pro-
ducción regular de alimentos.
Pistas en las sagradas escrituras.
Aunque muchos estudiosos del An-
tiguo Testamento consideran que la
Biblia es poco más que un mito, al-
gunos arqueólogos empiezan a sos-
pechar que podría ser una especie de
guía para desvelar aspectos oscuros de
los primeros pasos de la civilización.
El controvertido egiptólogo británi-
DOSSIER
Elcuerpomásantiguo
datadohastalafecha
es el de una mujer
del mesolítico,
hace diez mil años
Estudio de un espécimen extinto. Los codirectores de excavación de los yacimien-
tos pleistocenos de la Sierra de Atapuerca (Burgos), Eudald Carbonell (izq.) y José María
Bermúdez de Castro, investigaron los restos de una mandíbula de un Homo antecessor.
VÍDEO
bit.ly/1xrjKuO
Este documental,
titulado La cuna de
los dioses. Göbekli
Tepe y emitido en
La 2 de Televisión
Española, muestra
el extraordinario
descubrimiento
arqueológico del
templo de la ciudad
turca de Saliurfa.
Arte de las pri-
meras civiliza-
ciones. La cueva
de Lascaux alber-
ga el conjunto ru-
pestre más sobre-
saliente de Francia.
Contiene represen-
taciones pictóricas
de más de seis-
cientos animales.
En la Sala de los
Toros se encuentra
el Panel del Unicor-
nio (derecha).
EFE
50 MUY HISTORIA
co David Rohl va más lejos todavía al
asegurar que el texto sagrado propor-
ciona las claves secretas para localizar,
geográficamente, el lugar exacto don-
de estuvo ubicado el Paraíso; es decir,
el lugar donde el ser humano cultivó
lastierrasporprimeravez.Trascotejar
fuentes bíblicas con textos antiguos,
Rohl señala que el primer granero de la
humanidad se encontraba a orillas del
lago Urmía, cerca de la ciudad de Ta-
briz, en la confluencia de las fronteras
de Turquía e Irán, y a dos pasos de los
míticos yacimientos sumerios de Irak.
No lejos del lago Urmía se encuentra
el yacimiento de Göbekli Tepe (Monte
Ombligo), en el que trabaja desde 1995
Klaus Schmidt, de la Universidad de
Heidelberg. Este conjunto megalítico
se halla en el curso superior de los ríos
Éufrates y Tigris, en la región donde la
BibliasituabaelParaíso,enunsolitario
desierto de piedra caliza en el sudes-
te de Turquía, cerca de las fronteras
de Siria, Irak e Irán. Hace unos once
mil quinientos millones de años, en
ese punto estratégico del planeta va-
rios escultores del Paleolítico tallaron
signos y dibujos en las columnas que
adornaban el recinto sagrado donde el
clan rendía culto a los muertos.
Primeras prácticas agrícolas. Aquel
grupo de cazadores-recolectores fue
capaz de dar los primeros pasos para
domesticar el trigo salvaje que crecía
de forma espontánea en las fértiles tie-
rras que rodean los lagos Van y Urmía.
Los estudios genéticos llevados a cabo
por investigadores alemanes e italia-
nos asociados al prestigioso Instituto
Max Planck para la Investigación de
Cultivos de Colonia (Alemania) pa-
recen corroborar que el origen de la
agricultura podría haberse encontra-
do en esa región del planeta.
Göbekli Tepe está situado en la ci-
ma de una colina de piedra. Se trata
de un enclave con grandes muros
y pilares de piedra en forma de T,
algunos de los cuales alcanzan los
cuatro metros de altura. La superfi-
cie está decorada con bajorrelieves
que representan dibujos geométri-
cos o figuras de animales. En la parte
superior del yacimiento se ha des-
enterrado un gran edificio de plan-
ta cuadrangular con cuatro pilares
decorados con figuras de leones en
actitud amenazante, cuya datación
corresponde al Neolítico Precerámi-
co B. También se han descubierto fi-
guras de mujeres y una estatua de un
hombre desnudo con el pene erecto.
Tras más de cien mil años de era
glaciar, los vientos templados de Eu-
rasia volvieron a soplar en la zona alta
de Mesopotamia, facilitando la flora-
ción en las suaves colinas que salpican
los campos que rodean Göbekli Tepe.
Schmidt cree que esta joya arqueoló-
gica es fundamental para averiguar la
manera en que aquellos cazadores-
recolectores contribuyeron al naci-
miento de la agricultura. Los expertos
continúan discutiendo si en Göbekli
se puso en marcha el primer huerto
de la humanidad.
El hallazgo plantea grandes inte-
rrogantes. Uno de ellos tiene que ver
con su datación, ya que el conjunto
se construyó unos mil años antes de
la Revolución Neolítica, lo que echa
por tierra la creencia de que este tipo
de construcciones se llevó a cabo tras
el nacimiento del cultivo del trigo y
la ganadería. Ahora sabemos que su
construcción se realizó un milenio an-
tes que el primitivo conjunto de piedra
de Jericó, excavado por la arqueóloga
Kathleen Kenyon entre 1952 y 1958, y
que estaba considerado como el más
antiguo hasta que se descubrió el ya-
cimiento de Göbekli Tepe.
DOSSIER I: LOS ALBORES DE LA HUMANIDAD
Esta momia fue descubierta en 1991
por dos montañeros alemanes en los
Alpes de Ötzthal, en la frontera de Austria
e Italia, a una altitud de 3.200 metros, lo
que contribuyó a la buena conservación
del cadáver. Es una de las momias más
antiguas de Europa y ha desvelado im-
portante información sobre los europeos
de la Edad del Cobre. Ötzi, tal y como se
le conoce, vivió aproximadamente en el
3300 a.C. y murió a los cuarenta y seis
años, probablemente debido a una herida
de flecha. Su cuerpo ha sido analizado,
radiografiado y estudiado por médicos y
forenses. Se sabe hasta lo que había co-
mido momentos antes de su muerte. Se
han analizado el calzado, las armas (hacha
de cobre y puñal de sílex), los hongos y el
pedernal para producir fuego que porta-
ba, además del polen que iba adherido a
su cuerpo, lo que ha permitido establecer
que Ötzi murió en primavera.
Posible descendencia. En 2012, inves-
tigadores del Instituto Nacional de Medi-
cina Legal de la Universidad de Innsbruck
compararon el ADN de la momia con
muestras de más de tres mil voluntarios e
identificaron a diecinueve personas
relacionadas genéticamente con ella.
El ADN señala a los descendientes de Ötzi
La momia de cinco mil años de antigüedad fue descubierta en 1991 en los Alpes (arri-
ba). Hoy se la conoce como Hombre de hielo de Ötzi y se ha podido obtener su ADN.
LIBRO
Monte Verde.
Un asentamiento
humano del Pleis-
toceno tardío
en el sur de Chile,
Tom D. Dillehay.
Lom Ediciones,
2004. Esta obra es
una síntesis de las
investigaciones
llevadas a cabo
por un equipo in-
terdisciplinar de
científicos en el ya-
cimiento de Monte
Verde (Chile).
GETTY
CORBIS
MUY HISTORIA 51
Durante miles de años, ricos y desarrollados pueblos permanecieron en-
terrados bajo la arena de los desiertos de Turquía, Irak o Egipto. Descubrir-
los ha significado conocer parte de los pilares de nuestra cultura actual.
Las reliquias
ocultas de Oriente
HALLAZGOS DE ANTIGUAS CIVILIZACIONES
DOSSIER
L
os arqueólogos creen que en
la región situada entre los
ríos Tigris y Éufrates apare-
cieron hace unos cinco mil
quinientos años los pilares
que sustentan gran parte de la cul-
tura de nuestros días: las ciudades, la
escritura, la monarquía, la contabili-
dad, el comercio, etc. En Egipto to-
davía no existía un estado unificado
gobernado por un faraón, cuando en
Sumer, al sur de Irak, nació Uruk, la
primera ciudad de la Historia.
El trabajo llevado a cabo por los
arqueólogos durante las primeras
décadas del siglo XX dio como resul-
tado el descubrimiento de pirámides
escalonadas, edificios e inscripcio-
nes que desvelaron los orígenes his-
tóricos de los antiguos pueblos que
poblaron Mesopotamia. Las excava-
ciones realizadas por el vicecónsul
francés Ernest de Sarzec, durante
cuatro años (1877-1881), sacaron a
la luz una serie de objetos milenarios
entre los cuales destacaba una escul-
tura del rey de Gudea esculpida en
diorita. Se trataba de una figura muy
diferente a las que se habían encon-
trado con anterioridad en yacimien-
tos babilónicos o asirios.
Sarzec había descubierto las pri-
meras huellas visibles de los sume-
rios, un pueblo que hasta entonces
había permanecido ignorado por la
Historia. Años después, entre 1922
y 1934, el arqueólogo inglés Leonard
Woolley excavó la ciudad de Ur y
desenterró el rico ajuar de las tum-
bas reales, que aportó un importante
caudal de datos sobre esta primige-
nia civilización mesopotámica.
A partir de 1881, arqueólogos es-
tadounidenses y alemanes trabaja-
ron en esa región, a la que llegaron
los sumerios hace más de cuatro mil
años. Sus ciudades-Estado y sus res-
pectivos territorios se hallaban bajo
el dominio de un único rey. Fue en
Villa olvidada. El
arqueólogo inglés
Leonard Woolley
dirigió la excava-
ción de la ciudad
sumeria de Ur (aba-
jo), donde descu-
brió las riquezas
de la civilización
mesopotámica.
AGE
2340 a.C. cuando se produjo la inva-
sión de los semitas al mando del mo-
narca Sargón. A partir de entonces,
Sumer se convirtió en un imperio
que extendió su poder a toda Meso-
potamia.
La capital del reinado de Sargón
fue Akkad, que se convirtió en una
poderosa metrópoli con gran-
des riquezas y magnificen-
cia, y que sería recordada
durante milenios. Su nom-
bre era tan prestigioso que,
siglos después, los sobera-
nos babilónicos se harían
llamar “rey de Akkad”. El
nuevo imperio sumerio-
acadio fue el primero en
racionalizar la administra-
ción de toda Mesopotamia
y el que potenció el comer-
cio internacional con otras
regiones, una actividad que
inició siglos antes la antigua
ciudad sumeria de Uruk.
La cultura acádica. Con
Sargón se estableció una
cierta igualdad entre el sis-
tema de escritura sumerio
tradicional y el nuevo len-
guaje semítico (acadio).
Los sucesores del monarca
mantuvieron la unidad del
imperio. Pero en el año 2198
a.C. la mayoría de las ciu-
dades-Estado que habían
sido sometidas por Akkad
se levantaron en armas pa-
ra lograr su independencia.
Desde entonces, los soberanos
acadios fueron perdiendo el control
del imperio hasta que sólo pudieron
gobernar el territorio que rodeaba su
ciudad. El ascenso al trono de uno
de los jefes amorreos, Hammurabi
(1792-1750 a.C.), marcó el definitivo
final de Akkad y el inicio del imperio
babilónico.
Fue en los últimos años de su rei-
nado cuando Hammurabi ordenó re-
dactar el famoso código legal que lle-
va su nombre. Escrito sobre una es-
tela de diorita de más de dos metros
de altura, el Código de Hammurabi
es uno de los conjuntos de leyes más
antiguos que se han encontrado. El
arqueólogo francés Jean-Jacques de
Morgan lo descubrió en Susa (Irán)
en 1902 y, actualmente, lo exhibe el
parisino Museo del Louvre.
Los sucesores de Hammurabi tu-
vieron que enfrentarse a las revuel-
tas de importantes ciudades, como
Ur, Uruk o Isin, que habían sido in-
corporadas al imperio babilónico.
Pero el verdadero peligro se encon-
traba en Oriente, donde vivían los
hititas, uno de cuyos reyes, Murshi-
li, descendió con sus tropas el curso
del Éufrates para asaltar Babilonia.
Tras saquearla, el rey hitita regresó
a Anatolia, dejando la capital babiló-
nica a expensas de los casitas. Éstos
introdujeron el caballo y los carros
en el ejército, lo que facilitó que el
imperio babilónico volviera a situar-
se entre las primeras potencias del
Próximo Oriente.
Pero, como había ocurrido en otras
etapas históricas de Mesopotamia, el
dominio de los casitas sucumbió an-
te el empuje de los asirios, una nueva
fuerza regional que ya era temida
por los egipcios y por los pue-
blos hebreos, dada su feroci-
dad y su tendencia a dirimir
cualquier problema con las
armas. La fama de sangui-
narios de los asirios los con-
virtió en la bestia negra de
la Antigüedad. La nueva
capital asiria, Nínive, quedó
bajo la protección divina de
Ishtar, cuyo rostro barbudo
era un adorno masculino
que simbolizaba su poderío
y el de aquel pueblo belicoso.
Los asirios invadieron Babi-
lonia, destruyeron los tem-
plos y se llevaron los dioses
babilónicos a Nínive.
El arte asirio. En 1843,
el francés Paul Émile Botta
desenterró en las ruinas de
Khorsabad (Irak) las prime-
ras obras de arte asirio. Des-
graciadamente, un gran nú-
mero de relieves del palacio
del rey Sargón II (721-705
a.C.) se hundieron en el río
Tigris cuando eran trans-
portados a Francia. Las ex-
cavaciones que realizó el Ins-
tituto Oriental de la Universidad
de Chicago entre 1929 y 1935 se cen-
traron en el palacio real y en el siste-
ma defensivo de la ciudad. Fundada
a unos veinte kilómetros al noreste
de Nínive, Khorsabad no había sido
completada del todo cuando falleció
el rey Sargón II, lo que motivó que la
capital asiria volviera a trasladarse a
Nínive.
Asiria floreció como gran potencia
regional bajo los reinados de Sena-
querib y Asurbanipal (del 705 al 612
a.C.). El primero fue asesinado por
disidentes, pero la trama golpista
fracasó. Con la ayuda de gran parte
de la nobleza, Asarhadon, hijo y he-
Primera huella sumeria. Esta figura
del rey de Gudea, esculpida en piedra
diorita, fue una de las piezas halladas por
el vicecónsul francés Ernest de Sarzec.
a partir de 1881, arqueólogos de ee uu y
alemania trabajaron en la región a la que
llegaron los sumerios hace más de 4.000 años
LIBRO
Código de Ham-
murabi, Federico
Lara Peinado.
Tecnos, 2008.
Esta obra recoge un
estudio preliminar
de la recopilación
de jurisprudencia
más antigua del
mundo, además de
una traducción del
texto comentada.
PERSONAJE
Jean-Jacques
de Morgan
(1857-1924).
Arqueólogo
francés, director
de Antigüeda-
des de Egipto,
llevó a cabo en
ese país excava-
ciones en Mem-
phis y Dahshur.
MARIELANNGUYEN
DOSSIER 2: LOS VESTIGIOS DE MESOPOTAMIA Y EGIPTO
MUY HISTORIA 53
redero de Senaquerib, se enfrentó
a sus hermanos y logró afianzarse en
el trono. Tras reforzar la presión de
Asiria en Egipto, el monarca de Nínive
decidió suavizar el dominio sobre Ba-
bilonia. Asarhadon ordenó devolver a
la capital los dioses que su padre había
secuestrado y facilitó el regreso de los
deportados babilónicos a su tierra na-
tal. El monarca asirio supo granjearse
apoyos para nombrar un heredero al
trono. El elegido fue Asurbanipal, cu-
ya coronación como rey de Asiria se
produjo en el año 668 a.C.
Orden real asiria. La primera me-
dida política tomada por el monarca
asirio Asurbanipal fue volver a inva-
dir Egipto y tomar la ciudad de Tebas,
una operación militar que evitó las
interferencias egipcias en los territo-
rios que actualmente ocupan Siria y
Palestina. Sin embargo, Asurbanipal
no pudo frenar el desencadenamien-
to de nuevos disturbios en Babilonia,
unas revueltas independentistas que
al final resultaron tremendamente
letales para el imperio asirio.
En 1849, el viajero y espía británi-
co Austen Henry Layard descubrió
en Kuyunjik los restos de la ciudad
de Nínive y del palacio de Senaquerib
(704-681 a.C.). Layard desenterró
imágenes de toros y leones alados y
todo tipo de objetos, así como bajo-
rrelieves que proporcionaron valiosa
información sobre la civilización asi-
ria. En 1851, el arqueólogo Hormuzd
Rassam encontró en ese mismo yaci-
miento unas tablillas que contenían
el Gilgamesh, la obra literaria más
importante del mundo antiguo. Ras-
sam envió aquellas tablillas repletas
de signos cuneiformes a Londres,
donde George Smith las descifró en
1872. Las tablas hablaban de Ut-na-
pisti y su familia, los únicos que lo-
graron eludir la gran inundación que
lanzó Dios para castigar a los hom-
bres por sus graves pecados.
Por orden divina, Ut-napisti cons-
truyó un barco para salvar a los suyos
y a los animales elegidos. El descifra-
miento de esta historia de Gilgamesh,
que es una representación primitiva
del Arca de Noé bíblica, provocó un
gran revuelo en la Inglaterra victoria-
na, pues la obra recogía algo más que
simples leyendas, como la que descri-
be el viaje de Jonás a la pecaminosa
Nínive, una ciudad que durante siglos
fue considerada legendaria hasta que
el inglés Sir Austen Henry Layard la
resucitó de sus cenizas.
Fin del poder babilónico. La apari-
ción en escena de Nabucodonosor II
(604-562 a.C.) dio la puntilla final al
imperio asirio y posibilitó el renaci-
miento del poder babilónico en Meso-
potamia, que declaró la guerra a Judá
y conquistó Jerusalén. Sin embargo,
tras su muerte, Babilonia inició un
rápido declive que culminó con la in-
vasión del monarca persa Jerjes, que
ordenó destruir la ciudad. Con ella
desapareció el último vestigio cultu-
ral de la antigua Mesopotamia. Siglos
después, Alejandro Magno quiso re-
construir el zigurat de Babilonia, pe-
ro el proyecto nunca se llevó a cabo.
La ciudad desapareció y el lugar de su
emplazamiento quedó en el olvido.
El amanecer de la escritura
DOSSIER
LIBRO
Babilonia: Meso-
potamia. La mitad
de la historia hu-
mana, Paul Kriwac-
zek. Ariel, 2010.
Esta obra hace un
recorrido histórico
por los albores de
la civilización me-
sopotámica; asisti-
mos a su floreci-
miento y a su caída.
Renacimiento de
un imperio. El rey
Nabucodonosor II
alzó el poder babi-
lónico en Mesopo-
tamia. Arriba, pintu-
ra del s. XIX de los
Jardines Colgantes
de la capital meso-
potámica.
En el monte de Behistún se conserva este relieve que representa trances de la biografía
del rey persa Darío I y contiene inscripciones en trilingüe (persa, elamita y babilonio).
Fueron los antiguos sumerios del IV mi-
lenio a.C. los que inventaron una escri-
tura de su idioma mediante ideogramas
que representaban objetos y palabras,
pero no conceptos abstractos. Hacia el
2600 a.C., cuando la ciudad sumeria de Ur
inició su despegue cultural, comenzaron
a surgir símbolos pictográficos que se di-
ferenciaban del ideograma original. La es-
critura cuneiforme se realizaba mediante
un tallo vegetal biselado en forma de cuña
que dibujaba sobre la arcilla húmeda. La
piedra Rose a de la escritura cuneiforme
fue la Inscripción de Behistún (Irán), talla-
da durante el reinado del monarca persa
Darío I (522-486 a.C.), y en la que se exhi-
ben textos idénticos en los tres lenguajes
oficiales del Imperio: el persa antiguo, el
elamita y el babilonio.
Descifrando a los sumerios. El británi-
co Henry Creswicke Rawlinson compiló y
tradujo algunos textos de la roca de Behis-
tún, aunque el primero en descifrar los es-
critos cuneiformes del persa antiguo fue el
alemán George Friedrich Grotefend.
ALBUM
AGE
54 MUY HISTORIA
Entre 1899 y 1914, el equipo ale-
mán dirigido por Robert Koldewey
descubrió los restos de la Babilonia
del siglo VI a.C., en la que reinaron
Nabucodonosor II y Nabónido. Este
arqueólogo alemán también partici-
pó en el descubrimiento de la Puerta
de Ishtar, actualmente en el museo
berlinés de Pérgamo, y desenterró
los restos de los Jardines Colgantes de
la ciudad, considerados como uno de
los grandes tesoros arquitectónicos
de la Antigüedad. En 1900, Koldewey
localizó el templo babilonio dedicado
a la deidad Marduk, patrona de la
capital babilónica. Dos años des-
pués excavó en Borsippa (Irak) una
importante ciudad mesopotámica
situada a orillas de un lago, a unos
dieciocho kilómetros de Babilonia.
Misteriosa momia. Cientos de
kilómetros hacia el Oeste, en el
milenario Egipto, el arqueólogo
británico Howard Carter des-
cubrió en 1902 una enigmática
momia, cuya identidad no fue
confirmada hasta 2007 por un
equipo de arqueólogos coordina-
do por Zahi Hawass, el que fuera
todopoderoso secretario general
del Consejo Superior de Antigüe-
dades de Egipto. Se trataba del cuer-
po de Hatshepsut (1490-1468 a.C.),
una mujer más poderosa que Cleo-
patra y Nefertiti que vestía como un
hombre y cuyo legado fue destruido
tras su muerte, cuando Tutmosis III
DOSSIER 2: LOS VESTIGIOS DE MESOPOTAMIA Y EGIPTO
recuperó el título de faraón del im-
perio egipcio.
En 2010, otro equipo de arqueó-
logos dirigido por el omnipresente
Zahi Hawass identificó la tumba KV
55 del Valle de los Reyes como la de
Akenatón (1353-1336 a.C.), un fa-
raón que al llegar al trono dio la es-
palda al dios Amón e instauró el cul-
to único a Atón, la deidad solar. En
su afán renovador, Akenatón aban-
donó la tradicional capital de Tebas
para construir otra a 290 kilómetros
al norte, en un lugar que actualmen-
te se denomina Tell el-Amarna.
En esa ciudad vivió con su ama-
da Nefertiti y juntos actuaron como
sumos sacerdotes y mediadores de
Atón en la Tierra. El aspecto de esta
reina nos resulta muy familiar gra-
cias a la estilizada escultura pintada
de su cabeza, una obra maestra del
arte egipcio que se conserva en un
museo berlinés. Los egiptólogos des-
conocen qué ocurrió en los años fina-
les del reinado de Akenatón e ignoran
el papel de Nefertiti en la revolución
religiosa que emprendió su marido.
Imponentesoberana.El bello busto
policromado de la reina fue localiza-
do en 1912 por un obrero egipcio que
trabajaba en la excavación dirigida
por el arqueólogo alemán Ludwig
Bortchardt. Los egiptólogos han po-
dido averiguar que Akenatón no fue
tan fiel a la bella Nefertiti como se
creía hasta hace poco, ya que man-
tuvo relaciones con su propia her-
mana, fruto de las cuales nacería
un niño que diez años después
llegaría al trono bajo el nombre
de Tutankamón.
Este dato ha sido desvelado
gracias a los análisis de ADN de
los restos mortales de Tutanka-
món y de otras diez momias. El
estudio, que fue coordinado
por Yehia Gad y Somaia Ismail,
del Centro Nacional de Inves-
tigación de El Cairo, aportó
otros datos importantes. Por
ejemplo, que el joven faraón
padeció malaria, lo que quizá pudo
debilitarle el sistema inmunitario.
Asimismo, un estudio más detalla-
do de las imágenes tomográficas que
se tomaron de la momia hace años
Al conocer el texto
de Gilgamesh, se armó
un gran revuelo
en la Inglaterra
victoriana de 1872
PERSONAJE
Hormuzd Ras-
sam (1826-
1910). Explora-
dor asirio que
descubrió los
restos de lo que
había sido la
ciudad de Nínive
y halló las tablas
que contenían la
Epopeya de Gil-
gamesh.
Mediadores del dios
Atón. Nefertiti y Akena-
tón (abajo) instauraron
una religión monoteísta
durante su reinado.
Célebre sarcófago. El arqueólogo Howard
Carter (izda.) fue el descubridor del ataúd
de cuarcita que guardaba en su interior al
joven faraón Tutankamón y otras sorpresas.
290
kilómetros
al norte de la actual
ciudad egipcia de
Luxor (antigua Te-
bas), el faraón Ake-
natón construyó su
propia capital del
imperio para vivir
con su adorada es-
posa Nefertiti.
CORBIS
GETTY
MUY HISTORIA 55
ha revelado que el faraón tenía el
pie izquierdo equinovaro (le faltaba
un hueso en uno de los dedos). Es
probable que el estado enfermizo de
Tutankamón se debiera al incesto,
una práctica que conllevaba venta-
jas políticas pero que podía acarrear
consecuencias letales para la salud.
Tesoro egiptológico. El 4 de no-
viembre de 1922, Howard Carter se
topó con una escalera que descendía
a uno de los grandes tesoros arqueo-
lógicos descubiertos en el siglo XX,
la tumba de Tutankamón (1336-1327
a.C.). El hallazgo, que no fue casual,
ya que Carter sabía que este faraón
estaba enterrado en el Valle de los
Reyes, provocó un gran interés en
todo el mundo por el antiguo Egip-
to. Fue la primera excavación reali-
zada ante los ojos de la prensa, que
puntualmente informaba sobre los
avances en el yacimiento. Los ob-
jetos de la tumba y la propia mo-
mia de Tutankamón siguen siendo
estudiados y pueden deparar nue-
vas sorpresas.
En 1993, un equipo de ar-
queólogos franceses dirigido
por Cristian Leblanc traba-
jó en la tumba de Ramsés II,
ubicada en el Valle de los
Reyes, una necrópolis real
durante el Imperio Nue-
vo (1550-1070 a.C.) re-
pleta de galerías subte-
rráneas junto a Luxor
y Carnac. Gracias a los
innumerables jeroglí-
ficos que adornan los
monumentos del Anti-
guo Egipto, los egiptólogos han po-
dido reconstruir la vida y milagros
de este faraón, un hombre enérgico
y de gran poder que sentía una des-
aforada pasión por las mujeres. En el
verano de 1278 a.C. llegó al trono con
tan sólo veinte años de edad.
El estudio de su momia, que ha
sobrevivido al paso del tiempo, ha
permitido saber que midió 1,72 cen-
tímetros en el esplendor de su vida.
Ya mayor, Ramsés II empezó a tener
problemas de co-
lumna debido a la
artritis y la espon-
dilosis deformante,
dos enfermedades
que le obligaban a
caminar despacio,
encorvado y apo-
yado en un báculo
que llevaba siem-
pre consigo. Era delgado, de perfil
aguileño, nariz grande y orejas pro-
minentes. Cuando murió, en julio de
1213 a.C., el faraón tenía una buena
mata de cabello rojizo natural.
La fama de Nefertari de haber si-
do la esposa preferida de Ramsés II
se basa en la belleza y riqueza or-
namental del templo menor de Abu
Simbel, que mandó edificar el gran
faraón para rendir culto a su mujer.
Construida hace 3.200 años y de-
corada por los mejores artistas de
la época, la cámara de Nefertari es
la más espectacular del Valle de las
Reinas, la conocida necrópolis ubi-
cada en las cercanías de la ciudad
de Luxor (antigua Tebas). Cuando la
descubrió el italiano Ernesto Chiapa-
relli en 1904, la tumba ya había sido
saqueada. Lo único que quedaba era
el sarcófago de la reina sin momia y
los magníficos frescos que represen-
tan a los dioses del panteón egipcio:
Horus, Anubis, Isis, Osiris y Serket.
ElarqueólogoestadounidenseKent
Weeks descubrió en
1995 una necrópo-
lis en el Valle de los
Reyes que alberga-
ba los restos de los
hijos de Ramsés II.
Hasta el momento
se han localizado
unas cien cámaras,
aunque los exper-
tos no descartan encontrar muchas
más, dado que el faraón podría haber
engendrado unos ciento veinte hijos.
Su prole fue tan impresionante que
los investigadores no se ponen de
acuerdo a la hora de establecer cuál
fue el número exacto de vástagos del
prolífico monarca.
Antigua estela egipcia. En 1799, el
francés Pierre-Françoise Bouchard,
soldado de las tropas napoleónicas
en la campaña de Egipto, halló la ce-
lebérrima Piedra de Rosetta. Es un
DOSSIER
Líder infatigable.
Ramsés II reinó durante
sesenta años en Egip-
to. A la derecha, una de
las colosales estatuas
del faraón sedente que
flanquean la entrada del
templo de Luxor.
La tumba y la momia
de tutankamón
siguen siendo
estudiadas y pueden
deparar sorpresas
AGE
AGE
fragmento de una estela antigua egip-
cia que tiene un decreto publicado en
Menfis en el año 196 a.C., en nombre
del faraón Ptolomeo V. El texto está es-
crito en tres lenguas: jeroglíficos egip-
cios, demótico y griego antiguo. Gra-
cias a esta circunstancia, el egiptólogo
francés Jean-François Champollion
anunció, en 1822, que había descifrado
la escritura jeroglífica egipcia.
A partir de la década de 1840, aca-
démicos y arqueólogos europeos y
estadounidenses ordenaron las da-
taciones del reinado de los monarcas
judíos y los soberanos egipcios, asi-
rios y babilonios. Una de las inscrip-
ciones más importantes para la vali-
dación histórica fue descubierta en
1993 en el yacimiento de Tel Dan, en
el norte de Israel. En ella se mencio-
na la victoria del rey arameo Jezael
sobre los monarcas de Israel y de la
Casa de David en el siglo IX a.C.
Imperio de los hititas . Los estu-
diosos de la Biblia, como Lutero,
sabían que los hititas habían jugado
un papel destacado en la Historia del
antiguo Israel. Pero ¿aquel pueblo
era real o una ficción ideada por los
redactores bíblicos? En 1879, el estu-
dioso británico Henry Sayce encon-
tró en Esmirna (Turquía) unas mis-
teriosas inscripciones en unas rocas.
Unos años después, Sayce afirmó en
una conferencia ante la Society for
Biblical Archaeology (Sociedad pa-
ra la Arqueología Bíblica) que todos
esos restos pertenecían a los hititas
que mencionaba la Biblia.
La intuición del arqueólogo Sayce
dio en la diana. En 1889 aparecieron
centenares de tablas de arcilla en la
localidad de Boghazkoy (Turquía)
que fueron investigadas por Hugo
Winckler. Este experto alemán en
escritura cuneiforme organizó una
expedición al yacimiento en 1906.
Hallazgos en Turquía. Las excava-
ciones de Winckler desvelaron los
restos de cinco templos, una ciudad
fortificada y un almacén donde se
encontraron unas diez mil tabillas de
arcilla. Una de ellas era el registro de
un tratado entre el soberano hitita y
el faraón egipcio Ramsés II. Otras ta-
blillas desvelaron que la actual Bogha-
zkoy era la capital hitita, cuyo nombre
original era Hattusa. La Biblia había
proporcionado la pista definitiva pa-
ra rescatar del olvido al pueblo hitita.
Posteriores excavaciones arqueológi-
cas han desvelado que los hititas fue-
ron una población de origen indoeu-
ropeo que prosperó en la región cen-
tral de la península de Anatolia (Tur-
quía) entre los siglos XVIII y XII a.C.
Gracias a su superioridad militar y
a sus habilidades diplomáticas, los hi-
titas pusieron en pie un imperio que
en algunos periodos históricos estuvo
a la altura del babilonio y el egipcio.
Entre los años 1911 y 1952, los filólogos
se centraron en descifrar la lengua hi-
tita. En ese periodo de tiempo, Johan-
nes Friedrich publicó el Manual hitita
y un Diccionario de lengua hitita. Las
excavaciones dirigidas por arqueó-
logos alemanes aportaron nuevos
textos bilingües que contribuyeron a
establecer la cronología histórica de
aquella civilización perdida.
Desde principios del s. XIX, los arqueó-
logos han trabajado en el yacimiento
de Ábidos, situado en el sur de Egipto a
unos diez kilómetros del Nilo. Además de
albergar el principal templo del Alto Egip-
to dedicado a Osiris, en Ábidos fueron
enterrados los primeros reyes egipcios. El
arqueólogo Flinders Petrie (1853-1942)
excavó en esa zona y desde hace unos
años lo hace una expedición alemana.
Rey predinástico egipcio. En 1988, los
arqueólogos Werner Kaiser y Günter Dre-
yer, del Instituto Arqueológico Alemán en
El Cairo, descubrieron una tumba con el
nombre de Horus Escorpión I, un rey pre-
dinástico egipcio que gobernó en torno
al 3200 a.C., que nada tiene que ver con
otro rey egipcio llamado Escorpión II. La
tumba contenía imágenes de escorpiones
y las muestras más antiguas de escritura
halladas hasta hoy en el país de los farao-
nes. Los jeroglíficos están inscritos en una
especie de etiquetas de hueso adosadas
en cajas o en grabados hechos en vasijas
de cerámica. Algunas de esas vasijas con-
tenían vino de Canaán, ciudad situada a
mil kilómetros al noreste de Ábidos.
El amanecer de la escritura
DOSSIER 2: LOS VESTIGIOS DE MESOPOTAMIA Y EGIPTO
PERSONAJE
Jean-François
Champollion
(1790-1832).
Filólogo, fue
considerado el
padre de la egip-
tología por haber
conseguido des-
cifrar la escritura
jeroglífica.
Hattusa, potente
capital. Los restos
del epicentro del
imperio de los hiti-
tas (actual Bogha-
zkoy, Turquía), co-
mo la Puerta de los
Leones, muestran el
esplendor de esa
civilización.
El egiptólogo
inglés Flinders
Petrie descu-
brió la Estela
de Merenptah
en la región de
Tebas, en 1896.
Faraona de mente brillante. El templo
de Nefertari forma parte del complejo de
Abu Simbel, situado en Nubia, al sur de
Egipto, que fue construido bajo el manda-
to de Ramsés II en el siglo XIII a.C.
CORBIS
AGE
MUY HISTORIA 57
E
n la década de 1870, Hein-
rich Schliemann saltó a la
fama al descubrir los restos
de la mítica ciudad de Tro-
ya. Tras su gran éxito, el ar-
queólogo y empresario alemán viajó
a Creta para rematar su obra con la
excavación del palacio donde la tra-
dición aseguraba que había reinado
el legendario rey Minos, hijo de Zeus.
Contaba con el permiso de las autori-
dades, pero el propietario de la colina
se oponía a las excavaciones. Desgra-
ciadamente, Schliemann falleció en
En el siglo XIX, el afán
explorador europeo
desencadenó extra-
ordinarios descubri-
mientos, como la ciu-
dad de Troya o Petra,
yacimientos hoy de la
Arqueología Clásica.
Ruinas legendarias
LAS EXCAVACIONES DE LOS IMPERIOS MEDITERRÁNEOS
DOSSIER
La añorada Tro-
ya. El explorador
alemán H. Schlie-
mann (dcha.) per-
siguió el sueño de
encontrar la ciudad
homérica. Comen-
zó la excavación en
la colina turca de
Hissarlik (abajo);
se contaba que allí
los griegos habían
vencido a Troya
gracias al caballo
(dcha.), en el que
se introdujeron pa-
ra tomar la ciudad.
ASC
AGE
58 MUY HISTORIA
1890 sin cumplir su sueño. En aquella
fecha, el arqueólogo británico Arthur
Evans tenía treinta y nueve años.
Había estudiado en Harrow, Oxford
y Gotinga y dedicó su tiempo al es-
tudio de las culturas milenarias. Un
buen día cayeron en sus manos unas
tablillas de arcilla con extraños sig-
nos que provenían de la lejana Creta.
Evans visitó la isla por primera vez
en 1894 y en una de sus excursiones
descubrió los restos de escombros
en los que intentó excavar Schlie-
mann. Al contrario que el alemán,
Evans sí logró llegar a un acuerdo
con el propietario del terreno para
iniciar la excavación. Con los pape-
les en regla, el arqueólogo británico
cogió la piqueta y se puso a cavar en
1900. Además del conjunto palaciego
de Cnosos, construido hacia el 2000
a.C., Evans encontró unas tres mil
tablillas de arcilla con dos tipos de
escrituras diferentes conocidas co-
mo lineal A y lineal B.
La primera se empleó entre los si-
glos XVII y XV a.C. para escribir el
idioma eteocretense. La escritura li-
neal A sólo ha podido ser descifrada
en parte. Se conocen unos setenta
caracteres silábicos y cien caracteres
con significado propio. La escritura
lineal B fue utilizada para escribir el
griego micénico hasta el 1110 a.C., y
precedió en varios siglos al uso del
alfabeto griego. Este sistema de es-
critura fue descifrado en 1952 por el
arquitecto inglés Michael Ventris.
“Evans no vaciló en comunicar
al mundo que había encontrado el
palacio del rey Minos, el que fuera
legendario hijo de Zeus, padre de
Ariadna y de Fedra, dueño del labe-
rinto y del temible hombre-toro que
lo habitaba: el Minotauro”, escribe
C.W. Ceram en su célebre libro Dio-
ses, tumbas y sabios. Tiempo des-
pués, Evans comprendió que todos
sus hallazgos no podían pertenecer
a la misma época y estableció una
nueva cronología: periodo minoico
primitivo (del tercer milenio al se-
gundo a.C.), un minoico medio (en
torno al 1600 a.C.) y un minoico tar-
dío (hasta 1250 a.C.).
El arqueólogo británico siguió cre-
yendo que parte de los restos que ha-
bía hallado pertenecían a un conjunto
palaciego, aunque sus colegas recha-
zaron su hipótesis años después, ale-
gando que son las ruinas de un centro
administrativo y religioso en el que se
han encontrado enormes vasijas de
cerámica para conservar aceite, acei-
tunas y grano. Las paredes de algu-
nos edificios estaban decoradas con
frescos policromados que mostraban
escenas de la vida cotidiana minoica.
Las controvertidas restauraciones que
hizo Evans de esos frescos han sido
criticadas por algunos especialistas.
La epopeya de Homero. Si Evans
logró la fama con su descubrimiento
de Cnosos, Heinrich Schliemann hizo
lo propio décadas antes con el hallaz-
go de las ruinas de Troya. El relato de
Homero narra la historia del asedio y
destrucción de la ciudad, situada en
el extremo noroccidental de Anatolia
(Turquía), por un ejército de héroes
procedentes de toda Grecia. Paris,
príncipe de Troya, viajó a Esparta en
misión oficial y allí sedujo a Helena,
esposa de Menelao, rey de los espar-
tanos, con la que huyó a Troya.
El desesperado Menelao pidió ayu-
da a su hermano Agamenón, rey de
Micenas, para organizar un ejér-
cito y rescatar a Helena. A la
llamada acudieron Ulises
de Ítaca, Aquiles de Te-
salia, Ayax, Diomedes y
otros grandes guerreros
griegos. Tras diez años de
asedio y batallas, la diosa
Palas Atenea facilitó a Uli-
ses un plan para vencer a
los troyanos. Los griegos
construyeron un caballo de
madera gigante en cuyo in-
terior se ocultaron cientos de gue-
rreros. Lo dejaron abandonado
a las puertas de Troya y el grueso
del ejército fingió que abandonaba el
campo de batalla.
Eufóricos por su victoria, los tro-
yanos creyeron que el caballo era un
reconocimiento de la diosa Palas Ate-
nea a su ciudad y derribaron parte de
las murallas para introducirlo en la
ciudad. Por la noche, los guerreros
griegos salieron de las entrañas del
caballo, mataron a los guardias
DOSSIER 3:LAS HUELLAS DE LA CIVILIZACIÓN GRECOLATINA
Si Evans logró la fama
al descubrir Cnosos,
Schliemann lo hizo
con el hallazgo de
las ruinas de Troya
AGE
FECHAS
a.C.
2000
Se construyó el
conjunto palaciego
de Cnosos en la is-
la griega de Creta,
descubierto por el
arqueólogo británi-
co Arthur Evans.
a.C.
1200
Se data en torno
a ese año el naci-
miento del primer
alfabeto, cuya cuna
fue la ciudad mile-
naria de Biblos
(antigua Gebal y ac-
tual Jbeil libanesa).
a.C.
1100
Se abandonó la es-
critura lineal B del
griego micénico,
descifrada en 1952,
que precedió en
varios siglos al uso
del alfabeto heleno.
MUY HISTORIA 59
troyanos y avisaron al resto de su
ejército, que permanecía oculto en
los alrededores. Los troyanos fue-
ron aniquilados y sus mujeres con-
vertidas en esclavas. Esos fueron los
mimbres que utilizó Homero para
escribir la Ilíada.
Pero ¿la guerra de Troya es un mi-
to o sucedió de verdad? Los histo-
riadores no acaban de ponerse
de acuerdo sobre la veracidad
histórica de la guerra y sobre
la importancia que tuvo en la
Antigüedad la propia ciudad
de Troya. Pese a todo, algunos
aventureros y arqueólogos se pro-
pusieron demostrar que la historia
que narró Homero tenía visos de
realidad. Entre ellos, destacó Schlie-
mann, que se hizo rico comerciando
en Rusia y California (Estados Uni-
dos). Cumplido su objetivo de hacer
dinero, el alemán abandonó los
negocios antes de llegar a los
cincuenta años para cumplir
su sueño de desenterrar la
ciudad homérica en His-
sarlik, un promontorio
ubicado en la costa occi-
dental de Turquía.
Prospecciones en la
colina de Hissarlik. Con
anterioridad, el cónsul de
Estados Unidos en la región,
el inglés Frank Calvert, había
hecho prospecciones en la
zona, pero no tenía recur-
sos económicos para con-
tinuarlas. Tras conseguir la
licencia de excavaciones del
gobierno turco, Schliemann
comenzó la búsqueda de Tro-
ya en 1871. Perforó diez ciu-
dades sucesivas que iban del
periodo bizantino medieval
a los principios de la Edad de
Bronce.
En el nivel denominado Tro-
ya II, Schliemann encontró los
restos de lo que él creía la ciu-
dad homérica. Allí desenterró
el llamado Tesoro de Príamo,
que desgraciadamente era
unos mil años más antiguo
que la guerra de Troya. Schlie-
mann sacó el tesoro del país y
lo ocultó en Grecia. El arqueó-
logo Wilhelm Dörpfeld, mano
derecha de Schliemann, iden-
tificó nueve de los diez nive-
les del yacimiento y ubicó a
Troya en el nivel VI.
Schliemann se basó en otra obra
antigua, en este caso los apuntes de
Pausanias del siglo II, para certificar
los restos monumentales de Micenas
y las tumbas de los héroes aqueos que
combatieron en Troya, entre ellos la
de Agamenón, asesinado por orden
de su cónyuge, la reina Clitemnestra.
La excavación comenzó en el verano
de 1876 y en diciembre los obreros
hallaron varias fo-
sas que contenían
diecinueve cadáve-
res y deslumbran-
tes joyas de oro y
plata, sellos, escu-
dos, lanzas, espa-
das y una magnífica
máscara que, según
afirmó Schliemann,
representaba la ca-
ra de Agamenón.
El alemán supuso que los otros
cuerpos debían corresponder a al-
gunos de los integrantes de su cor-
te, aunque posteriormente fueron
datados hacia el 1600-1500 a.C., an-
tecediendo al menos en trescientos
o cuatrocientos años a los asaltantes
de Troya. Los espectaculares objetos
de oro que descubrió el empresa-
rio y arqueólogo alemán no confir-
maron la historia de Homero, pero
aportaron una valiosa información
sobre una gran civilización, la micé-
nica, que dominó el mar Egeo siglos
antes de que la ciudad de Atenas co-
menzara a brillar bajo el influjo de
Pericles.
Muchas joyas excavadas en tierras
de Mesopotamia o Egipto, así como
las que encontró Schliemann en Tro-
ya, terminaron en Londres, París o
Berlín. El Código de Hammurabi, los
frisos monumenta-
les del Partenón de
Atenas, el altar de
Pérgamo y la piedra
de Rosetta son sólo
algunos ejemplos
de los tesoros his-
tóricos que fueron
saqueados por Oc-
cidente y que ahora
se exhiben en los
mejores museos de
Europa y Estados Unidos. Muchos
años después de ser expoliados, los
legítimos dueños de esas obras de ar-
te reclaman sus tesoros a Occidente.
Los monumentales frisos del Par-
tenón de Atenas, que actualmente se
pueden admirar en el Museo Britá-
nico de Londres, constituyen el ob-
jetivo prioritario de las autoridades
griegas, que desde hace años exigen
al Reino Unido su devolución a la ca-
pital helena. En 1799, Thomas Bruce,
DOSSIER
Hallazgo babilónico de las expediciones alemanas. Desde 1930 se expone la re-
construcción de la Puerta de Ishtar (arriba), una de las ocho puertas monumentales de la
muralla interior de la ciudad de Babilonia, en el Museo de Pérgamo de Berlín (Alemania).
Cariátide viajera.
En la Acrópolis ate-
niense, la tribuna
del Erecteion esta-
ba presidida por
cariátides; una de
ellas (abajo) se
trasladó al British
Museum (Londres).
Los objetos de oro
descubiertos
por schliemann
aportaron datos
sobre la cultura
micénica del egeo
ALBUM
60 MUY HISTORIA
Situada en la costa oeste de Turquía,
la ciudad griega de Éfeso alberga las
ruinas del templo de Artemisa, una de las
siete maravillas de la Antigüedad. En su
interior se encontraba una escultura de la
diosa que mostraba numerosos senos en
su pecho, probable símbolo de fertilidad.
Entre 1863 y 1874, el ingeniero John
Turtle Wood fue contratado por el Museo
Británico para dirigir las excavaciones en
el templo de Artemisa. Sus ruinas se en-
contraban unos tres metros por debajo
del agua. Años después, el Museo Britá-
nico contrató los servicios de David Geor-
ge Hogarth para continuar las excavacio-
nes, que culminaron con el hallazgo de
diversos objetos y columnas que fueron
trasladados al museo londinense.
Valiosas obras de arte. Éfeso ya había
sido saqueada por los árabes y los turcos
mucho tiempo antes. El templo contenía
valiosas esculturas de los artistas más im-
portantes de la Grecia clásica. Actualmen-
te, el yacimiento es un lugar de peregrina-
ción para los cristianos pues es allí donde
se dice que la Virgen María y el apóstol
san Pablo pasaron sus últimos días.
Templo de Artemisa, lugar de peregrinaje
conde de Elgin, incumplió el trato de
derechos de excavación en el Parte-
nón que había pactado con las auto-
ridades turcas, que en aquellos años
controlaban el país balcánico.
Pero el Museo Británico no sólo al-
berga estas joyas del Partenón. En su
interior también se puede admirar
una de las estatuas de las Cariátides,
que estaban situadas en el ala norte de
la Acrópolis, y numerosas piezas del
arte clásico heleno: estatuas esculpi-
das en diversos materiales, cabezas de
bronce, figuras colosales del mausoleo
de Halicarnaso y mármoles del tem-
plo de Artemisa en Éfeso; los restos de
estas antiguas ciudades griegas se en-
cuentran hoy día en territorio turco.
Lo mismo ocurre en el museo pari-
sino del Louvre, cuyas salas albergan
la famosa Venus de Milo y la Victoria
de Samotracia. O en el museo berli-
nés de Pérgamo, que exhibe valiosas
piezas que se adquirieron en las ex-
cavaciones en Olimpia (mediados del
siglo XIX) y en la antigua Babilonia
(Irak). Producto de aquel trabajo es
la espectacular reconstrucción de la
Puerta de Ishtar (siglo VI a.C.) que se
puede admirar, actualmente, en el
museo de la capital alemana.
Yacimiento libanés. La milenaria
ciudad de Biblos (la actual Jbeil liba-
nesa) fue un importante puerto co-
mercial en los siglos II y I a.C. y es fa-
mosaporhabersidolacunadelprimer
alfabeto, compuesto por veintidós le-
tras y que data, aproximadamente, de
1200 a.C. Allí se producía papiro, cuya
materia prima provenía de Egipto. Los
fenicios afincados en Biblos fueron los
intermediarios del importante comer-
cio de papiro entre Grecia y el país del
Nilo. Los primeros arqueólogos que
trabajaron en Biblos se encontraron
con muchos problemas debido al sa-
queo sistemático de los restos monu-
mentales llevado a cabo por parte de
los cruzados primero y, luego, por los
propios habitantes de la zona, que los
utilizaron para edificar viviendas.
En 1930, las autoridades obligaron
a las gentes que habitaban sobre el
yacimiento de Biblos a trasladarse de
lugar para que los arqueólogos lo pu-
dieran excavar. Las ruinas romanas
que cubrían la ciudad antigua fueron
reconstruidas fuera del yacimiento.
En 1924 fue localizado el sarcófago
del rey Ahiram, en cuya tapa se puede
admirar la inscripción completa más
antigua en alfabeto fenicio. El texto
es una maldición para todo aquel que
ose perturbar el ataúd. A pesar de la
advertencia, esta joya del pasado fue
trasladada al Museo Nacional de Bei-
rut, donde ahora se exhibe como uno
de sus más preciados tesoros.
En aquellos años, a unos cientos de
kilómetros de Biblos, el arqueólogo
alemán Ernest E. Herzfeld, del Ins-
tituto Oriental de la Universidad de
Chicago, comenzó las excavaciones
en el yacimiento de Persépolis, situa-
do en la provincia de Fars (Irán). Su
trabajo sacó a la luz las ruinas de los
palacios aqueménidas. En 1933, otro
arqueólogodelmismoinstituto,Erich
F. Schmidt, descubrió bajorrelieves y
centenares de tablillas de barro.
La construcción del conjunto pala-
ciego se inició en 518 a.C., durante el
reinado de Darío I, y fue continuada
por Jerjes I y Atajerjes I. Algunos his-
toriadores creen que la razón de que
los palacios quedaran inconclusos
fue la invasión de Alejandro Magno
en 331 a.C. La tumba de Darío I y las
de sus sucesores están excavadas
AGE
AGE
VÍDEO
bit.ly/1C3WE1I
Este documental,
titulado Persépolis,
el destello de un
imperio, recorre el
yacimiento arqueo-
lógico del conjunto
palaciego del rey
persa Darío I.
En el Museo ar-
queológico de
Éfeso (Turquía)
se conserva
una copia de la
estatua original
de la diosa
Artemisa (izq.),
del siglo I.
LIBRO
Dioses, tumbas y
sabios, C.W. Ceram.
Editorial Destino,
2001. Este libro na-
rra las aventuras
de aquellos intrépi-
dos arqueólogos
empeñados en des-
cubrir los secretos
de civilizaciones ya
desaparecidas.
DOSSIER 3: LAS HUELLAS DE LA CIVILIZACIÓN
MUY HISTORIA 61
en roca en los precipicios de Na-
qsh-e-Rostam.
En 1977, el profesor de Arqueología
Clásica de la Universidad de Tesalóni-
ca Manolis Andrónikos halló los res-
tos de la antigua ciudad de Egas. Fue
la capital de Macedonia hasta el 410
a.C. y, posteriormente, se convirtió
en centro religioso y última morada
de los miembros de la casa real. En
aquel lugar, Andrónicos desenterró
un túmulo funerario que contenía
tres tumbas reales: una de ellas po-
dría ser la del rey Filipo, padre de
Alejandro Magno.
Asentamiento esculpido en
piedra. La espectacular ciu-
dad de Petra (Jordania) fue
descubierta por Jean-Louis
Burckhardt en 1812. Este
viajero suizo había logra-
do el apoyo económico de la
Royal Society para buscar las
fuentes del Nilo. Tras viajar
por Siria, Palestina y Líbano,
Burckhardt llegó a la ciudad
jordana de Alepo, donde oyó
hablar de la legendaria villa
de los nabateos. Acompaña-
do por un guía, descubrió el
estrecho valle que conduce a
los edificios monumentales
tallados en la roca.
Entusiasmado por el ha-
llazgo, el explorador suizo
propagó la noticia entre
los europeos que vivían
en Jordania y continuó su
viaje de exploración hacia
las fuentes del Nilo, que no
logró localizar. Cuando re-
gresóaEuropa,escribióun
libro sobre sus experien-
cias en Oriente Próximo:
Travels in Syria and the
Holy Land (Viajes a Si-
ria y a Tierra Santa),
que contribuyó a po-
ner de moda Petra.
En 1828, arqueólo-
gos franceses hi-
cieron las primeras
excavaciones en los
niveles que corres-
ponden a la ocupa-
ción cristiana de la
ciudad.
Bajo la dirección
de las autoridades
jordanas, arqueó-
logos estadouni-
denses de la Brown
University de Providence descubrie-
ron las ruinas del templo principal.
Desde el siglo VI a.C., Petra fue ha-
bitada por los nabateos. En el año 85
a.C., el monarca Obodas I extendió su
reino hasta Damasco y reforzó la ruta
comercial terrestre que comenzaba en
Yemen y se dividía en dos cuando lle-
gaba a Petra. Una de las rutas se dirigía
hacia Gaza y la otra hacia Damasco.
Durante el reinado de Obodas III, Pe-
tra experimentó un gran desarrollo,
pero años después
el Imperio Romano
conquistó el reino y
le impuso el pago de
tributos.
En aquellos años,
se comenzaron a
construir los edifi-
cios de aire helenís-
tico que todavía hoy
día pueden admirarse. La decisión
del Imperio Romano de potenciar las
rutas comerciales marítimas provocó
el hundimiento de las terrestres y el
consiguiente ahogamiento económi-
co de la ciudad jordana. Los terre-
motos que sufrió la región en aquella
época dieron la puntilla final a la ciu-
dad. Ya muy empobrecidos, los terri-
torios nabateos pasaron a manos del
emperador Constantino I, el creador
del Imperio Romano de Oriente. Tras
ser conquistada por los árabes, Petra
cayó en el olvido.
Gobierno despótico en Roma. En
los cien años que transcurrieron entre
la batalla de Actium (31 a.C.), que pu-
so fin a las guerras civiles, y la muerte
de Nerón, el Imperio Romano sufrió
una revolución que acabó con la Re-
pública e hizo florecer una monarquía
despótica. Nunca en la Historia de la
humanidad hubo soberanos con un
poder tan absoluto como el de los cé-
sares romanos. El emperador Augusto
y los cuatro sucesores de la dinastía
Julio-Claudia (Tiberio, Calígula, Clau-
dio y Nerón) gobernaron con mano
de hierro hasta que el último de ellos,
Nerón, se suicidó sin dejar descen-
dencia directa. El Imperio que fundó
Augusto mantuvo su vigencia durante
cinco siglos y marcó
en el imaginario po-
pular la marca de la
Roma imperial.
Décadas después
de la muerte de Ne-
rón, el emperador
romano Adriano
transformó la fiso-
nomía de la ciudad
eterna. Además de dirigir la cons-
trucción de su mausoleo, ahora el
castillo de San Ángelo, el emperador
ordenó edificar un Panteón sobre el
antiguo templo que construyó Agri-
pa en homenaje a Augusto. En los
siglos sucesivos, la ciudad de Roma,
escenario en el que se desenvolvie-
ron los grandes jerarcas del Imperio,
se convirtió en un enorme yacimien-
to arqueológico que todavía esconde
algunos tesoros de la Antigüedad.
En 1417, el papado abandonó la ciu-
dad francesa de Avignon y volvió a es-
tablecer su sede en Roma. El regreso
de la corte papal provocó la demoli-
ción de algunos restos romanos clási-
cos para utilizar el mármol y las pie-
dras monumentales en la construc-
ción de la nueva basílica vaticana. A lo
largo del siglo XVIII, las autoridades
DOSSIER
Tumbas reales aqueménidas. A
tres kilómetros de Persépolis (Irán)
se encuentra el sitio arqueológico
de Naqsh-e Rostam, una pared ro-
cosa que alberga cuatro tumbas
rupestres de monarcas aqueméni-
das, con bajorrelieves sasánidas.
El explorador suizo
burckhardt
descubrió el valle
que conduce a
Petra en 1812
Diosa del amor
y la belleza. La
Venus de Milo
(abajo), descubier-
ta en las islas Cí-
cladas y vendida a
Francia entre 1819
y 1820, se encuen-
tra en el museo pa-
risino del Louvre.
GETTY
62 MUY HISTORIA
romanas promulgaron una serie de
edictos para controlar la extracción
indiscriminada de objetos antiguos.
Los hallazgos que se llevaron a cabo
en el Reino de Nápoles configuraron
el curso que iba a tomar la arqueolo-
gía hasta bien avanzado el siglo XIX. A
partir de entonces, el mecenazgo y la
tutela del patrimonio cultural cobra-
ron especial importancia.
Tras la erupción del Vesubio en el
año 79, Pompeya quedó cubierta de
lava y cenizas. El mundo se olvidó de
ella hasta que en 1748 el rey español
Carlos III (Carlos VII de Nápoles) pa-
trocinó expediciones arqueológicas
para desentrañar los misterios de
aquella ciudad fantasma. Desde en-
tonces, los arqueólogos han logrado
desenterrar numerosos edificios ca-
si intactos, espectaculares pinturas
murales y cuerpos de pompeyanos,
muchos de ellos recuperados en la
postura que tenían en el momento de
su muerte gracias a una técnica que
consiste en rellenar los huecos dejados
por la carne con yeso, lo que nos per-
mite contemplar sus rostros lúgubres.
Excavación de Pompeya. Amadeo
Maiuri, director del yacimiento des-
de 1924 a 1961, fue uno de los grandes
impulsores del esfuerzo de restaura-
ción y conservación de este fantástico
conjunto arquitectónico, cuya cali-
dad nos permite vislumbrar cómo era
la vida cotidiana en una villa romana
del siglo I. Tras la recuperación de las
casi cuatro quintas partes de la ciu-
dad, Pompeya ha adquirido la cate-
goría de tesoro de la humanidad. Más
de dos millones de visitantes acuden
cada año a Pompeya para admirar es-
ta rara joya de la Antigüedad.
La buena conservación de los edifi-
cios de la ciudad y de los grafitis que
adornaban las paredes nos permite
echar un vistazo a la realidad cotidia-
nadelpueblollano.Entrelosmensajes
que nos llegan del siglo I a.C. encon-
tramos anuncios particulares: “Una
cacerola de cobre ha sido sustraída de
esta tienda. Quien la devuelva recibirá
un premio de 65 sestercios”.
La erupción comenzó la maña-
na del 24 de agosto del año 79 con
una espesa lluvia de polvo y ceniza,
acompañada de leves terremotos. En
los primeros instantes, muchos ha-
bitantes de Pompeya tuvieron tiem-
po para salir de sus casas y huir hacia
la costa. Otros se quedaron en la ciu-
dad para proteger su patrimonio.
DOSSIER 3: LAS HUELLAS DE LA CIVILIZACIÓN GRECOLATINA
En 1924, William Foxwell
Albright, de la Universidad
Johns Hopkins, excavó la ciudad
de Bab edh-Drha, cerca del Mar
Muerto, en busca de Sodoma y
Gomorra, ya que daba por hecho
que los enclaves y los patriarcas
bíblicos eran históricos. En ese
lugar desenterró los restos de
una localidad fortificada, aunque
no pudo relacionarla con ningu-
na de las dos ciudades bíblicas.
Se hicieron más excavaciones en
1967 y 1973 y se descubrieron
numerosas casas, un templo y un
muro. En las afueras se localiza-
ron muchas sepulturas con miles
de esqueletos, lo que parecía
demostrar que la ciudad había
estado muy poblada durante la
baja Edad de Bronce, la época
en que habría vivido Abraham.
Urbe fortificada. Al parecer, un
gigantesco incendio había des-
truido la ciudad. El estudioso
Bryant Wood señaló que el fuego
comenzó en las techumbres de
las casas. “La evidencia sugeriría
que este sitio de Bab edh-Drha
es la ciudad bíblica de Sodoma”,
subrayó Wood. Sin embargo, los
arqueólogos siguen cuestionan-
do estos hallazgos.
LapolémicadeSodomayGomorra
Este lienzo del pintor inglés John Martin
(1831) escenifica la escena bíblica de la
destrucción de Sodoma y Gomorra.
GETTY
GGIA
LIBRO
Pompeya: vida,
muerte y resurrec-
ción de la ciudad
sepultada por el
Vesubio, Mireia
Romero Recio.
La Esfera de los
Libros, 2010.
En este libro senti-
mos el pulso de la
vida cotidiana de
Pompeya, sufrimos
su destrucción y
descubrimos los
doscientos sesenta
fascinantes años de
excavaciones.
MUY HISTORIA 63
E
n julio de 2008, un equipo de
arqueólogos de la Universi-
dad Libre de Berlín anunció
que había descubierto los
restos de la edificación más
antigua de América, construida ha-
ce unos cinco mil quinientos años
en la milenaria ciudad de Sechín, en
el valle del Casma, al norte de Perú.
Desde hace veinticinco años, en es-
ta región del país andino se hallaron
importantes yacimientos que arro-
jan nueva luz sobre la evolución de
las antiguas culturas peruanas. En
muchos de ellos se han encontrado
representaciones de un dios dego-
llador, llamado Aiapaec, enormes
pirámides truncadas decoradas con
frisos polícromos que ofrecen esce-
nas de gran violencia y numerosas
tumbas, algunas de ellas adornadas
con un rico ajuar funerario.
Grandes construcciones. Los res-
tos localizados en Sechín son qui-
nientos años más antiguos que la
ciudad de Caral, cuyos habitantes
construyeron una gran pirámide de
30 metros de altura con otras seis
más pequeñas, así como diversos
palacios, un anfiteatro, talleres y vi-
viendas más pequeñas. Aunque no
habían desarrollado técnicas de cerá-
mica ni de metalurgia, los habitantes
de Caral fueron capaces de construir
edificios de aspecto monumental.
Este boom de hallazgos arqueoló-
gicos dio comienzo en 1987, cuando
el peruano Walter Alva desenterró
la primera tumba intacta de un go-
bernante precolombino, el denomi-
nado Señor de Sipán, perteneciente
a la cultura mochica. Este descu-
brimiento está considerado como
uno de los más importantes del siglo
XX. A principios de 2007 se puso en
marcha una nueva excavación en la
zona, que de momento ha dado co-
mo resultado el hallazgo de nuevas
tumbas y templos que los arqueólo-
gos siguen estudiando.
El siglo XX fue prolífico en hallazgos de conjuntos de templos, tumbas con
ricos ajuares y pirámides truncadas. Estos descubrimientos permitieron
conocerelorigendelas civilizaciones mesoamericanas y la Chinamilenaria.
Desde los Andes
hasta Camboya
RASTROSDELACULTURAPRECOLOMBINAYORIENTAL
DOSSIER
Cae la noche en
la ciudad sacra.
En el valle peruano
de Supe se en-
cuentra la capital
de la civilización
Caral, datada hace
4.300 años y consi-
derada la más anti-
gua de América, .
GETTY
64 MUY HISTORIA
La cultura mochica comenzó a de-
sarrollarse a principios de nuestra era
y tuvo su apogeo entre los años 300 y
600. Santiago Uceda, codirector del
Proyecto Arqueológico Huaca de la
Luna y director del Museo Arqueo-
lógico de Trujillo
(Perú), afirma que
aquella cultura logró
mejorar las plantas
ya domesticadas, lo
que facilitó el creci-
miento económico.
Los moches prove-
nían de tres civili-
zaciones anteriores:
la cultura chavín (entre 1.200 y 500
a.C.), la cultura salinar (500 y 200
a.C.) y la cultura viru (300 a 200).
Más al sur, en la pampa peruana,
se ubica el yacimiento de Nazca,
donde hace más de dos mil años sus
habitantes dibujaron gigantescas
líneas y figuras de animales sobre
el suelo de una de las regiones más
desérticas del planeta. Los misterio-
sos dibujos y los entramados de las
líneas que componen esta rara joya
milenaria del periodo preincaico
han permanecido inalterables du-
rante siglos. Decenas de teorías han
tratado de explicar el significado de
las gigantescas líneas y figuras que
salpican esta árida región de Perú.
Ajenos a las hipótesis que afirman
su origen extraterrestre, los investi-
gadores serios creen que este espec-
tacular conjunto arqueológico es un
enorme calendario astronómico o
un lugar de culto al agua construido
por pueblos preincaicos.
Las Líneas de Nazca. Las figuras
son casi perfectas, pero su significa-
do sigue siendo uno de los grandes
enigmas arqueológicos de nuestro
tiempo. Las kilométricas líneas rectas
apenas sufren desviaciones y las cur-
vas de los dibujos son muy precisas.
¿Cómo es posible realizar dibujos de
centenares de metros sin poderlos ver
en conjunto?, ¿qué significado tenían
para sus autores? María Reiche, una
alemana que llegó a Perú en 1932 para
ser tutora del hijo del cónsul alemán
en Cuzco, investigó las líneas de Naz-
ca durante décadas y concluyó que
representaban un colosal calendario
diseñado por hábiles astrónomos.
Gracias a ella, y también a Paul
Kosok –el primero que sobrevo-
ló el yacimiento arqueológico–, las
figuras de Nazca se hicieron inter-
nacionalmente fa-
mosas. En 1947, el
investigador Hans
Horkheimer ase-
guró que las figuras
eran reproduccio-
nes sagradas y que
estaban trazadas
para servir como
escena a las coreo-
grafías rituales de los antiguos nazca.
Horkheimer pensaba que los planos
geométricos de las figuras se podrían
relacionar con la idea de “caminos
simbólicos” que eran recorridos por
los vivos y los muertos. De hecho,
muchas líneas convergen hacia luga-
res donde se han encontrado ente-
rramientos de momias.
Imperioinca.Por su parte, Anthony
Aveni supuso que las enigmáticas fi-
guras estaban relacionadas con el
complejo sistema de canalizaciones
subterráneas que construyeron los
nazca para almacenar los exiguos re-
cursoshídricosdelazona.Lateoríade
Aveni tiene mucho que ver con la que,
desde 1996, sostienen los arqueólogos
Johny Isla y Markus Reindel, cuyos
trabajos parecen demostrar que esta
región peruana fue habitada de for-
ma continua por las culturas paracas
y nazca desde el año 800 a.C. hasta el
año 1532, cuando Pizarro y sus hom-
bres acabaron con el Imperio inca.
Según apuntan estos arqueólogos, las
primeras líneas se elaboraron al final
de la cultura paracas, hacia el 200 a.C.
Un estudio reciente, dirigido por
David Baresford-Jones, del Instituto
de Investigación Arqueológica de la
Universidad de Cambridge, sostie-
ne que los habitantes de Nazca de-
bilitaron el suelo al talar extensos
DOSSIER 4: LAS EXPEDICIONES MESOAMERICANAS Y ASIÁTICAS
La dama de la
Pampa. La mate-
mática María Rei-
che (arriba, dcha.),
de origen alemán,
centró sus investi-
gaciones arqueoló-
gicas en las Líneas
de Nazca (Perú).
Sepulcro mochica. El hallazgo de la tumba
del gobernante peruano del s. III conocido
como el Señor de Sipán marcó un hito en la
arqueología americana, al tratarse de un en-
tierro real de una cultura anterior a los incas.
En el norte del país
andino se hallaron
yacimientos de
las antiguas
culturas peruanas
CORBIS
AGE
MUY HISTORIA 65
bosques para dedicar el terreno a
cultivos agrícolas, lo que hizo más
dramáticas las consecuencias del fe-
nómeno del Niño, que según prue-
bas arqueológicas azotó con fiereza
la región en aquella época. Aquel de-
sastre fue la puntilla que acabó con
la cultura nazca.
En la costa del golfo de México,
durante unas prospecciones petro-
líferas en 1982, apareció la primera
de una serie de cabezas de enormes
dimensiones que descubrieron al
mundo la civilización olmeca, una de
las más antiguas de América. La pri-
mera fase, denominada San Lorenzo,
se desarrolló entre los años 1200 y
900 a.C. y la segunda fase, La Venta,
entre los años 800 y 500 a.C.
Las cabezas olmecas. Según apun-
tan algunos historiadores y arqueólo-
gos, las colosales cabezas simboliza-
ban el poder que ostentaban los jefes
olmecas. Hasta hace poco se creía que
era la civilización madre de las cul-
turas mesoamericanas. Sin embargo,
recientes descubrimientos desmien-
ten esta hipótesis e incluso ponen en
tela de juicio que el origen de los ol-
mecas se encuentre en las selvas del
golfo de México, pues se han hallado
restos arqueológicos que los vinculan
con yacimientos ubicados en los valles
de Oaxaca, región al sur de México.
A unos cuarenta kilómetros de la
capital mexicana se encuentra el ya-
cimiento de Teotihuacán, cuya im-
portancia se debe a sus gigantescas
pirámides y a su influencia en todo el
valle de México. Entre los años 100 y
650 de nuestra era fue el gran centro
político y cultural de la Mesoaméri-
ca prehispánica, con una población
de 125.000 habitantes que se distri-
buían en un área de 25 kilómetros
cuadrados. El influjo de Teotihuacán
en amplios territorios de Mesoaméri-
ca se percibe en ciudades como Tikal
y Monte Albán, en donde se han en-
contrado restos que demuestran su
relación con estos dos enclaves.
La inestabilidad política y los cam-
bios climatológicos provocaron el
declive de la ciudad, cuya población
se dispersó por otras poblaciones
mexicanas. Los arqueólogos desco-
nocen todavía la identidad étnica
de los habitantes de Teotihuacán,
aunque sugieren que pudieron ser
totonacos, nahuas o un conglomera-
do cosmopolita de pueblos entre los
cuales se encontrarían los zapotecos
e incluso los mayas. La Calzada de los
Muertos, con una longitud de unos
dos kilómetros, constituye el eje nor-
te-sur de la ciudad de Teotihuacán.
Las últimas excavaciones realizadas
en la pirámide de la Luna han desve-
lado que esta monumental estruc-
tura está formada por siete edificios
colocados uno encima de otro, como
capas de cebolla, y que las sucesivas
construcciones fueron inauguradas
con sacrificios humanos. Los arqueó-
logos sólo han excavado una cuarta
parte de los yacimientos del enorme
espacio que ocupa Teotihuacán.
Asia milenaria. A miles de kiló-
metros de distancia de México, en el
corazón de la milenaria China, unos
agricultores descubrieron en 1974 el
yacimiento de los guerreros de terra-
cota de Xian, uno de los grandes des-
cubrimientos del siglo XX. Desde en-
tonces, el equipo de arqueólogos que
dirige Liu Zhancheng no ha dejado de
DOSSIER
Los soldados
del emperador
Qin Shi Huang.
Procedente de
Xian, en el extremo
oriental de la ruta
de la Seda, el ejér-
cito de terracota
está formado por
8.000 figuras de
guerreros y caba-
llos a tamaño real.
PERSONAJE
Anthony Fran-
cis Aveni (1938).
Antropólogo y
astrónomo esta-
dounidense re-
conocido por
sus contribucio-
nes en el desa-
rrollo de la astro-
nomía histórica.
Ciudad prehispánica de Mesoamérica.
En Teotihuacán, la Calzada de los Muertos,
con una longitud de dos kilómetros, acaba
su recorrido en la pirámide de la Luna.
GETTY
GETTY
extraer nuevas figuras que se suman
a este impresionante tesoro milena-
rio. Pero lo mejor está por venir. El
equipo de investigadores chinos está
excavando un túmulo cercano que
alberga los restos del primer empera-
dor chino, Qin Shi Huang.
Se trata de una colina artificial,
claramente identificada, que no ha
sido excavada todavía por la mag-
nitud de la tarea que les espera a los
arqueólogos, que prefieren esperar
hasta tener a su disposición la tec-
nología adecuada para sacar a la luz
lo que a buen seguro será uno de los
hitos más importantes de la Historia
de la Arqueología.
Un ejército esculpido. Las figuras
de terracota fueron enterradas en
formación de batalla en tres fosos a
un kilómetro y medio de la tumba
del emperador.
Sobre el yacimiento se ha cons-
truido un hangar que alberga el Mu-
seo del Ejército de Guerreros. Desde
el año 1987, este
espectacular con-
junto milenario es
considerado como
Patrimonio de la
Humanidad por la
Unesco. En 2010, el
jurado del Premio
Príncipe de Astu-
rias decidió galar-
donar la labor del esforzado equipo
arqueológico que, desde hace cua-
renta años, estudia, restaura y da a
conocer al mundo esta maravilla del
pasado.
Las tumbas de Mancheng de la
dinastía Han son las sepulturas del
rey Lui Sheng, que murió en el año
113 a.C., y de su esposa Dou Wan,
que falleció poco después; fueron
halladas en 1968 cerca del condado
de Mancheng, en la provincia china
de Hebei. Los objetos más impre-
sionantes son los que componen la
vestimenta fúnebre, realizada con
2.488 piezas de jade tallado cosidas
con 1.100 gramos de hilo de oro.
Ocho siglos después de fallecer el
rey chino Lui Sheng, en Camboya
floreció el conjunto de templos y pa-
lacios de Angkor, centro neurálgico
del Imperio jemer, que controló un
amplio territorio del sudeste asiático
hasta que desapareció en las brumas
de la Historia. El enclave fue conoci-
do por los primeros misioneros por-
tugueses y españoles en el siglo XV,
pero fue el naturalista francés Henri
Mouhot quien dio a conocer al mun-
do la magnificencia de estos templos
jemeres en 1859. El redescubrimiento
de aquella olvidada civilización causó
fascinación en el mundo occidental.
El primer rey jemer del que se tie-
ne información documentada fue
Jayavarman II, que
inició su reinado en
el año 802, cuando
proclamó la inde-
pendencia del país.
Los historiadores
creen que los te-
rritorios jemeres
pudieron haber si-
do controlados con
anterioridad por el poderoso monar-
ca que reinaba en la isla de Java. Los
sucesores de Jayavarman II reforza-
ron la religión del reino, que estaba
vinculada a las creencias hinduistas;
entre ellas, la diosa Shiva, cuyas raí-
ces se encontraban en la lejana India.
Uno de ellos, el rey Suryavarman II,
construyó el templo de Angkor si-
tuado al norte del lago Tonlé Sap,
cercano a la actual ciudad camboya-
na de Siem Riep.
La arquitectura de los templos de
Angkor homenajea a los mitos de la
religión hindú, como el monte Meru,
donde habitan los dioses del hinduis-
mo. El Imperio jemer sufrió durante
años el acoso del reino Champa, cu-
yos ejércitos invadieron su territorio
en 1178, aunque el monarca Jayavar-
man VII logró expulsarlos ese mismo
año, una hazaña por la que fue muy
admirado por el pueblo jemer. A par-
tir del siglo XIV, cesó la construc-
DOSSIER 4: LAS EXPEDICIONES MESOAMERICANAS Y ASIÁTICAS
La ciudad de Monte Albán, situada
en el valle de Oaxaca (México),
se fundó en el 500 a.C. y se convirtió
en el centro neurálgico de la podero-
sa civilización zapoteca. La acrópo-
lis se debió construir en torno al 200
a.C. Los trabajos arqueológicos del
mexicano Alfonso Caso, en 1931,
desvelaron que Monte Albán estuvo
densamente poblada durante más de
un milenio, hasta el 700. Uno de los
hallazgos más importante de Caso fue
la tumba 7, en cuyo interior encontró
joyas de oro, cráneos recubiertos de
turquesa y otros objetos tallados en
cristal de roca y alabastro.
En otros de los yacimientos aparecie-
ron las esculturas conocidas como
“danzantes”, que representaban a per-
sonas bailando, aunque en realidad
muestran a un grupo de prisioneros
que seguramente fueron sacrificados
por los zapotecas en la época funda-
cional de la ciudad. Los arqueólogos
han descubierto los restos de un barrio
habitado por personas que procedían
de Teotihuacán, lo que indica que hubo
un vínculo entre las dos ciudades.
El santuario del
pueblo zapoteca
En el yacimiento
arqueológico de
Monte Albán, anti-
gua metrópolis
mesoamericana,
se encuentran pie-
dras grabadas con
imágenes conoci-
das como “dan-
zantes” (arriba).
Los arqueólogos
desconocen todavía
la identidad étnica
de los habitantes
de Teotihuacán
Tradición funeraria. En las tumbas de
la dinastía china Han del s.II a.C. se halla-
ron trajes fúnebres realizados con placas
de jade, como el de la princesa Dou Wan.
WEB
bit.ly/1ClvdSe
Esta web recoge el
listado de yaci-
mientos mexicanos
de Oaxaca que se
reconocen como
Patrimonio de la
Humanidad por la
Unesco, como las
cuevas prehistóri-
cas de Yagul y Mitla
en los Valles Cen-
trales de Oaxaca.
AGE
GETTY
MUY HISTORIA 67
ción de templos: la causa pudo ser
una prolongada sequía que finalmen-
te acabó con el Imperio jemer.
Otra vez de vuelta al continente
americano, nos dirigimos a las rui-
nas de la ciudad maya de Tikal (Gua-
temala), un monumental conjunto
arqueológico que se encuentra en la
frondosa región de Petén. La vege-
tación, la fauna y el escenario tórri-
do y húmedo que rodean sus ruinas
constituyen la esencia de esta im-
presionante selva centroamericana,
la segunda en importancia en el con-
tinente después del Amazonas.
Asentamiento maya. Tikal fue una
ciudad-Estado que dominó los prin-
cipales asentamientos humanos en un
área de 2.500 kilómetros cuadrados.
Alrededor del año 300 fue el centro
de una sofisticada civilización que dis-
frutó de periodos de prosperidad y ex-
pansión territorial, hasta que fue de-
rrotada por Calakmul (México) en el
año 562. Años después, el conglome-
rado urbano de Tikal volvió a florecer.
Se cree que la ciudad fue abando-
nada hace unos 1.000 años. Los con-
tinuos trabajos arqueológicos han
desvelado cómo era la vida cotidiana
en aquella sociedad. También han
revelado que los mayas jugaban a la
pelota, acudían a baños termales,
comerciaban en los mercados, culti-
vaban sus campos e intercambiaban
objetos y creencias de otras culturas,
entre ellas la que prosperó en Teoti-
huacán (México).
El descubrimiento de Tikal, en
1848, se atribuye a Ambrosio Tutz y
Modesto Méndez, cuando encabeza-
ban una expedición oficial. Méndez
escribió un informe sobre la miste-
riosa ciudad maya que fue traducido
al alemán a finales del siglo XIX. Pe-
ro la proyección de Tikal al resto del
mundo llegó con la publicación de
los artículos y fotografías de Teobert
Maler y Alfred P. Maudslay, a princi-
pios del siglo XX.
Aunque las ruinas mayas de Copán
(Honduras) se conocen desde el siglo
XVI,elgranpúblicolasdescubriópor
la descripción que hicieron de ellas
el explorador John Lloyd Stephens
y el pintor Frederick Catherwood a
partir del año 1850. Stephens com-
pró los terrenos donde se encontra-
ba la ciudad por cincuenta dólares y,
una vez consiguió el control absoluto
del yacimiento, inició los trabajos de
excavación arqueológica.
Investigaciones posteriores han
permitido descubrir pequeñas es-
tructuras y adoquines que datan
del periodo inicial de ocupación del
yacimiento, entre los siglos I y II.
También han revelado que el reino
de Tikal desempeñó un papel impor-
tante en la consolidación de Copán.
En el siglo IX, esta ciudad maya fue
abandonada y su valle quedó des-
poblado, probablemente por algún
fenómeno que afectó gravemente a
las cosechas. En el yacimiento se lo-
calizó una cancha de juego de pelota,
que tenía un carácter ceremonial que
culminaba en un final trágico para el
capitán del equipo perdedor, ya que
era sacrificado por los vencedores en
un ritual religioso.
Civilización azteca. Más al norte,
en las entrañas de la actual capital
mexicana se encuentran los restos
de la ciudad de Tenochtitlán, que fue
fundada por los mexicas, un pueblo
que se separó de los aztecas en torno
al 1200. Fue un gran centro de poder
en este valle de México que alberga-
ba a unos 250.000 habitantes cuando
llegaron los españoles. Moctezuma II
fue su último emperador. Los terri-
torios del Imperio azteca (mexica) se
extendían desde el océano Pacífico al
golfo de México, en el Atlántico.
Diversas instituciones mexicanas
siguen trabajando bajo el pavimento
de la ciudad de México a la caza y cap-
tura de más restos que aporten nueva
luz sobre aquella riquísima civiliza-
ción. En 2008, los arqueólogos desen-
terraron un conjunto de catorce ob-
jetos de oro que probablemente eran
ofrendas a los dioses que se colocaban
en la entrada de las tumbas reales.
DOSSIER
PERSONAJE
John Lloyd
Stephens
(1805-1852).
Fue un explora-
dor, escritor y
diplomático es-
tadounidense
que participó en
la investigación
de la civilización
maya de forma
destacada.
Epicentro del
Imperio jemer.
El complejo pala-
ciego de Angkor
(Camboya) se
mantiene desde
hace siglos por
monjes budistas.
KIKECALVO/NATIONALGEOGRAPHIC
GETTY
68 MUY HISTORIA
ni tampoco se ponen de acuerdo a la
hora de establecer quién pudo reinar
en esta fantástica atalaya ubicada so-
bre el río Urubamba.
La proximidad de las cumbres ne-
vadas de la cadena montañosa de
Vilcabamba, que alcanza alturas su-
periores a los seis mil metros, y la vi-
sión de valles y junglas componen un
escenario difícil de olvidar. En 1911,
el investigador estadounidense Hi-
ram Bingham, profesor de Historia
latinoamericana de la Universidad de
Yale, descubrió esta enigmática joya
precolombina, que todavía alberga en
su interior los restos de seis templos.
Vestigios milenarios. La localiza-
ción de Machu Picchu puso de moda
las civilizaciones precolombinas en
Occidente. Lo mismo que ocurrió con
el hallazgo de la magnífica tumba de
Tutankamón, que disparó el núme-
ro de turistas que viajaban a Egip-
to, o con los guerreros de terracota,
que atraen a millones de turistas a
China desde hace años. Además de
ser Patrimonio de la Humanidad, se
convierten en una máquina de hacer
dinero que resulta de gran apoyo a la
economía de los países que tienen la
suerte de albergarlos.
Los grandes tesoros arqueológicos
despiertan nuestra fascinación por
el pasado. Esos magníficos vestigios
milenarios nos aportan un ingente
caudal de información sobre las pri-
meras civilizaciones que poblaron el
planeta y constituyen un recuerdo de
lo efímeros que pueden ser el poder
político y la riqueza de las naciones.
Al fin y al cabo, nuestras grandes
ciudades y nuestros avances tecno-
lógicos serán algún día meros re-
cuerdos de un mundo perdido.
DOSSIER 4: LAS EXPEDICIONES MESOAMERICANAS Y ASIÁTICAS
Cuzco se encuentra en el corazón
de Perú y fue fundada por los incas al-
rededor del año 1200, alcanzando con
Pachacútec su máximo esplendor.
Antes de ser conquistada por los es-
pañoles (1533), los habitantes de esta
fascinante región andina celebraban
sus fiestas en el mismo lugar que ac-
tualmente ocupa la plaza de Armas,
flanqueada por la catedral y la iglesia
de la Compañía de Jesús en Cuzco.
Tren a Machu Picchu. El gigantis-
mo y elegancia arquitectónica de la
ciudad de Cuzco desvelan el espíritu
creador y emprendedor que acom-
pañó a los colonizadores; un esfuer-
zo sobrehumano que quedó para
siempre unido al de los arquitectos
y sacerdotes incas. Algunos de esos
monumentos sirvieron de base a los
edificios y templos que erigieron, si-
glos más tarde, los españoles.
Viajar en el pequeño tren que con-
duce desde Cuzco a las faldas de Ma-
chu Picchu constituye una experien-
cia inolvidable para los miles de tu-
ristas que visitan cada año estas re-
giones andinas. Durante varias horas
el viajero se empapa de olores, gen-
tes y paisajes de una inusitada belle-
za. La excursión se puede plantear
en un solo día, con un billete de ida y
vuelta que incluye la visita al recinto
arqueológico. Pero lo recomendable
es pasar al menos una noche en el
Hotel Turistas, que está enclavado en
el mismo santuario inca.
Machu Picchu debió de estar habi-
tada desde finales del siglo XV. Dado
el número de edificaciones apiñadas
en la cumbre, la ciudad no debió de
superar los quinientos habitantes.
Los expertos no han podido averi-
guar por qué fue abandonada noven-
ta años después de ser construida,
Obra maestra de
la arquitectura
inca. Las ruinas del
antiguo poblado de
Machu Picchu se
encuentran en la
cordillera central de
los Andes peruanos.
Las cuevas ubicadas en Dunguang
(China) fueron redescubiertas en
1907 para el mundo occidental por Au-
rel Stein y el monje taoísta Wang Yuanlu,
quienes hallaron en su interior una impre-
sionante cantidad de documentación en
distintas lenguas: sánscrito, sodiano, tibe-
tano y chino, entre otras desconocidas.
En este conjunto de cerca de quinientos
templos, Stein y Yuanlu localizaron tam-
bién abundantes pinturas murales budis-
tas sobre papel o seda de la dinastía Tang.
Ese tesoro documental ofrece detalles
muy concretos sobre la arquitectura, la
danza y otros aspectos de la vida cotidia-
na de aquellos años, en los que las rutas
de la seda cobraron especial importancia.
Visión mística. Una de las piezas más
valoradas es el Sutra del diamante, el li-
bro impreso más antiguo que se conoce.
Según la leyenda local, en el año 366 un
monje budista, Lo-Tsun, tuvo una visión
de miles de Budas que centelleaban so-
bre la pared de un acantilado, lo que dio
lugar a la construcción del primer templo.
Las míticas cuevas de los mil budas
El Sutra del dia-
mante, el libro im-
preso más antiguo,
fue hallado entre
los documentos
de Dunguang. Se
dató en 868 a.C.
En el s. IX, la ciudad
maya de Copán
fue abandonada
y su valle quedó
despoblado ASC
LIBRO
Descubridores
del pasado en
Mesoamérica,
VV. AA.
Turner, 2002.
Esta obra realiza un
análisis sobre ar-
queología preco-
lombina, cuyo eje
central lo forman
aquellos primeros
estudiosos que em-
prendieron excava-
ciones en el conti-
nente americano.
MUY HISTORIA 69
PREGUNTAS & RESPUESTAS POR MARÍA FERNÁNDEZ REI
En 1985, un grupo de ar-
queólogos descubrió en el
desierto chino de Taklamakán,
en la región de Tarim Basin, los
cuerpos de hombres y mujeres
que habían sido enterrados bo-
ca abajo; en lugar de lápidas, so-
breelsuelosehallabanclavados
cientos de postes, de unos cua-
tro metros de altura. Se trataba
de un espectacular cementerio,
datado en unos 4.000 años.
La curiosidad del hallazgo au-
mentó cuando al analizar las mo-
mias se confirmó que poseían
rasgos claramente caucásicos
-tenían el pelo castaño o rubio, la
narizgrandeylospómulosaltos-
a pesar de haber sido desente-
rradas en territorio chino.
El origen e identidad de las mo-
mias sigue siendo un misterio,
pero van apareciendo pistas.
Así, a una de las momias, cono-
cida como la Bella Loulan, se
le realizó una prueba de ADN y
el resultado confirmó que pro-
venía de Asia Central, o incluso
del sur de Asia.
La comunidad científica
americana sostenía que
los clovis habían sido los
primeros pobladores del nor-
te de América y databan en
aproximadamente trece mil
años la ocupación de las tie-
rras norteamericanas.
Sin embargo, un equipo de
investigadores encontró en
la zona de Texas los restos ar-
queológicos de una civiliza-
ción que sería anterior a los
clovis en unos dos mil años.
Gracias a este nuevo yacimien-
to, ubicado a unos 65 km al
noroeste de Austin, se ha podi-
do afirmar que existió una cul-
tura y tecnología anterior que
se denominó preclovis.
Entre los 15.528 artefactos ha-
llados se encuentran varias cu-
chillas, espátulas y hachas. La
técnica empleada para la data-
ción de los artefactos fue por
luminiscencia, un método que
mide la energía de luz atrapada
en los granos de sedimento.
¿Quiénes fueron los primeros
moradores de América del Norte?
¿Qué aspecto
tienen las momias
de Tarim Basin?
El cuerpo momificado de la joven conocida como la Bella Loulan
está muy bien conservado, con vestimenta y gorro de fieltro.
Herramienta preclovis de
punta aflautada, característi-
ca de esa civilización.
¿Cómo era un spa en
la Hispania romana?
Salus Per Aquam(“la salud a través del
agua”): de esta frase latina se especu-
la que surgió el acrónimo SPA, de uso fre-
cuente en el español actual para designar
a los balnearios, la versión moderna de
las termas de la época clásica. En la His-
pania romana, lo que hoy es la ciudad de
Toledo albergó unas caldas datadas entre
finales del siglo I y mediados del siglo II,
conocidas en la actualidad como las
Termas romanas Amador de los Ríos.
Los restos excavados de estos baños
toledanos se componen de dos salas, la
primera aún en estudio; la segunda, una
estancia rectangular cuyo subsuelo fue
dotado de sistema de calefacción (hipo-
causto), era el caldarium (sala cálida),
decorado con mármoles y estatuas que
indican el carácter público del edificio.
Los habitantes del Toletum romano acu-
dían a estas termas públicas para recibir
masajes y tratamientos para la piel con
aceites, y también podían disfrutar de in-
fusiones, frutas, etc. Además, en la Anti-
güedad, las termas tenían otra función: en
ellas se celebraban reuniones para tratar
temas importantes mientras se tomaba un
baño o se recibía un masaje.
Aunque las civilizaciones
del Nilo y Mesopotamia
jamás fueron olvidadas, la
otra civilización más antigua
del mundo, la cultura del va-
lle del Indo, estuvo perdida
en el tiempo hasta el s. XX.
Se trata de una civilización
de la Edad del Bronce, que
se desarrolló entre los años
3300 a.C. y 1300 a.C. a lo
largo del río asiático Indo.
Se calcula que en 4000 a.C.
los habitantes del extremo
noroccidental de la India
llevaron a cabo la transi-
ción del estado nómada de
cacería y recolección de
alimentos a la agricultura, y
esa comunidad se supone
la fundadora de la cultura
del valle del Indo, depen-
diente del río que, con sus
inundaciones, fertilizaba la
tierra y así permitía el desa-
rrollo agrícola en el valle.
El hallazgo de esta civili-
zación sucedió en 1922,
cuando el arqueólogo sir
John Marshall realizaba unas
excavaciones, en lo que hoy
es Pakistán occidental, y dio
con un puñado de ladrillos
y de sellos de piedra que
le indujeron a pensar en la
existencia de una antigua
cultura. Marshall reveló sus
descubrimientos en la pu-
blicación inglesa Illustrated
LondonNews y el sensacio-
nal hallazgo conmocionó a
los historiadores, que se vie-
ron obligados a hacer retro-
ceder un par de milenios el
comienzo de la Historia.
En sentido estricto, la cultura
del Indo pertenece a la Pre-
historia, pues solamente ha
dejado restos arqueológi-
cos y no documentos escri-
tos, pero tuvo una avanzada
planificación urbanística
como muestran los restos
de las ciudades del Indo:
Harappa y Mohenjo Daro.
¿Qué antigua civilización se descubrió en
el siglo XX?
En el apogeo de la civilización del Indo, Mohenjo Daro
(Pakistán) fue la ciudad más desarrollada del sur de Asia.
CORBIS
CORBIS
AGE
70 MUY HISTORIA
Los papiros de Oxirrinco son
una serie de manuscritos,
cartas y obras literarias escritos
en griego y en latín que datan
de los siglos II a.C. al VI, aproxi-
madamente. Su sorprenden-
te hallazgo ocurrió en el año
1897, cuando los egiptólogos
ingleses Bernard Pyne Gren-
fell y Arthur Surridge Hunt los
encontraron nada menos que
en un vertedero de basura an-
cestral que habían descubierto
años antes en las proximidades
de Oxirrinco, al sur de Egipto.
Las excepcionales condicio-
nes climáticas y las secas are-
nas del desierto de Oxirrinco
conservaron estos manuscritos
de forma increíble.
El valor de estos trabajos en Li-
teratura Antigua es simplemen-
te incalculable: entre los hallaz-
gos se encontraron restos de
obras de Menandro, Eurípides
y Sófocles y gran cantidad de
fragmentos bíblicos.
También, entre los descubri-
mientos realizados en Oxirrinco
salió a la luz en 1918 una pieza
musical de finales del siglo III: un
himno a la Santísima Trinidad
en notación alfabética griega.
¿Qué son
los papiros
de Oxirrinco?
Los papiros de Oxirrinco se
conservan en el Museo Ash-
molean (Oxford, Reino Unido).
Los baños públicos romanos tenían una estructura genérica que
se componía de cuatro estancias, a través de las que se desarrolla-
ba el circuito, pasando de sala en sala. Arriba, una reconstrucción
muestra la supuesta configuración de las Termas de Toledo.
En la entrada, el patio
de ejercicios con
palestra y pórtico
tenía el suelo cubierto
por una capa de arena.
La primera sala albergaba una
piscina de agua fría (frigidarium)
y el vestuario (apodyterium).
La estancia para el baño
de agua templada se co-
noce como tepidarium.
El caldarium era la sala
de agua caliente y allí se
podía recibir un masaje.
El circuito termal termi-
naba con un baño de
vapor en el laconium.
El investigador norue-
go Helge Ingstad y su
esposa, la arqueóloga An-
ne Stine, encontraron en
el año 1960 una serie de
más de ocho edificaciones
vikingas en la isla de Te-
rranova, Canadá. Las tres
viviendas, los tres almace-
nes, el aserradero y la forja
que los vikingos habían
construido allí datan del si-
glo XI, lo que demostró de
forma concluyente que los
escandinavos de Groen-
landia habían llegado al
continente americano al
menos quinientos años
antes que Cristóbal Colón
y Giovanni Caboto.
Entre los ochocientos
objetos que hallaron los
arqueólogos había lámpa-
ras de aceite, jabón, una
aguja de hueso y clavos
de hierro.
Por lo que parece, algunas
de las construcciones más
pequeñas funcionaban
como talleres de carpin-
tería. El diseño estructural
era del tipo de las casas
de Islandia. Los techos
eran estructuras de made-
ra que luego cubrían con
hierba. Los análisis de ra-
diocarbono demostraron
que databan de entre los
años 980 y 1020, periodo
coincidente con la época
de las expediciones de
Eriksson.
El yacimiento de la aldea vi-
kinga encontrado por Ings-
tad y Stine se conoce como
la Ensenada de las Medu-
sas, y Vinlandia fue el nom-
bre dado por los vikingos
al territorio que actualmen-
te se conoce como la isla
de Terranova y a las zonas
costeras que se encuen-
tran alrededor del Golfo de
San Lorenzo, en lo que hoy
se denomina Nuevo Brun-
swick y Nueva Escocia, en
el actual Canadá.
¿Existió una aldea vikinga en Canadá?
El explorador noruego Helge Ingstad anunció en EE UU el
descubrimiento del asentamiento vikingo en el año 1963.
JOSÉANTONIOPEÑAS
CORBIS
AGE
MUY HISTORIA 71
El código de la madera.
En el Laboratorio de In-
vestigación de los Anillos
de los Árboles de la
Universidad de Arizona,
el profesor americano
Thomas Swetnam (arriba)
desarrolla estudios de
dendrología, técnica que
permite fechar la madera.
72 MUY HISTORIA
TÉCNICAS ARQUEOLÓGICAS DE DATACIÓN
El
túnel
del
tiempo
Las herramientas
que ayudan a ubicar
cronológicamente los
restos hallados en los
yacimientos arqueo-
lógicos evolucionaron
a la par que los avan-
ces tecnológicos que
las perfeccionaron.
Por Roberto Piorno, periodista
N
o es lo mismo la primera
mitad del siglo I de nuestra
era que 1390, ni el octavo
milenio a.C. que el terce-
ro. Ni la Sábana Santa de Turín es tan
antigua como el Vaticano querría ni
Stonehenge tan reciente, al parecer,
como se pensó durante mucho tiem-
po. Dos ejemplos de datación con-
trovertida que sufrieron un vuelco
gracias a nuevos datos, hallazgos o al
uso de nuevas tecnologías. Y es que
en arqueología tan importante o más
que el “¿dónde?” es el “¿cuándo?”.
La datación es, en efecto, uno de los
mayores retos a los que se enfrenta un
arqueólogo, y hasta hace algo más de
medio siglo nada más que frustrantes
cronologías relativas y, en el mejor
de los casos, una correlación entre la
información de las fuentes escritas y
el hallazgo arqueológico en cuestión
podían dar respuesta, siquiera rudi-
mentaria, a semejante pregunta.
Del estudio a la profesionalización.
Desde el final de la II Guerra Mundial
la arqueología ha alcanzado la mayo-
ría de edad, y cada vez tenemos más
instrumentos para ubicar un hallazgo
eneltiempo,conelusocombinadode
los métodos tradicionales de datación
relativa y los más modernos orien-
tados a la datación absoluta. Ahora
bien, para interpretar el “cuándo”
de un yacimiento, el arqueólogo está
obligado a sumergirse en un sinfín
de ciencias auxiliares tales como la
geología, la química, la antropología
física o la genética, encarnando como
nadie la figura del científico multidis-
ciplinar en pos de descifrar el enigma
del tiempo. También existe un con-
junto de herramientas que ayudan al
arqueólogo en la compleja tarea de
datar lugares y objetos del pasado.
CORBIS
MUY HISTORIA 73
DATACIÓN RELATIVA
Hasta los años cincuenta del siglo
pasado, los precarios medios tecno-
lógicos casaban mal con las inconta-
bles lagunas de un escenario arqueo-
lógico estándar. Para sortear estas
limitaciones e ir más allá del silencio
cronológico de la mayoría de hallaz-
gos arqueológicos, se perfeccionó el
arte de leer el contexto y de estable-
cer principios asociativos.
Frente a la imposibilidad de defi-
nir mecanismos para determinar una
cronología absoluta, se apostó por
desarrollar estrategias de datación re-
lativa para plantear criterios objetivos
y sistemáticos que pudieran estable-
cer si un objeto es más antiguo o más
reciente en relación a otro dentro de
un determinado contexto arqueológi-
co. Y en torno a ese principio se fun-
damentó el método de la Arqueología
moderna denominado estratigrafía.
Su propósito no es otro que el estudio
de la colocación de diferentes estratos
en niveles superpuestos: partiendo
de la lógica de que el nivel inferior es
necesariamente el más antiguo, una
sucesión de estratos proporciona un
impagable instrumento para estable-
cer una cronología relativa.
En el caso de que mediante, por
ejemplo, la prueba del carbono 14,
fuera posible fijar la datación absoluta
de uno de esos materiales, tendríamos
la datación absoluta de todos los mate-
riales ubicados en ese mismo estrato,
proporcionando una cronología abso-
luta –y por tanto muy precisa– para
toda la secuencia.
Los principios de la estratigrafía si-
guen siendo la clave de bóveda de la
Arqueología en la actualidad, al igual
que las llamadas secuencias tipológi-
cas, que permiten agrupar artefactos
en torno a patrones preestablecidos
(estilo, funcionalidad, forma…).
Estudio del contexto. Los artefac-
tos asociados a un períiodo y a un lu-
gar determinados tienen unas carac-
terísticas y unos rasgos estilísticos
propios de la sociedad que los creó.
Si nos enfrentamos a un repertorio
de vasos cerámicos de cronología in-
cierta, es preciso ordenarlos en una
secuencia atendiendo a similitudes
funcionales y estilísticas y, al igual
que en un perfil estratigráfico, si so-
mos capaces de fechar siquiera uno
de los objetos, podremos aventurar-
nos a fijar una datación absoluta para
el resto de la secuencia.
Fue el arqueólogo sueco Oscar Mon-
telius quien en el siglo XIX estableció
los fundamentos de este valiosísimo
método de datación logrando, tras un
exhaustivo trabajo de documentación
e inventario, establecer una cronolo-
gía relativa fiable, atendiendo a la evo-
lución tipológica, de armas e instru-
Se coge una porción de
la pieza a datar, se divide
en trozos muy pequeños
y se trata con ácidos.
Ácido
C14
Benceno
C14
Muestra
Muestra
Sustancia
luminiscente
Se congela. Posteriormente, se
realizan una serie de reac-
ciones que convierten todos
los átomos de carbono de la
muestra en benceno.
La cantidad de carbono 14 se mantiene prácticamente constante en el tiempo y es igual a la que hay en
la atmósfera, ya que alcanzan un equilibrio. Sólo hay que saber la cantidad de carbono 14 que queda en
una muestra y conocer la que había en esa época en la atmósfera, y se obtiene la edad de la muestra.
Un ordenador analiza la curva
de desintegraciones y la
compara con su base de datos
dando como resultado una
fecha determinada.
Cuanto más
antiguo es un
objeto menos
isótopos de
carbono 14 tiene.
Se introduce en un
espectrómetro que mide el
número de centelleos que
se producen cada minuto.
¿Cómo se sabe la cantidad de
carbono 14 que había en la
atmósfera? Estudiando los
anillos de árboles antiguos
(dendrocronología).
Willard Libby descubrió
el método en 1949 y ganó el
Premio Nobel por ello.
1 2
Se añade una sustancia
luminiscente a la muestra de
benceno. Este líquido emite
fotones cuando se produce
una desintegración de
carbono 14.
3
45
Degradación
del Carbono14
ContenidodeCarbono14
Cada paso corresponde a 5.730 años
100%
50%
25%
12,5%
0%
1 2 43
PROCESO DE DATACIÓN DEL CARBONO 14
Datación por recuento de centelleo líquido
Sábana
Santa
En 1988, tres
laboratorios
dataron la
tela entre
los siglos
XIII y XIV.
“Hasta hoy nadie había en-
contrado antes tal acumu-
lación de ruinas en ningún lugar
del mundo”. Así expresaba Hein-
rich Schliemann su perplejidad
ante los excepcionales hallazgos
arqueológicos que hizo en la dé-
cada de 1870 en la colina de His-
sarlik, en Turquía, bajo la que se
hallaban los restos de la Troya de
los poemas homéricos. El explo-
rador alemán Schliemann hubo
de improvisar, con la inestimable
ayuda de su colega Wilhelm Dör-
pfeld, un método para localizar
el rastro de la Ilión homérica bajo
tierra, tratando de identificar el
mito entre un inagotable surtido
de hallazgos arqueológicos de
datación muy compleja.
Nacimiento y desarrollo. La
evolución de la estratigrafía fue
a la par del nacimiento de la Ar-
queología moderna. Dörpfeld y
Schliemann identificaron hasta
nueve estratos correspondientes
a nueve fases diferentes de habi-
tación del yacimiento. Para llegar
a Troya VI, el presunto estrato de
la ciudad homérica, ocasiona-
ron importantes destrozos en
los estratos sucesivos; con todo,
Schliemann fue el primero en es-
tablecer una secuencia cronoló-
gica de niveles arqueológicos y
en entender el valor de la cerá-
mica como instrumento de data-
ción, poniéndola en relación con
su contexto. Y haciéndolo, sentó
las bases de la datación relativa.
En busca de la Troya homérica
AQUILE
WEB
bit.ly/1D4Vab1
La web de la Univer-
sidad del País
Vasco contiene un
apartado dedicado
a la datación por
carbono 14, que
explica esta técnica
profusamente.
VÍDEO
bit.ly/1EICEA2
La Escuela de Inge-
nieros de Minas de
la Universidad Poli-
técnica de Madrid
muestra en este ví-
deo el proceso de la
estratigrafía, practi-
cado en el área de
Huete (Cuenca).
74 MUY HISTORIA
mentos de la Edad del Bronce válida
para toda Europa. Montelius demos-
tró que las secuencias tipológicas no
sólo eran útiles en contextos locales.
Era perfectamente factible elaborar-
las en contextos mucho más amplios,
con objetivos y resultados mucho más
ambiciosos. Con todo, dista de ser
un recurso infalible: en primer lugar
porque presupone, por sistema, cam-
bios estilísticos en la cultura material
a lo largo del tiempo, y en segundo
porque las seriaciones tipológicas no
nos pueden decir qué extremo/obje-
to de una secuencia es el más antiguo
a partir del cual construir un cuadro
cronológico coherente.
DATACIÓN ABSOLUTA
La curiosidad científica no se colma
con dataciones orientativas, inter-
valos de tiempo imprecisos y fechas
aproximadas. Las sociedades de la
Antigüedad alfabetizadas elaboraban
sus propios calendarios, registrando
por escrito los acontecimientos más
relevantes de su propia Historia. Los
antiguos griegos fechaban esos días
señalados con la celebración de los
primeros Juegos Olímpicos (776 a.C.)
como referencia; los romanos hacían
lo propio con el año de mandato de
los cónsules, o con el reinado del em-
perador de turno. Los egipcios, por
su parte, estructuraron esa línea cro-
nológica segmentándola en treinta
y una dinastías. Somos capaces, por
ejemplo, de fechar con bastante pre-
cisión acontecimientos y hallazgos de
la historia egipcia porque tenemos la
certeza de que Alejandro Magno con-
quistó el país del Nilo en 332 a.C. A
partir de este dato, y yendo marcha
atrás, podemos equiparar el calenda-
rio egipcio y el nuestro para ubicar un
hecho histórico concreto.
El hallazgo de una inscripción en
un contexto arqueológico con algu-
na puntual referencia al calendario
puede proporcionarnos la datación
del edificio al que está asociada. La-
mentablemente, sólo las civilizaciones
más avanzadas llevaban un registro
histórico complejo, y rara vez la Ar-
queología desentierra una inscripción
que permita relacionar el hallazgo
con el calendario de una civilización
X. Así, en esa incansable búsqueda
de métodos más fiables, los arqueólo-
gos aprendieron a detectar el paso del
tiempo escuchando a la naturaleza.
A finales del siglo XIX, el geólogo
sueco Gerard de Geer demostró que en
en los márgenes de los glaciares escan-
dinavos la fusión de las capas de hielo
cada año provocaba, al subir la tempe-
ratura, la formación de depósitos de
sedimentos (varvas), que convenien-
temente contados proporcionaban
dataciones absolutas bastante precisas
de hasta doce milenios de Antigüedad.
El lenguaje de los árboles. El uso de
la técnica del geólogo sueco está res-
tringidoaáreasdelasregionespolares,
por lo que su aplicación es limitada.
Todo lo contrario que la dendrocrono-
logía, uno de los métodos de datación
absoluta más arcaicos y, a la vez, uno
de los más eficaces a día de hoy. Desa-
rrollado por el astrónomo americano
A.E. Douglas en los años treinta del si-
glo pasado, no es sino la ciencia que se
ocupa de la datación de los anillos de
crecimiento de los árboles, impagable
sea como método autónomo de data-
ción absoluta o como herramienta de
calibración y corrección de dataciones
efectuadas con radiocarbono. Los ár-
boles producen un nuevo anillo cada
año, perfectamente apreciable por el
ojo humano en un corte transversal en
el tronco. Este método, complemen-
tado con el uso de complejos cuadros
estadísticos, permitió la elaboración
de secuencias de anillos prolongadas
que sirven como guía y referencia. El
lenguaje de los árboles sigue siendo
una de las herramientas de datación
por antonomasia, y la más fiable, al
margen de los relojes radiactivos.
Losprincipiosdelaestratigrafíasiguensiendo
la clave de bóveda de la Arqueología actual
La dendrocronología es espe-
cialmente útil en la datación
de pecios como el de Uluburun,
un buque mercante de la Edad del
Bronce que fue descubierto en las
profundidades de la costa meri-
dional de Turquía y se excavó entre
1984 y 1994.
Los primeros artefactos resca-
tados de las entrañas del barco
permitieron ubicar el hundimiento
de la nave, mediante la aplicación
de métodos de datación relativa,
en algún momento de la Edad del
Bronce final. Posteriormente, la
dendrocronología logró propor-
cionar una datación absoluta tras
el análisis de la madera del casco,
apuntando a una fecha entre el
1441 y el 1400 a.C.
Más cerca de la fecha. La aplica-
ción combinada del método den-
drocronológico y del carbono 14
en un puñado de troncos de ma-
dera (probablemente leña), locali-
zado en el interior del barco, ajus-
tó aún más la cronología apun-
tando al primer cuarto del siglo
XIV a.C. En ocasiones la dendro-
cronología proporciona datacio-
nes asombrosamente precisas.
Es el caso de la fortaleza vikinga
de Trelleborg, donde el estudio
de los anillos de la madera reveló
que los troncos empleados en las
obras fueron cortados en el otoño
de 980, pero no se usaron hasta
la primavera del año siguiente.
Patrimonio de la Humanidad. Los niveles estratigráficos de la Galería, en la Cueva de
Atapuerca (Burgos), medidos a través de cordeles en el suelo del yacimiento con un plomo
en un extremo para saber la altura, han permitido datar el primer nivel en 400.000 años.
Un barco con tres mil años de Historia
ALBUM
PERSONAJE
OscarMontelius
(1843-1921).
Fue un arqueólo-
go sueco de la
“escuela escan-
dinava”, que
redifinió el
concepto de se-
riación, proceso
que fechaba a
partir de una cro-
nología relativa.
MUY HISTORIA 75
LA ERA DE LOS
RELOJES RADIACTIVOS
Pero para dar una respuesta defi-
nitiva a la pregunta ¿cuándo? no hay
mejor herramienta que los llamados
relojes radiactivos. Hay un antes y un
después de Willard Libby en la histo-
ria de la datación arqueológica. A él
debemos el desarrollo y difusión, en
los años cuarenta, del más preciso
y todoterreno de entre los recursos
de datación hoy existentes: el car-
bono 14 –o radiocarbono–, capaz
de fechar con márgenes de error ra-
zonables objetos que contengan, en
mayor o menor proporción, material
de origen orgánico, independiente-
mente de la latitud, la longitud o el
clima del lugar del hallazgo.
El principio del método es el si-
guiente: todos los seres vivos alojan
una modesta cantidad de carbono 14,
un isótopo radiactivo producido en la
atmósfera, absorbido por las plantas a
través de la fotosíntesis, y a partir de
ahí por los animales herbívoros y car-
nívoros en las sucesivas etapas de la
cadena alimenticia. Mientras el orga-
nismo vive, la cantidad de carbono 14
permanece invariada, pero al morir se
interrumpe y el paso del tiempo hace
que disminuya progresivamente.
Conociendo el ritmo de desintegra-
ción de este isótopo en el organismo,
se puede calcular la edad de una planta
o un animal (incluido el ser humano)
midiendo la cantidad de C14 que aún
queda en dicho organismo.
Utilización de carbono 14. Este
método sirve para datar un trozo de
tela, un utensilio de madera o unos
huesos, por ejemplo, de hasta 50.000
años de antigüedad. Frecuentemen-
te empleado en combinación con la
dendrocronología, que ayuda a co-
rregir y a calibrar fechas radiocarbó-
nicas de exactitud dudosa, es el más
popular y eficaz de todos los relojes
radiactivos –hay otros, como el Pota-
sio-Argón, las Series de Uranio o las
Huellas de Fisión, con más limitacio-
nes–, pero no sirve frente a hallazgos
sin rastro de material orgánico.
En los utensilios líticos, cerámi-
cas o estructuras arquitectónicas, la
datación absoluta se complica. No
obstante, siempre se puede recurrir
al auxilio de la termoluminiscencia,
capaz de fechar materiales inorgáni-
cos de hasta ochenta milenios de an-
tigüedad. Los materiales con estruc-
tura cristalina contienen pequeñas
cantidades de elementos radiactivos,
que se desintegran a un ritmo preci-
La situación de los polos
magnéticos de la Tierra varía
con el tiempo, desplazándose
y formando un recorrido.
Es necesario conocer la
curva de variación del Norte
magnético de la zona y
que el objeto a datar no haya
sido manipulado.
El magnetismo impregnado en
la pieza quemada se compara
con la orientación del polo
de la zona en distintas épocas,
obteniéndose así una fecha.
1
3
2 4 5
El método consiste en leer la orientación magnética impregnada en zonas de tierra quemada como
fogones, hornos, etc.
DATACIÓN POR MAGNETISMO
N
S
N
S
Campo
magnético
terrestre
Orientación
magnética
en la zona
3000 a.C.
500 a.C.
La orientación magnética
queda impresa en la tierra
o arcilla cuando se quema
a más de 700ºC (horno,
fogón, incendios ...).
Ya existen estudios
datando la orientación
magnética de la Tierra.
500 d.C. 3000a.C.
500a.C.
500
1000
Pieza 1
Pieza 2
Pieza 3
Zona de estudio
Pieza 1
Pieza 2
Pieza 3
La datación radiocarbó-
nica no ha dejado de
evolucionar en el último
medio siglo. Y la aplica-
ción de la técnica de la
espectometría de masas,
mediante aceleradores
de partículas (AMS), ha
permitido avanzar en la
datación de muestras de
dimensiones minúsculas.
En 1988, el Vaticano ac-
cedió a someter la Sábana
Santa de Turín al examen
del carbono 14 mediante
este método, encargando
análisis independientes a
tres universidades, Arizo-
na, Oxford y Zurich, que
llegaron a conclusiones
muy semejantes.
Trabajo veraz. La fiabili-
dad se cifró en un 95%, y
el icónico sudario se da-
tó entre los años 1260 y
1390, esto es, muy poco
después de su primera
aparición documentada,
allá por 1357. Así pues, la
Síndone no había cubier-
to el cuerpo de Cristo, y se
trataba de poco más que
una sofisticada falsifica-
ción del siglo XIV. Los re-
sultados del estudio eran
concluyentes, y aun así fa-
náticos de la sindonología,
no conformes con intentar
resolver los incontables
misterios que aún envuel-
ven a la reliquia, se siguen
agarrando cual clavo ar-
diendo a ese 5% de mar-
gen de error del carbono
14 para seguir defendien-
do que la Sábana Santa es
algo más que un mito.
La misteriosa Sábana Santa
Cristo contrasta-
do. La catedral de
San Juan Bautista
de Turín (Italia)
guarda a buen re-
caudo el Santo Su-
dario, una sábana
de lino con la que
se ha especulado
si había sido la que
se colocó sobre el
cuerpodeJesucristo
tras la crucifixión.
GETTY
AQUILE
76 MUY HISTORIA
so y bien documentado. Al calentar el
material a 500 grados, los electrones
emiten una luz conocida como termo-
luminiscencia. Midiendo el contenido
radiactivo de la muestra obtenemos
una fecha, que nos permite datar el
objeto con umbrales de precisión con-
siderables. Es menos precisa que el
radiocarbono, y el margen de error es
más amplio. Con todo, ha prestado un
impagable servicio en la datación, por
ejemplo, de los instrumentos de sílex
de neanderthales y Homo sapiens.
Una alternativa con potencial aún
por exprimir, pero que ya propor-
ciona frutos muy prometedores, es
la datación arqueomagnética, que
cubre el estudio de las variaciones en
el tiempo de la intensidad y dirección
del campo magnético terrestre. Este
método ha dado excelentes resulta-
dos en Atapuerca, a través del estudio
de los restos de fuegos prehistóricos y
de los campos magnéticos terrestres
en que dichos fuegos estaban activos;
datos arqueomagnéticos del sexto y
quinto milenios a.C., que son los más
antiguos, hasta ahora, de Europa.
CSI ARQUEOLÓGICO
El reciente hallazgo e identificación
de los restos mortales de Ricardo III
en un aparcamiento de Leicester o la
búsqueda de los huesos de Cervantes
en el madrileño convento de las Trini-
tarias han descubierto al gran público
el crucial papel que en la Arqueolo-
gía moderna juegan ciencias auxilia-
res como la antropología forense o
la genética. Y es que el estudio de los
vestigios óseos de los individuos vin-
culados a un determinado contexto
arqueológico es una fuente de infor-
mación inagotable. En este punto, la
colaboración entre arqueólogos y an-
tropólogos físicos, que se enfrentan
por ejemplo a los indicios de muerte
violenta de un neanderthal con el
mismo procedimiento que emplea-
rían con un crimen contemporáneo,
resulta esencial y muy fructífera.
De un análisis osteológico de los
huesos recuperados en una necrópolis
o una fosa común, un antropólogo fo-
rense puede deducir el sexo y la edad
de la víctima. Es posible determinar si
el individuo es varón o hembra aten-
diendo a la forma de la pelvis; por otro
lado, los huesos masculinos suelen ser
más grandes y largos y los de una mu-
jer son de dimensión más reducida.
En ocasiones se trabaja con frag-
mentos de tamaño muy reducido, y
en ese caso un análisis químico pue-
de darnos la clave en busca del nivel
de citrato, más alto en los huesos fe-
meninos que en los masculinos. En lo
que respecta a la edad, el mejor indi-
cador es la dentadura, cuyo nivel de
desarrollo y de desgaste es una pista
frecuentemente determinante para
conocer la edad del individuo. No
obstante, hay alternativas que pue-
den dar una información aún más
precisa. El desarrollo de la muñeca
y los huesos de la mano, así como la
sinostosis, la articulación de las pie-
zas del hueso, o el grosor del cráneo,
mayor cuanto más viejo sea el indivi-
duo, son indicadores de edad.
Investigación de ADN. En caso de
disponer sólo de restos muy fragmen-
tados, el microscopio puede darnos
datos muy valiosos mediante la ob-
servación de los llamados Sistemas de
Havers,estructurasconformacircular
que aumentan en número y disminu-
yen en tamaño con el paso de los años.
Pero los huesos son, de hecho, un li-
bro abierto. Hoy en día, la recupera-
ción de moléculas de ADN (en huesos,
fundamentalmente) no tiene secretos.
Extraer la información genética de
estas muestras permite averiguar el
grupo sanguíneo, así como identificar
parentescos que ayuden a reconstruir
el árbol genealógico, a afinar en la da-
tación, o a confirmar la identificación
propiamente dicha. Interdisciplina-
riedad y transversalidad son los tér-
minos que mejor definen el fascinante
eclecticismo de la Arqueología.
Lacolaboraciónentre
arqueólogos y
antropólogos físicos
resulta muy fructífera
En los últimos meses, Grecia ha
seguido la actualidad arqueo-
lógica con el mismo interés que
la política y económica. La culpa
es del espectacular hallazgo en
Anfípolis (en el norte de Grecia)
de un colosal mausoleo del perio-
do helenístico en el que muchos
han querido ver la última morada
de un miembro destacadísimo de
la familia real macedonia. En su
interior, objeto de uno o varios sa-
queos en la Antigüedad, se encon-
traron restos óseos sobre los que a
día de hoy se sigue trabajando.
La investigación continúa. Sabe-
mos gracias al análisis osteológico
que pertenecen a cuatro indivi-
duos diferentes: una mujer de unos
sesentaaños,dosvaronesdeentre
30-40 años y un niño. Algunos ex-
pertos apuntan a Olimpia, la madre
de Alejandro, como candidata más
probable, si bien, de momento, es
pura especulación. Actualmente,
se esperan resultados de las prue-
bas de ADN para así cotejar la in-
formación genética de los huesos
de Anfípolis con los de los miem-
bros de la familia real Argeada (en-
tre ellos, presuntamente Filipo II)
para determinar si son o no parien-
tes lejanos. Lo que está confirma-
do es que uno de los dos varones
fue probablemente asesinado, a
juzgar por las puñaladas visibles en
alguno de los huesos.
La sangre real de Macedonia
Tras los restos del Manco de Lepanto. En el convento de las Trinitarias de Madrid,
un grupo de arqueólogos y antropólogos (arriba) analiza el lugar donde podría estar
sepultado el cuerpo del gran escritor español Miguel de Cervantes, fallecido en 1616.
CORBIS
LIBRO
Arqueología: teo-
rías, métodos y
práctica, Paul Bahn
y Colin Renfrew.
Editorial Akal, 2004.
Esta obra ofrece un
completo y riguroso
repertorio de con-
ceptos, métodos y
prácticas sobre los
que se sustenta la
labor arqueológica.
MUY HISTORIA 77
Lo peor y lo mejor del ser
humano. Las guerras se han
ensañado siempre con el legado
artístico y cultural. Una muestra
reciente de esta barbarie: el in-
cendio de la Biblioteca de Sara-
jevo en agosto de 1992, ordena-
do ¡por un profesor de literatura
serbio! En 2014, tras 22 años de
restauración (como se ve en esta
imagen), reabrió sus puertas.
ALAMY
TESOROS DESTRUIDOS POR LAS GUERRAS
Bombas contra
la Historia
E
stremecen las noticias que
cada día nos llegan de la
devastada Siria, del asola-
do Irak, sobre los brutales
atentados perpetrados por el lla-
mado Estado Islámico y otros (ca-
si nadie se libra) contra joyas de la
civilización asiria y otras reliquias
de la humanidad, a menudo mile-
narias. Pero, aunque hoy nos ponga
los pelos de punta -máxime cuando
va acompañada de vídeos que nos la
muestran-, desgraciadamente esta
barbarie es tan vieja como el mun-
do; de hecho, la pérdida irreparable
de tesoros arqueológicos y artísticos
a causa de guerras, invasiones y ac-
tos de terror es muy anterior al na-
cimiento de la moderna arqueología
en los albores del siglo XIX.
El patrimonio, una víctima menor.
Históricamente, la guerra se ha
ensañado con el pasado: monu-
mentos, obras de arte, yacimientos
y otros vestigios de la Antigüedad
siempre han sufrido sus consecuen-
cias de modo dramático. Y callado,
hasta hace bien poco: es obvio que
ninguna destrucción patrimonial
es tan grave como la pérdida de vi-
das humanas, y por eso se ha con-
siderado un daño inevitable y me-
nor de los conflictos bélicos. Así,
la probabilidad cierta de arrasar la
Biblioteca de Alejandría no detuvo
a Julio César a la hora de incendiar
el puerto de esta ciudad en el año
48 a.C., como tampoco la de car-
garse los ancestrales pavimentos
de las ruinas de Babilonia impidió a
George W. Bush hacer acampar allí a
sus tropas y tanques más de dos mil
años después. Otras veces, la into-
lerancia religiosa, el revanchismo
o la simple demostración de fuerza
han estado detrás de estropicios y
estragos de todo género.
Rehenes arqueológicos. De ello
hay ejemplos remotos, como la des-
trucción del Templo de Jerusalén or-
denada por Tito en el año 70 de nues-
tra era, la quema de la Biblioteca de
Constantinopla por los turcos en
1453 o la de escritura e iconografía
religiosa precolombina debida a la
Inquisición española en el siglo XVI;
y también recientes, como los daños
provocados en el Museo de Kabul
por la iconoclastia talibán o los cau-
sados en la Biblioteca de Sarajevo por
la guerra de los Balcanes.
Esta falta de sensibilidad y apre-
cio hacia lo que más nos enriquece
como especie, nuestro legado artís-
tico y cultural, ha llevado incluso en
ocasiones a “tomar como rehenes” a
tesoros del patrimonio arqueológi-
co. Quizá el ejemplo más lamenta-
ble de todos sea lo acaecido en 1687
con el Partenón de Atenas, que fue
convertido en polvorín por los tur-
cos y consiguiente e insensatamente
cañoneado por la flota veneciana al
mando del almirante Morosini; de
los polvos de aquella devastación
vinieron los lodos de su posterior
Siglos de cultura y años de investigación
reducidos a escombros en unas horas: la
destrucción del patrimonio arqueológico
es un terrible daño colateral del belicismo.
Por Nacho Otero, escritor
MUY HISTORIA 79
expolio (el cínico hermano menor
de la destrucción bélica, al que se de-
dica otro artículo en este número).
Centrándonos ya en las guerras con-
temporáneas a la ciencia arqueológica,
las campañas napoleónicas resultan
una curiosa paradoja: por un lado,
la expedición de Bonaparte a Egipto
y Siria (1798-1801), que descubrió a
los europeos las maravillas de la An-
tigüedad faraónica, fue el detonante
que desató el interés por el pasado que
condujo al advenimiento de la arqueo-
logía como tal; por otro lado, la ambi-
ción imperialista, colonialista y militar
de Napoleón se llevó por delante no
pocos hitos de esa riqueza milenaria.
Sagunto, la castigada. Uno de los
casos más sangrantes sucedió aquí,
en España, durante la Guerra de In-
dependencia (1804-1814); más con-
cretamente, en Sagunto. En 1811,
esta ciudad portuaria valenciana,
fundada por griegos sobre la urbe
ibero-edetana de Arse y aliada de
Roma desde el siglo III a.C. –y que
contaba por ello con un importantí-
simo patrimonio arqueológico, que
había empezado a aflorar con las
excavaciones efectuadas entre 1784
y 1793–, fue sitiada por el mariscal
Suchet. A la destrucción producida
por los cañonazos durante el largo
asedio se sumó, tras la rendición de
los españoles, la demolición de todo
obstáculo para la artillería defensi-
va francesa, a la que Suchet decidió
situar en el castillo. Para colmo de
males, los materiales resultantes de
estas demoliciones fueron recicla-
dos por los saguntinos para recons-
truir sus maltrechos edificios y vi-
viendas. El desaguisado afectó total
o parcialmente al circo, el teatro y el
acueducto romanos, a los restos del
Templo de Diana y a la muralla me-
dieval, amén de arrasar campanarios
y torres de datación más reciente. No
terminó ahí el sufrimiento de Sagun-
to: durante las guerras carlistas
(1837-1873) fue escenario de varias
batallas que aniquilaron para siem-
pre la necrópolis del este de la ciudad
y volvieron a dañar el teatro roma-
no, y los bombardeos de la aviación
legionaria italiana en la Guerra Civil
(1936-1939) remataron la faena de-
jando el circo romano en los huesos;
huesos que acabaría de sepultar la
especulación inmobiliaria de los años
sesenta, otra forma (menos cruenta,
eso sí) de vandalismo.
La segunda destrucción de Pom-
peya. Pero si nos referimos a actos
vandálicos contra la riqueza patri-
monial, pocos superan a los habidos
en la II Guerra Mundial (lógicamen-
te, dada la potencia armamentística,
la dureza, la extensión territorial y la
longitud temporal de la contienda).
De las muchísimas maravillas aba-
tidas en Europa, algunas han sido
reivindicadas como merecen: así, el
centro histórico de Dresde (Alema-
nia), bombardeado por los aliados
hasta desaparecer en 1945, o la vene-
rable abadía benedictina de Monte-
cassino (Italia), que corrió un destino
parejo en 1944. Sin embargo, apenas
nada se ha hablado o escrito sobre la
segunda destrucción de Pompeya,
una de las grandes joyas arqueológi-
cas de la humanidad.
La primera, la del 24 de agosto del
año 79 producida por el Vesubio, to-
dos la conocemos. Pocos saben en
cambio, ya que la Historia la escriben
los vencedores, de la infligida por bri-
tánicos y estadounidenses a los restos
históricos de esta ciudad italiana en-
PERSONAJE
Louis Gabriel
Suchet (1770-
1826). Mariscal
francés, recibió
el título de duque
de la Albufera
por su éxito en la
batalla de Sagun-
to, que dañó su
rico patrimonio
arqueológico.
Lo que queda en Sagunto. Los restos
romanos, griegos e iberos de esta ciudad
valenciana sufrieron los estragos de la
Guerra de Independencia en el siglo XIX.
Frente a la pérdida
de vidas humanas,
la destrucción del
patrimonioesundaño
menor de la guerra
Paisaje bélico. Un gran desastre patri-
monial de la II Guerra Mundial fue la com-
pleta destrucción de la abadía y la villa
de Montecassino (Italia) en 1944.
ALAMY
GETTY
tre el 24 de agosto –fatídica fecha– y
el 20 de septiembre de 1943, dentro
de la ofensiva sobre Nápoles. En ese
mes escaso, una lluvia de bombas
(190 en total) redujo a polvo los arcos
del Foro, la casa de Triptólemo, las
dos primeras salas del Museo Pom-
peyano –donde se custodiaban miles
de objetos descubiertos en las exca-
vaciones iniciadas en 1748–, la Porta
Marina, el fresco de Diana y Acteón
en la casa de Salustio, parte de la casa
de la Diana Arcaizante y el atrio de la
casa de Epidio Rufo con sus 16 colum-
nas corintias, de las que quedaron en
pie tan sólo cinco. Y hubo otro daño
colateral: las bombas removieron el
terreno, lo que permitió que las llu-
vias de los años sucesivos destruyeran
frescos y muros que se habían conser-
vado resguardados por la ceniza vol-
cánica durante diecinueve siglos.
Aunque no tan emblemáticos,
también se dieron desastres arqueo-
lógicos de gran magnitud en la otra
potencia derrotada, Alemania. Uno
de los peores tuvo lugar el 23 de no-
viembre de 1943 en Berlín, cuando
una bomba incendiaria aliada echó
abajo el Museo Arqueológico de Tell
Halaf. Abierto en 1930 por Max von
Oppenheim, todo un personaje muy
de su época –aristócrata, aventurero
y vividor metido a arqueólogo–, pa-
ra albergar las fascinantes estatuas de
dioses arameos que había desente-
rrado en Tell Halaf (Siria), una de las
muestras mejor conservadas del arte
mesopotámico del siglo X a.C., el edi-
ficio se desplomó y las esculturas con
él; pero la verdadera fatalidad llegó
cuando los bomberos, queriendo sal-
varlas a manguerazos, las reventaron
en miles de fragmentos debido al es-
trés térmico. Esta catástrofe, no obs-
tante, ha tenido mejor final: los tro-
zos se conservaron cuidadosamente
y, tras décadas de una reconstrucción
que aún no ha concluido, los dioses
resucitaron en 2011.
De Corea a Vietnam. Las bombas
atómicas sobre Hiroshima y Naga-
saki pusieron fin a la II Guerra Mun-
dial, pero no al apetito destructivo
del belicismo, como bien sabemos:
un apetito que en el siglo XX se de-
mostró insaciable, y muy sañudo,
precisamente, con el continente
asiático, en el marco del enfrenta-
miento no siempre frío entre el blo-
que comunista y el liderado por la
nueva gran potencia occidental, Es-
tados Unidos. Y, como ya se ha visto,
no hay guerra sin atentados arqueo-
lógicos. Por ejemplo, durante la de
Corea (1950-1953), las tropas esta-
dounidenses arrasaron el templo bu-
dista de Yongmyong, del siglo V; sólo
pudo restaurarse parcialmente. Mu-
cho más cuantiosos e irreversibles,
Los héroes del bando aliado
que protegieron, con riesgo
para sus vidas, el arte y los mo-
numentos europeos de la des-
trucción nazi durante la II Guerra
Mundial, según hemos visto en
una reciente película, no estuvie-
ron solos: ha habido otros casos
históricos muy similares.
Del Prado al oro de Bactria. Uno
de ellos fue el de la Junta de De-
fensa del Tesoro Artístico Nacio-
nal creada en plena Guerra Civil
española por el gobierno de la
República; presidida por el pintor
Timoteo Pérez Rubio, contó con
técnicos museísticos, arqueó-
logos, artistas vinculados a la
Alianza de Intelectuales Antifas-
cistas (como Mª Teresa León, la
mujer de Alberti), etc. Su gran ha-
zaña fue salvaguardar y trasladar
casi 2.000 obras almacenadas
en el Museo del Prado primero
a Levante y, de allí, a la Socie-
dad de Naciones sita en Ginebra
(Suiza). Heroicidad aún mayor
fue la de los cinco ciudadanos
afganos que, durante catorce
años (desde la retirada soviéti-
ca de su país en 1989 hasta la
derrota talibán en 2003), escon-
dieron en Kabul las llaves de las
cajas fuertes donde se guardaba
el oro de Bactria, una valiosa co-
lección de ornamentos (y tam-
bién manuscritos) de 2.000 años
de antigüedad. Su ejemplo ha
inspirado el caso más reciente: al
parecer, en Siria han surgido es-
pontáneos comités cívicos que
se dedican a ocultar para prote-
gerlas las joyas arqueológicas y
culturales que todavía siguen in-
tactas tras cuatro años de incle-
mente guerra civil.
Los otros Monuments Men...
Momento de ser colo-
cado en una caja de
embalaje el Adán de
Durero (Museo del
Prado, enero de 1938).
Ruinas de ruinas. 190 bombas aliadas de
400 kg impactaron sobre Pompeya en 1943
(daños en el atrio de la casa de Epidio Rufo).
VÍDEO
bit.ly/1Hvlfx4
Aquí podemos ver
un documental so-
bre el salvamento
del Tesoro Artístico
Nacional en la Gue-
rra Civil, Las cajas
españolas (Alberto
Porlan, 2004).
FERNANDOGALLEGOFERNÁNDEZ/FOTOTECAIPCE(MECD)
GETTY
MUY HISTORIA 81
porque mucho más rico era su pa-
sado, fueron los daños arqueológicos
de la guerra de Vietnam, sobre todo
desde la intervención masiva del ejér-
cito de EE UU (1964-1975): los bom-
bardeos indiscriminados destruyeron
numerosos monumentos y estatuas
budistas en las principales ciudades
del país, Saigón y Hanoi, pero sobre
todo afectaron gravemente a lo más
granado del patrimonio histórico del
antiguo reino de Vietnam, con joyas
como la ciudad vieja de Hôi An o el
conjunto monumental de Huê (Ciu-
dad Imperial, Ciudad Púrpura Prohi-
bida, Ciudad Interior).
Odio étnico y religioso. Parecía que
al menos Europa se libraría de esta
escalada de violencia, tras lo padeci-
do en la primera mitad del siglo con
las dos grandes guerras. El espejismo
se desvaneció en 1991 con la secesión
de Eslovenia y Croacia, que inició el
desmembramiento de la antigua Yu-
goslavia y dio lugar a las terribles y
sucesivas guerras de los Balcanes, que
llenaron de sangre, fuego y odio étnico
el Viejo Continente hasta 1999. Y, na-
turalmente, también de cascotes de
valor incalculable. Las mayores cotas
de destrucción histórico-artística se
dieron en las ciudades viejas, de origen
otomano y por lo tanto musulmán, de
Mostar, Sarajevo y Kosovo, aunque la
palma de la sinrazón se la llevó tal vez
Banja Luka, la segunda urbe más gran-
de de Bosnia. Allí, todas las mezquitas
fueron atacadas, y la de Ferhat Pasha,
ejemplo sobresaliente de la arquitec-
tura otomana del siglo XVI que había
sido rescatado y restaurado por los ar-
queólogos, fue volada con explosivos
por los serbios el 7 de mayo de 1993.
El siglo XXI, como decíamos al
principio de este artículo, no ha em-
pezado mucho mejor. Hoy la violen-
cia anticultural tiene su principal
foco en Oriente Próximo, donde las
múltiples facciones del extremis-
mo yihadista libran una guerra sin
cuartel contra, entre otras cosas, los
símbolos iconográficos de lo que su
fanatismo religioso considera idola-
tría, y que no es sino el patrimonio
arqueológico más antiguo de la hu-
manidad. Probablemente por eso,
porque fue la cuna de la civilización,
el grupo terrorista Estado Islámico –
ISIS, o EI en español–, surgido de Al
Quaeda en 2003 para hacer frente a
la invasión de Irak, refundado du-
rante la guerra civil siria y que hoy
controla buena parte de ambos paí-
ses, se ceba en especial con la cultura
mesopotámica: no sólo ha acredita-
do con espeluznantes vídeos en In-
ternet la destrucción a mazazos de
estatuas asirias de los siglos IX-VII
a.C. custodiadas en el Museo de la
Civilización de Mosul, sino que tam-
bién está arrasando con excavadoras
y vehículos pesados la ciudad asiria
de Nimrod (siglo XIII a.C.), al norte
de Irak.
Irak: llueve sobre mojado. No es la
primera vez, ni mucho menos, que los
tesoros iraquíes conocen las demole-
doras consecuencias de la barbarie.
Precisamente durante la invasión de
2003, la Biblioteca Nacional de Bagdad
fue incendiada dos veces y yacimien-
tos y museos sufrieron salvajes bom-
bardeos occidentales y furiosos sa-
queos de la población autóctona y de
los traficantes de arte. Y más: se que-
maron los manuscritos de la Casa de la
Ciencia, el teatro griego de Alejandro
en Babilonia fue en parte destruido al
descargarse en sus inmediaciones to-
neladas de grava para construir apar-
camientos militares, las ruinas de Ba-
bilonia y de Ur quedaron deterioradas
por las bombas y por el asentamiento
de campamentos, etc.
Sólo un par de años antes de que
esto sucediera en Irak, otra rama del
extremismo islamista más radical se
cobraba un par de piezas colosales,
en tamaño y trascendencia histórica,
en Afganistán: los conocidos como
Antes y después.
Los budas de Bami-
yán, dos colosales
estatuas talladas en
arenisca y profusa-
mente decoradas,
fueron voladas por el
gobierno talibán
afgano en marzo de
2001. A la izquierda,
uno de los budas; a
la derecha, el hueco
que quedó en la roca
tras su destrucción.
Guerras de los Balcanes. El puente
de Mostar (Bosnia-Herzegovina) fue
uno de los muchos caídos (diciembre de
1993) en este terrible conflicto bélico.
GETTY
ALAMY
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LIBRO
Los talibán,
Ahmed Rashid.
Península, 2014.
Un reportaje esen-
cial, escrito antes
del 11-S de 2001
por uno de los po-
cos periodistas que
pudieron entrevis-
tar a los líderes ex-
tremistas afganos
que harían volar
por los aires a los
budas de Bamiyán.
82 MUY HISTORIA
budas de Bamiyán, dos monumenta-
les estatuas (55 y 38 metros de altu-
ra) talladas en arenisca a ambos lados
de un acantilado en el valle del mis-
mo nombre, a 2.500 metros sobre el
nivel del mar. Los budas, datados en
los siglos V-VI y decorados con fres-
cos y pinturas, consiguieron sobre-
vivir al conquistador mongol Gengis
Khan, a siglos de guerras y al desgas-
te natural producido por los elemen-
tos, pero no al gobierno talibán.
Consternación internacional. En
marzo de 2001, tras ser condenados
por su condición de ídolos preislámi-
cos (y como tales contrarios al Corán),
cayeron literalmente fusilados por la
dinamita y la artillería antiaérea, an-
te el estupor y la consternación del
mundo entero. Y a esa consternación
se añadió otra: un equipo de la divi-
sión alemana de ICOMOS (Consejo
Internacional de Monumentos y Sitios
Histórico-Artísticos) decidió recons-
truir por su cuenta y riesgo la más
pequeña de las dos estatuas voladas y
el resultado provisional, presentado
en 2014, fue calificado de “crimen ar-
queológico” por los expertos.
Claro que para crimen arqueológi-
co sin paliativos, el cometido en ju-
nio de 2012 por otro grupo islamista,
Ansar Dine (Defensores de la Fe), en
Tombuctú (Malí). Armados de picos,
mazas y kaláshnikov, sus miembros
pulverizaron el mausoleo del santo Si-
di Mahmoud y acto seguido otros seis
monumentos religiosos y la puerta del
Fin del Mundo de la mezquita de Sidi
Yahya, todos de los siglos XV-XVI. El
pretexto, de altura, como los budas
de Bamiyán: ninguna tumba podía ser
más elevada que la del Profeta.
Volviendo al presente más inme-
diato, ese que nos asalta cada día con
sobrecogedoras notas informativas,
los desmanes de la guerra civil que
vive Siria ocupan también, inevita-
blemente, el primer plano. Se acaban
de cumplir cuatro años de conflicto
armado en este país árabe entre sus
fuerzas armadas y grupos rebeldes
que pretenden derrocar al gobierno
de Bashar Al-Asad; grupos a los que
también se ha sumado el ya triste-
mente célebre Estado Islámico. Una
vez más, por supuesto, hay que ante-
poner la tragedia humana a cualquier
otra consideración, pero los datos de
la UNESCO y otros observadores so-
bre la brutalidad contra el patrimo-
nio son asimismo espantosos.
La tragedia siria. Los casos más im-
pactantes: el casco histórico de Alepo
(7.000 años de antigüedad), la Gran
Mezquita de Alepo (siglo VIII), el Crac
de los Caballeros (sede de los hospita-
larios en las Cruzadas), los yacimien-
tos de Damasco y Raqa, las mezquitas
de Palmira, la ciudad de Apamea (s.
XII)... Hasta la fecha de elaboración
de este artículo, se han confirmado 24
sitios destruidos (dañados en un 75-
100%); otros 104, en un 30-50%, y 85
más con daños moderados (5-30%).
¿Qué hacer para frenar tanta bar-
barie? El intento de poner coto legal
a estas destrucciones, que empezó
en la Conferencia de Bruselas de 1874
tras la guerra franco-prusiana y con-
tinuó tras la II Guerra Mundial, ha
sido en general infructuoso. Pero no
por ello podemos tirar la toalla y dejar
de denunciarlo, como nos recuerda
la campaña de la UNESCO “Salvar la
Historia de Siria”: es eso lo que está en
juego, salvar la Historia.
En el siglo XXI, la violencia contra joyas de
la arqueología se está cebando con la cuna
de la civilización: la cultura mesopotámica
No sólo la guerra destruye
Siria, una pesa-
dilla que no cesa.
Estas dos fotos de
la Gran Mezquita
de Umayyad (Ale-
po, Siria), tomadas
en abril de 2013,
documentan la
destrucción de su
minarete del siglo
VIII, uno de los múl-
tiples daños de una
guerra civil que a
día de hoy sigue
asolando el país.
Una imagen de la edición del rally Dakar
de 2013 a su paso entre Arica y Calama, en
la región chilena de Antofagasta.
También la ignorancia
y los intereses eco-
nómicos, y a veces una
combinación de ambos
factores, se han llevado
por delante en los últimos
tiempos grandes tesoros
de la humanidad.
Geoglifos arrasados.
Uno de los ejemplos más
indignantes es lo sucedi-
do con el rally París-Dakar,
que desde 2009 pasó a
llamarse sólo Dakar y tras-
ladó su recorrido a países
andinos de América del
Sur como Chile, Argentina
y, posteriormente, Perú y
Bolivia. Pues bien, en las
cinco ediciones celebra-
das hasta ahora en este
nuevo marco geográfico
se han denunciado daños
graves por el paso de los
convoys en más de 200
sitios arqueológicos: prin-
cipalmente, en los geogli-
fos (figuras construidas
con piedras, a modo de
mosaico, en los cerros y
laderas) del desierto de
Atacama (Chile) y en los
senderos del Camino del
Inca. También en Suda-
mérica, concretamente
en Colombia, el holding
formado por las empre-
sas eléctricas Emgesa-
Endesa-Enel se enfrenta a
otra denuncia, la de haber
arrasado casi por comple-
to los yacimientos preco-
lombinos de Huila para
poner en marcha uno de
sus proyectos hidrológi-
cos. Por otra parte, en Chi-
na la destrucción de un
sitio arqueológico puede
conllevar multas de hasta
66.000 dólares, pero esta
sanción no disuadió a la
filial de Ikea en Nanking
que, en su empeño por
edificar unos almacenes
en el año 2007, borró de
la faz de la Tierra seis tum-
bas de la sexta dinastía
(siglos III-VI).
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CORBIS
MUY HISTORIA 83
ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA
Tesoros
bajo el marTanto con la escafandra de metal decimonónica
como aplicando las últimas tecnologías, la bús-
queda y exploración de barcos hundidos resulta
una fuente inagotable de información histórica.
Por Carlos León, arqueólogo subacuático
D
esde tiempos remotos, la huma-
nidad ha explorado y explotado
el mar, tanto para el transporte
de mercancías como para la ex-
pansión de ideas y culturas. Sin embargo,
muchos intentos de llegar a tierras lejanas
fracasaron y acabaron en un dramático
naufragio. La arqueología subacuática, una
disciplina científica joven, ha descubierto
barcos hundidos, pertenecientes a distin-
tas épocas de la Historia, repartidos por los
lugares más increíbles del planeta.
En torno al año 1200 a.C., en plena Edad
del Bronce, una pequeña embarcación de
origen sirio navegaba con una tonelada de
lingotes de cobre chipriota por el sur de
Turquía en dirección al Egeo. Se supone
que la nave atravesó una tormenta al pasar
por el cabo Kelidonia y la embarcación no
resistió los embates del mar, chocó brusca-
mente y se hundió a más de treinta metros
de profundidad.
Primera excavación marina. Durante tres
mil años, una gruesa capa de posidonia fue
cubriendo los restos hasta mimetizarlos con
el fondo submarino. Sin embargo, en 1954,
las formas extrañas que dibujaban aquellas
concreciones llamaron la atención de Kemal
Aras, un pescador de esponjas que rastreaba
el fondo embutido en su pesada escafandra
de buzo clásico. La noticia del hallazgo inte-
resó también al conservador del Museo Marí-
timo de San Francisco, Peter Throckmorton,
a quien Kemal informó con todo detalle.
En 1959, submarinistas americanos y bu-
zos clásicos turcos comenzaron a trabajar
en equipo hasta localizar el naufragio. Al
año siguiente, el equipo se incrementó con
la ayuda del joven arqueólogo George Bass,
que hizo allí su primera inmersión en un
naufragio. Throckmorton y Bass chocaron
desde el principio; el primero pretendía
sacar los objetos del agua con la máxima
rapidez para tratar de clasificarlos fuera del
agua. Bass, sin embargo, pretendía adaptar
los métodos de una excavación arqueológi-
ca en tierra al fondo del mar para así poder
registrar con fotomosaicos y detallados di-
bujos la posición exacta de todas las piezas
halladas en las profundidades del agua.
En la cabeza de Bass no estaba recuperar
los objetos sin más, él quería entender el
porqué del hundimiento. Para ello desea-
ba saber cómo iba cargado el barco, cuán-
tas personas iban en él, cuál era el sistema
de construcción de la nave, con qué pudo
chocar, de donde venía y a dónde se dirigía.
Finalmente, la excavación de cabo Keli-
donia se convirtió en un hito de la arqueo-
logía submarina, ocupando un lugar prin-
cipal en la Historia de esta ciencia.
Naufragio al descubierto.
La arqueología ha adaptado las
técnicas empleadas en tierra
firme al fondo marino, de manera
que los buzos consiguen
realizar labores de exploración y
excavación en aguas profundas.
CORBIS
MUY HISTORIA 85
Un día de primavera de 1965,
otro buzo clásico localizaba en aguas
chipriotas, a unos treinta metros de
profundidad, un campo de ánforas
pertenecientes a una nave griega del
siglo IV antes de Cristo.
LanaoKyrenia.El arqueólogo náuti-
coamericanoMichaelKatzev,alavista
del hallazgo en Chipre y para delimitar
la zona de dispersión del naufragio,
decidió utilizar la más moderna tecno-
logía de teledetección. Katzev rastreó
toda la zona con un magnetómetro
de protones y un detector de metales
arrastrados por una embarcación. La
prospección fue un éxito, pues bajo el
manto de posidonia se conservaba un
barco de unos quince metros de eslo-
ra cargado con cuatrocientas ánforas
de vino, diez mil almendras, lentejas,
ajos, pistachos, uvas, higos, molinos
de piedra, cerámicas, plomos de pes-
ca, un caldero de cobre, una lucerna,
una vela de repuesto y un tintero. De-
bajo del cargamento aparecieron los
restos del casco del barco partido en
dos por la quilla.
Ante la debilidad de las maderas y
por miedo a que se destruyeran ba-
jo el agua, el arqueólogo americano
tomó la difícil decisión de docu-
mentar el casco in situ y sacar uno a
uno cada tablón para reconstruirlo
y conservarlo después en tierra. Se
tardó cinco años en extraer las cua-
dernas, las tablas del forro, la car-
linga del mástil, la quilla y el forro
de plomo; y otros tantos en recons-
truir el casco en el castillo de Kyre-
nia (Chipre).
En palabras del historiador ame-
ricano Lionel Casson: “Los romanos
son una anomalía en la historia marí-
tima, un pueblo de malos marineros
que llegaron a ser dueños del Medite-
rráneo a pesar de ellos mismos”. Y así
fue inicialmente; el pueblo romano
tomó el mar como una frontera con
un gran enemigo en la otra orilla del
Mediterráneo, que lo dominaba y lo
explotaba ante sus propias narices;
ese lugar era la ciudad de Cartago.
Desde Roma se decidió que aquel
privilegio cartaginense debía llegar a
su fin y estalló la Primera Guerra Pú-
nica. Los romanos se enfrentaron al
mar con valor e ingenio y consiguie-
ron lo impensable: vencer a Cartago
y así convertirse en dueños y señores
del Mare Nostrum. A partir de enton-
ces, Roma construyó los puertos más
grandes conocidos hasta entonces.
De un lado a otro del Mediterráneo
se transportaban el trigo, el vino y el
aceite que la creciente Roma necesi-
taba. Y con este desenfrenado trasie-
go de barcos llegaron los naufragios;
algunos de ellos de enormes cargue-
ros, como la nave de la Madrague de
Giens, sorprendente por su tamaño y
su sólida construcción. Fue localiza-
da en 1967 por un equipo de bucea-
dores de la Escuela de Submarinistas
de la Marina francesa en la costa de la
ciudad provenzal de Toulon, a unos
dieciocho metros de profundidad.
Los arqueólogos franceses Patrice
Pomey, André Tchernia y Antoinette
Hesnard realizaron once campañas
de excavación sobre los restos de esta
nave romana y llevaron a cabo una
exhaustiva catalogación del hallazgo.
El poder del Mare Nostrum. El
mercante de la Madrague de Giens
transportaba vino en más de seis mil
vasijas cuando se hundió en el siglo I
a.C. La nave estaba construida colo-
cando primero el forro e insertando
después cuadernas y medias cuader-
nas. Tenía doble capa de madera y
una protección de láminas de plomo.
El interior del barco presentaba un
sólido entramado de tablas longitu-
dinales para formar un suelo com-
pacto con una carlinga preparada
para abatir el mástil principal a tra-
vés de una gran escotilla central.
Durante el proceso de excavación
de la nave romana naufragada se utili-
zó por primera vez la técnica denomi-
nada estereofotogrametría, en la que
se utilizan varias cámaras ubicadas en
PERSONAJE
Michael Katzev
(1939-2001).
Arqueólogo es-
tadounidense
que dirigió, en
1967, el equipo
de investigado-
res del barco
naufragado de
Kyrenia (Chipre).
Tabla a tabla. El na-
vío griego Kyrenia
fue reconstruido a
partir de sus antiguos
fragmentos, que se
tardó cinco años en
extraer del mar.
AGE
AGE
86 MUY HISTORIA
el volumen del espacio a estudiar. Con
este método fue posible documentar
la gran cantidad de ánforas apareci-
das entre las maderas del casco.
Durante el siglo XX, otras naves
mercantes romanas fueron recupe-
radas por la arqueología submarina
en el Mediterráneo: Albenga, Cava-
lière, Chrétienne A y B, Cap Dram-
mont, Grand Congloué, Titan, Port-
Vendres I y II, Punta Scaletta, Spargi,
Laurons II o Antikithera.
En el año 395, el Imperio Romano
se dividió en dos: el occidental, que
cayó en manos de los pueblos germa-
nos del centro y el norte de Europa
hasta devastar Roma en el año 455, y
el oriental, que sobrevivió a la inva-
sión germana. El Imperio Romano de
Oriente, conocido como Bizancio, fue
un mundo en el que convergieron mu-
chas culturas y se fusionaron las cos-
tumbres de Oriente y Occidente. Con
el emperador Justiniano, Bizancio se
hizo fuerte, expandiendo sus fronteras
y llegando a recuperar el perdido con-
trol del Mediterráneo. Hasta que, en el
siglo XIII, Constantinopla cayó ante el
poder de los cruzados.
Las huellas arqueológicas del co-
mercio marítimo de los bizantinos
son muy escasas. En las costas de
Turquía, frente a la peligrosa isla
Yassi-Ada, conocida como la “Isla de
las Ratas”, reposan los restos de una
nave que ha pasado a la Historia de
la arqueología submarina gracias a
George Bass, considerado el padre de
esa disciplina científica.
Hallazgo en la costa turca. En 1961,
Bass comenzó su excavación con la
ayuda de Fred Van Doorninck. Instala-
ron un campamento en la isla de Yassi-
Ada y allí pasaron cuatro largas cam-
pañas rescatando los restos de la nave
bizantina, mientras mantenían a raya
a los incómodos roedores. Se realiza-
ron 3.533 inmersiones a treinta y cinco
metros de profundidad con una enor-
me pendiente, que dificultó las tareas
de exploración bajo el mar.
Desde las representaciones asirias de
Asurbanipal, del siglo XI a.C., en las
que aparecen escenas de buceadores utili-
zando pieles de cordero para almacenar el
aire bajo el agua, hasta la campana de bron-
ce de Edmund Halley, diseñada a finales
del siglo XVII, y el barril sumergible de John
Lethbridge, de 1715, el fondo submarino
siempre ha sido un reto para la humanidad.
Sin embargo, el verdadero avance en la ex-
ploración submarina fue la creación, en el
siglo XIX, de la bomba de aire que alimenta-
ba al buzo clásico. Ataviados con trajes de
lona, calzados con botas de plomo y embu-
tidos en sus escafandras de bronce, los bu-
zos han sido los protagonistas de las mayo-
res aventuras submarinas.
El uso de esta escafandra asistida se sola-
pa, a mediados del siglo XX, con el invento
de los primeros recipientes para contener
aire comprimido bajo el agua. El problema
de la regulación del suministro de aire bajo
presión queda solucionado en la escafan-
dra autónoma de Emile Gagnan y Jacques
Yves Cousteau, en el año 1943. Este inven-
to consiguió, por fin, liberar al buzo de su
dependencia del aire de superficie. La es-
cafandra autónoma fue un verdadero éxito;
de hecho, en esencia, el buceo no ha cam-
biado demasiado desde entonces.
Nuevos equipos de inmersión. Junto a
la escafandra, también han evolucionado
los demás accesorios, como los trajes,
los chalecos hidrostáticos, las máscaras,
las aletas, las cámaras de vídeo y foto-
grafía o la iluminación. Además, gracias
a los actuales ordenadores de buceo –al-
go que hubiera fascinado al comandante
Cousteau–, la planificación de la inmer-
sión es hoy más sencilla y la seguridad
mucho mayor.
De la piel de cordero a la escafandra
Con el desenfrenado
trasiego comercial
marítimo llegaron
los naufragios en el
Mediterráneo
WEB
bit.ly/1nD62UU
La web del Museo
Nacional de Ar-
queología Suba-
cuática en Cartage-
na (Murcia) recoge
información sobre
el patrimonio sub-
marino en España.
Casco de metal de
una escafandra
del siglo XIX,
conectado a la
superficie a
través de una
manguera
para sumi-
nistrar aire
al buzo. AGE
Mercancía perdida.
Las vasijas de vino,
carga fundamental de
la nave explorada por
el arqueólogo Katzev,
se encuentran ex-
puestas en el castillo
de Kyrenia (Chipre).
MUY HISTORIA 87
Finalizada la fase de excavación
comenzó otra no menos emocionan-
te, el estudio de todos los dibujos y
fotografías de aquel barco bizantino
cargado con unas novecientas ánfo-
ras que, a juzgar por las inscripcio-
nes, transportaban alimentos tan
variados como arroz, lentejas o vino
aromatizado con anís. Bass descu-
brió además los nombres de dos de
los tripulantes del barco, uno de ellos
inscrito en una balanza de bronce:
“Georgio el Mayor. Dueño. Capitán
de Mar”; el otro “Joannes”, apareció
en un sello de plomo.
En opinión del arqueólogo Bass, el
barco se hundió en el año 626 y se tra-
taba de una pequeña nave de apenas
20 metros de eslora que procedía del
norte, quizá de Thasos, y navegaba
en dirección a Halicarnaso (la actual
ciudad turca de Bodrum) cuando un
temporal debió de sorprenderla junto
a la peligrosa isla de Yassi-Ada.
Navíos vikingos. El hallazgo más
sorprendente en la Historia de la ar-
queología naval del norte de Europa
fueron los barcos vikingos, hallados
en 1956 en el fiordo de Roskilde (Di-
namarca). El descubrimiento abarcó
cinco embarcaciones, datadas entre
los siglos X y XI, que yacían juntas en
el fondo del canal.
Ole Crumlin-Pedersen y Olof Ol-
sen, directores de la campaña, de-
cidieron convertir una excavación
arqueológica submarina en una te-
rrestre. Para ello se construyó un
gran dique pentagonal que delimitó
la zona de los hundimientos. En 1962,
el encofrado que protegía a los barcos
vikingos estaba listo y sólo había que
vaciar los tres metros de agua que cu-
brían las naves.
En todo el proceso de excavación se
procedió con mucha cautela, ya que
las maderas estaban muy deterio-
radas y podían sufrir mucho con un
cambio de medio tan brusco.
Atraque en Dinamarca. La opera-
ción duró varios meses hasta que,
finalmente, las cuatro mil piezas de
madera y algunos objetos llegaron a
Copenhague en octubre de 1962.
Las naves de Roskilde son un reper-
torio excepcional de tipos de barcos
vikingos. Hay un navío mercante,
del tipo denominado Knarr; otro algo
más pequeño y de menor resistencia;
una nao de guerra, un barco de pesca
y una pequeña nave ligera de fondo
plano. Parece increíble que, con pe-
queñas embarcaciones de este tipo,
las gentes del norte surcaran los ma-
res más duros de la Tierra y llegaran
hasta Islandia, Groenlandia y Terra-
nova, enfrentándose a sus enemigos
en combates navales.
Con la llegada del Renacimiento, los
barcos de guerra evolucionaron rápi-
damente para adaptarse a la incorpo-
ración de piezas de artillería. Desde
el punto de vista táctico, esta era una
Una gran parte de los naufra-
gios que hoy conocemos
fueron descubiertos por pesca-
dores de la zona y después recu-
perados por buscadores de te-
soros. Estos últimos venden sus
cargamentos a coleccionistas sin
escrúpulos.
Barcos como el Atocha o el
Margarita, al sur del Key West,
el Concepción en la República
Dominicana, o la fragata Merce-
des en aguas internacionales, se
expoliaron sin metodología ar-
queológica alguna y, en la mayor
parte de los casos, se vendió la
carga que poseían.
Estudio bajo el agua. En una ex-
cavación arqueológica subacuá-
tica, al igual que ocurre en las te-
rrestres, se documenta el contex-
to en el que sucedió el naufragio,
se recogen muestras y se dibujan
y fotografían uno a uno todos los
objetos encontrados bajo el agua.
Después se extraen con sumo
cuidado, pues se trata de piezas
que, bien estudiadas, aportan una
gran cantidad de información.
Sin embargo, cuando se trata de
un expolio, los buscadores de
tesoros no pretenden compren-
der ningún aspecto histórico o
arqueológico relacionado con
la vida de nuestros antepasados
sino, únicamente, apropiarse de
los bienes con valor intrínseco
que después podrán comerciali-
zar. Se trata, fundamentalmente,
de objetos de oro y plata, todo lo
demás se desprecia.
En este proceso de búsqueda
acuática selectiva llegan a utili-
zar métodos altamente destruc-
tivos, que dejan los yacimientos
arqueológicos arrasados y des-
hechos, provocando daños irre-
versibles a nuestro patrimonio
cultural subacuático.
Los buscadores de tesoros trafican con bienes
Sobre suelo da-
nés. En la ciudad
danesa de Roskil-
de se encuentra el
Museo de Barcos
Vikingos, que al-
berga naves (arri-
ba) halladas en las
profundidades del
mar del Norte.
El cazatesoros Mel Fisher (izda.)
participó en la exploración de la
flota española hundida en 1715.
AGE
CORBIS
88 MUY HISTORIA
evolución lógica; pero desde la mira-
da del constructor de barcos, llenar
las cubiertas de cañones y aumentar
el peso del barco en la zona superior a
la línea de flotación era una verdadera
locura. Los cañones suponían además
grandes peligros para una nave, pues-
to que significaban la incorporación
de toneladas de pólvora con el con-
secuente peligro de incendio y explo-
sión.Además,loscañonesnecesitaban
portas,y éstaspodían abrirsepor acci-
dente y permitir la entrada de agua al
escorarse el barco, como sucedió con
el Mary Rose, una de las naves de
guerra de la armada de Enrique
VIII, hundida en 1545 en pleno
combate antes de realizar
sus primeros disparos.
Pasaron más de
cuatro siglos hasta
que los restos fue-
ron descubiertos
por el arqueólogo
e historiador Alexander McKee. Sin
embargo, no fueron sus ojos los que
encontraron los restos del Mary Rose
hundidos bajo el fango, sino los sen-
sores de un sonar de barrido
lateral cuyo registro dibuja-
ba claramente un montícu-
lo muy pronunciado. Para
asegurar el hallazgo se utilizó
también un perfilador de lodos
que permitió conocer el perfil
del montículo de sedimen-
tos con una enorme mancha
oscura en el centro. McKee
ya no tenía dudas, bajo aquel
montículo había un bar-
co hundido que probablemente fuera
el Mary Rose.
En 1971, la hipótesis de McKee fue
confirmada cuando un temporal des-
tapó los restos de un naufragio y su
equipo de buceadores dio con la lo-
calización exacta del Mary Rose. Así
pudieron comenzar la excavación
del barco para extraer su contenido y
estudiar el casco. Entre los restos de
madera había mucha munición, cu-
reñas de los cañones, motones, cua-
dernales, vigotas y un sinfín de obje-
tos personales de los marineros.
El barco de Enrique VIII. Entre 1971
y 1982, el Mary Rose fue totalmente
excavado y documentado en espera
de la tarea más delicada: la extracción
del navío inglés. Para ello fue necesa-
rio desmontar algunas estructuras del
casco y construir un enorme armazón
que soportara el peso del casco y que
a la vez sirviera de cama para que to-
da la estructura del Mary Rose saliera
de una sola vez. En junio de 1982, el
costado de estribor con parte del cas-
tillo de popa del Mary Rose era literal-
mente colgado de la gran estructura
de hierro que pendía de una enorme
grúa para depositarlo después en un
soporte fabricado a la medida de los
restos del casco. En la actualidad, to-
do el conjunto reposa en la Base Naval
de Portsmouth, donde sigue un rigu-
roso tratamiento de conservación.
Nunca un barco había costado tan-
to a un país. El rey Gustavo II llevaba
años tratando de crear una flota po-
derosa y capaz de defender a Suecia
de sus enemigos. Por fin, el 10 de
agosto de 1628, su proyecto se hacía
realidad. Todo Estocolmo se congre-
gó para ver la partida del Vasa. Al
Navío en misión
militar. El Mary
Rose era uno de los
barcos más insig-
nes del rey inglés
Enrique VIII y esta-
ba dotado de un
gran armamento
de artillería. Arriba,
sus cañones fundi-
dos en bronce re-
cuperados del mar.
En el Renacimiento,
los barcos de guerra
se adaptaron para
incorporar piezas
de artillería
AGE
AGE
Riqueza sumergi-
da. En la explora-
ción del barco in-
glés Mary Rose se
encontraron infinidad
de objetos, entre
ellos, monedas
de oro (dcha.).
LIBRO
Naufragios. Bar-
cos españoles en
aguas de Cuba,
Carlos A. Hernán-
dez Oliva. Renaci-
miento, 2009. A
Cuba llegaban los
galeones españo-
les con las bodegas
llenas, pero antes
tenían que vencer
las contingencias
de la travesía.
MUY HISTORIA 89
atardecer, a la orden del capitán
Hansson, la nave comenzó a navegar.
El perfil del Vasa recortado en el canal
de salida del puerto era imponente.
Entonces,“al salir la nave de la bahía,
llegó algo más de viento a las velas, y
en seguida comenzó a escorar mucho
a sotavento, enderezándose algo otra
vez hasta llegar frente a Beckholmen,
donde cayó completamente de lado,
entrando agua por las troneras has-
ta irse lentamente al fondo con velas
desplegadas, banderas y todo”.
El sueño del rey de Suecia. Según el
capitán, la culpa fue del constructor,
que había diseñado una nave excesi-
vamente inestable, a pesar de tener
todo el lastre que admitía. Entonces
se reveló la existencia de unas prue-
bas de estabilidad con nefastos resul-
tados que se habían ocultado al rey.
Bajo el mar quedó enterrado el sue-
ño de Gustavo II. El olvido terminó
por sepultar las huellas del Vasa has-
ta que, en el año 1956, volvió a salir a
la luz. Anders Franzen, un ingeniero
aficionado al estudio de la navega-
ción, decía haber localizado los restos
del navío y sus buceadores consiguie-
ron tocar el barco a pesar de una vi-
sibilidad deficiente. El casco estaba
íntegro, de manera que se propuso
una idea tan disparatada como asom-
brosa si se conseguía: tratarían de izar
el casco completo hasta la superficie.
La empresa sueca Neptunbolaget
fue la protagonista de convertir el
sueño en realidad. Sus buceadores
hicieron una serie de túneles bajo la
quilla del Vasa para pasar por ellos
grandes cables de acero y amarrar-
los a dos pontones de salvamento. La
operación fue un éxito y el Vasa so-
portó unos esfuerzos para los que no
había sido diseñado. El proyecto de
rescate pasó por dieciséis fases has-
ta que el Vasa estuvo en la superficie.
El día 24 de abril de 1961, la borda
del navío atravesaba la superficie del
agua. Un equipo de arqueólogos, ca-
pitaneados por Per Lundström, do-
cumentó más de catorce mil piezas
intactas que fueron recogidas, posi-
cionadas, inventariadas y cataloga-
das. Y también había veinticinco ca-
dáveres, de los más de cincuenta que
murieron aquel día, y miles de ma-
deras del casco sueltas que hubo que
recomponer para ver nacer de nuevo
al navío de sesenta y cuatro cañones.
Surge un problema cuando la ma-
dera que ha permanecido durante
siglos bajo el agua sale de nuevo a la
luz, porque se deshace, se agrieta,
pierde parte de sus componentes y se
encoge. En el caso del Vasa, la sustan-
cia que le salvó la vida fue el polieti-
lenglicol, la única capaz de sustituir el
agua que había empapado la madera
para después solidificarse y devolver-
PERSONAJE
Anders Franzen
(1918-1993).
Ingeniero sueco
aficionado a la
arqueología naú-
tica, que localizó
el galeón bauti-
zado Vasa en
1956 y participó
en su explora-
ción entre los
años 1959 y 1961.
El Vasa ve la
luz. El arqueólo-
go Per Lundström
(izda.) muestra a
los príncipes
suecos, Gustavo
Adolfo y Sibila
(derecha), restos
del buque Vasa.
GETTY
GETTY
Imponente galeón. El monarca sueco
Gustavo Adolfo II ordenó construir el buque
Vasa (izda.) para combatir en el Báltico. Abajo,
el mismo barco en su versión policromada.
PETER
ISOTALO
90 MUY HISTORIA
le a ésta su integridad. Este método ya
había sido experimentado con ante-
rioridad, pero jamás se había inten-
tado con una mole tan inmensa. Con-
servar el Vasa para la eternidad era, y
sigue siendo, un reto mucho mayor
que el de haberlo rescatado del agua.
Rumbo a Cuba. El día 13 de julio de
1724 partieron de Cádiz los galeones
Nuestra Señora de Guadalupe y Conde
de Tolosa con rumbo a Veracruz, bajo
las órdenes del Teniente General Bal-
tasar de Guevara. En sus bodegas iban
cuatrocientas toneladas de mercurio,
hierro, carga de particulares y clava-
zón vizcaíno para construir un galeón
en el astillero de La Habana. Durante
la noche del 24 de agosto se levan-
tó el viento del norte, impidiéndoles
superar el cabo que cierra la bahía de
Samaná (República Dominicana). Las
dos naves se mantuvieron luchando
contra el viento que las empujaba ca-
da vez con más fuerza contra los arre-
cifes. De repente, el Guadalupe chocó
con el fondo y encalló en un arrecife
coralino. El Tolosa acabó mucho peor,
hundiéndose hasta la cofa con toda la
gente dentro, salvo siete hombres que
aguantaron treinta y tres días en la
plataforma del vigía que quedó fuera
del agua. Los supervivientes del Gua-
dalupe consiguieron llegar a tierra en
los días siguientes y, al ver que nadie
acudía a rescatarlos, caminaron en
grupos por la costa para intentar lle-
gar a Santo Domingo. Hicieron unos
trescientos kilómetros hasta que fue-
ron localizados por un pescador junto
a la isla Catalina.
La flota de Azogues. Una carta que
Francisco Barrero Peláez escribió al
presidente de la Casa de Contratación
de Cádiz, conservada en el Archivo
GeneraldeIndiasdeSevilla,haservido
para reconstruir paso a paso el hundi-
miento de la flota de Azogues en 1724 y
para localizar los restos del Tolosa.
En 1975, el buscador de tesoros Tra-
cy Bowden localizó este naufragio es-
pañol del s. XVIII y consiguió encon-
trar también los restos del Tolosa gra-
cias al magnetómetro de protones.
Bajo el agua, a menos de diez metros
de profundidad, aún pueden verse los
restos del casco con las cajas de clavos
estibadas en la bodega del Guadalupe,
los grandes barriles con piezas de hie-
rro, las ánforas con brea, las bodegas
de carga del mercurio, la roda dañada
por el impacto con la arena, la carlin-
ga del mástil central y el codaste del
barco con el timón arrancado.
En 1994, un equipo hispano-domi-
nicano integrado por Pedro Borrel,
Cruz Apestegui, Manu Izaguirre y yo
dibujamos los restos de este galeón.
Su cargamento está conservado en el
Laboratorio de Patrimonio Arqueoló-
gico Subacuático (Santo Domingo).
El 17 de mayo de 2007, la empre-
sa de buscadores de tesoros nor-
teamericana Odyssey Marine Explora-
tion, que llevaba años realizando opera-
ciones de búsqueda de naufragios sin
permiso del gobierno español, anunció
que había transportado un cargamento
de monedas a los Estados Unidos pro-
cedente de un barco hallado en aguas
internacionales llamado Black Swan.
Problemas legales. Odyssey solicitó de
un tribunal de Tampa (Florida) el reco-
nocimiento de sus derechos sobre este
naufragio pero, sospechando que este
cargamento podía corresponder a un
barco español, nuestro país solicitó in-
formación precisa sobre el contenido del
hallazgo y sus coordenadas marítimas
exactas. Así se inició un largo juicio cuya
sentencia, del 31 de enero de 2012, da
por probada la procedencia de este car-
gamento del buque del Estado español
Nuestra Señora de las Mercedes, reco-
nociendo todos los derechos de España
sobre este pecio y obligando a devolver
“todos los objetos materiales que fueron
ilegalmente sustraídos por la empresa
Odyssey del lugar donde yace”.
El 25 de febrero de 2012, dos aviones
españoles devolvieron las catorce tone-
ladas y media de monedas y otros obje-
tos rescatados a España. La exposición
itinerante “El último viaje de la fragata
Mercedes” narra la historia del naufragio
y los detalles del caso.
El litigio de la fragata Mercedes
Cuando la madera
sumergida en el mar
sale de nuevo a la
luz, se agrieta
y se deshace
Dos operarios de la empresa
estadounidense de exploración
naval Odyssey analizan piezas
rescatadas del fondo marino.
LIBRO
El litigio por el pe-
cio de la fragata
“Mercedes”, Hugo
O’Donnell y duque
de Estrada. Real
Academia de His-
toria, 2013. Este es-
tudio recoge el pro-
ceso judicial entre
España y la empre-
sa Odyssey por
los derechos del
hallazgo marítimo.
EFE
ASC
ZONA DEL HUNDIMIENTO
DE LA FRAGATA MARÍA
DE LAS MERCEDES
Los restos quedaron esparcidos
en un área de 368 x 110 m a
1.100 m de profundidad.
Ceuta
Cádiz
Huelva
Faro
Tarifa
PORTUGAL
ESPAÑA
MARRUECOS
Algeciras
Tánger
EFE
Copioso tesoro.
La nave María de
las Mercedes, hun-
dida en 1804, fue
un codiciado obje-
tivo para los caza-
tesoros de naufra-
gios. En su bodega
se encontraron ob-
jetos de oro y plata,
como la caja áurea
(arriba) para
guardar tabaco.
MUY HISTORIA 91
GUÍA DE LUGARES POR MARÍA FERNÁNDEZ REI
Con el año 305 llegaron las doradas
vacaciones del augusto Diocleciano:
su abdicación voluntaria trajo consigo el
retiro y el lugar elegido sería el palacio de
Salona (la actual Split, en Croacia).
Por aquel entonces, Dalmacia era una
provincia romana y Salona su capital, un
lugar tranquilo, alejado de las turbulencias
de Roma y con vistas al mar entre las mon-
tañas de Kozjak y Mosor.
El ex emperador no podía descansar en
cualquier lugar y ya en el año 293 había co-
menzado la construcción de un palacio. Fue
levantado con ladrillo de Salona y piedra ca-
liza blanca de las canteras de la isla de Brac
(que también se utilizó para la construcción
de la Casa Blanca estadounidense).
La estructura palaciega se extendía sobre
38.000 metros cuadrados, con un aspecto
que recordaba a una fortaleza militar.
Tras la muerte de Diocleciano, en 310, el
palacio fortificado se convirtió en una fábri-
ca de uniformes romanos y después en el
corazón de la ciudad; a su alrededor se
hallan los monumentos más importantes.
Hoy, las ruinas del que fuera un imponen-
te palacio son un hervidero de gente por su
atractivo turístico, y Split se ha convertido en
enclave habitual para dar comienzo al peri-
plo por las islas croatas, auténticas joyas.
Muchos de los vestigios del pasado diseminados por el mundo fueron descu-
biertos hace sólo unas dos centurias,aunque estén datados varios milenios
atrás.Así,para viajar a un sitio arqueológico,se nos presenta un amplio
abanico de países a elegir y en los que seguir el rastro de antiguos pueblos.
EXPLORAR AL DESCUBIERTO
CROACIA
La Dalmacia más romanizada1
TURQUÍA
Maravilla
asomada al
Mediterráneo
2 Éfeso, en la Antigüedad una
localidad de Asia Menor, hoy
en la costa de la actual Turquía,
es un magnífico ejemplo de urbe
monumental grecorromana, par-
cialmente excavada y recons-
truida a lo largo del siglo XIX.
La ciudad en ruinas de Éfeso es
uno de los conjuntos arqueológi-
cos más relevantes del mundo oc-
cidental. Fundada por Lisímaco,
el sucesor de Alejandro Magno,
en el siglo IV a.C., se convirtió bajo
el dominio romano en el puerto
más importante del mar Egeo.
En el formidable yacimiento
arqueológico de la ciudad de
Éfeso destaca la Biblioteca de
Celso, construida por el cónsul
Gayo Julio Aquila para su padre,
de nombre Celso, entre los años
114 y 117 a.C. El estado de con-
servación de su fachada casi
nos permite sentir que estamos
viajando en el tiempo.
Ademásdelacélebrebibliote-
ca,destacanelenormeteatro,la
avenidadelosCuretes,consus
mármolesyelegantescolumnas,y
eltemplodeAdriano.Pero,enes-
pecial,sondestacableslosbellos
muralesymosaicosrestaurados
delascasasprivadasdelasfami-
liasadineradasdeÉfeso,hoycon-
vertidasenuninteresante museo.
En el conjunto palaciego del emperador romano Diocleciano, su
mausoleo fue construido en un podio y rodeado por un peristilo.
De todos los restos
arqueológicos de la
ciudad de Éfeso, es
indudable que el más
espectacular es la
Biblioteca de Celso.
AGE
AGE
92 MUY HISTORIA
El sitio arqueológico de Dolní Věstonice se
encuentra en las afueras de la aldea checa
del mismo nombre, en Moravia, región del sur
de la República Checa.
En 1924, el arqueólogo checo Karel Absolon
inició una exploración sistemática en los alrede-
dores de Dolní Věstonice, ya que desde el siglo
XIX se tenían noticias de que había vestigios pre-
históricos. El resultado fue la localización de uno
de los yacimientos arqueológicos más extraordi-
narios del Paleolítico Superior. Las excavaciones
del lugar comenzaron poco después. En ellas se
produjo el hallazgo de una típica venus paleolíti-
ca, conocida como la Venus de Dolní Věstonice.
La figura se convirtió en unos de los mayores
atractivos del yacimiento, pues se considera que
esta estatuilla podría ser una de las evidencias
más antiguas de cerámica.
Tan importante es el lugar,
que varias generaciones de ar-
queólogos han trabajado en él.
Hasta ahora se han des-
cubierto tres grandes
zonas de habitación del
Paleolítico Superior. Las
dataciones por radio-
carbono indican que el
yacimiento estuvo ha-
bitado hace 26.000-
28.000 años.
Los orígenes de la población cán-
tabra de Ramales de la Victoria
se remontan al Paleolítico, de lo
que dan buena cuenta los vestigios
arqueológicos que se conservan:
hasta 28 yacimientos constituidos
por cavidades subterráneas, algu-
nas de ellas con pinturas prehis-
tóricas. Esto hace de Ramales un
paraíso para los espeleólogos y los
arqueológos, y atrae a personas de
todas partes en busca de aventura.
Para acceder a las cuevas es im-
prescindible el permiso del ayun-
tamiento; se puede concertar visita
guiada a estas cavernas del pasado.
MUSEO EGIPCIO
DE EL CAIRO
Tesoros faraónicos
Desde la campaña militar de
Egipto de Napoleón (1798-
1801), el interés europeo por
Egipto se fue despertando hasta
convertirse en una auténtica fie-
bre por lo faraónico y lo antiguo.
En 1835 se fundó el Servicio
de Antigüedades de Egipto para
proteger los monumentos y los
tesoros del país de la codicia
local y extranjera. Sin embargo,
durante la visita del emperador
austríaco Maximiliano, el gober-
nador de Egipto Abbas Pasha
le regaló toda la colección. En
1858 se preparó otro museo,
en el barrio de Boulaq, que más
tarde se perdió por una inunda-
ción del Nilo, y el contenido
museístico salvado se refugió
en el palacio de Giza, donde la
colección permaneció hasta
que fue inaugurado en 1902 el
actual museo con el nombre de
Museo Egipcio de El Cairo.
Situado en la plaza El Tahrir,
en pleno centro de El Cairo, el
Museo Egipcio está rodeado de
un pequeño jardín decorado con
epígrafes y esculturas antiguas.
El edificio fue diseñado en estilo
neoclásico por el arquitecto fran-
cés Marcel Dourgrion. Sus dos
plantas, destinadas a la exposi-
ción al público, acogen más de
120.000 piezas de las distintas
épocas del antiguo Egipto, orde-
nadas cronológicamente según
el sentido de las agujas del reloj.Para conocer un Perú dife-
rente, lejos de su macro-
capital Lima, nos podemos
desplazar al norte del país
suramericano; allí descubri-
remos conjuntos arqueológi-
cos que nos harán entender
más y mejor los orígenes de
la cultura peruana.
Nuestra primera parada es
Chiclayo, una ciudad fundada
cerca de un enclave arqueoló-
gico de la civilización andina
donde se conservan los res-
tos de un asentamiento del
bajo Imperio Wari (s. VII-XII).
Continuando con el itine-
rario trazado tras los rastros
de la cultura preincaica, a
28 km de Chiclayo llegamos
a Sipán, cuna de los vesti-
gios descubiertos en 1987,
cuando el arqueólogo pe-
ruano Walter Alva recibió
una llamada alarmante en
plena noche. Era la policía
informándolo de un saqueo
que se había producido en
una tumba moche de la lo-
calidad de Sipán. Allí, Alva,
acompañado de su equipo,
halló las tumbas reales del
Señor de Sipán, un impor-
tante hito en la Arqueología
americana que reveló la
majestuosidad del único
gobernante y guerrero del
antiguo Perú encontrado
hasta la fecha, cuya vida
transcurrió en el siglo II.
ESPAÑA
Cavernas
en Ramales
3
La Venus de Dolní
Věstonice fue datada
en el año 25000 a.C.
En el Museo del Sitio de Huaca
Rajada-Sipán (Perú) se albergan
las reliquias preincaicas.
La cueva de Cullalvera, próxima al casco urbano de Ramales y con fácil acce-
so a pie por un paseo de encinas, cobija pinturas rupestres en amplias salas.
REPÚBLICA CHECA
La venus paleolítica
de Dolní Vˇestonice
5
En el Museo Egipcio de El Cairo
se llevaron a cabo tareas de res-
tauración durante el año 2014.
NOROESTE DE PERÚ
Una visita al epicentro
de la cultura preincaica
4
AGE
AHU
MIGUELDEARRIBA
GETTY
MUY HISTORIA 93
PANORAMA POR ALFREDO SEPÚLVEDA
CONMEMORACIÓN
La Carta Magna
Cada día se crean cerca de 2,5 quintillones de bytes de datos.Su
análisis e interpretación se denomina“Big Data”,un concepto
surgido hace apenas diez años que ofrece grandes posibilidades.
NUEVAS TECNOLOGÍAS
El mundo de los datos
Teresa de Jesús
LaBibliotecaNacional
seunealascelebracio-
nesporelVCentenario
delnacimientodela
santa,dedicándoleuna
exposiciónquerecorre
suobraliterariaysu
laborcomofundadora
atravésdemásde
110piezasoriginales.
bne.es
La Florida
Organizada por Acción
Cultural Española, la
muestra Imaginando
la Florida llega a San
Petersburgo (EE UU),
después de su paso
por Miami. Trata el
desarrollo del territorio
desde la entrada de
Ponce de León.
accioncultural.es
Palau de la
Música Catalana
Ha presentado su
programación para la
temporada 2015/16.
Están planeados 127
conciertos y cuenta
con la presencia de
grandes nombres co-
mo Barenboim, Duda-
mel o Yuja Wang.
palaumusica.cat/es
Obra invitada
El Museo Thyssen
recupera su progra-
ma de acogida con la
pintura Gilt del artista
Robert Rauschenberg,
que convivirá con la
obra del mismo autor
Express. Multidiscipli-
nar y de espíritu crítico,
es uno de los artistas
clave de finales del XX.
AGENDA
CULTURAL
El Museo del Prado recibió el pasado
mes de marzo el préstamo de diez
obras de Pablo Picasso, procedentes de
la colección del Kunstmuseum de Basi-
lea. Las pinturas estarán expuestas hasta
septiembre en la Galería Central del edi-
ficio Villanueva. Fechadas entre 1906
y 1967, esta serie de obras constituye
una antología esencial de la carrera del
pintor: momentos decisivos de su desa-
rrollo artístico, como la conclusión de sus
períodos azul y rosa o su incursión en el
cubismo sintético, están reflejados en
Diez picassos del Kunstmuseum Basel.
La Fundación Telefónica y el CCCB
(Centre de Cultura Contemporània
de Barcelona) quieren acercarnos al
fenómeno de los datos masivos desde
una perspectiva cultural, política y social
con la exposición Big Bang Data, que
puede visitarse en la ciudad de Madrid
hasta el 24 de mayo. Comisariada por la
arquitecta y diseñadora Olga Subirós y
el periodista y teórico José Luis Vicen-
te, explora en profundidad los efectos
de la datificación (o codificación) en el
mundo, un proceso tan determinante
en el siglo XXI como lo fue la electrifica-
ción en el XIX. La muestra, que cuenta
con el apoyo tecnológico de LG, pudo
verse en Barcelona de mayo a noviem-
bre de 2014, y está formada por más de
60 piezas entre instalaciones y proyec-
tos artísticos, documentación histórica,
entrevistas, documentos audiovisuales
y prototipos tecnológicos. Todos ellos
abordan el tema de la datificación desde
los puntos de vista de creadores de dife-
rentes disciplinas. El espacio expositivo
se completa con un programa educativo
para niños, jóvenes, colegios y público
en general, y con las jornadas Vivir en un
Mar de Datos: Big Data, Internet de las
Cosas y de las Personas, que se celebra
por tercer año consecutivo. Fundación
Telefónica se suma también al proyecto
Ojo al Data. Cultura, Economía y Política
de Datos, una iniciativa que engloba a
varios centros de innovación de Madrid
que trabajan con Big Data.
Un 15 de junio de 1215, el rey Juan I de
Inglaterra, más conocido como Juan
sin Tierra, sancionaba los 63 artículos de
la Carta Magna. Era el inicio de uno de los
documentos políticos más importantes de
la Historia. La emblemática Gran Carta ha si-
do ensalzada como germen de las ideas de
libertad, democracia y ley. Este año se cele-
bra el 800 aniversario de su nacimiento; por
este motivo y bajo el lema 800 años de ley
y libertad. Carta Magna, diversos destinos
turísticos del país inglés conmemorarán es-
te hito con exposiciones, nuevos circuitos,
etc. Dentro del programa de actividades
destacan los itinerarios de la Carta Magna,
con seis recorridos autoguiados para expli-
car la crónica del documento a través de la
riqueza histórica y patrimonial del país. La
reforma del castillo de Lincoln es otro gran
atractivo, ya que allí se encuentra uno de
los cuatro originales de la Carta.Lasexposi-
cionesdedicadasalaniversariotambiénes-
taránpresentes,comolaquetrataelpapel
delasublevaciónenlagestacióndeldocu-
mento,emplazadaenlacatedraldeDurham.
Uno de los actos principales será la visita
de la reina Isabel II al lugar histórico donde
se selló originalmente el documento.
La pinacoteca del país helvético posee
en sus depósitos permanentes más de
300 piezas del artista malagueño.
PINTURA
Picassos suizos
ACTUALIDAD
FUNDACIÓNTELEFÓNICA
VISITBRITAIN/MAGNACARTATRAILS
VEGAP/KUNSTMUSEUMBASEL
94 MUY HISTORIA
CULTURA
Valor de futuro
Hallan dos mosai-
cos en Zeugma
Las excavaciones arqueoló-
gicas en la ciudad turca de
Zeugma (cerca de Siria) han
dado como resultado un fa-
buloso hallazgo: dos impre-
sionantes mosaicos en un
perfecto estado de conser-
vación. Encontrados en una
zona medio sumergida,
representan a las nueve
musas y a Océano y Tetis,
respectivamente.
Galardón a toda
una trayectoria
El hispanista inglés John
Ellio ha sido nombrado
patrono de honor del Mu-
seo del Prado. Gran parte
de sus investigaciones se
han centrado en la Edad
Moderna española, y
ha sido nombrado doctor
honoris causa en varias
universidades del país.
Archivo fotográfico
Rescued Film
Este registro visual fundado
por el fotógrafo Levi Be -
wieser colecciona docu-
mentos filmados entre los
años 30 y 90 del pasado si-
glo. El mes de enero salie-
ron a la luz 31 rollos de pelí-
cula pertenecientes a un
soldado americano de la II
GM, que narran su periplo y
aportan una visión personal
e íntima de la contienda.
El arco de los Gue-
rreros de Terracota
El célebre yacimiento chino
ha deparado una nueva sor-
presa: se ha encontrado un
arco de más de 2.000 años
de antigüedad. Según los
expertos, parece más avan-
zado que otros parecidos
de su tiempo, por lo que pu-
do ser una verdadera arma
secreta para las conquistas
militares de Qin Shi Huang.
BREVES
Desde su nacimiento en
1993, la Fundación
Coca-Cola lleva desarrollan-
do una labor de impulso de
la cultura y la educación en
la juventud española. Este
esfuerzo ha contribuido al
éxito de promesas de la lite-
ratura y del teatro. Gracias a
esta labor se han producido
nuevos programas culturales
que revierten directa y positi-
vamente en la formación cul-
tural desde abajo. Dentro de
este trabajo destacan algu-
nas iniciativas que se están
llevando a cabo. La Campaña
de Animación a la Lectura
María Moliner lleva activa
desde 1998, y la Fundación
la apoya desde 2002. Su ob-
jetivo es promover la lectura
y el interés por la literatura
entre niños y adolescentes
de poblaciones de menos de
50.000 habitantes. Cada año
son premiadas 300 bibliote-
cas con un lote bibliográfico
de 180 títulos. Además, los
tres mejores proyectos reci-
ben un premio en metálico
de 12.000 euros. Los pre-
mios Buero de Teatro Joven
son otra de las iniciativas a
resaltar: creados por la Fun-
dación Coca-Cola en 2003,
se trata de un concurso tea-
tral con la finalidad de dar
apoyo y divulgación a grupos
procedentes de toda España.
La inscripción es gratuita y
los conjuntos premiados
en la Fase Nacional pueden
visitar la semana de Teatro
Joven, un espacio de convi-
vencia, diversión y aprendi-
zaje, con talleres teatrales,
clases con actores, actuacio-
nes... Son sólo dos ejemplos
del trabajo que desde hace
años desarrolla la Fundación
Coca-Cola para el fomento
de la cultura entre nuestra
juventud.
Partiendo del primer tra-
tado de moda conoci-
do, el de Juan de Alcega de
1580, la Biblioteca Nacional
desarrolla la exposición De
la geometría a los pespun-
tes. Tratados, manuales y
sistemas de corte y confec-
ción en la BNE. Es un recorri-
do histórico que abarca des-
de el siglo XVI hasta los años
cuarenta del XX, en el que se
analizan los principales tra-
tados de corte y confección
a través de una variada se-
lección de documentos pro-
cedentes de los fondos de
la propia institución, con es-
pecial atención al papel de
la mujer en su publicación
desde mediados del XIX.
Su labor ha con-
vertido a la Funda-
ción en un instru-
mento de estímulo
para todos los jó-
venes con inquie-
tudes artísticas.
Los ganadores del premio
Buero disfrutarán de talleres
de formación como actor.
La muestra está ideada en cinco ámbitos que tocan todos
los aspectos del arte de la costura y su plasmación escrita.
COSTURA
Sastres y moda
La selección
de obras ori-
ginales nos
sumerge en
el monumen-
to nazarí y su
bello entorno.
BNE
FERNANDOMANSO/MAN
Uno de los lugares más
fotografiados del mun-
do es sin duda la ciudad
palatina de la Alhambra, en
Granada. Esto no es cosa
de ahora, sino que desde el
nacimiento de la fotografía
en el siglo XIX se convirtió
en objeto privilegiado de
la mirada de los nuevos ar-
tistas de la cámara. El Mu-
seo Arqueológico Nacional
quiere establecer un nexo
de unión entre la antigua y
moderna fotografía del mo-
numento con la exposición
Una visión inédita de la Al-
hambra. Jean Laurent/Fer-
nando Manso, abierta hasta
el 17 de mayo. Con una má-
quina de placas, pero con
una diferencia de 150 años,
ambos artistas retratan bajo
una mirada íntima y personal
los jardines, construcciones
y entorno del palacio gra-
nadino, ofreciendo una vi-
sión diferente e inédita de
esta joya de la humanidad.
FOTOGRAFÍA
Alhambra
MUY HISTORIA 95
PANORAMA
ACTUALIDAD
Los hechos históricos se han intentado conciliar
con los fenómenos míticos propios de la Biblia.
CINE
Exodus
El pasado año se estrenó la nueva película de
Ridley Sco , enmarcada en el relato bíblico
del Antiguo Testamento en el que Moisés libera
al pueblo hebreo del yugo de la esclavitud en el
Egipto faraónico. Exodus: Dioses y reyes nos tras-
lada a una de las historias más famosas de siem-
pre, recreada con todo lujo de detalles y con la
espectacularidad propia del cine de Hollywood.
El 27 de marzo se publicó en DVD, Blu-Ray y Digi-
tal HD, versiones en las que podemos disfrutar de
un jugoso contenido extra de más de cinco horas
adicionales, con nueve escenas eliminadas o ex-
tendidas que amplían la aventura más de 15 mi-
nutos; un documental con comentarios del direc-
tor acerca del diseño de vestuario, localización,
recreación histórica, etc.; y el reportaje El legado
del legislador: Moisés a lo largo de la Historia.
Organizada por Acción Cultural Espa-
ñola (AC/E) y el Ministerio de Cultu-
ra, y con la colaboración del Archivo Ge-
neral de Indias de Sevilla, la exposición
Pacífico. España y la aventura de la Mar
del Sur llega a Valencia, donde se puede
visitar en el Centro del Carmen hasta el
10 de mayo. Centrada en el descubri-
miento y la exploración del océano Pa-
cífico, la componen documentos proce-
dentes de los archivos estatales, esce-
nografías y audiovisuales, que invitan al
visitante a un viaje extraordinario por la
transformación de un espacio descono-
cido para el hombre en una vía de comu-
nicación de primer orden. Asimismo, la
muestra pone de relieve el extenso catá-
logo documental del Archivo de Indias.
Duranteesteaño,sonmuchoslosani-
versariosqueseestáncelebrandode
hechosacontecidosen1915,eneltrans-
cursodelaGranGuerra. Hacecienaños
quetuvolugarlabatalladeGalípoli,una
delasmásimportantesdelconflicto.Los
aliadosqueríanllegaraConstantinoplae
iniciaronunaofensivaconelbombardeoa
losfuertesotomanosquedefendíaneles-
trecho,yquecontinuóconundesembarco
detropasqueacabaríafracasandoantela
férreadefensaturca.Esteenfrentamiento
tuvounaltocostehumano,con250.000
bajasencadabando.Labatallaselibróen
Çanakkale,unestrechoqueconectaEuro-
paconAsia.Turquíasiempreharendidoho-
menajealoshombresqueperdieronlavida
aquíy,apesardesugranbellezanaturaly
valorhistórico,estapenínsulasehaman-
tenidoapartadadelapresiónturística.Con
motivodelcentenariodelabatallasepodrá
visitarlazonaquecomprendeelParque
HistóricodelapenínsuladeGalípoli,con
susruinasymonumentosqueformanpar-
tedelasÁreasProtegidasdelasNaciones
Unidas.Laciudadylaabundantenaturaleza
contrastanconelazulprofundodelmar,que
hacedelascostasycalasdelosDardane-
losunparajeespectacularalavezquetran-
quilo,dondehaceunsigloseescribióuno
deloscapítulosmásépicosdelaguerra.
VIAJES
Retorno a Galípoli
Alo largo de la Historia, han sido muchos
los pintores que se han retratado a sí
mismos, ya fuera para reafirmar su papel
en la sociedad o para dar constancia de
sus diferentes estados de ánimo o del paso
del tiempo sobre ellos mismos. El Thyssen
dedica la décima entrega de la serie ex-
positiva Miradas Cruzadas al autorretrato.
Compuesta por una serie de nueve obras
procedentes de las propias colecciones del
museo pertenecientes a Rembrandt, Freud,
Beckmann, Steen, Schiele, Soyer o Münter,
Autorretratos. El artista y su imagen quiere
dar visibilidad a la evolución de este género
pictórico, partiendo de nueve obras que van
desde el Renacimiento hasta el siglo XX.
ARTE
Autorretratos
La navegación del Pacífico provocó la interrelación de
muchos pueblos que hoy comparten un pasado común.
Este género
crea una rela-
ción directa en-
tre el artista y
su propia ima-
gen.
HISTORIA
El océano Pacífico
20THCENTURYFOX
ARCHIVOGENERALDEINDIAS
MUSEOTHYSSEN-BORNEMISZA
CEDIDAPORTURISMODETURQUÍA
La batalla de Galípoli, librada en 1915 entre las
fuerzas aliadas y el Imperio Otomano, fue una de las
más encarnizadas de la Primera Guerra Mundial.
96 MUY HISTORIA
¿Fueron beneficiosos los primeros
descubrimientos arqueológicos?
SÍ, a pesar de sus limitaciones, establecie-
ron las bases de la ciencia de la Arqueología.
NO, aunque fueron grandes hallazgos, en
su mayoría causaron grandes destrozos.
Resultados del número anterior
SÍ, 87 %
NO , 13 %
¿Crees que los mitos y leyendas son valiosos
para nuestra cultura?
Vuestros comentarios:
Son una parte esencial de nuestra cultura,
nos sirven para explicar comportamientos y
valores que aceptamos como fundamenta-
les y básicos. (Paloma Rodríguez)
La Historia a debate
Durante este
mes recordaremos en
nuestra web
(www.muyhistoria.es)
algunos hitos:
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noticias sobre descubri-
mientos arqueológicos,
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estamos
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7 de mayo
1915Centenario del hundimiento
del Lusitania. Un submarino
alemán torpedeaba el bar-
co, provocando su naufra-
gio. Este hecho contribuyó
a la entrada de EE UU en la
Primera Guerra Mundial.
9 de mayo
1605Se publica la primera par-
te de El ingenioso hidal-
go Don Quijote de la
Mancha, la obra maestra
de la literatura universal
escrita por Miguel de
Cervantes Saavedra.
17 de mayo
1510Se cumplen 505 años
de la muerte del artista
italiano del Quattrocento
Sandro Botticelli. El
nacimiento de Venus
y La primavera son sus
obras más conocidas.
22 de mayo
1960Han pasado ya 55 años
del terremoto de mayor
magnitud registrado en la
Historia. El gran seísmo
de Chile causó cerca de
dos mil fallecidos, ade-
más de provocar grandes
destrozos materiales.
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Hace ya un tiempo que
sigo vuestras publica-
ciones. Siempre me ha
gustado mucho la ma-
nera que tenéis de tratar
los temas en forma de
monográfico; dedicar
todo un número a la
misma cuestión aporta
bastante profundidad a
la vez que no suele dejar
ningún aspecto sin ana-
lizar. El tema de vuestro
último número me ha
decidido a escribiros,
ya que me parece muy
arriesgado, al no ser es-
pecíficamente histórico,
pero me ha encantado
cómo lo habéis aborda-
do tratando culturas y
mitos de todo tipo. Sólo
una pequeña crítica, en
la ilustración de la página
83 aparece un pingüino
en el Polo Norte, cuando
esa zona no está poblada
por este tipo de especie.
(Felipe Suárez, Huelva)
Cartas de los lectores
En los últimos tiem-
pos están proliferan-
do los blogs dedi-
cados a la Historia.
Uno de los de mayor
calidad que he en-
contrado ha sido la
bitácora Lugares con
historia. Su autor es
el periodista Javier
Ramos, que lo defi-
ne como una guía de
lugares de especial
relevancia histórica
o de patrimonio. Nos
propone una gran
variedad de viajes
en donde descubri-
remos la Historia y el
pasado de pueblos,
ciudades, yacimien-
tos, monumentos,
castillos, etc. Luga-
res turísticos y otros
no tanto tienen ca-
bida en el blog, ofre-
ciéndonos planes
para una escapada
con un trasfondo
histórico detrás. Sus
amplios contenidos
se completan con un
podcast propio, una
página de Facebook
y una cuenta de Twit-
ter e Instagram.
h p://www.luga-
resconhistoria.com
(Ricardo Hernán-
dez, Ciudad Real)
El Blog
MUY HISTORIA 97
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elteléfono914369770;oporcorreoelectrónicoaladirección:defensor_
del_lector@gyj.es
DOSSIER:8 FECHAS
CLAVE EN LA CAÍDA
De la proclamación de
Póstumo en 260 a la de-
posición de Augústulo en
476, pasando por el Con-
cilio de Nicea (325) o el
saqueo de Roma (410), el
Dossier destaca los hitos
del fin del poder romano.
ELARROLLADORAUGE
DEL CRISTIANISMO
La aparición y el empuje
de esta secta surgida en
Judea cambió la tradicio-
nal relación de tolerancia
religiosa entre Roma y
otros pueblos y supuso el
inicio de un combate
entre filosofía y religión.
LAVIDA COTIDIANA EN
UNAVILLA DE HISPANIA
A través de Lucio Cine-
gio, señor de la hacien-
da de Carranque (Tole-
do), se cuentan los
acontecimientos que su-
cedieron en las provin-
cias imperiales tras la
llegada de los bárbaros.
DECADENCIA MILITAR
DEL BAJO IMPERIO
La crisis que empezó en
el siglo III afectó enor-
memente a las legiones
romanas: el freno de la
expansión las dejó sin
efectivos y las guerras
intestinas las sumieron
en la anarquía y el caos.
Uniéndose al enemi-
go. Tras haber sido per-
seguida y hostigada, la
nueva religión cristiana
se convirtió en una
creencia bendecida por
el poder de Roma el 20
de mayo de 325, cuando
Constantino I presidió el
primer Concilio Ecuméni-
co de la Historia: el de Ni-
cea (Turquía), represen-
tado en este fresco del
siglo XVI. No mucho des-
pués, en 380, Teodosio la
proclamó religión única.
Mártir de la ciencia.
En la pugna entre filoso-
fía y religión de la épo-
ca, la científica Hipatia
de Alejandría, encarna-
da por Rachel Weisz en
Ágora (A. Amenábar,
2009), fue lapidada por
fanáticos cristianos.
Yacimiento tardo-
rromano. Los ricos
restos hallados en Ca-
rranque, Toledo (dcha.),
son del siglo IV. Se cree
que proceden de una
villa y basílica, aunque
otros defienden que se
trata de unas termas.
Legiones de un tiempo
ido. En la imagen, recrea-
ción de una legión roma-
na en formación de tortu-
ga (Reino Unido, 2007).
La decadencia del ejérci-
to (guerras civiles, refor-
mas de Diocleciano y
Constantino) debilitó al
Imperio y sus fronteras.
La Caída del
Imperio Romano
PRÓXIMO NÚMERO
ALBUMAGE/ARCO
ALBUM
CORBIS
98 MUY HISTORIA
Hallazgos
Hallazgos

Hallazgos

  • 1.
    www.muyhistoria.es Grandes hallazgos arqueológicos LOS MAYORESDESCUBRIMIENTOS DE LA HISTORIA Nefertiti, Tutankamón, el Ejército de Terracota... ¡las joyas más importantes de la Arqueología! Saqueadores del pasado En los yacimientos españoles Bombas contra la cultura Tesoros bajo el agua Nº63 DOSSIER EL MUNDO ANTIGUO SALE A LA LUZ Egipto, Persia, Grecia, Roma...
  • 2.
    Ya en tuquiosco OBJETIVO: FRENAR LAS ALERGIAS
  • 3.
    SUMARIO EDITORIAL ¿Qué haríamos sin laArqueología? Los grandes museos europeos que exhiben, ufanos, joyas de tiempos pretéritos no están en crisis. Riadas de visitantes se agol- pan delante de sus vitrinas, pug- nando por atisbar el cabello peli- rrojo que aún conserva la momia del faraón Ramsés II o la elegante curva del cuello de la eternamente moderna reina del Nilo: Nefertiti. Hoy podemos contemplar todos estos tesoros gracias a la ciencia que descubre y data el pasado: la Arqueología. Además, esta disci- plina posee una cualidad singular: la de convertir los mitos en reali- dad, como demostró Schliemann al confirmar que la guerra de Troya no fue una fabulación de Homero, sino una sólida pieza de la Historia de la antigua Grecia. Hasta mediados del siglo XIX, los hallazgos de restos de pasa- das civilizaciones se debían a des- cubrimientos más o menos azaro- sos, cuyo producto se destinaba a engrosar colecciones reales o engalanar plazas y museos de capitales europeas. Valgan como ejemplo los pedazos de la des- mantelada Acrópolis de Atenas trasladados al Museo del Louvre, en París, y al British de Londres. En las siguientes páginas encon- trarán variados aspectos de esta poliédrica y apasionante ciencia: desde sus joyas más espectacula- res a la bárbara destrucción actual de importantes vestigios culturales a manos de terroristas. MAYO 2015 EN ESTE NÚMERO: Presentación: El oficio de arqueólogo 4 Visual: Piezas del Museo Arqueológico Nacional 12 El expolio del mundo antiguo 20 En los yacimientos de España 30 Los descubrimientos más espectaculares 38 Técnicas y metodología de datación 72 La destrucción del patrimonio histórico 78 Hallazgos de la Arqueo- logía subacuática 84 Entrevista: Miguel Ángel López 8 Curiosidades 28 P & R 70 Guía de Lugares 92 Panorama 94 Próximo número 98 SECCIONES Palma Lagunilla Directora (plagunilla@gyj.es) En Twitter: @_plagunilla NINESMÍNGUEZ PORTADA: AGE / NATIONAL GEOGRAPHIC (MONTAJE FOTOGRÁFICO: JOSÉ ANTONIO PEÑAS). Reliquias ocultas 45 Fósiles rescatados.......... 46 Restos de Oriente.......... 52 Ruinas grecolatinas....... 58 Asia yAmérica................ 64 DOSSIER Carlos León Arqueólogo subacuá- tico, combina la acti- vidad docente con las prospecciones marinas de pecios. Jorge García Profesor de Arqueolo- gía en la Universidad Complutense de Ma- drid, especializado en la Antigüedad clásica. MiguelÁngelLópez Relevante figura de la Arqueología interna- cional, centrada en la recuperación del pa- trimonio histórico. Han colaborado en este número: 45El rescate de civilizaciones olvidadas. No hubiera sido posible trazar la ca- dena evolutiva de la humanidad sin conocer los vesti- gios hallados por aquellos perseve- rantes arqueólo- gos que no cejaron en su empeño de dar luz al pasado. Vestigios deantiguos pueblos 20 El pillaje de joyas milenarias. Valiosas piezas de la Antigüedad fueron objeto de rapiña; una práctica habitual entre las clases más adineradas de la Europa ilus- trada, pues ansiaban aumentar sus exclusivas colecciones de arte. 30Exploraciones en terreno español. El descubrimiento de restos de nuestros ante- pasados en España se dio, en ocasiones, de forma casual; así ocurrió con los hallazgos pre- históricos de Atapuerca (Burgos) en 1976. 78Un devastador daño colateral. Muchos tesoros ar- queológicos son da- ñados e, incluso, des- truidos a causa de las guerras. Con su caí- da, se esfuman siglos de Historia y años de investigación. GETTY ALBUM GETTY
  • 4.
    Colonia sibarita delmar Jónico. En la región italiana de Calabria se en- cuentra la ciudad de Síbari, cuyos res- tos arqueológicos se exploraron en la década de los años sesenta del s. XX.
  • 5.
    LA EXCAVACIÓN HISTÓRICACOMO DISCIPLINA CIENTÍFICA El oficio de arqueólogoLa Arqueología, como materia de estudio, ganó su puesto entre las Ciencias Sociales al revestirse de una metodología que definió su profesionalización en la segunda mitad del s. XIX, aunque no se consolidó hasta el siglo pasado. Por Jorge García Sánchez, arqueólogo GETTY MUY HISTORIA 5
  • 6.
    D e prestar fea dos historiadores romanos contem- poráneos, Tácito y Suetonio, en el año 65,Nerón, aquienselehanendilgadotodaclasededescabe- lladas extravagancias, se embarcó en una insen- sata aventura que terminó por arruinar el erario imperial. El emperador romano fue convencido por un caballero de origen cartaginés, Ceselio Baso, de que un sueño le había revelado que en el subsuelo de una de sus propiedades se ocultaba el magnífico tesoro de Dido –la fundadora y reina de Cartago–. Nerón confió al mando de Baso sus mejores galeras y soldados, a fin de que arrancasen de la tierra esas riquezas inesperadas. El emperador había creído a ciencia ciega en este vaticinio onírico con visos de autenticidad, pues en él se delineaban pasadizos recubiertos de antiguos vestigios, grandiosos edificios consumidos por el paso del tiempo y gruesas columnas pétreas aún sostenidas en pie, amén del codiciado oro fenicio. El lance, obviamente, concluyó en fiasco, con Nerón empobrecido a causa de su excesiva prodigalidad, el informante soñador despojado de sus bienes y Dido con su fortuna, aún a buen recaudo, detrás de los recios portones del mito. Quién es quién en la Arqueología. Me resulta inevi- table cotejar este atractivo episodio de la leyenda negra neroniana –algunos lo elevarían a la primera empresa anticuaria de Estado– con la actividad de depredación patrimonial puesta en práctica por los meros saqueado- res de tumbas y los cazadores de tesoros aficionados, a menudo encumbrados a arqueólogos pioneros en la lite- ratura, no exenta la científica. A lo largo de los siglos, el registro arqueológico ha sido vulnerado por causas aje- nas al interés por conocer el comportamiento del ser hu- mano y la historia de las sociedades en las que se insertó en el pasado, que es el objetivo último de la Arqueolo- gía. Personajes célebres de la profesión ambicionaron una compensación económica a cambio de su rapaci- dad, como el italiano Giovanni Battista Belzoni, quien a sueldo del consulado británico, durante los estertores napoleónicos, despojó a Egipto de obeliscos, de sarcófagos y de colosales esculturas, y además no tenía ningún reparo en admitir que el obje- tivo de sus investigaciones residía en robar- les sus papiros a los egipcios; otros buscaban cincelar su nombre con letras doradas en los anales del anticuariado y, de paso, espolear a su nación en la carrera imperialista por el saqueo internacional de la cultura ajena, como es el caso de las excavaciones de Austen Henry Layard en los palacios asirios del Próximo Oriente a mediados del siglo XIX. Incluso los había que, partiendo de un compromi- so honesto para con la memoria de las civilizaciones, no dudaron en destruir aquellas reminiscencias arqueológi- cas que les causaban indiferencia, y citaré al excavador de Troya, Heinrich Schliemann, que en la esperanza de desenterrar la supuesta metrópolis homérica desmanteló sin piedad los niveles corres- pondientes a la decena de ciudades de cro- nología posterior. La importancia del contexto. Estos ejem- plos no sólo nos indican el tipo de figuras amateur que practicaban la Arqueo- logía de hace dos siglos –un forzudo de circo, un diplomático y un co- merciante retirado–, sino que de- muestran que la aproximación a los yacimientos, al no verse reforza- da por los pilares de una ciencia plenamente asentada, no había progresado en exceso desde los tiempos de Nerón. Pe- ro cada proceder debe contemplarse desde la óptica de su marco his- tórico, y la evolución de la disciplina arqueológica, de manera semejante a la del resto de ciencias, se fue modelando en base a las realidades ideológicas, so- ciales y políticas que actua- ron sobre ella. Al igual que sucede con todas las crónicas, la de la Arqueología admite múltiples enfoques en los que se englo- ban desde los técnicos y meto- Intento de sa- queo. El empera- dor romano Nerón (dcha.) fue enga- ñado con una argu- cia que le prometía una gran fortuna, la de Dido (abajo), fundadora de Car- tago. Movido por la avaricia, Nerón se propuso expoliar el oro escondido de la reina cartagi- nesa, pero falló en su empresa. Ciudad del mitohomérico.Los restos de la antiguaTroya(arriba) fueron identificados por elalemán Heinrich Schliemann enel s. XIX enlacolina deHissarlik,situada en la penínsulaturca deAnatolia. AGE LIBRO Breve historia de la Arqueología, Jorge García Sán- chez. Ediciones Nowtilus, 2014. Esta obra no sólo se limita a mostrar los grandes descu- brimientos arqueo- lógicos, sino que profundiza en los contextos de tales hallazgos. AGE
  • 7.
    dológicos hasta losde las tendencias teóricas, pasando por los institucionales, y sin omitir los de los descubrimientos que más han impactado en la imaginación humana. Es ne- cesario incidir en el papel de la Arqueología como un ins- trumento creador de identidad a dos niveles diferentes, individual y comunal, derivado de su poder para legitimar, investigar, cuestionar y desvelar el pasado. Una vez superado el centrismo imperante en los estudios históricos sobre la civilización griega y latina –práctica- mente los únicos sujetos a análisis hasta la Ilustración–, los humanistas se dieron cuenta de que los objetos también poseennarracionessingularesquecontar,asíquelosintro- dujeron en los discursos históricos referidos al clasicismo. El mensaje que se desprendía de las antigüedades hablaba, entonces, de la consecución de honores, de glorias impe- riales, del valor de hombres eminentes, de la filosofía y de la moral de esos sabios togados. Estas virtudes bien podían trasladarse a la personalidad que deseaba reflejar el privi- legiado poseedor de las piezas, desde aristócratas a pontí- fices y monarcas, que a la par las convirtieron en un signo inconfundible de opulencia. Así se fueron conformando las suntuosas colecciones de esculturas y relieves, cuyo presti- gio se difundió por toda Europa. Esas obras de arte antiguas provenían, en su mayoría, de las excavaciones ejecutadas en las propias villas señoriales. En este sentido, el coleccio- nismo de antigüedades corrió parejo al desarrollo arqueo- lógico, porque impulsó las acciones de recuperación de los vestigios que los eruditos luego interpretaban. Sobre todo los citados Belzoni y Layard resultan claros exponentes de cómo la aureola personal que tributaba la Arqueología no sólo no entraba en contradicción, si- no que robustecía el brillo científico del que alardeaban sus patrones. En el siglo XIX vivió su apogeo la obsesión acerca de las raíces histórico-culturales de la patria, y a la Arqueología le tocaría ejercitar un papel crucial en ella. Cada Estado se comprometió a averiguar sus elementos lingüísticos y culturales distintivos frente a los de los países vecinos; la singularidad histórica común de sus ciudadanos, eje fundamental de la cohesión política. Los mismos monumentos que manifestaban una identidad precisa en los individuos asumían ahora la capacidad de conferírsela a la nación entera. Aprender a amar las ruinas. A medida que la conserva- ción patrimonial y las legislaciones preventivas cobraron una prioridad fundamental en las políticas gubernamen- tales, la Arqueología se fue profesionalizando, apartándo- se de la esfera de la iniciativa privada. Sin embargo, el pe- ligro de que los Estados se impusieran como los garantes de la preservación monumental estribaba en que la Ar- queología, utilizada como arma política, fundamentaba así acciones realmente injustificables en regiones a cuyos gobiernos y habitantes se consideraba poco más que sal- vajes incapaces de apreciar la herencia de las civilizacio- nes milenarias que poblaron esas tierras. Hasta el periodo de entreguerras, las potencias occidentales se disputa- ron el mapa arqueológico del Mediterráneo; con Egipto, Asia Menor y el Próximo Oriente como principal campo de batalla de la ciencia europea. Por fortuna, en no pocos casos, los nuevos arqueólogos al servicio del colonialis- mo se asentaban durante largos periodos de tiempo en los países horadados, en los que aprendían a amar sus ruinas y se formaban en los estudios epigráficos, arquitectóni- cos, topográficos y artísticos locales, mientras aplicaban las metodologías modernas de excavación. Flinders Petrie en Egipto, o Leonard Woolley y Robert Koldewey en sus respectivos trabajos arqueológicos en Ur y en Babilonia se cuentan entre los más sugerentes. La segunda mitad del siglo XX hizo germinar una re- novada cordialidad arqueológica entre los países. Re- gresando a Cartago, la década de 1970 se abrió con la co- laboración de doce países –España faltó a esta cita– en una campaña multinacional de la UNESCO que desplegó el arsenal técnico que la Arqueología ofrecía en esas fe- chas. Se trató de un intento de salvar el patrimonio uni- versal de la ciudad de Barca (Libia), donde se realizaron prospecciones geofísicas, arqueología urbana, estudios medioambientales, petrológicos, faunísticos, paleobo- tánicos, numismáticos, cerámicos, análisis y excavación estratigráfica, etc. Constituyó un esfuerzo que superaba los sueños más ambiciosos de Nerón y de Ceselio Baso. Progreso metodológico. La restauración arqueológica evolu- cionó con los avances tecnológicos. En el Museo Nacional de Ná- poles se analizan piezas de marfil (arriba) descubiertas en 2001. PERSONAJE Sir Leonard Woolley (1880-1960). Este explorador británico, cono- cido por sus ex- cavaciones de la antigua ciudad sumeria de Ur, es considerado el primer arqueólo- go moderno. AGEALBUM WEB bit.ly/1k0Lpyp La web de la Unesco recoge la información sobre el patrimonio mun- dial, en el que se incluyen yacimien- tos arqueológicos diseminados por todo el globo. La segunda mitad del siglo XX hizo germinar la cordialidad arqueológica entre los países MUY HISTORIA 7
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    ENTREVISTA CON Usted hadirigido el equipo que ha levantado eltercergigantedeMemnón,enlasafuerasde la ciudad egipcia de Luxor. ¿Qué importancia tiene la recuperación de este nuevo coloso? El proyecto, bajo la dirección de la ar- queóloga germano-armenia Hourig Sou- rouzian, comprende la excavación, restau- ración y musealización del templo funerario de Amenofis III desde el año 2000. Para ello hay un gran equipo de arqueólogos, egip- tólogos, restauradores, documentalistas, arquitectos, etc. Yo dirijo la reconstrucción de la estatuaria colosal desde 2004, en co- laboración con el egiptólogo alemán Chris- tian Perzlmeier y el egipcio Mohammed Ali Gassab. La importancia de la recuperación del tercer coloso radica en que hasta ahora PERFIL PROFESIONAL Este soriano naci- do en 1963 finalizó la carrera de His- toria, especiali- dad en Arqueolo- gía, en la Universidad Autó- noma de Madrid en 1987. Posteriormente se graduó en la Es- cuela de Conser- vación y Restaura- ción de Bienes Culturales de Ma- drid. En los últi- mos años, Miguel Ángel López Mar- cos ha excavado y recuperado más de cincuenta yaci- mientos arqueoló- gicos. Aunque la campa- ña de Luxor (Egip- to) es la más des- tacada, este arqueólogo espa- ñol también ha participado en otros trabajos in- ternacionales, co- mo los llevados a cabo en Tan-Tan (Marruecos) o en el Foro de Roma (Italia). A través de la empresa Te- rra-Arqueos, de la que forma parte, López Marcos ha desarrollado pro- cesos de restau- ración en diversos lugares de Espa- ña, como, por ejemplo, en las termas romanas de As Burgas, en Ourense, en el castro de Baroña (A Coruña) o en el castro de la Dehe- sa de la Oliva (Madrid). sólo se conocían los dos colosos de Mem- nón como únicos restos del templo, por lo que este nuevo coloso cambia los libros de Historia. Además se trata de la mayor re- construcción colosal del mundo, con más de trescientas toneladas de peso. ¿En qué circunstancias y cuándo se descu- brió esta gigantesca figura egipcia? En realidad siempre se supo que estaba allí. Hay que tener en cuenta que la icono- grafía y los sistemas constructivos cumplen esquemas repetitivos, y normalmente tam- bién comparten los mismos recursos ar- quitectónicos. Hasta ahora, nunca se pudo acometer la colosal empresa por su com- plejidad técnica y su costoso presupuesto. ¿Cómo llegó a estar involucrado en el tra- bajo de reconstrucción del tercer coloso de Memnón en el valle del Nilo? Después de algunos cometidos en Ma- rruecos o Roma, participé en dos campañas delamisiónespañolaenEgipto;unadeellas emplazada en Heracleópolis Magna (Beni Suef), y la otra en Dahshur; primero colabo- rando en la restauración del templo del valle delapirámideromboidaly,después,enlare- cuperacióndelpiramidióndelamonumental pirámideRoja.Deahí,metrasladéaLuxorpa- ra comenzar con este gigantesco proyecto. ¿Qué función cumplían los tres colosos? Los colosos flanquean habitualmente las entradas de cada pilono. En el templo de Amenofis III hay tres pilonos; por lo tanto, son seis los colosos, en pares de dos. En la campaña actual pondremos en pie el cuarto gigante de ciento cincuenta toneladas, por lo que quedarían pendientes otros dos. Los colosos representan al faraón, y son escultu- ras majestuosas y solemnes que, además de embellecer el templo, lo que buscaban era la glorificacióndelosreyesquerepresentaban. ¿Qué ocurrió con el gran templo funerario de Amenofis III en la antigua ciudad de Tebas? Fue el mayor templo funerario de Tebas; sin embargo, estaba construido en terre- nos inundables por las crecidas del Nilo, y pronto se vieron afectados los cimien- tos. El terremoto de época ramésida (s. XIII a.C.) acabó con gran parte de la estructura y el templo fue abandonado. Los restos ar- quitectónicos fueron reaprovechados por otros faraones, como Merenptah o Ramsés III, para construir sus templos. ¿Podría contar de dónde proviene la leyenda del quejido de los colosos de Luxor? Laleyendaesunacosaylarea- lidad científica, otra. Egipto siem- pre tuvo un atractivo turístico. Griegos y romanos ya admiraban la grandeza de sus obras. Fue en aquellaépocacuandoseobservó Desde 2004, Miguel Ángel López Marcos dirige la reconstrucción monumental de la estatuaria colo- sal del templo funerario de Ame- nofis III en Luxor (Egipto). Es la primera vez que un español asu- me la dirección de un proyecto de ejecución de estas característi- cas. El 13 de febrero de 2012 fi- nalizó con éxito la operación más importante: el levantamiento del tercer coloso de Memnón, que permanecía oculto en un terreno arcilloso e inestable. Un ejército de trescientos obreros ayuda- dos de modernos cojines de aire comprimido logró conducirlo a tierra firme. “Lo primero fue efec- tuar un estudio de las grietas. Ha- bía muchas superficiales y alguna más profunda. El lado izquierdo del coloso sufría graves daños, mientras el derecho, que había permanecido sumergido, conser- vaba en buen estado una figura de Tiye, la gran esposa de Ame- nofis III”, recuerda López Marcos. MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ MARCOS “En la campaña actual pondremos en pie el cuarto coloso de Memnón” López Marcos, arqueólogo de firme vocación, ocupa un destacado lugar en el campo de la recuperación del patrimonio histórico a nivel mundial. Con la convicción de que la Arqueología reconstruye la Historia, el restaurador soriano nos detalla su experiencia egipcia en esta entrevista. Por Fernando Cohnen, periodista Un arqueólogo español entre gigantes egipcios El tercer coloso de Memnón es una estatua de cuarcita con un peso que supera las 300 toneladas. MIGUELÁNGELLÓPEZMARCOS 8 MUY HISTORIA
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    que, especialmente alamanecer, en el inte- rior de la estatua se producía un chirrido que pronto se asoció a la aurora boreal que llora- balamuertedesuhijoMemnón.Cadamaña- na, como dice la leyenda, gimoteaba y pedía al dios Júpiter que resucitara a su adorado hijo, aunque solamente fuera una vez al día. ¿Qué explicación nos da el ámbito científico a ese fenómeno de las estatuas de Memnón? En realidad, la cuarcita sedimentaria es muy sensible a los cambios de humedad y temperatura que se producen en el ambien- te. Una gran grieta estructural abierta en el coloso, que se fracturaba cada vez más, producía un chirrido característico por di- ferencia de dilatación entre una superficie y otra. Era un sonido casi metálico, similar al queoímoshabitualmenteengrandesestruc- turas. Con el paso del tiempo, la fractura fue creciendo hasta que se produjo el derrum- bamiento con el terremoto del año 27 a.C. El temblorhizocaerlamitadsuperiordelaesta- tuaylagrieta,igualmente,sesiguióabriendo hasta que dejó de rozar una superficie con otra. En el año 199, el primer emperador ro- mano de origen norteafricano, Septimio Se- vero, emprendió la restauración del coloso para recuperar el legendario gemido. Pero el intento de reconstrucción fue en vano, ya que era imposible que el coloso volviese a llorar, al no existir roce entre las superficies. Siempre que se presenta una novedad de ar- te egipcio, se organiza un gran revuelo inter- nacional. ¿Por qué cree que sigue ejerciendo tanta fascinación el Egipto milenario? La fascinación depende de cada uno. Unos ven el misterio, lo oculto, lo prohibido, laincertidumbre,lasmaldiciones ocualquier tipo de referencia entre este mundo y el de más allá. Para mí, la fascinación radica en la grandeza de una civilización que apostó por realizar las obras más grandes de la huma- nidad. Influenciados por la religión, los anti- guos egipcios fueron capaces de seccionar y transportar una montaña de cuarcita de casi mil toneladas, montarla en un barco y trasladarla setecientos kilómetros contraco- Al rescate de re- liquias. López Marcos, uno de los arqueólogos más afamados de la Península, está es- pecializado en la re- cuperación del pa- trimonio histórico. MIGUELÁNGELLÓPEZMARCOS MUY HISTORIA 9
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    ENTREVISTA CON el casodel templo funerario donde trabaja- mos, la financiación y el presupuesto son mayores por las dimensiones del mismo y la grandiosidad de la estatuaria. En la ac- tualidad, el equipo se compone de veinte técnicos y trescientos obreros locales. ¿En qué otros trabajos de restauración ar- queológica ha participado hasta ahora? Soy arqueólogo y restaurador freelance desde 1987. Me he especializado en la mu- sealizacióndeyacimientosarqueológicosen colaboraciónconempresasespecializadaso instituciones, como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Recientemente destacan las intervenciones en el castro de Baroña (A Coruña), el yacimiento de la forta- leza musulmana de Qalat Abd al-Salam (Ma- drid), el castillo de Rocha Forte (A Coruña), el castro del Chao Sanmartín (Asturias), el castro de San Cibrao de Las (Ourense), los yacimientos prerromanos y romanos de Las Médulas (León), el castro de Santa Tegra (Pontevedra), el mausoleo romano de Arro- yomolinos (Madrid) o el castro de la Dehesa de la Oliva (Madrid), entre otros muchos. ¿Cree que se están protegiendo y conser- vando suficientemente los yacimientos ar- queológicos españoles? Por desgracia, la crisis económica se ha llevado por delante el trabajo de muchos años de conservación del patrimonio. La falta de recursos ha cortado casi de raíz las labores de mantenimiento, capítulo esencial en la conservación de yacimientos. En Es- paña sería una solución que se potenciase una ley de mecenazgo para facilitar la inver- sión privada, como ocurre en el extranjero. Una vez descubierto un gran yacimiento ar- queológico, cabe imaginar que la segunda fase es la de conservarlo y restaurarlo. Depende de lo que se haga tras el des- cubrimiento y la excavación. Una vez do- cumentado se puede volver a tapar, en el caso de que no existan posibilidades para su recuperación. En caso de que se quiera valorar lo encontrado o crear un museo, la intervención debe ser inmediata tras la ex- cavación. Eso simplifica los costes y facilita que la protección sea el primer objetivo. ¿Qué camino debe seguir un joven español que se quiera dedicar a la recuperación y restauración del patrimonio histórico? Lo más importante es que exista una vo- cación, real y firme, ya que el camino no es fácil. La formación es otra parte fundamen- tal. Conviene adquirir la mayor cantidad de conocimientos posible para después poder aplicarlos en la especialización escogida.“Este tercer coloso cambia los libros de Historia” Aventura faraó- nica. López Mar- cos ha trabajado en varios enclaves ar- queológicos egip- cios antes de llegar a Luxor. Arriba, el egiptólogo soriano llevando a cabo ta- reas de recupera- ción del piramidión que coronaba la pi- rámide Roja de Dahshur (Egipto). MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ MARCOS rriente hasta ubicarla en el templo funerario. Eso es grandioso, si se tiene en cuenta que el hierro no se había inventado y los medios tecnológicos eran escasos. Incluso hoy en día, con todos los medios existentes, si se realizase algo parecido sería calificado de inmediato como una obra faraónica. ¿Qué opinión le merece el arte egipcio? Desde una época muy temprana, los egipcios rompieron los esquemas con el desarrollo de un lenguaje pictográfico úni- co y con una concepción muy singular de la belleza, de las proporciones, del color, etc. Merecen especial atención los pulidos y acabados de estatuas colosales realizadas con materiales tan duros como la cuarcita o el granito (dureza 7 en la escala de Mohs). Una labor que se hizo con otras piedras al- go más duras como la diorita. Desbastar la roca requería mucha habilidad, además de gran paciencia. Viéndolo desde fuera, da la sensación de que el hallazgo de una momia de un per- sonaje importante otorga mucho prestigio a un arqueólogo. Pero los descubrimientos supuestamente menores también aportan nueva información sobre aquella civiliza- ción. ¿Qué opina usted? Paraunarqueólogo,elhallazgopuntualde una obra espectacular es sólo eso, un des- cubrimiento concreto. Lo más importante es completar un registro de todo el material er- gológico, que abarca todas las dimensiones tangibles de una cultura que acompañan a ese hallazgo puntual. De esa manera se pue- dereconstruirunmomentohistóricopreciso. ¿Queda algo por descubrir en Egipto? Teniendo en cuenta que la civilización egipcia se extendió por casi todo el mundo conocido y, temporalmente, se desarrolló durante más de tres mil años, es lógico pensar que aún queda mucho por descu- brir. Es habitual que se produzcan hallaz- gos en las excavaciones actuales. De igual forma, se descubrió y profanó mucho en épocas pasadas, cuando se comerciaba con el patrimonio o cuando se desprecia- ba, utilizándose a veces las momias como combustible en locomotoras de vapor. El lógico proteccionismo del gobierno egip- cio ayudará a que ese patrimonio de incal- culable valor sea preservado. ¿Es necesario contar con gran cantidad de grandes patrocinadores privados para llevar a cabo un trabajo de restauración como el que usted realiza en Luxor? En general, hace falta el patrocinio pri- vado. La mayor parte de las intervenciones cuenta con el apoyo económico de parti- culares, empresas o fundaciones que, de una u otra manera, sienten una atracción especial hacia lo faraónico. Especialmente en estos tiempos, la ayuda oficial es compli- cada y escasea por la crisis económica. En MIGUELÁNGELLÓPEZMARCOS 300 obreros, ayudados de mo- dernos cojines de aire comprimido, lograron levantar el tercer coloso de Memnón del terre- no arcilloso e ines- table en el que se hallaba oculto. 10 MUY HISTORIA
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    Piezas de una colecciónúnica Cuatro hallazgos fundamentales en nuestro país, procedentes de la Prehistoria, la Protohistoria, Roma y la Alta Edad Media, pueden verse en la actualidad en el renovado MAN. Por Iria Pena Presas, historiadora LAS JOYAS DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL (MAN)
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    CALZADO DEL NEOLÍTICO A finalesdel siglo XIX, Manuel de Góngora y Martínez descubría en la cueva de los Murciélagos (Granada) un grupo de objetos entre los que destacaba todo un conjunto fabri- cado con esparto, en el que sobresalen los cestillos, utilizados en las tareas de la vida cotidiana, y que escondían sobras de ocre, restos de cabe- llo humano y semillas de adormidera, una planta utilizada en la actualidad para la fabricación de opio, morfina o codeína, por lo que ha sido considerada la pri- mera muestra del uso de plantas opiáceas en la Prehisto- ria. Destacan también las sandalias, con un diseño casi idéntico a alguno de los que se utilizan en la actualidad. Así, este grupo de objetos de uso cotidiano que salvaguarda el Museo Arqueológico Nacio- nal es el testimonio más antiguo de ces- tería realizada en la península Ibérica. IRIAPENA MUY HISTORIA 13
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    UN ENIGMA TALLADO EN PIEDRA Pocaspiezas han reu- nido a más expertos a su alrededor que este monumento funera- rio ibérico conocido como la Torre de Po- zomoro, encontrado en Chinchilla (Alba- cete). En esta obra ar- quitectónica del siglo VI a.C. se refleja el estatus social del difunto, por lo que se acompaña de figuras zoomorfas relaciona- das con la divinidad y el Más Allá. La rique- za del conjunto hace pensar a los expertos que aquí yacía un rey, que habría sido inci- nerado con su rico ajuar. Entre los relie- ves más interesantes de la Torre, el de su cara este, en el que se representa la escena de un banquete. A la derecha del mismo aparece un monstruo que sujeta un cuchi- llo, con la intención de sacrificar al perso- naje que está intro- ducido en un caldero. A la izquierda, el dios infernal de doble rostro se sienta en un trono, mientras sujeta con una mano un ja- balí y, con la otra, un cuenco en el que hay un ser humano que se dispone a comer. 14 MUY HISTORIA
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    ESPLÉNDIDO ARTE ROMANO Los romanos,ade- más de su lengua, su organización y su cultura, dejaron en la antigua Hispania impresionantes obras artísticas que reflejan su gran sensibili- dad hacia la belleza. Buena muestra de ello son los enormes mosaicos que con- serva el Museo Ar- queológico Nacional en una de sus salas. El primero de ellos reproduce los Tra- bajos de Hércules alrededor de una imagen principal que representa a Hércules y Ónfale. Este mosai- co fue encontrado en 1917 en la localidad valenciana de Liria. El segundo de los mosaicos, en el que figura un busto de un hombre cubierto parcialmente con una túnica roja, en cuyo hombro se apoya un cuerno de la abun- dancia con frutos y una serpiente enro- llada alrededor del mismo, es conocido como el Genio del Año. Se desconoce el lugar exacto de procedencia de esta pieza, y sobre ella los expertos tienen diversas teorías. El último de los mosai- cos, encontrado en Palencia, tiene en su octógono central un gorgoneion, la más- cara de la Gorgona Medusa, que aparece con el ceño y la frente fruncidos. Su icono- grafía alude a la fer- tilidad y a la riqueza, ya que en el mosaico completo aparecen las cuatro estaciones. MAN.RAÚLFERNÁNDEZRUIZIRIAPENA
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    UN TESORO DE REYESVISIGODOS Pocas piezas del Museo Arqueológico Nacional impresionan tanto como este con- junto de orfebrería visigoda, hallado a finales del s. XIX en la localidad toledana de Guadamur. Cono- cido como el Tesoro de Guarrazar, está compuesto por 10 co- ronas, una esmeralda con una Anunciación tallada y 8 cruces. Estas piezas sirvieron como ofrendas de emperadores, reyes y personajes de alto rango a alguna de las basílicas de la capital del reino, Toledo. Las coronas se colgaban sobre el altar, para representar el vínculo entre la monarquía, simbolizada por ellas, y la divinidad, representada por las cruces. De este modo se legitimaba el poder terrenal, cuya cabeza visible era el rey. Entre las joyas más impresio- nantes del conjunto, la corona votiva de Recesvinto (649- 672), que él mis- mo ofrece, según la frase que cuel- ga de la misma, RECCESVINTHUS REX OFFERET. MAN.SANTIAGORELANZÓN 18 MUY HISTORIA
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    EL EXPOLIO DELMUNDO ANTIGUO Saqueadores delLa rapiña de piezas de la Antigüedad fue una práctica habitual, entre las clases más pudientes de la Europa ilustrada, para aumentar las colecciones privadas de arte. Por José Ángel Martos, periodista y escritor Lo que queda en pie. El Foro Romano acoge numerosas e im- portantes ruinas como el templo de Saturno (dcha.) y el arco de triunfo del emperador Tito (ctro.). GETTY
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    pasado R obar tesorosarqueoló- gicos ha sido una prácti- ca habitual casi desde el mismo momento en que empezaban a quedar sepultados bajo la arena. Desde siempre, el hombre no ha podido resistirse a apropiarse de las posesiones de sus antepasados, por una mezcla de motivos que no sólo tienen que ver con la necesidad de convertirlos en dinero, sino también con el mag- netismo innegable que ejerce todo lo relacionado con lo antiguo. Tan arraigada resulta esta poco recomendable costumbre que el primero en ser señalado pública- mente con el dedo por presunto expoliador vivió en una fecha tan lejana como es el siglo XII a.C. Co- mo no podía ser de otra forma, la acusación tuvo lugar en Egipto, la tierra donde más riquezas enterra- das iban dejando sus gobernantes para llevarse a la vida futura. Las dos riberas del Nilo. El acu- sado se llamaba Paweera y no era un ladronzuelo cualquiera, sino el nomarca (alcalde) de la ribera occidental de Tebas, donde se si- tuaban las tumbas del Valle de los Reyes. Y quien le acusó fue su ho- mólogo del otro lado del Nilo, el nomarca de la orilla oriental de Tebas, llamado Paser, al que po- dríamos considerar “el bueno” de esta historia. Al encontrarse este alto funcionario ante una oleada de robos de tumbas, redactó un in- forme completo, el primero en su género, en el que informaba a las altas instancias –por aquel enton- ces gobernaba Ramsés IX– de los hechos y añadía los resultados de sus investigaciones, que señalaban a Paweera. El informe sostenía que estaba involucrado o, como mí- nimo, había sido negligente en la protección de la necrópolis real. Se desconoce si la acusación fue probada y conllevó alguna pena, pero el simple hecho de inculpar a un cargo político demuestra la extensión del lucrativo negocio ya por aquel entonces. De hecho, el propio Valle de los Reyes se convir- tió en la necrópolis faraónica como consecuencia del expolio al que habían sido sometidas previamen- te las tumbas situadas en las pirá- mides, emplazamientos demasiado evidentes que facilitaban sobrema- nera la tarea de los ladrones. MUY HISTORIA 21
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    En los siguientesperíodos históri- cos, el robo de antigüedades siguió practicándose con fruición. Los ro- manos, durante sus conquistas, sa- quearon a discreción ciudades como Siracusa y Corinto, llevándose sus más bellas obras de arte. Y, más ade- lante, se descubrió que las tumbas bizantinas también habían sido des- pojadas de muchos de sus tesoros. Antigüedades olvidadas. A partir de la Edad Media, lo habitual fue que todo lo que se consideraba antiguo se menospreciase y quedase arrum- bado, ajeno a cualquier interés. Los monumentos romanos y griegos em- pezaron a coger polvo sin que nadie les prestase atención. Un hecho sig- nificativo fue que la desaparición de la tumba de Alejandro Magno ocurrió hacia esa época, pero se cree que re- sultaba prácticamente desconocida para los habitantes de Alejandría y su emplazamiento habría sido utiliza- do para otras funciones, quizás una mezquita, entre la indiferencia y la ignorancia generalizada. En Roma, por su parte, el foro im- perial yacía bajo los escombros en una zona que a principios del siglo XVI se llamaba Campo Vaccino, por ser utili- zada para el pasto de las vacas, lo que nos da idea de cuál sería su estado. El abandono de estas zonas reple- tas de antigüedades acabó al llegar el Renacimiento. De repente, los inte- lectuales italianos redescubrieron el mundo clásico, demostrando por él una admiración e interés sin lími- te. En especial, la cultura romana fue reivindicada como una cumbre de la Historia. Este fenómeno trajo de la mano el inicio de las primeras colecciones de antigüedades, que se nutrieron de los miles de restos que, como los del Campo Vaccino, hasta entonces sólo habían sido frecuenta- dos por vacas y pastores. Andrea Palladio publica en 1554 su obra L’Antichità di Roma, una autén- tica guía de viajes –como la llamaría- mos hoy– para recorrer la ciudad a través de su pasado imperial. Su éxito editorial y la pasión renacentista por lo clásico se combinaron para que, a partir de principios del siglo XVI, las familias nobles romanas empezaran a dedicarse a coleccionar estatuas de la Antigua Roma, compitiendo entre ellas por reunir la máxima cantidad. Para las clases privilegiadas empezó siendo una afición, pero poseerlas fue poco a poco convirtiéndose en algo más: una prueba de estatus, a la par que una demostración de nobleza. La Iglesia y el arte. No sólo los aristócratas se interesaron por las preciadas antigüedades: los papas también empezaron a demostrar una gran devoción artística por los res- tos clásicos romanos y griegos. Los casos más destacados fueron los de los pontífices Sixto IV y Julio II. El primero abrió en el Capitolio un mu- seo llamado Anticuarium, en el que ubicó tesoros como la Loba capitoli- na, una estatua que por entonces se pensaba que era etrusca (hoy se sabe que se creó en la Edad Media). Por su parte, Julio II reunió una gran colección de estatuas griegas y romanas, que instaló en el grandioso patio del palacio de Belvedere que le construyó Bramante, arquitecto muy Francia fue el país occi- dental que, con más in- tensidad, sintió a principios del siglo XIX la egiptomanía, con una ramificación muy concreta que el escritor Robert Solé ha bautizado como obeliscomanía. Con- sistía en el deseo de llevar hasta la capital francesa, París, obeliscos con los que equipararla a Roma, que contaba con cuatro desde la época de los cé- sares. Napoleón proyectó hacerlo durante la expe- dición a Egipto, pero la des- trucción de su flota por los ingleses en Abukir en 1798 lo impidió. Treinta años des- pués, surgió la oportunidad cuando Mohammed Alí, el pachá nombrado por el sul- tán otomano para gobernar Egipto, ofreció a los france- ses los dos valiosos obelis- cos erigidos por Ramsés II a la entrada de su templo en Luxor. Obsequios a cambio de fa- vores. El pachá los regalaba por interés político, buscan- do el apoyo francés para in- dependizarse de Estambul. Champollion insistió en que se aceptara el ofrecimiento y su opinión fue decisiva pa- ra que se iniciara una gran empresa de ingeniería que duraría casi seis años: se transportó el obelisco remon- tando el Nilo, cruzando el Mediterráneo y el océano At- lántico, hasta subir finalmen- te el Sena hasta París. El emplazamiento definitivo fue motivo de muchas discu- siones y se optó por la gran plaza de la Concordia. Allí se alzó, mediante un enorme caballete con diez mástiles verticales, el 25 de octubre de 1836. Y allí sigue, a pesar de los que denuncian que se encuentra muy degradado por las condiciones ambien- tales parisinas. Un obelisco egipcio en el corazón de París El obelisco, regalo del go- bierno egipcio a Francia, se ubicóenla parisina plaza de laConcordia. AGE GETTY 22 MUY HISTORIA
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    influido por elestudio de las grandes villas romanas. Esta colección sería el núcleo fundacional de los Museos Vaticanos que hoy conocemos. Los restos arqueológicos empeza- ron así a cambiar de manos. Fue sólo un comercio nacional, sin la vertien- te expoliadora entre países, pero un siglo después eso también se modi- ficaría al aparecer un interés plena- mente cosmopolita. El aldabonazo lo dio la moda del Grand Tour, el viaje iniciático de los jóvenes acomodados ingleses, alemanes y de otros países del norte de Europa hasta Italia para conocer in situ la Antigüedad clásica. Muchos de estos periplos, que dura- ban un año o más, eran aprovechados por estos niños ricos para iniciar sus propias colecciones de antigüedades. Eso propició que en Roma se instalase un grupo de tratantes anglosajones (dealers) que comerciaban con ellas, adquiriéndolas a veces de forma le- gal, y otras no tanto, para poder te- ner suficiente género con el que sa- tisfacer a sus acaudalados clientes. Thomas Jenkins, un artista inglés nacido en Italia, pronto se dio cuen- ta de que el comercio resultaba más lucrativo que la práctica de su profe- sión, y se convirtió en un personaje clave en este tráfico en alza. Llevó toneladas de antigüedades romanas hacia las Islas Británicas; por ejem- plo, el Discóbolo que descubrió en la Villa de Adriano en Tívoli y que actualmente se encuentra en el Bri- tish Museum. O la Venus Barberini, llamada así por proceder del palacio del mismo nombre, pieza que Jen- kins vendió al coleccionista Henry Blundell durante el Grand Tour de éste y que, ya en nuestro siglo XXI, ha sido comprada por un jeque ca- tarí. Tan importantes fueron los ofi- cios desplegados por el marchante para conseguir la salida de la pieza del país, que es llamada también la Venus Jenkins. Mercado de joyas antiguas. En muchas ocasiones, las maniobras de los marchantes requerían la com- plicidad de altas jerarquías, comen- zando por el propio papa. En 1770, una dispensa de Clemente XIV per- mitió a Jenkins y a Gavin Hamilton, otro de los marchantes ingleses más prominentes instalados en la Piazza Espagna de Roma, empezar a vender separadamente las piezas que habían formado la colección Mattei, una de las principales reuni- das por aquellas nobles familias ro- manas renacentistas; incluía excelsas esculturas en mármol. El Papa dio su preceptivo visto bueno a la operación a cambio de tener la opción de reali- zar una primera selección de piezas para el Museo Pío-Clementino del Vaticano. Cumplimentado este trá- mite, Jenkins se puso en marcha y en menos de una década la mayor parte de las piezas abandonaron Italia. La gravedad de lo que empezaba a ocurrir no radicaba únicamente en el hecho de llevarse el patrimonio a otro país, sino también a que, dados los intereses y cantidades en juego, Jenkins o Hamilton no dudaban en PERSONAJE Andrea Palladio (1508-1580). Fue un arquitec- to italiano, que actualizó la herencia de las formas clásicas y las adaptó a la realidad del momento, el Cinquecento. Al llegar el Renacimiento, los intelectuales italianos redescubrieron el mundo clásico, demostrando por él una admiración sin límite Célebres restos romanos. En el siglo II, el emperador Adriano erigió un lugar de retiro en Tívoli, conocido como Villa Adriana, con jardines de tipo alejandrino (izq.) y esculturas, como la nota- ble copia romana del Discóbolo (dcha.), hoy expuesta en el British Museum (Londres). La meca del arte. El parisino palacio real del Louvre aco- ge el museo nacio- nal de Francia, que constituyó el prece- dente de todos los grandes museos de Europa y EE UU. ALVESGASPAR GETTY
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    “mejorar” las obrasdesenterra- das, arreglando las imperfecciones que pudiesen mostrar con la ayuda de restauradores que trabajaban pa- ra ellos y que solían actuar con bas- tante improvisación. Durante el siglo XVIII, el expo- lio arqueológico se convirtió en una práctica de Estado. Las potencias del norte de Europa, cuya prospe- ridad comercial las convierte en las más pujantes del continente, em- piezan a enviar misiones en busca de estatuas, medallas y todo tipo de antigüedades a los países del Medite- rráneo. El acopio de objetos clásicos de lejanos países se convierte en una cuestión de prestigio nacional. Para albergar las colecciones, fruto del pillaje de países coloniales, nacen los museos. Gran Bretaña es el pri- mer país en contar con uno de gran- des dimensiones: el British Museum, fundado en Londres en el año 1753, que en un principio acogía unas po- cas antigüedades, pero que en apenas cincuenta años iba a aumentar expo- nencialmente su colección con piezas clave de la Historia de la arqueología. Este acopio del museo londinense y de su homólogo parisino, el Louvre, que se inauguró en 1793, fue posible gracias a la inestabilidad política y a la debilidad de muchos de los países más destacados por su Historia anti- gua y su arte, como ocurría tanto en Egipto como en Grecia. Inestabilidad política. A principios del siglo XIX, Egipto y Grecia eran meras provincias del Imperio oto- mano, que experimentaba dificul- tades y cansancio geopolítico para mantener sus dilatadas posesiones. Pero también la propia Italia padecía una notable inestabilidad, que facili- taría el saqueo. El general Napoleón fue pionero en dotar a su política imperialista, basa- da en la guerra y las conquistas mili- tares, de una pátina de misión cultu- ral al rescate de las grandes obras del pasado en peligro. Ya en 1796, cuan- do invadió Italia, se llevó multitud de objetos, y al planear la invasión de Egipto de 1798, cuyo objetivo princi- pal era cortar la ruta británica hacia la India, decidió hacerse acompañar por una nutrida misión de 141 profe- sores, científicos y artistas que for- maban la Commission des Sciences et des Arts. La tarea de estos sabios iba a ser la realización de todo tipo de estudios sobre el milenario pa- sado de Egipto para, de esta forma, dar a conocer al “mundo civilizado” la Historia de uno de los países más destacados de la Antigüedad. Napo- león declaró hacer esto como una consecuencia de su fiel creencia en los principios de la Ilustración, aun- que otros sostienen que no era sino una mera cobertura propagandística de sus objetivos militares. Los eruditos que acompañaron a Napoleón hasta las pirámides, ade- más de dar inicio a la ciencia de la egiptología y escribir una monumen- tal obra científica, la Description de l’Egypte, también reunieron una gran colección de objetos de enorme valor arqueológico. En algunos casos fueron llevados a Francia, pero mu- chos otros todavía se encontraban en el país del Nilo cuando los ingleses y los otomanos pusieron cerco al ejér- cito francés en 1801. Uno de los objetos que encontró el ejército inglés fue la estela egipcia co- nocida como piedra de Rosetta, des- cubierta dos años antes por militares galos. La custodiaba el ejército del general Menou, que fue derrotado por los ingleses en Abukir y se batió en re- tirada a Alejandría, donde se rindió. La piedra de Rose a. Cuando los mandos franceses negociaban los términos de su capitulación con los ingleses, intentaron mantener la pro- piedad de las antigüedades que te- nían, y el propio Menou trató de con- servar la piedra de Rosetta, que ocultó entre su equipaje, pero los ingleses descubrieron su treta y le obligaron a entregarla. De esta forma, la pieza que permitiría descifrar los jeroglíficos no viajó hacia su destino previsto en París sino que se dirigió camino del British Museum, al que sería entregada en 1802, para no volver nunca a Egipto. Durante el siglo XVIII, el expolio arqueológico se convirtió en una práctica de Estado Del delta del Ni- lo a Londres. La piedra de Rose a, estela egipcia ins- crita con un decre- to del año 196 a.C., fue hallada por un soldado francés en 1799, pero acabó en manos inglesas y se transportó a Londres en 1802. Cara a cara con la Esfinge. En el año 1798, el emperador francés Napoleón Bonaparte llevó a cabo una expedición para colonizar Egipto, una provincia otomana en aquel entonces. PERSONAJE Thomas Bruce, conde de Elgin (1766-1841). Fue un diplomá- tico y arqueólo- go inglés cono- cido por llevar al Reino Unido par- te de las escultu- ras del Partenón. AGE GETTY
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    Idéntico destino haciaLondres iban a seguir los frisos griegos del Partenón. El embajador del gobierno británico ante el Imperio otomano, Thomas Bruce, séptimo conde de El- gin, mostraba un gran interés por las antigüedades griegas y pagaba de su propio bolsillo a artistas para que le hicieran dibujos y moldes del Parte- nón. Enfrentado a constantes obstá- culos burocráticos, logró del propio sultán un firmán (orden personal) que le permitía no sólo que sus pin- tores y artesanos pudiesen trabajar con tranquilidad, sino que también le otorgaba la autorización para “lle- varse cualquier pieza de piedra con inscripciones antiguas o figuras”. Esto cambió los planes de Elgin, quien se decidió entonces a llevarse todos los fragmentos del Partenón que pudiese. Había visto los daños que sufrían en manos de los turcos, que no los cuidaban, y pensó que estarían mejor en Inglaterra. Obtu- vo piezas de los frisos del edificio, tales como esculturas pedimentales, situadas en el frontón, y metopas, paneles rectangulares decorados con bajorrelieves. También se hizo con losas esculpidas procedentes del templo ateniense de Atenea Niké, así como con muchos otros tesoros procedentes de toda Grecia. Y, como guinda de la colección, incluso pudo llevarse una cariátide y una columna del templo Erecteión, situado en la Acrópolis ateniense. Para ir sorteando los obstáculos, Elgin pagaba sobornos a diferentes autoridades otomanas. Esto, unido a la propia complejidad de la tarea y al precio pagado por la colección, le acarrearía una considerable deu- da. Así que, tras tener un tiempo en Gran Bretaña este fenomenal pedazo vivo de la Historia griega, cuyo des- tino final era decorar su mansión en Escocia, tuvo que cambiar de idea y propuso que el Estado se lo comprase. Saqueo en la Acrópolis. Un comité parlamentario aprobaría la idea y el gobierno británico adquirió toda la colección, bastantes años después, en 1816, por un precio considerado muy bueno, 35.000 libras esterlinas, que era menos de la mitad de lo que Elgin se había gastado en ella, pues calculó que había empleado unas 75.000 libras esterlinas. Así pues, aunque el saqueo del Par- tenón había sido una operación pri- vada, las autoridades públicas daban su apoyo a la acción al quedarse con la colección, que fue depositada en el British Museum, de donde tampo- co se ha movido ya desde entonces, a pesar de que, como en el caso de Egipto, los frisos han sido reclama- dos en múltiples ocasiones. Los diplomáticos se convirtieron en los principales protagonistas del ex- polio arqueológico en esta época. En Egipto mantuvieron una legendaria El saqueo del arte eu- ropeo por los nazis se llevó de una forma metódi- ca y dirigida por el mariscal Hermann Göring, que ya era aficionado al coleccio- nismo desde muchos años atrás. Formaba parte de un plan concebido por Hit- ler y por él para crear una gran colección de arte que, eventualmente, sería ofre- cida a la nación alemana. Expropiación indebida. Para reunirla no dudaron en utilizar cualquier método, por avieso que fuera: des- de robar a los judíos más pudientes (por ejemplo, los Rothschild) hasta saquear los museos de las capitales ocupadas. De esta forma amasaron una asombrosa colección de decenas de miles de obras de arte, al mismo tiempo que hacían negocios con ellas a través de determinados marchan- tes y traficantes. Algunos de estos intermediarios tu- vieron actividad en España, que fue, sobre todo, un lu- gar de paso para obras ro- badas hacia otros destinos. El propio Göring fue el más beneficiado. Llegó a reunir durante la Segunda Guerra Mundial una impresionante colección de arte particular que se ha cifrado en 1.375 cuadros, 250 esculturas, 108 tapices, 200 piezas de mobiliario de época, etc. Es decir, más que muchos im- portantes museos. Y todo iba a parar a su principesca residencia de verano, Carin- hall, en las afueras de Berlín, donde llevaba una vida que incluso hizo decir a Hitler que su refugio en el Nido de Águilas era modesto, en comparación con el de su hombre de confianza. El expolio en el cine. La reciente película The Mo- numents Men, dirigida y protagonizada por George Clooney, ha vuelto a poner de actualidad este asunto. El film americano muestra el trabajo de una brigada especializada del ejército estadounidense que tra- tó de evitar que las obras fueran dispersadas por los jerarcas nacionalsocialis- tas, cuando estos empe- zaron a retroceder posi- ciones en la contienda. El militar Göring contra los Monuments men Durante la Segun- da Guerra Mundial, el gobierno nazi se adueñó de nume- rosas obras de arte. Al final de la con- tienda, el ejército estadounidense (arriba) descubrió los escondites de esas piezas artísti- cas robadas. Figuras robadas. En el s. XlX, el gobierno inglés se agenció una cantidad importante de piezas es- cultóricas que formaban parte del Partenón griego. VÍDEO bit.ly/1GrZlgA La Red Española de Historia y Arqueolo- gía ha realizado un vídeo que recorre el interior del British Museum (Londres) durante algo más de una hora. AGE CORBIS CORBIS MUY HISTORIA 25
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    rivalidad Bernardino Drovetti,un italiano que fue nombrado por Napo- león cónsul francés, y Henry Salt, su homólogo británico. Ambos compe- tían por conseguir las mejores piezas para los coleccionistas de sus respec- tivos países. Disputaron con dureza por el obelisco de Filé, que acabaría por ser llevado a Inglaterra gracias al trabajo de otro italiano, el aventure- ro Giovanni Belzoni, que no trabaja- ba para su compatriota, sino para el cónsul inglés. Éste, a su vez, apoyaba los intereses del acaudalado William John Bankes, que adquiriría el obe- lisco y se lo llevaría hasta su señorial propiedad en el condado de Dorset, en el sudoeste de Inglaterra. A veces, los cónsules también se desdoblaban ellos mismos en ar- queólogos, como fue el caso de Pao- lo Emiliano Botta, otro italiano al servicio de Francia, que por aquel entonces dominaba el norte de la pe- nínsula itálica. Botta, que afrancesó su nombre haciéndose llamar Paul- Émile, ejerció como cónsul en Mosul (actual Irak), una capital en el centro de una zona de gran interés históri- co por haber sido emplazamiento de una de las principales ciudades del Imperio asirio, Nínive. Palacios asirios. Botta descubri- ría el palacio de Sargón II y luego el diplomático inglés Austen Henry La- yard localizó los palacios de Senaque- rib y Asurbanipal II. De este último encontró también su monumental biblioteca, cuyas tablillas fueron a parar, una vez más, al British Mu- seum. Consecuencia del protago- nismo francés asumido por Botta, muchos de los descubrimientos aca- baron también en el Louvre, como el prisma de Asurbanipal que narra sus victorias en Elam y Susa, ambas ciudades en suelo del actual Irán. Las antigüedades de mayor ta- maño, que quedaron en sus em- plazamientos originales o en el Museo de Mosul, son las que recientemente han sido destrozadas por los terroristas del Estado Islámi- co, abriendo un nuevo debate sobre si el saqueo occidental no es, al fin y al cabo, tan negativo como parece. De cualquier forma, a medida que transcurría el siglo XIX, los países objeto de expolio empezaban a darse cuenta de lo que éste suponía en cuan- to a la pérdida de su patrimonio histó- rico. Así, uno de los más apasionados exploradores occidentales, Heinrich Schliemann, tendría que lidiar con el enojo de los lugares donde excavaba. El alemán Schliemann era un hábil hombre de negocios prusiano que ha- bía conseguido hacerse millonario con el comercio y que se dedicó a vivir de las rentas a una edad muy temprana. Tomó la férrea decisión de consagrar su vida al que era su sueño de infancia: “Devolver, restaurar, em- pezar de nuevo”. Este es el lema con el que Grecia lanzó una nueva campaña el año pasado para pedirle a Gran Bretaña el retorno de los frisos del Partenón a su lugar de origen. No es la primera vez que esto ocurre: fue la fa- mosa actriz Melina Mercouri, en su condición de ministra de Cultura griega, la primera que clamó directamente a los británicos por la devolución de las valiosísimas esculturas y elementos arquitectónicos, con palabras como estas: “Los mármoles del Partenón [como se los conoce en In- glaterra] son nuestro orgullo. Son nuestro sacrificio. Son un símbolo supremo de nobleza. Son el tributo a la filo- sofía democrática. Son nues- tra aspiración y nuestro nom- bre. Son la esencia de Grecia”. Por ahora, Gran Bretaña no se ha dejado conmover. Situación similar se da en Egipto, donde durante la época de máximo poder del dr. Zahi Hawass, el zar de las antigüedades, que contro- laba quién podía excavar en Egipto y quién no, parecía que podía presionarse a Occidente para devolver algunos tesoros faraónicos. Vuelta a casa. Hawass ha- cía el máximo uso de su ca- pacidad de cerrar el grifo de las misiones arqueológicas, con la finalidad de recuperar el control de Egipto sobre su patrimonio. Una de sus más sonadas campañas fue la de reclamar el regreso de diez grandes tesoros (el busto de Nefertiti, la piedra de Rose a, etc.), aunque fuese de manera temporal para la apertura del proyectado Gran Museo Egip- cio en Giza. La seca negativa de los museos occidentales se sumó a los disturbios de la plaza Tahrir y el derrocamien- to de Mubarak, al que siguió el propio cese de Hawass. La inestabilidad del país no pa- rece ahora ofrecer a Egipto perspectivas de conseguirlo. Las clamorosas reclamaciones de Grecia y Egipto Colección museísti- ca. En Nueva York, el Metropolitan Museum alberga piezas de la civilización etrus- ca, como la cuadriga Mon- teleone (dcha.) Los aristócratas exploran. Los diplomáticos europeos, como el cónsul de Napoleón Bernardino Drove i (arriba), fueron los protagonistas de los principales expolios en Egipto. En 2014, la parada “Acrópolis” del me- tro ateniense se decoró con la ima- gen de la exminis- tra de Cultura grie- ga Melina Mercouri (1920-1994), toma- da delante de la fachada del Parte- nón (arriba). AGE CORBIS GETTY 26 MUY HISTORIA
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    descubrir Troya, ciudaddescrita en la epopeya de la Ilíada de Homero. LaformadeprocederdeSchliemann era propia de la época gloriosa en que los europeos iban por todos aquellos países sin cortapisas, y empezaba a ser cuestionada. Además, no era historia- dor ni científico, por lo que sus méto- dos resultaban ajenos a lo académico. Por ejemplo, sus excavaciones en His- sarlik, la colina turca donde encontra- ría los restos de Troya, se realizaron en algunos momentos de forma demasia- do apresurada. Al estar los restos de la ciudad en diversos estratos –ya que, históricamente, Troya había sido ob- jeto de varias reconstrucciones–, no le importó destrozar las capas centrales en busca de las más antiguas, que eran las que le interesaban por ser las rela- cionadas con el relato homérico. Tesoro de Príamo. A Schliemann no fue eso lo que le censuraron las autori- dades otomanas, sino el hecho de que, cuando encontró en 1873 lo que él de- nominó como el Tesoro de Príamo, lo trasladase secretamente a Grecia sin informar a nadie en el país donde lo había hallado. Se trataba de una fas- tuosa colección de objetos preciosos del que formaban parte copas de oro y plata, escudos de bronce, hachas y da- gas de cobre y, sobre todo, las piezas conocidas como “las joyas de Helena”: dos diademas de oro y miles de anillos, brazaletes y botones de oro. El gobierno del sultán montó en cólera y acusó a Schliemann de robo de bienes nacionales. Además, la de- nuncia no se quedó en la retórica, sino que el Imperio otomanó decidió lle- var al arqueólogo ante los tribunales griegos, dando lugar así a uno de los primeros grandes casos de con- frontación internacional por unos restos arqueológicos. Un año después los tribunales grie- gos fallaron en favor de Turquía, aun- que sólo condenaron a Schliemann a pagar una multa de diez mil francos de oro al Museo de Constantinopla. No le obligaron a devolver el tesoro. Se dice que el explorador alemán, que no tenía problemas económicos, pagó cuatro veces la suma de la sentencia y cedió al museo turco algunas de las piezas que había encontrado. El Teso- ro de Príamo, sin embargo, acabó en el Museo Real de Berlín para iniciar luego una rocambolesca aventura. Actual- mente, se encuentra en Rusia. Reliquias escondidas. A partir de entonces, sacar los bienes arqueoló- gicos de forma oculta se convertiría casi en una norma para los profesio- nales más desalmados. Lo hicieron los intermediarios que compraron, en 1903, el valioso carro etrusco de Monteleone a un agricultor italiano que ignoraba su verdadero valor. Clandestinamente lo llevaron hasta París, donde el banquero J.P. Morgan lo adquirió para el Metropolitan Mu- seum de Nueva York. Este centro de arte estadounidense de referencia ha conseguido para su colección multitud de objetos expo- liados. Curiosa- mente, la venta se defiende como le- gal, porque Italia no reguló por ley la protección de sus bienes cultura- les hasta 1909. Idéntico proceder furtivo se- ría utilizado cuatro años después, en 1913, por el arqueólogo alemán Ludwig Burckhardt para llevarse el precioso busto de Nefertiti de Egip- to. Camufló la obra en un inventario, haciéndola pasar por una antigüedad de menor valor, como si fuera el bus- to de una princesa, y no de una reina. De esta forma se lo llevó a Alemania, donde hoy es uno de los mayores re- clamos turísticos de Berlín, en cuyo Museo Egipcio se exhibe. Esta relación no sería completa sin mencionar el expolio arqueológico que también ha sufrido España. El pillaje más grave lo llevaron a cabo las tropas napoleónicas durante la invasión del país a partir de 1808. Los generales galos se adueñaban de las pinturas de los grandes maestros es- pañoles y flamencos, o se las hacían regalar, a veces bajo amenazas de muerte. El más rapaz fue el coman- dante francés Jean de Dieu Soult, que reunió una colección de más de cien- to ochenta obras de arte, con espe- cial predilección por las de Murillo. Se considera que, posiblemente, sea la colección privada más valiosa ja- más reunida de pintura española. El expolio de España tendría un segundo capítulo tristemente nota- ble con la desamortización de bienes eclesiásticos de Mendizábal en 1836- 1837, que al generar el empobreci- miento de la Iglesia facilitó el camino para viajes como el de la reja del altar de la catedral de Valladolid, que acabó en el Metropolitan de Nueva York. O el caso más megalómano: la compra del monasterio de Sacramenia (Se- govia) por William Randolph Hearst, que fue trasladado piedra a piedra a Estados Unidos y hoy, tras ir cam- biando de dueños, se encuentra, re- construido de nuevo, en pleno Miami. ¿Se imaginan que lo mismo hubiese podido ocurrir con una pirámide? En el s. XIX, los países expoliados se dieron cuenta de lo que suponía la pérdida de su patrimonio PERSONAJE Bernardino Drove i (1776-1852). Este diplomático italiano, explora- dor en Egipto, fue un importan- te coleccionista y anticuario du- rante el siglo XIX. Pillaje de arte en España. En el s. XIX, el militar galo Jean de Dieu Soult rapiñó obras de ar- te español para su propia colección, como el cuadro de Murillo Fray Luis y la cocina de los ángeles (arriba). ALBUM
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    El caso delerizo arqueólogo No habla muy bien de nuestra especie que tan humilde animal salvase una valiosa reliquia de un yacimiento en Israel central, guardándola en su madriguera, mientras otros lo saqueaban. ISRAEL En el sitio arqueológico de Horbat Siv (región de Sharon, distrito de Is- rael central), datado en el siglo VII y rico en restos del período bizantino, el robo de antigüedades está a la orden del día. Por ese motivo, un cuerpo especial de policía del que forman parte expertos en Arqueología efectúa frecuentes ron- das para disuadir a los saqueadores. En marzo de este año, en una de esas ins- pecciones rutinarias, los funcionarios repararon en un peculiar montículo si- tuado junto a la madriguera de un erizo. Al examinarlo más de cerca, descubrie- ron que se trataba del escondite que el animal le había procurado a una lam- parilla de aceite que previamente había desenterrado. La lámpara, en excelente estado y prácticamente intacta –aun- que con zonas oscurecidas que mues- tran que fue utilizada en su día–, es de cerámica romano-bizantina de unos 1.400 años de antigüedad. Ira Horovitz, responsable israelí de Antigüedades, elogió al erizo arqueólogo afirmando que estos animales “desescombran y excavan con gran habilidad”, aunque, bromeó, “hacerlo sin los permisos pre- ceptivos constituye un delito”. CURIOSIDADES POR NACHO OTERO El tiempo corría e Italia se jugaba su prestigio y credibilidad: antes de diciembre de 2015, los respon- sables del Gran Proyecto Pompeya – rimbombante nombre de los trabajos de rehabilitación del mítico yacimien- to arqueológico de la era romana sito a las afueras de Nápoles– tenían que presentar resultados tangibles. Por una parte, había que justificar los 105 millones de euros –78 de ellos, pro- cedentes de la Unión Europea– des- tinados a tal empresa; por otra, y más importante si cabe, había que aplacar a los inspectores de la Unesco, or- ganismo que se estaba planteando muy en serio quitarle a Pompeya el título de Patrimonio de la Humani- dad, lo que hubiera supuesto un ma- zazo para el turismo y para la imagen de Italia. La amenaza se fundaba en el pésimo estado de conservación de buena parte de este espacio de 66 hectáreas, debido a años de ma- la gestión, a las frecuentes huelgas del personal de mantenimiento, a los robos y saqueos de la Camorra napolitana, etc. Afortunadamente, el equipo del nuevo ministro de Cul- tura italiano, Dario Franceschini, ha trabajado duro los dos últimos años y ha salvado a Pompeya in extremis. En marzo se reabrió la esplendorosa Villa de los Misterios, con los frescos de sus más de 70 salas restaurados y más vivos que nunca. Unparajecercanoala poblacióndeElCaño,a 150kmaloestedelaciudad dePanamá(capitaldelpaís delmismonombre),alber- gaelquepodríaser,según losexpertosyajuzgarpor lodesenterradohastaaho- ra,elmásimportantetesoro arqueológicoprecolombino deAmérica,deigualoma- yorriquezaquelafastuosa tumbadelSeñordeSipán descubiertaenelnortede Perúen1987.Setratadeun complejofunerariode700a 1.000añosdeantigüedad enelquesehallanenterra- doscaciquesyguerreros dealtorangodeunacultura hastaahoradesconociday quehasidoprovisionalmen- tebautizadacomoCultura Coclé(nombredelaprovin- cia).Lariquezaenoro,cobre yesmeraldasdelyacimiento esespectacular.Lasexca- vacionescomenzaronen 2006,perolasprimerascon- clusionessehanpresentado esteaño,aunquequeda muchotrabajopordelante. Despuésdequeunadenunciaanónima(confo- tosenInternet)destaparalachapuza,elminis- trodeAntigüedadesdelpaísdelNilonohatenido másremedioquereconocerlo:laperilladelamás- caradeTutankamón,elfamosofaraóndelsigloXIV a.C.,sedesprendióenagostode2014duranteunos trabajosderestauraciónenelMuseoEgipciodeEl Cairodondesehallayaalguienseleocurriópegár- selaconunadhesivoindustrial;enconcreto,una resinaepoxidesecadorápidoqueseempleaenla construcción.Porlovisto,labarbasehacaídovarias vecesporquepesademasiado.Lasautoridadeshan prometidoahoraunareparaciónencondiciones. PANAMÁ EGIPTO Un colosal tesoro sale a la luz Tutankamón, pegado Misterio vivo POMPEYA Pompeya es como el ave fénix: siempre renace de sus cenizas. La Unesco ha estado a pun- to de retirarla de los lugares Patrimonio de la Humanidad por su deterioro,pero un nuevo equipo lo ha impedido a tiempo y ha reabierto,restaurada,su fascinanteVilla de los Misterios. 2,3 millones de perso- nas admiran cada año estos frescos de la Vi- lla de los Misterios. El cineasta español José Manuel Novoa está elaborando un documental sobre el tesoro hallado en El Caño (en la foto). En la imagen se puede apreciar una capa seca de pegamento entre la barba y la barbilla del faraón. Este caso no es tan inusual: erizos y otros roedores suelen excavar en los sitios arqueológicos. GETTY GETTY EFE PIXABAY/BYAPRYL 28 MUY HISTORIA
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    El ejemplar dealmeja islandesa bau- tizado como Ming –por haber naci- do durante el reinado de dicha dinastía en China– fue recogido junto a otros de su especie en 2006 para su estudio, en el marco de una investigación llevada a cabo por oceanógrafos y otros científi- cos de la Universidad de Bangor (Gales) acerca de los cambios climáticos ocurri- dos en el último milenio. Al año siguien- te se estableció la edad del molusco en 407 años mediante un proceso de den- drocronología que, paradójicamente, le causó la muerte. Ming vio recompensa- do póstumamente el haber sido mártir de la ciencia con su inclusión en el Libro Guinness como el animal más longevo del que se tiene registro. Pero parece ser que la primera medición se había que- dado muy corta: un recuento dendrocro- nológico más minucioso efectuado en noviembre de 2013 ha verificado que la almeja Ming nació en torno al año 1499, por lo que habría vivido en realidad 507 años. Su avanzada edad comprimió anillos de su caparazón y eso despistó a los primeros estudiosos. La técnica que data los árboles en función de sus anillos ha determi- nado que una almeja es el animal más longevo conocido:507 años. La almeja Ming y la dendrocronología ISLANDIA Podría ser toda una revolución en la tec- nología al servicio del conocimiento de la Historia. Se trata de un novedoso sistema llamado Tomografía de Fase Contraste de los Rayos X y lo ha aplicado por vez primera un equipo de investigadores europeos dirigido por Vito Mocella, del Instituto de Microelec- trónica de Nápoles. Con él han conseguido descifrar y leer el texto de un papiro carbo- nizado procedente de la llamada Villa de los Papiros, en las ruinas de la ciudad de Hercu- lano (destruida por el Vesubio en el año 79 de nuestra era, al igual que Pompeya). Esta técnica permite discriminar la tinta y leer las letras sin desenrrollar el papiro quemado, lo que hasta ahora los destruía parcialmente. Aveces, no hay mal que por bien no venga. Las obras pa- ra erigir un centro comercial en la localidad francesa de Lavau, a 180 km de París, en medio de una rotonda y junto a las estruc- turas de un parque empresarial, han sacado insospechadamen- te a la luz uno de los mayores hallazgos de las culturas celtas en el continente europeo. El Ins- tituto Nacional de Exploración Arqueológica de Francia ha en- contrado en tan anodino lugar la tumba de un rico príncipe celta del siglo V a.C. Se trataría, al pa- recer, de una de las más monu- mentales sepulturas celtas halla- das en Europa junto a la de Vix (cerca de Dijon, descubierta en los años cincuenta del siglo XX) y la de Hochdorf (Stu gart, Ale- mania, desenterrada en 1978). La necrópolis mide casi 7 km2 y está ricamente ornamentada. La Historia, mer- ced a los avances instrumentales y a los descubrimientos ar- queológicos, se está reescribiendo cons- tantemente. Así, nue- vas dataciones de los restos de 15 indivi- duos descubiertos en 1987-1988 en el ce- menterio al aire libre de El Collado (Valencia) han determinado que es el más antiguo de la península Ibérica. Según estos análisis, los esqueletos (siete hombres, cuatro muje- res, un adolescente, un recién nacido y dos sin determinar) proceden de hace 9.500-8.500 años, y son por ello va- rios siglos anteriores a los de las necrópolis de la fachada atlántica (actual Portugal; 8.400 años) y de la costa can- tábrica (7.900 años). El cementerio no llega a 150 m2 de tamaño y se estuvo utilizando durante casi un milenio. Rotonda celta El cementerio más antiguo ESPAÑA FRANCIA Descifrando papiros HERCULANO En general, la especie de almeja Arctica islandica (en la imagen) a la que pertene- cía Ming es muy lon- geva. El nuevo estudio de los restos (izda.) ha sido dirigido por el CSIC. En la necrópolis de la rotonda de Lavau (abajo) se ha hallado un caldero con la cabeza del dios del agua Aqueloo (derecha). Hasta ahora, papiros como este se abrían por capas para leerlos, rom- piéndolos con gran cuidado. AGE CSIC DENISGLIKSMAN/INRAP DENISGLIKSMAN/INRAP EFE MUY HISTORIA 29
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    YACIMIENTOS DE LAANTIGÜEDAD EN ESPAÑA El rastreo de una herenciaEl punto de arranque de la Arqueología española se situó en el siglo XVIII y se definiópordosfocosquelopotenciaron:lamonarquíaylasacademias,juntoconlas sociedades que se fueron creando como consecuencia de los ideales ilustrados. Por Jacobo Storch de Gracia, arqueólogo y profesor ALAMY 30 MUY HISTORIA
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    E l término arqueologíasig- nifica “el estudio de los ob- jetos antiguos”. Fue intro- ducido en la Historia mo- derna por el viajero y coleccionista Jacques Spon, en el siglo XVII, para designar el estudio de la Antigüedad clásica, tanto en los dominios del arte como de la Historia. En el senti- do actual y de un modo amplio, Ar- queología es la ciencia que estudia la historia del hombre a través de los restos materiales, generalmen- te ocultos y en gran parte destrui- dos. Pero esta disciplina del saber no siempre ha tenido este fin, el del estudio de nuestro pasado, pues en sus orígenes la Arqueología sirvió también para obtener un beneficio, económico o intelectual. Así, por ejemplo, a lo largo de los últimos tiempos de la Edad Media y en el primer Renacimiento, entre algunos reyes de Europa se extendió cierto gusto por el coleccionismo de monedas y medallas –entre ellos destacó Alfonso V de Aragón (1396- 1458)–, lo que llevó a una temprana afición hacia la recopilación de ob- jetos valiosos de la Antigüedad. El prestigio de lo antiguo. Este co- nocimiento de las monedas antiguas llevó, entre otros, a Carlos V a estam- par monedas de gran parecido con otras acuñadas por los emperadores romanos hispanos Trajano y Adria- no para, de algún modo, apropiar- se del prestigio de sus antecesores. Entre los siglos XVI y XVII se asiste en España al desarrollo del coleccio- nismo y del estudio de determinados vestigios de la Antigüedad. En este periodo, algunas de las principales casas de la nobleza española (duques de Medina-Sidonia, marqués del Carpio, condes-duques de Benaven- te...) empezaron a coleccionar tanto objetos arqueológicos procedentes de Italia –varios de esos aristócratas españoles fueron virreyes de Nápo- les y Sicilia– como otros hallados en nuestro país. La Antigüedad clásica despertó el interés de la España moderna, tanto en las imágenes de las mo- nedas y los epígrafes monumen- tales, como en la iconografía del ejército. Es el caso del arte militar de la época de Felipe II, cuando la mirada al pasado buscaba en los textos romanos todo aquello que pudiera servir para modernizar el arte de la guerra y la fortificación. A partir de entonces, cronistas ofi- ciales y estudiosos buscaron en la Vestigios tem- pranos. Laprimera ciudadfundadapor losromanosenHis- paniafueItálica(ac- tualmunicipiode Santiponce,Sevilla), enelaño206a.C. Allíconstruyeronun anfiteatrodelque seconservanlas ruinas(arriba). MUY HISTORIA 31
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    Historia antigua deHispania y en sus antigüedades todo aquello que ayudase a identificar el pasado glo- rioso de las armas romanas: estan- dartes en monedas y medallas, vías militares, campos de batalla, etc. Este nuevo enfoque lleva incluso a la paulatina separación de la Filología y la Arqueología, tal como quería el humanista español Antonio Agustín: “Yo más fe doi a las medallas y tablas y piedras que a totdo lo que escriven los escritores” (Diálogos de meda- llas, inscripciones y otras antigüe- dades, Tarragona, 1587). Primera documentación arqueo- lógica. Siguiendo la línea de Agus- tín, el arqueólogo español Ambro- sio de Morales redactó en 1575 su obra Antigüedades de las ciudades de España, cuyo hilo conductor es la búsqueda de datos arqueológicos de los lugares citados en la Cróni- ca general de España del historia- dor Florián de Ocampo, una de las obras históricas de mayor impor- tancia del momento. Al lado de tan interesantes acti- vidades, sin embargo, pasaron des- apercibidos en Europa los comien- zos, aún tímidos e indecisos, de una especialidad arqueológica par- ticularmente desarrollada hoy día: la arqueología precolombina, cuyo primer paso puede ser la Crónica del Perú (1553), de Cieza de León, o la Relación de las cosas del Yucatán (1566), de Diego de Landa. En los últimos días del siglo XVI, la Arqueología sirvió para falsificar una historia con fin religioso: cuando aparecieron en Granada los llamados “plomos del Sacromonte”, pronto se descubrió que se trataba de una mixtificación elaborada por dos mo- riscos que pretendían hacer pasar por auténtico una especie de quinto Evangelio, donde se entremezclaban posturas islámicas y cristianas. Sin embargo, el principal punto de arranque de la Arqueología en España hay que situarlo, al igual que sucede en el resto de Europa, en el siglo XVIII –el Siglo de las Luces, en el que se imponen las ideas de natu- raleza y razón–, cuando el concepto de arqueología va a sufrir un vuelco definitivo. La Arqueología clásica ha sido, hasta entonces, una mezcla o suma de aficiones y actividades va- rias (Filología, Historia, anticuaris- mo, erudición teñida de leyendas, etc.), concentradas en los períodos griego y romano. La Arqueología en España va a estar ahora definida por la existencia de dos focos que la potenciarán: la monarquía y las di- ferentes academias y sociedades que se van creando como consecuencia de los ideales ilustrados. Reputación borbónica. Para la monarquía, la documentación de carácter arqueológico –fundamen- talmente esculturas, inscripciones, monedas y monumentos– consti- tuyó una forma de ampliar su pres- tigio y, en definitiva, de legitimar a la nueva dinastía de los Borbones. Para ello resultó determinante la creación de las diversas academias, cuya fecunda labor continúa hoy día en la mayor parte de ellas: en 1737 Felipe V creaba en España la Aca- demia de la Historia, que a partir de entonces controlaría el estudio de las antigüedades, así como otras academias (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando) y las Socie- dades de Amigos del País, proyectos de la época ilustrada que supondrían un gran avance en el conocimiento del pasado, lo que se consideraba de capital importancia a la hora de construir la Historia nacional. Mu- Acopio de datos. En el s. XVI, las crónicas de los historiadores del rey (izq.) proporcionaron pistas para la busca de restos arqueológicos en España, como indicó en su obra el arqueólogo Ambrosio de Morales (abajo). PERSONAJE Antonio Agus- tín Albanell (1517-1586). Fue un eclesiástico español que destacó como humanista. Entre sus conocimien- tos estaban la Arqueología, el Derecho, los es- tudios canóni- cos y la Filología. AGE ALBUM ASC 32 MUY HISTORIA
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    chas de ellasbuscan la creación de colecciones arqueológicas y, para la obtención de éstas, emprenden tra- bajos de excavación en las ruinas de ciudades antiguas: este es el caso, por ejemplo, de la Reale Accademia Ercolanese, fundada en 1755 por nuestro Carlos III en su etapa de rey de Nápoles para complementar las excavaciones de Herculano, comen- zadas en 1738, y las posteriores de Pompeya, ambas hechas bajo el pa- trocinio real. Estos fueron los acon- tecimientos que más impresión cau- saron no sólo en la Arqueología, sino también en la cultura europea de la primera mitad del siglo XVIII. Se puede decir que en torno a las exca- vaciones de las ciudades vesubianas se creó tal expectación que, en unos años, no sólo cambió la Arqueología (para muchos, incluso nació enton- ces), sino que el propio gusto ilus- trado de Europa pasó a inclinarse por lo que llamamos Neoclasicismo. A ese período pertenecen los tra- bajos del marqués de Valdeflores, de Pérez Bayer, del padre Flórez o de L. J. Velázquez. El padre Enrique Fló- rez puede ser considerado como un prototipo de sabio de la Ilustración, pues desarrolló tareas propias de traductor, geógrafo, epigrafista, nu- mismático y bibliógrafo, además de arqueólogo. En las páginas de su obra más famosa, la monumental Espana sagrada (56 tomos, de los cuales el padre Flórez compuso los 29 prime- ros a partir de 1747), o en su obra Me- dallas de las colonias, municipios y pueblos antiguos de España (en tres volúmenes, aparecidos en 1757, 1758 y 1773), se centra en el estudio de las antigüedades, la epigrafía y la nu- mismática de nuestro país. Exploraciones de restos romanos. En la segunda mitad del s. XVIII dan inicio las excavaciones en conjuntos notables –Mérida, Itálica, Segóbriga, Numancia, Sagunto...–, como una forma de recuperar monumentos y materiales, estatuas, inscripciones y monedas. Junto al interés por las antigüedades romanas, se desarrolla otro creciente por las antigüedades árabes, iniciándose el estudio de los monumentos de Córdoba y Granada. El Viaje pintoresco por España y Portugal, de Alejandro de Laborde, a inicios del siglo XIX, puso de moda los viajes románticos por la península Ibérica; además de los cuadros cos- tumbristas y el relato de aventuras más o menos increíbles, los autores se fijan en los restos monumenta- les que van encontrado a lo largo de nuestra geografía. Las descripciones se acompañan con grabados y, desde mediados de siglo, con fotografías que muestran el estado de conservación de las ruinas, con comentarios a veces jocosos, como cuando se sostiene que el acueducto de Segovia aún aprovi- siona de agua a la ciudad de Sevilla. Asentamiento celtíbero. Aún es un misterio qué pueblo fue el fundador de la ciudad soriana de Numancia (arriba); se baraja que podrían haber sido pelendones o arévacos. Escena romana. El teatro romano de Mé- rida (Badajoz; arriba) forma parte del Con- junto Arqueológico de la ciudad, reconoci- do como Patrimonio de la Humanidad. Busto de una antigua dama La escultura ibera, da- tada entre los siglos V y IV a.C., se descubrió en buen es- tado de conservación. El 4 de agosto de 1897, unos golpes de azada sacaron a la luz la imagen de una mujer hermosísima en una finca de La Alcudia de Elche. Pocos días más tarde, el hispanista francés Pierre Paris queda fascinado por la belleza del busto de caliza de apenas 56 centímetros de al- to. Tras su compra por el pre- cio de 4.000 francos-oro del momento –unos 1,04 kg–, la estatua fue trasladada al Mu- seo del Louvre, donde pronto alcanzó gran fortuna hasta convertirse en una de las más conocidas del mundo. Aun cuando se colocó en mitad de la colección de antigüedades orientales, la Dama fue tem- pranamente identificada co- mo perteneciente al arte ibé- rico, por aquel entonces casi desconocido. En 1940, el go- bierno francés de Vichy inclu- yó a la Dama dentro de un lote de piezas que se devolvieron a España en un acuerdo de intercambio de obras de arte entre ambas naciones. La mujer ibera. Custodiada por el Museo del Prado, du- rante el franquismo, la fama de la Dama no hizo más que crecer; convertida en el pro- totipo de la mujer española antigua, sus rasgos únicos y de belleza inigualable se de- fendieron como precedente de la española racial, y no cesó su empleo publicitario: sellos de Correos, carteles de todo tipo de eventos, eti- quetas de bebidas y produc- tos nacionales tales como naranjas de Valencia para la exportación. Desde 1972 se encuentra en su actual emplazamiento, el Museo Arqueológico Nacional. En el s. XVIII, la Arqueología en España fue potenciada por la monarquía AGE EFE MUY HISTORIA 33
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    El siglo XIXy sus ideales, mar- cados por la Revolución Francesa, el ascenso de la burguesía y la con- solidación de la Nación-Estado y del nacionalismo, producirán un cambio en la Arqueología, tanto en la bús- queda de la identidad nacional como en su progresiva profesionalización. Ésta se llevará a cabo a través de la re- forma de la Real Academia de la His- toria, así como por la creación de la Escuela Superior de Diplomática en 1856, destinada a formar al Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticua- rios, y de una serie de museos, entre los que destaca el Museo Arqueológi- co Nacional creado en 1868. Como consecuencia de la necesidad de protección de las antigüedades, cu- ya primera norma legal data de princi- pios de siglo, se crean en 1844 las Co- misiones de Monumentos Históricos y Artísticos. En el período liberal se asis- tirá al nacimiento de numerosas aso- ciaciones, como la Sociedad Arqueo- lógica en 1840 o la Academia Española de Arqueología y Geografía en 1844, junto con otras entidades de carácter más interdisciplinar que también ju- garán un importante papel en la di- fusión del conocimiento del pasado, como es el caso del Ateneo de Madrid. Acerca del estudio de las antigüeda- des históricas, un resumen de todo lo emprendido anteriormente fue el Su- mario de Antigüedades romanas que hay en España¸ en especial las perte- necientes a las Bellas Artes, editado por Juan Agustín Ceán Bermúdez en 1832, la primera obra de conjunto de la Historia de la Arqueología en nuestro país. Pero además se abren nuevos in- tereses: en 1850, el arabista y bibliófilo Pascual de Gayangos había redactado su The History of the Mohammedan Dynasties in Spain (Londres, 1840 y 1843), en el que sitúa a Medina Azaha- raenellugarcorrectoporvezprimera. Estudiodelpuebloibero.Otro tema novedoso, la cuestión de los orígenes de la cultura ibérica, protagoniza los hallazgos de fines del siglo XIX. Por aquel entonces, los iberos eran cono- cidos tan sólo por las citas de los auto- res antiguos como Estrabón y Apiano, quienes designaban con este nombre a todos los pueblos que habitaban la península Ibérica, mientras que He- cateo de Mileto, Heródoto o Avieno sostenían que eran los pueblos que vi- vían entre la costa mediterránea y las montañas del interior –sistemas Ibé- rico y Penibético–, en vecindad con los celtíberos. Por eso se explica que, cuando en 1869 se descubrieron los restos escultóricos y arquitectónicos del santuario albacetense del Cerro de los Santos, fueran interpretados por el arqueólogo español Juan de Dios de la Rada como el resultado de la in- fluencia colonizadora de los chiprio- tas y griegos orientales de la época. El concepto y definición de la Ar- queología en el siglo XIX venía a designarla como “la ciencia que se Laculminacióndelarteprehistórico Otra vez la casualidad dio sus frutos, esta vez en forma de una gran cueva decorada con pin- turas como todavía no se habían visto jamás en ninguna parte. En 1868, un cazador penetra en Al- tamira y, un tiempo después, Mar- celino Sanz de Sautuola y su hija María descubren los animales pin- tados en su techo. Tras la famo- sa frase pronunciada por la niña, “¡Mira, papá, bueyes!”, su padre publicó en 1880 un opúsculo de- fendiendo la autenticidad de esas obras de arte, mientras multitud de autores no podía aceptar se- mejante altura artística y concep- tual para el Paleolítico Superior. Cueva de Altamira. Tuvieron que pasar 22 años, muerto el descubri- dor, para que la comunidad cien- tífica, encabezada por el francés Èmile Cartailhac y su famoso Mea culpa de un escéptico, diera por buena la originalidad y calidad del trabajo pictórico de aquellos caza- dores del Magdaleniense. Como reconocen algunos autores, el pro- blema de Altamira se originó en su hallazgo por un aficionado, en un lugar con poca proyección en ese momento y dada su condición de obra de arte insuperable y única, pues muy distinta hubiese sido su historia si el hallazgo lo hubie- ra protagonizado un investigador más o menos profesional, en un yacimiento francés, por ejemplo, y con otros ejemplos de menor cali- dad conocidos con anterioridad. Conducto de aguas de manantial. El acueducto romano de Segovia (dcha.), datado a principios del siglo II, en época del emperador Traja- no, está construido con sillares de grani- to asentados sin ar- gamasa entre ellos . En la Cueva de Altamira (Santillana del Mar, Cantabria) se conserva uno de los ciclos pictóricos más importantes de la Prehistoria. ALBUM GETTY
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    LIBRO Manual para la puestaen valor del patrimonio arqueológico al aire libre, Víctor M. López-Menchero. Editorial Trea, 2012. Esta obra expone, pormenorizada- mente, los princi- pios que ayudan a configurar y acon- dicionar los yaci- mientos arqueoló- gicos al aire libre. La favorita del emperador. Me- dina Azahara fue una ciudad palati- na, erigida por el califa de Córdoba Abderramán II en 936. Hoy en día, continúan las labo- res de excavación en este yacimiento arqueológico cordobés (arriba). Los hallazgos prehistóricos de Atapuerca,enBurgos, sucedieron de forma casual en 1976 ocupaba del conocimiento detallado de los monumentos y objetos anti- guos”, pero estos eran básicamente aquellos pertenecientes a la cultura clásica y a los pueblos relacionados directamente con ella, así como a la cultura medieval. A diferencia de lo que estaba sucediendo ya en esa época en la Europa septentrional, en España la Prehistoria queda exclui- da del campo de estudio del pasado histórico, al considerarse los testi- monios ofrecidos por ésta de escasa entidad artística. Por tanto, en este período el estudio de la Prehistoria será competencia de investigadores procedentes del campo de las cien- cias naturales, la Geología, la Bio- logía o la Etnografía, no entrando a formar parte de la competencia de los historiadores hasta el siglo XX. Arteprehistóricoenelnorte. Con el reconocimiento de la autenticidad de las pinturas rupestres de Altamira en 1902, dio comienzo la serie de hallaz- gos de otras cuevas en el Cantábrico (El Castillo, Covalanas, etc.), prota- gonizados por el arqueólogo H. Alcal- de del Río, quien pronto contó con el apoyo y la colaboración de su colega alemán Hugo Obermaier, el abate Henri Breuil o el príncipe Alberto I de Mónaco, uno de los principales pa- trocinadores de los estudios arqueo- lógicos de la Prehistoria española. Los hallazgos de Atapuerca, en las proximidades de Burgos, comenza- ron de forma casual en 1976, cuando un espeleólogo exploraba la Sima de los Huesos y abrió el paso a los estu- dios paleontológicos más conocidos en nuestro país desde 1982. Los des- cubrimientos más recientes colocan a uno de sus fósiles, el Homo ante- cessor, entre los 1,7 y 0,5 millones de años, proporcionando la fecha más antigua de presencia humana en Eu- ropa, al menos de momento. En el año 195 a.C., el cónsul Marco Porcio Catón hizo desfilar a las legiones romanas por el territorio celtíbero, venció a los sublevados y vendió a los cautivoscomoesclavos.Asuregresoa Roma, en la procesión triunfal, Catón exhibió un enorme botín de guerra, con más de 11.000 kg de plata, más de 600 kg de oro, 123.000 denarios y 540.000 monedas de plata. Con esta y otras expediciones de saqueo pos- teriores, quedó patente la riqueza de Hispania en metales, convirtiéndose en un auténtico El Dorado para los romanos. En los tiempos modernos, la búsqueda de tesoros se convirtió en una auténtica obsesión para mu- cha gente. El sueño de enriquecerse rápidamente llevó a un tal Vázquez de Orjas a solicitar un permiso del rey Felipe III para buscar joyas y mone- das en los sepulcros megalíticos ga- llegos; poco tiempo después, sólo en el año 1606 se habían saqueado unos seis mil dólmenes. Desde entonces, y hasta tiempos recientes, se produjo una serie de hallazgos de “tesoros”, en distintos puntos de la península Ibérica y pertenecientes a diferen- tes épocas. Se trata de conjuntos de objetos antiguos como el situado en Caldas de Rei (Pontevedra) –casi treinta kilos de oro entre varias pie- zas de orfebrería castreña– o el co- nocido conjunto de coronas votivas visigodas hallado en Guarrazar (To- ledo), pasando por los hallazgos de Villena (Murcia), Aliseda (Cáceres), El Carambolo, Lebrija y Mairena del Alcor (Sevilla), las joyas de Arrabalde (Palencia), las vajillas de Santisteban del Puerto (Jaén), Abengibre (Alba- cete) o Tivissa (Tarragona). Joyas descubiertas en terreno español. Los múltiples tesorillos de monedas aparecidos en toda la geo- grafía peninsular, amén de otros mu- chos hallazgos, casi siempre debidos a la casualidad, han alimentado uno de los mayores tópicos que hacen de la Arqueología una actividad aso- ciada a los cazatesoros, empeño que permite explicar el deterioro tem- prano de diversos monumentos ante la creencia de contener encerrados en su interior tesoros ocultos por los moros gracias a sus artes de magia: así se explica el desventramiento de esculturas de piedra –los llamados verracos celtibéricos– o de altares y otros restos arqueológicos. Finalmente, cabe referirnos con cierto énfasis al período final del si- glo XIX e inicios del XX en España, ya que es en este período cuando Un puñado de pioneros. El príncipe Alberto I de Mónaco (dcha.), interesado en la ex- ploración arqueológica, visitó las cuevas del Monte Castillo (Cantabria) en julio de 1902. EFE GETTY MUY HISTORIA 35
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    se puede decirque se produce un desembarco de eruditos extranjeros en nuestro país, aunque sus oficios iniciales tenían poco que ver con es- ta disciplina. Así, los hermanos Siret, ingenieros belgas de minas, comen- zaron sus excavaciones en Los Milla- res, El Argar y otros yacimientos de la provincia de Almería. Georges Bon- sor, pintor de origen británico, hacía lo propio en Carmona y otros lugares de Sevilla, en ocasiones bajo el pa- trocinio económico y personal del arqueólogo americano Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society de Nueva York y coleccionista de objetos arqueológicos y artísticos adquiridos en España. Ya hemos aludido a los viajes del abate Breuil en pos de las pinturas rupestres de diversos lugares de Es- paña, o a sus trabajos junto a Hugo Obermaier y Alberto I de Mónaco en las excavaciones de la cueva cántabra de El Castillo, iniciando las investiga- ciones de la prehistoria peninsular. Investigadores extranjeros. El hispanista francés Pierre Paris pu- blica, en 1903, su Essai sur l’art et l’industrie de l’Espagne primitive, y poco después comienza sus traba- jos el filólogo alemán Adolf Schulten, relacionados con Numancia o con la búsqueda de Tartessos. En 1909, Édouard Philippon publica el primer estudio monográfico: Les ibères. A lo largo de este siglo, las activida- des de los hispanistas franceses de la Casa de Velázquez están ligadas especialmente a las excavaciones de Baelo Claudia (Cádiz), a exploracio- nes sobre explotaciones antiguas de minería y agricultura o al estudio del territorio. Por su parte, desde me- diados del siglo pasado, los investi- gadores del Instituto Arqueológico Alemán protagonizaron un buen número de excavaciones y estudios de distintos yacimientos peninsula- res, tales como Zambujal (Portugal), Fuenteálamo (Almería), Trayamar y Toscanos (Málaga) o Centcelles (Ta- rragona), por citar algunos. El siglo XX se inicia para la Ar- queología en España con un proceso de institucionalización universita- ria: se suprime la Escuela Superior de Diplomática en 1900 y se trasvasa a todo el profesorado y alumnado a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid, don- de se crea la cátedra de Arqueología, con J. R. Mélida como primer titular. Esos años, hasta la proclamación de la II República, van a ser de gran ac- tividad para la consolidación de las actividades arqueológicas. Desde la crisis colonial de 1898, la búsqueda de la identidad nacional llevó al ini- cio de las excavaciones sistemáticas en lugares de especial significación histórica: Numancia, Sagunto, Itáli- ca, Mérida y otros lugares empiezan a revelar su pasado. Durante la II República prosigue el proceso de profesionalización de la Arqueología con la promulgación en 1933 de la Ley sobre defensa, conser- vación y acrecentamiento del patri- monio histórico-artístico nacional, que estableció el marco legal para que se llevase a cabo la descentrali- zación de la gestión del patrimonio. La Guerra Civil también afectó de forma importante a la Arqueología, tanto desde la perspectiva de la in- vestigación como de la organización. La centralización administrativa im- puesta por el nuevo régimen supon- drá la desaparición de instituciones autonómicas y regionales, sustituidas por la Comisaría General de Excava- ciones Arqueológicas. En esta época la Arqueología sirvió al régimen pro- porcionándole argumentos que justi- ficaran, a través de su visión de la His- toria nacional, su propia existencia. El aislamiento español. Se produ- jo un estancamiento teórico y una disminución de los contactos con el extranjero, quedando la Arqueología española al margen de la renovación que comienza a efectuarse a partir de los años 60. Los únicos cambios se apreciaron a principios de la dé- cada de los 70 como consecuencia de la introducción de nuevas técnicas de datación y análisis. En España, y ciñéndonos a los ha- llazgos de la cultura ibérica, además de los descubrimientos casuales (por ejemplo, las esculturas de Porcuna, en Jaén), se produce la excavación de todo un rosario de ciudades cos- PERSONAJE Adolf Schulten (1870-1960). Fue un arqueó- logo, historiador y filólogo ale- mán, célebre por su dedicación a España y sus in- vestigaciones sobre Tartessos. Grutas del valle del Pas. Las cue- vas prehistóricas del Monte Castillo (abajo), situadas en Puente Viesgo (Cantabria), son un conjunto de cuatro cavidades, pero hoy en día sólo dos están abiertas al público. La llegada de la democracia en España supuso para la Arqueología una etapa de reactivación Tumba prehistórica. El dolmen de Dombate (Cabana de Bergantiños, A Coruña) es un monumento megalítico datado en el IV milenio a.C. ALBUM AGE
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    teras (desde Ampuriashasta Huelva, pasando por los emporios fenicios del sur) encaminada a determinar el problema de las colonizaciones; de algunos puntos del ambiente tarte- sio andaluz (El Carambolo, Setefilla y Cástulo, por ejemplo); de múltiples centros ibéricos de la zona del sures- te, bajoaragonesa y catalana (como Pozomoro, Los Villares, El Cigarra- lejo, Elche, Guardamar, Botorrita, Ullastret, entre otros), y, finalmen- te, aunque en menor medida, la de yacimientos de la Meseta (Cancho Roano, Illescas, etc.). Transformación política. La llega- da y consolidación de la democracia en España supuso para la Arqueolo- gía un período de reactivación, ex- pansión y mayor presencia social. La transformación política provocó un cambio radical en la administración del patrimonio a través del traspaso de competencias a las diferentes Co- munidades Autónomas, que son las que regulan todo lo relativo a su in- vestigación, protección, restauración y divulgación, a través de los diferen- tes organismos de gestión creados a tal efecto, como departamentos de Arqueología, museos, institutos de patrimonio, parques arqueológicos... Junto al papel que juegan las dife- rentes administraciones en materia de competencias sobre el Patrimonio ar- queológico, hay otra serie de institu- ciones y organismos directamente im- plicados en la investigación, conserva- ción y divulgación de éste, como son las Universidades, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, insti- tutos extranjeros (Instituto Alemán, Casa de Velázquez), fundaciones, etc. Un dato de especial relevancia en la configuración de la Arqueología, a partir de la década de los ochenta del siglo pasado, es el ejercicio de la pro- fesión a cargo de arqueólogos organi- zados en empresas independientes. Profesionalización de la Arqueo- logía. Esta arqueología de ámbito privado, asociada generalmente a los procesos de renovación y creci- miento de las ciudades (Arqueología urbana) o a la realización de grandes infraestructuras (Arqueología de urgencia), ha posibilitado no sólo una inserción laboral de numerosos profesionales, sino la participación de estos en el proceso de gestión del patrimonio. Gracias a estas labores, ciudades como Mérida, Tarragona, Córdoba o, más recientemente, To- ledo y Cartagena han experimenta- do grandes transformaciones en las que el patrimonio arqueológico se ha convertido en un motor de acti- vación cultural y económica. Otro modo de desarrollo es la for- mación de parques temáticos en torno a un yacimiento arqueológico o a un conjunto de ellos, además de la creación de escuelas-taller de Ar- queología como una forma de ase- gurar una excavación arqueológica, su restauración y su mantenimien- to. Además de estrechar la relación entre la actividad investigadora y la sociedad, estas estructuras plantean nuevos horizontes de rentabilidad social y económica del patrimonio histórico, si bien los años de la crisis han afectado gravemente a la super- vivencia de muchas de ellas. Campamentos militares romanos en España Estos dos colgantes romanos per- tenecieron a las tropas combatien- tes en la batalla de Baecula en 208. Cerámica de Oriente. En el Museo Arqueológico de Cataluña se conservan muestras de la heren- cia fenicia que, desde la costa cata- lana, llegó a la península Ibérica. Tras las investigaciones de Schulten, con la Guerra Civil y la Guerra Mundial los te- mas bélicos de la Antigüedad pasaron a segundo término y pocos autores se fijaron en todo lo relacionado con la con- quista, el ejército o cualquier cuestión afín, aunque cabe destacar la labor de Antonio García y Bellido en este campo. Con motivo del XIX centenario de la fundación de León (10 de junio del año 68), se celebró el congreso Legio VII Gemina. Más recientemente, la Arqueo- logía militar en España ha visto multiplicados sus resultados, con varios especialistas de- dicados al estudio de campa- mentos, armas, monedas y epí- grafes, lucernas, cerámicas... Estudiosdeobjetosanti- guos.Ellohadadosusfrutos envarioscongresosdeAr- queologíamilitar,elmásre- cientedeellos,elXXCongreso Internacionalsobrelafrontera romana,celebradoenLeónen 2006.Enelcasodelabatalla deBaecula,tradicionalmenteli- gadaalapoblaciónjienensede Bailén,lasúltimasinvestigacio- nesarqueológicasdelCentro AndaluzdeArqueologíaIbérica hanlocalizadoelCerrodelas Albahacas(SantoTomé,Jaén) comoellugardondesucedióla batalladelaño208entreEsci- piónelAfricanoyAsdrúbalBar- ca.Lasúltimasnovedadestie- nenqueverconlalocalización (graciasalaexploraciónaérea, porunequipobajoladirección delprofesorÁngelMorillo)de campamentosmilitaresroma- nosempleadosensuscampa- ñascontracántabrosyastures en tiempos de Augusto. EFE AGE LIBRO El arqueólogo enamorado. His- toria oculta de la arqueología es- pañola, Daniel Casado Rigalt. La esfera de los Libros, 2009. Esta obra relata en primera persona el descubrimiento de Atapuerca, el de la Dama de Elche, el de Tartessos o el del teatro de Mérida. MUY HISTORIA 37
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    Bajo un mantode ceniza. La antigua ciudad de Pompeya, enterrada por la erup- ción del Vesubio en el 79, fue redescubierta en 1748, y en la exca- vación arqueológica se encontraron mol- des de los cuerpos.
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    L o que justificaa una ciencia son sus aportaciones, tanto las que realizó en el pasado como las que esperamos de ella el día de mañana. Esto no es me- nos cierto para la Arqueología, que hoy en día se considera una ciencia autónoma servida por ciencias auxiliares, cuyas técnicas, desde el radiocarbono a la espectrografía de masas, se suponen capaces de interpretar de manera fidedigna las características de sus hallazgos. Pero, al principio, fueron los descubri- mientos los que propiciaron el nacimiento y desarrollo de esta ciencia. Hallazgos muy importantes con los que, en el siglo XVIII, se llenaron los palacios de magníficas obras de arte salidas de la región del Vesubio. Fue el rey Carlos de Nápoles –que después se- ría nuestro Carlos III de España– quien en- comendó a su jefe de zapadores, el español Roque Joaquín de Alcubierre, perforar la lava volcánica que daría acceso a Pompeya y Her- culano, enterradas por la mortífera erupción del año 79. Así volvieron a la luz dos ciuda- des completas y congeladas en un momen- to preciso de la vida cotidiana de sus habi- tantes: algunos tenían la comida encima de la mesa cuando se produjo la fatal erupción volcánica. Esas circunstancias absolutamen- te excepcionales convertían el hallazgo de Nápoles en una verdadera máquina del tiem- po que explicaba mejor que ninguna especu- lación cómo era la sociedad romana de esa época y cómo vivían sus ciudadanos. DESCUBRIMIENTOS ESPECTACULARES Las joyas mejor escondidasLa casualidad y el empeño fueron los principales motores para aquellos exploradores europeos que devolvieron a la luz asombrosos hallazgos de antiguos pueblos: presentamos las grandezas de la Arqueología. Por Alberto Porlan, escritor y filólogo Pero aún no se había empezado a com- prender que los tesoros materiales eran sólo un complemento de la valiosa información que aportaban los descubrimientos arqueo- lógicos. Primero había que estudiarlos y ca- talogarlos, labor que llevó a cabo el polígrafo alemán Johann Joachim Winckelmann (1717- 1768), a quien se considera tradicionalmente el fundador de la ciencia arqueológica. Este apasionado por la cultura clásica contribuyó a la valoración y al estudio de aquellas antigüe- dades romanas, y con ello fomentó el interés hacia las excavaciones y los descubrimientos. Obcecación homérica. El segundo alda- bonazo histórico que produjo la Arqueología tardó un siglo en producirse y llegó del bra- zo de Heinrich Schliemann, un prusiano muy peculiar, cuya testarudez demostró la rela- ción entre las leyendas literarias griegas y la realidad histórica de aquellos tiempos. Enri- quecido tras una vida de trabajo, Schliemann clavó por fin su piqueta en la colina de Hissar- lik, donde sus propietarios aseguraban haber hallado grandes cantidades de materiales ar- caicos. Y allí descubrió una serie de ciudades construidas, sucesivamente, sobre las ruinas de las anteriores, en uno de cuyos estratos dio con el extraordinario tesoro que él adjudicó al homérico Príamo, rey de Troya. Los ana- listas posteriores, sin embargo, estiman que ese tesoro, que caracterizó a Troya II como la ciudad homérica, pertenecía a las ruinas de CORBIS MUY HISTORIA 39
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    una ciudad variossiglos anterior a la que describe la Ilíada. Pero en aquel momento no se es- taba para muchos detalles. Lo ver- daderamente importante para la Arqueología, el acontecimiento tras- cendental, era que el arqueólogo (o mejor, el excavador) fue capaz de suscitar una conmoción universal. Troya había existido realmente, y la excavación de Schliemann lo corro- boraba. El mundo se empezó a in- teresar por su desconocido pasado, pero todavía era muy inocente. La importancia de las excavaciones re- sidía en la naturaleza y la calidad de los objetos desenterrados, los trofeos devueltos a la luz que podían mos- trarse ante los ojos del mundo. Exploraciones en Grecia. Tras aquel éxito, Schliemann excavó las ciudades griegas de Micenas y Tirin- to, añadiendo una gran cantidad de trofeos a su panoplia. Aunque los va- liosos objetos desenterrados no eran en absoluto desdeñables, sus méto- dos de excavación, considerados hoy brutales y devastadores, destruye- ron para siempre una cantidad in- gente de información con la que ha- bríamos podido contextualizar esos hallazgos y comprender mucho me- jor la sociedad que los usaba. Algunos grandes descubri- mientos del siglo XIX no fue- ron sino redescubrimientos. La exploración del mundo no se había completado aún, y los investigadores y viajeros europeos ha- llaron ciudades enteras que, abandonadas en algún mo- mento de la Historia, resul- taban preciosos hallazgos para la modernidad. Ese fue el caso de Petra, en Jordania, fundada en el siglo VIII a.C. y que después de ser la capital de los nabateos quedó desierta hacia el siglo VIII. Hasta la llegada del viaje- ro suizo Jean Louis Burckhardt, aque- llas extraordinarias const rucci ones talladas en la roca viva del desfiladero Wadi Musa sólo habían sido visitadas por los beduinos. Burckhardt fue un valiente que aprendió árabe y se hizo pasar por mercader para visitar tie- rras a las que de otro modo no habría logrado llegar ningún forastero; un verdadero romántico que se reeducó a sí mismo afrontando toda clase de penalidades antes de emprender un viaje que comenzó en la siria Alepo y concluyó en El Cairo, donde murió en 1817 esperando la caravana que tenía que llevarle hasta Tombuctú. Tenía entonces treinta y dos años; cuando fueron publicados sus dia- rios de viaje, otros viajeros siguieron su ruta y recuperaron para el mundo la prodigiosa ciudad rosada que hoy sigue admirando a sus visitantes. A veces, los hallazgos sólo eran la punta de un iceberg que encerraba el secreto de la existencia de civiliza- ciones enteras. Así, cuando en el año 1900 emprendió sir Arthur Evans las excavaciones de Cnosos, en la isla de Creta, estaba abriendo la puerta al conocimiento de una cultura prodi- giosa, la minoica, a la que ya aludiera el propio Homero. La soltura y la ele- gancia del arte cretense en el segun- PERSONAJE Johann Joachim Winckelmann (1717-1768). Este arqueólogo alemán, experto en arquitectura de la Antigüe- dad, fue uno de los principales teóricos del mo- vimiento neoclá- sico del s. XVIII. Arte micénico. En las excavacio- nes de la antiga ciudad griega de Micenas se encon- traron ídolos feme- ninos de terracota, datados en el se- gundo milenio a.C. Ciudad olvidada. El descubrimiento del Machu Picchu, en 1911, por el arqueólo- go americano Hiram Bingham (izq.) signi- ficó un importante acercamiento a la cultura incaica. La soltura y la elegancia del arte cretense en el segundo milenio a.C. deslumbraron al mundo cultural y artístico EFE AGE 40 MUY HISTORIA
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    do milenio antesde Cristo deslum- braron al mundo cultural y artístico. Los frescos, las joyas y la cerámica del palacio de Cnosos fueron obje- to de análisis y estudios científicos, y cuando se hallaron las primeras muestras de escritura propia la con- moción creció todavía más. Interpretación de letras arcaicas. Se reconocieron dos tipos de alfabeto escritos de manera lineal, el A y el B. El segundo fue descifrado medio si- glo después por Michael Ventris, ar- quitecto británico que utilizó un sis- tema propio para analizar los signos y la semejanza con el griego clásico para interpretarlos. Sin embargo, la escritura lineal A continúa desafian- do los esfuerzos de sus analistas. En los últimos años del siglo XIX se había detectado la existencia de una civilización arcaica cuyo solar era el Asia Menor, hoy territorio tur- co. Las referencias a esta cultura se multiplicaron, pero fue el asiriólo- go británico Henry Sayce el que los identificó con los hititas o hatti a que se refiere la Biblia. El descubrimien- to resultó sensacional, pues pronto se vio que aquel pueblo, hasta en- tonces desconocido, que ocupaba el espacio entre el Imperio egipcio y el babilónico, había sido en su tiempo una potencia imperial comparable a la de sus vecinos. Y lo más sorpren- dente llegó cuando el investigador alemán Hugo Winckler desenterró, a principios del siglo XX, los archi- vos de la capital hitita en Boğazkale, compuestos por millares de tabletas de arcilla, que logró descifrar gracias a la aparición de textos bilingües. Así pudo confirmarse que su idioma era una de las ramas del indoeuropeo y esto planteaba un enigma difícil de interpretar: ¿de dónde procedían los hititas? Los restos de su cultura que han llegado hasta nosotros no son espectaculares, no incluyen palacios ni templos cubiertos, y sus elemen- tos principales, los relieves, tampoco revelan una capacidad artística ex- cepcional. Pero no hay duda de que es justo calificar de gran aportación arqueológica el descubrimiento de toda una civilización perdida. Allende los mares. Además del ha- llazgo de viejas civilizaciones como la hitita, la cretense o la del valle del Indo –que proliferó en aquella zona a lo largo del tercer milenio creando una cultura riquísima–, el siglo XX conoció en América el espectacular descubrimiento de Machu Picchu por el explorador norteamericano Hiram Bingham. De pronto, el poderío de la cultura incaica se materializó ante los ojos del mundo en forma de una ciudad increíble construida a 2.700 m de altitud, dotada de agua corriente y resultado de una arquitectura asom- brosa por su potencia, su belleza Urbe pétrea. En Jorda- nia, el enclave arqueológi- co de Petra emerge del an- gosto desfiladero del Siq; allí se encuentra el Tesoro, un posible templo o tumba real nabatea del s. I. a.C. La Arqueología nunca dirá su última palabra. Hay un gran número de enigmas que están llamados a descubrir o a des- mentir en el futuro retos cuya respuesta sólo corresponde al tiempo, al azar y al progreso de las técnicas de detección. De algunos de ellos no tenemos duda en cuanto a su existencia, como el Laberinto de Egipto, que visitó el historiador grie- go Heródoto y describió como una maravilla superior a las pi- rámides: una construcción con miles de habitaciones y tum- bas a varios niveles que sería el asombro de nuestra época y significaría la recuperación económica de Egipto. O como el reino de Tartessos, en alguna parte de Andalucía, que tam- bién Heródoto consigna en sus escritos y define como un reino rico y amable. Tumbas perdidas. Faltan por encontrar cientos de sepultu- ras de grandes hombres. Por ejemplo, la de Alejandro Mag- no, que debe encontrarse en algún lugar de Egipto y a la que el propio Howard Carter dedicó grandes esfuerzos infructuo- sos. También sería un hallazgo espectacular la sepultura de la reina Cleopatra, que luego de suicidarse fue enterrada por voluntad propia junto a su amado Marco Antonio. O la del poderoso Genghis Khan, cons- tructor de un imperio colosal. Sin embargo, hay otras metas arqueológicas mucho más di- fusas en cuanto a su existen- cia real que han entretenido a miles de curiosos a lo largo del tiempo, como es el caso del país que describe Platón con el nombre de Atlántida, diana fija de especuladores de todas cla- ses que la han situado en los lugares más inverosímiles que se pueda imaginar, interpretan- do con toda seriedad lo que a todas luces no fue sino una fá- bula, deformada por exagera- ción, sobre un territorio mítico situado en el océano. Retos arqueológicos del futuro De la última reina del antiguo Egipto, Cleopatra (arriba), existen referencias históricas que aportan significati- vos datos de su vi- da. Aun así, en la actualidad, se des- conoce la ubica- ción de su tumba. LIBRO Petra: Historia y Arqueología, Car- men Blánquez. Ed. Dilema, 2010. Esta obra recoge la trayectoria histórica de la ciudad jorda- na de Petra, habita- da desde la Edad de Hierro y capital del antiguo pueblo de los nabateos. AGE ALBUM MUY HISTORIA 41
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    Carter de latumba casi intacta del fa- raón Tutankamón. Ocurrió en febre- ro de 1923, cuando el mundo entraba en la era de la comunicación de masas con la radio, y la prensa escrita, apo- yada por la fotografía, empezaba a llegar a todos los estratos sociales. En esas condiciones, el descubrimien- to multiplicó su efecto. Y la verdad es que no era para menos. Cuando el tenaz aunque algo avinagrado Car- ter, apoyado por la fortuna y las re- laciones del aristócrata lord Carna- von, penetró en la cámara mortuoria de Tutankamón, faraón de la XVIII dinastía, la encontró tan llena de tesoros que a duras penas podía moverse entre ellos. Se emplearon nueve años en extraer de la tumba las 5.400 piezas que atiborraban las estan- cias. El proceso fue documentado y fotografiado paso a paso por el metódico Carter, pero la pie- za que todos conocemos es la extraordinaria máscara fune- raria de Tutankamón, atracción máxima del Museo de El Cairo. Se dice que la arqueología vi- ve de las tumbas, y hace ahora cuarenta años que se descubrió la sepultura más asombrosa que se conoce. Ocurrió en China, cuando los campe- sinos de Xi’an cavaron un pozo buscando agua y encontraron estatuas. Nada menos que 8.000 es- tatuas de tamaño natural alineadas a lo largo de tres grandes fosos de seis metros de profundidad represen- tando a los guerreros del empera- dor Qin Shi Huang, que concluyó la Gran Muralla y unificó a China bajo su imperio, cuya tumba se encuentra a 1.500 m de este ejército de barro. Auténticas réplicas. Este yaci- miento funerario chino no ha termi- nado de excavarse en su totalidad, aunque se visita desde 1979. Las fi- guras de terracota incluyen también caballos, y los guerreros son todos diferentes, de modo que parecen ser retratos fidedignos. Este hallazgo extraordinario aunque también al- go monotóno, ya que se se trata del mismo tema repetido miles de veces, pone de relieve el viejo dicho de que la cantidad tiene su propia calidad. El escenario de los descubrimientos más sensacionales y numerosos fue el Egipto faraónico El libro de la muerte de los egipcios. El texto funerario del anti- guo Egipto, utiliza- do desde el co- mienzo del Nuevo Imperio (1550 a.C.) hasta el 50 a.C., se descifró en 1822. Máscara funeraria de oro. La tumba de Tutankamón fue descubierta por el arqueólogo británico Howard Carter, que la encontró intacta en 1922. y la precisión minuciosa de sus construcciones. Pero el escenario de los descubri- mientos más sensacionales y nume- rosos fue el inagotable Egipto faraó- nico, el mayor yacimiento del mun- do. En 1798, Napoleón presentaba su proyecto científico sobre Egipto y poco después zarpaba hacia el Nilo con 300 barcos y 40.000 hombres. Era una expedición bélica que resul- tó un fracaso disfrazado de gloria pe- ro, cuando se expusieron las piezas recogidas y se publicaron los infor- mes de los artistas y científicos que acompañaban al ejército, empezó a comprenderse la potencia arqueo- lógica del solar egipcio. Un mundo tan magnífico como incomprensible, hasta que el talento de Champollion descifró la escritura jeroglífica a par- tir de la piedra de Rosetta, que por su valor intrínseco debe reconocerse como uno de los hallazgos arqueoló- gicos más importantes de la Historia. Éxitos egiptológicos. Durante mu- chos años, la Arqueología europea se centró en Egipto, y los descubrimien- tos sensacionales se sucedieron. Las búsquedas del norteamericano Davis enelValledelosReyesproducíanince- santes resultados. En 1907 se encontró la momia de Akenatón, el rey hereje, y afinesde1912lasexcavacionesrealiza- das por Ludwig Borchardt en la región egipcia de Amarna rescataron una de las esculturas más famosas del mundo: el bellísimo busto de Nefertiti, esposa de Akenatón. Otro tesoro incalculable se desenterró en Amarna: nada menos que el archivo de la correspondencia real de Akenatón conservado en nu- merosas tablillas de barro, que, a pesar de su mal estado, han servido hasta ahora para comprender ciertos aspec- tos de la sociedad faraónica. La gran campanada de la Arqueo- logía moderna fue sin duda el des- cubrimiento por el británico Howard AISA PERSONAJE Hugo Winckler (1863-1913). Este arqueólogo alemán descu- brió, en 1906, la antigua capital del Imperio hiti- ta, Ha usa, ac- tual Boğazkale, en Turquía. 42 MUY HISTORIA
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    Pero nos haceinterrogarnos una vez más sobre el sentido profundo de la Arqueología: lo principal es la in- formación. Los objetos artísticos, co- mo el busto de Nefertiti o los frescos cretenses de Cnosos, proporcionan mucha información sobre el carácter de aquellas sociedades, y nos alegran el espíritu al comprender que nues- tros remotos antepasados amaban la belleza tanto como nosotros. Nues- tra relación con ellos es sensorial e incluso sentimental. Pero desde el punto de vista histórico, los docu- mentos son mucho más relevantes, porque nos permiten penetrar en el pasado por derecho. En este sentido, piezas como la pie- dra de Rosetta, las tabletas de Babi- lonia, los archivos de Amarna, la bi- blioteca de Assurbanipal o el Libro de los Muertos egipcio abren un acceso más amplio a aquellas sociedades y a su manera de pensar. Un ejemplo ha sido la trascendental importancia que se concedió en su día a los llamados Rollos del Mar Muerto, una colección de documentos de la época de Jesu- cristo hallados por unos pastores de cabras en las cuevas del desierto de Qumrám, en la antigua Judea. Sin du- da se trataba de un hallazgo sensacio- nal, y abrió una serie de expectativas: entre ellas la de encontrar alguna re- ferencia histórica a la figura de Cristo, que habría sido una aportación deci- siva a la Historia de las religiones. El Estado de Israel se hizo cargo de la custodia y el análisis de aquellos ro- llos de papiro, que actualmente han sido analizados y estudiados en su totalidad sin que se haya encontrado una sola referencia indiscutible sobre el fundador del cristianismo. Templo antiquísimo. El hallazgo más sorprendente de los últimos tiempos ha sido el santuario de Go- bekli Tepe, en el sudoeste de Tur- quía. Está formado por una serie indeterminada de estelas de piedra en forma de T, hincadas en el suelo y dispuestas de una manera concreta que en su día debió de tener signifi- cado. Fueron ilustradas con relieves de animales, posiblemente simbóli- cos, y se han datado en torno a nueve milenios antes de Cristo. Desconcer- tados por esta fecha, que convierte al yacimiento en el lugar religioso más antiguo del mundo, los excavadores trabajan en busca de una interpreta- ción lógica que explique el significa- do y el propósito del yacimiento. Hay un tipo de hallazgo especial- mente interesante para el arqueó- logo: los pecios. Cuando un barco naufraga, se lleva al fondo un mo- mento determinado de la Historia y podemos afirmar que cuanto encon- tremos en su exploración será ho- mogéneo, pues pertenece al mismo conjunto y a la misma época. El ha- llazgo más importante de los últimos tiempos es la nave que se hundió en el siglo XIV a.C. frente al cabo tur- co de Uluburun. Ha proporcionado un total de 18.000 objetos y frag- mentos, y su función parece haber sido el transporte de metales, pues se han recuperado grandes lingotes de cobre y estaño en la proporción adecuada para producir bronce. Ya que el estaño es un metal del que no se conocen yacimientos en la costa mediterránea, es posible que la na- ve procediera de aquella Tarschisch origen del estaño de la que habla la Biblia, la que después conocieron los griegos como Tartessos, en la costa atlántica andaluza. Expectación ante los hallazgos. La prensa europea se hizo eco en sus por- tadas del descubrimiento de la cámara funerariadelfaraónegipcioTutankamón. El explorador alemán Karl Mauch buscaba el oro de las minas del rey Salomón que la Biblia sitúa en el país de Ofir, y su empeño lo condujo a in- ternarse en el corazón de África. Había rumores de la existencia de minas en la región del Zambeze y Mauch decidió pertrecharse lo mejor posible para su aventura. Pasó de una tribu a otra en su camino hacia el Sur, hasta llegar al Gran Zimbabwe y enfrentarse a supersticio- nes tan absurdas como la de una temi- ble olla asesina que tenía cuatro patas con las que corría por el monte. Pero, una vez allí, lo que encontró Mauch fue más valioso que el oro. Dio con los restos de una civilización has- ta entonces desconocida, con gran- des edificios de piedra, esculturas y torres elevadas que demostraban la capacidad técnica y artística que en otro tiempo había tenido la menos- preciada cultura africana. Los hallazgos de Mauch en África La ciudad imperial de Gran Zimbabwe (arriba), ubicada en el Sur de África, fue habitada entre 1450 y 1629 por el pueblo mutapa. VÍDEO bit.ly/1C5TkRr Este documental ti- tulado El ADN de Tutankamón, de Discovery Channel, muestra uno de los descubrimientos más asombrosos de Egipto y del mundo entero: la tumba de este faraón de la di- nastía XVIII. AGE AGE GETTY GETTY MUY HISTORIA 43
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    Vestigios de antiguospueblos Muchos delos pilares de la cultura actual se sustentan en los descubrimientos relacionados con nuestros antepasados. A través de estos hallazgos se logró trazar la cadena evolutiva de la humanidad y conocer las civilizaciones desaparecidas de las que procedemos. DOSSIER Por Fernando Cohnen, periodista RUINAS LEGENDARIAS Pág. 58 LAS RELIQUIAS OCULTAS DE ORIENTE Pág. 52 DE LOS ANDES HASTA CAMBOYA Pág. 64 FÓSILES RESCATADOS DEL OLVIDO Pág. 46 GETTYGETTY AGE ALBUM MUY HISTORIA 45
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    Fósiles rescatados del olvido En diferentespuntos del globo, importantes paleoantropólo- gos han hallado vestigios de nuestros antepasados. Gra- cias a ellos se pudo deducir, científicamente, la cadena evolutiva de la humanidad. DOSSIER LOS ORÍGENES DEL SER HUMANO Tres millones de años de edad. ElpaleoantropólogoDonald Johanson (arriba) sostiene el cráneo de la Australopithecus afarensis, que descubrió junto a su colega Tom Gray y que llamaron Lucy. La reconstrucción de Lucy y de su versión masculina, Lucien (detrás), son obra de Elisabeth Daynès. CORBIS AGE 46 MUY HISTORIA
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    L a mañana del30 de noviem- bre de 1974, los paleoantropó- logos Donald Johanson y Tom Gray, que acampaban al bor- de de un pequeño y fangoso río a unos ciento cincuenta kilóme- tros de Addis Abeba (Etiopía), toma- ron un Land Rover para subir hasta la Localidad 162, uno de los cientos de yacimientos que salpican Hadar. Esta árida región es el antiguo lecho de un lago que con el paso del tiempo se de- secó y llenó de sedimentos, entre los cuales se esconden tesoros fósiles que aportan valiosísimos datos al estudio de la evolución humana. Los estadounidenses exploraron durante un par de horas y, cuando es- taban a punto de regresar al campa- mento, Johanson encontró un brazo de homínido. Casi al mismo tiempo, Gray localizó los restos de lo que pa- recían unas costillas diminutas. “Re- cuerdo que la voz de mi compañero se convirtió en un aullido. Yo me uní a él. Empezamos a dar saltos de alegría bajo aquel calor de cuarenta y tres grados. No teníamos a nadie más con quien compartir nuestros sentimien- tos y nos abrazamos, empapados y sudorosos, gritando y bailando”, es- cribe Johanson en su libro El primer antepasado del hombre. Acababan de localizar el esqueleto fosilizado casi completo de un homínido cuya an- tigüedad era de 3,2 millones de años. Bautizada como Lucy. La criatura, que se clasificó como perteneciente a la especie Australopithecus afarensis, era una hembra de alrededor de un metro de altura y de unos veinte años de edad, y estaba dotada de un cráneo minúsculo comparable al de un chim- pancé. Su peculiaridad era que podía caminar sobre los miembros poste- riores, lo que la convirtió en uno de nuestros antepasados extinguidos o, si se prefiere, en un nexo arcaico en el proceso evolutivo que culminó miles de años más tarde en nuestros ances- tros africanos. Al tratarse de una hembra, y co- mo en el magnetófono del campa- mento sonaba con frecuencia Lucy in the Sky with Diamonds, una can- ción del grupo musical británico The Beatles, Johanson decidió bautizarla con el nombre de Lucy. En 2006, el paleoantropólogo etíope Zeresenay Alemseged halló otro esqueleto in- fantil de unos 3,3 millones de años en la localidad de Dikika (Etiopía), rela- tivamente cerca del lugar donde apa- recieron los restos de Lucy. Cincuenta años antes del hallazgo de Johanson, en 1924, el australiano Raymond Dart afirmó que el fósil de Taung (Australopithecus africanus) descubierto en Sudáfrica y cuya an- tigüedad ronda los dos millones y medio de años era el eslabón perdido entre el ser humano contemporáneo y los antropoides. Los restos de este homínido, conocido como el Niño de Taung, fueron extraídos de la ro- ca donde se encontraba incrustado. Tenía todos los dientes de leche, por lo que la muerte le debió sobrevenir a los tres años de edad. Sin embargo, el mundo académico no hizo caso a la interpretación científica que aportó Dart, que vinculaba a este homínido con la línea evolutiva del ser humano. El análisis del Niño de Taung fue acreditado treinta años después con el posterior descubrimiento de los restos del Paranthropus boisei en Olduvai (Tanzania), llevado a cabo por Louis y MaryLeakeyen1959.Eraunhomínido de África oriental que vivió entre 2,3 y 3,1 millones de años atrás en un entor- no prácticamente seco. Se alimentaba de vegetales duros, por lo que desarro- lló unas potentes mandíbulas destina- das a triturarlos. Quince años después del hallazgo del matrimonio Leakey aparecieron los inquietantes restos de Lucy en la región de Hadar, en Etiopía. El Niño de Turkana. En 1984, el pa- leoantropólogo Kamoya Kimeu halló el esqueleto del Niño de Turkana en Kenia. Se trata de un homínido de entre diez y catorce años que vivió en la sabana keniana hace 1,6 millo- nes de años y cuyo cerebro es de unos 800 c.c., más pequeño que el nuestro (de promedio, unos 1.350 c.c). Es el espécimen más antiguo con un cuer- po de aspecto moderno hallado hasta ahora. Se trata de un Homo Erectus u Homo Ergaster similar a los que se trasladaron a Eurasia hace 1,7 millo- nes de años, una migración que se conoce como “Fuera de África 1”. Noventa años antes, en la isla de Ja- va (Indonesia), el científico holandés Eugène Dubois encontró un espéci- men descendiente de esos homínidos que participaron en la primera migra- ción africana y cuya antigüedad se ci- fra en medio millón de años. Tiem- DOSSIER I: LOS ALBORES DE LA HUMANIDAD En 1974, Johanson y Gray localizaron un esqueleto fosilizado, casi completo, en Etiopía Viviendas paleolíticas. Hace 20.000 años, muchos humanos emigraron hacia latitudes más al norte, como las tundras árticas de la actual Ucrania. Allí, para refugiar- se, construyeron cabañas (arriba) con huesos de ma- mut, descubiertas en 1965. AGE MUY HISTORIA 47
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    po después sehallaron nuevas piezas craneales en Java, los res- tos del Hombre de Heidelberg en Alemania y otros excelentes fósiles en África oriental. Todos ellos eran Homo erectus. Los humanos modernos, pa- recidos a los actuales, surgieron en África hace unos doscientos mil años, cuando el Achelense dio paso al Paleolítico Medio. Los análisis de ADN mitocondrial de personas vivas sugieren que nuestro antepasado femenino más reciente vi- vió en África hace cien mil o doscien- tos mil años, lo que supone que tene- mos un antepasado africano mucho más joven que el Homo erectus. Más allá de África. Los estudios genéticos y las nuevas dataciones de los restos fósiles desvelan que hu- bo más de una migración fuera del continente africano. Una, como se apuntó anteriormente, se denomi- na “Fuera de África 1” y ocurrió ha- ce 1,7 millones de años. La segunda, bautizada como “Fuera de África 2”, se extendió desde allí a otras partes del mundo hace unos cincuenta mil años. Nosotros seríamos los descen- dientes de esta segunda migración. En esa época o poco después se de- sarrollaron las toscas herramientas y armas del Paleolítico Superior, un periodo que se inició hace unos dos millones de años y finalizó en torno a 10.000 a.C. Cuando los humanos mo- dernos llegaron a Europa co- mo hombres de cromañón se encontraron con poblaciones de neandertales, a las que fueron susti- tuyendo poco a poco. A principios de los años ochenta del siglo pasado, se descubrió en las cuevas de la Sima de los Huesos, en la sierra de Atapuerca (Burgos), un gran número de restos óseos de homínidos de hace unos cuatrocientos mil años. La mayoría de los paleoantropólogos cree que esos especímenes son protonean- dertales, pues exhiben las caracte- rísticas propias de las poblaciones neandertales posteriores. Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, codirectores de las investigaciones en Atapuerca, desenterraron en 2007 una mandíbula de un homínido que vivió en esta sierra burga- lesa hace 1,3 millones de años. El equipo de Atapuerca consi- deró que aquellos restos fósiles correspondían a una nueva espe- cie denominada Homo antecessor y lanzó una hipótesis que ha desata- do un serio debate en la comunidad científica. Los tres paleoantropólogos espa- ñoles sugirieron que estos homíni- dos tan antiguos podrían haber sa- lido de África para colonizar Europa convirtiéndose en los antecesores de los neandertales. Los individuos que permanecieron en África podrían ha- ber evolucionado en épocas posterio- res hasta derivar en el Homo sapiens moderno. De esta forma, la nueva especie sería el nexo que une a nean- dertales y humanos, aunque en dis- tintas épocas y continentes. Primera obra de arte. La figura de marfil de un mamut de apenas 3,7 centímetros encontrada en 2006 por arqueólogos del Instituto de Prehisto- ria de la universidad alemana de Tu- binga es la obra de arte completa más antigua conocida hasta la fecha. Su datación es de unos treinta y cinco mil años, diez mil años más antigua que la Venus de Willendorf y veinte mil más que las pinturas rupestres de las cue- vas de Altamira. La figura fue locali- zada en la cueva de Vogelherdhöhle y sus autores fueron cromañones que poblaron esta región alemana, ubica- da entre los ríos Rin y Danubio. Un año antes, arqueólogos de la Universidad de Tubinga presentaron una flauta que fue fabricada por un cromañón utilizando un colmillo de mamut de hace treinta y cinco mil años. En la cueva Geissenkloester- le (Baden-Würtemberg, Alemania) se halló una treintena de pequeñas piezas de marfil en los años setenta del siglo pasado. Por falta de recur- sos económicos, los huesecillos fue- ron guardados en un cajón hasta que treinta años después fueron cataloga- dos por la arqueóloga María Molina. Los cromañones cazadores-reco- lectores, entre ellos el artista que talló la pequeña figura de marfil conocida como el Mamut de Vogelherd, debie- DOSSIER Losestudiosgenéticos de los restos fósiles desvelan que hubo más de una migración fuera de África Esta enigmática Venus, la más conocida del Paleolítico Supe- rior, fue hallada en 1908 en un ya- cimiento situado en la garganta de Wachau (Austria), a orillas del río Danubio, por el arqueó- logo austriaco Josef Szomba- thy. La estatuilla de piedra ca- liza mide diez centímetros y re- presenta a una mujer obesa y de grandes senos, cuya antigüedad se cifra en torno a los veinte mil años. La Venus de Willendorf podría ser un símbolo de la fertilidad o del poder en una sociedad matriarcal. La figura está coloreada con ocre en algunas partes. En muchas sociedades de cazadores-recolectores, el ocre es sinónimo de sangre y poder. Algunos estudiosos sugieren que fueron crea- das por hombres para poder trans- portarlas con ellos. Otros apuntan a la posibilidad de que fueran realizadas por mujeres como autorretratos. Figuras hechiceras. En los años setenta del pasado siglo, los estu- diosos pensaban que estas figuras aportaban elementos mágicos des- tinados a asegurar la fertilidad y que estaban relacionadas con una reli- gión basada en diosas matriarcales que se habría extendido por Europa en el Paleolítico. La Venus paleolítica de Willendorf Obra artística prehistórica. En la colec- ción de la cueva de Vogelherd (Alemania) se conservan figuras de animales salvajes como la pieza de marfil del Mamut (arriba). Estatuilla antropo- mórfica femenina (abajo): es la Venus paleolítica más fa- mosa, sin rostro y con un cuerpo de exagerado tamaño. AGE EFE 48 MUY HISTORIA
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    ron convivir durantemiles de años con los neandertales hasta que estos se extinguieron, probablemente hace unos treinta mil años. Algunos estu- dios recientes afirman que algunos humanos actuales tienen una carga genética neandertal, lo que demos- traría que hubo cierta hibridación entre cromañones y neandertales. Descubrimientos rupestres. Cuan- do nuestros antepasados cromaño- nes comenzaron a plasmar su pen- samiento simbólico en las fantásticas pinturas rupestres de Lascaux (Fran- cia) y Altamira (España), el último neandertal ya había desaparecido de la faz de la Tierra. Aquellos pintores rupestres y sus compañeros comer- ciaban con otras comunidades leja- nas, intercambiando materias pri- mas y objetos provenientes de dis- tintas regiones europeas. En 1879, el erudito cántabro Mar- celino Sanz de Sautuola y su hija Ma- ría Justina descubrieron las pinturas rupestres de las cuevas de Altamira (Cantabria). Un año después, Sautuo- la editó un libro en el que divulgaba su gran descubrimiento, lo que supuso un duro golpe para los que creían que nuestros antepasados primitivos no podían desarrollar un pensamiento simbólico o crear figuras tan com- plejas como la extraordinaria figura polícroma del famoso bisonte de Alta- mira. Los científicos franceses Gabriel Mortillet y Émile Cartailhac ridiculi- zaron al erudito cántabro, acusándolo de impostor. Pero posteriores descu- brimientos en otras cuevas francesas hicieron que Cartailhac reconociera en 1902 su error y se disculpara por las críticas que vertió sobre Sautuola. Las increíbles pinturas de Altamira pertenecen a los periodos Magdale- niense y Solutrense, principalmente, y su antigüedad es motivo de debate. Los expertos creen que esas composi- ciones pictóricas podrían fijarse entre los dieciséis mil y los catorce mil años. En 1940, cuatro adolescentes en- contraron la pequeña entrada de la cueva de Lascaux, en la región de la Dordoña, en el sur de Francia. Su inte- rior alberga maravillosas pinturas que pertenecen al estilo del Magdaleniense Inferior, de hace 17.000-16.000 años. Al igual que ha ocurrido en Altamira, la cueva de Lascaux fue clausurada al público en 1963 para evitar el dete- rioro de las pinturas. Tanto Altamira como Lascaux han construido sendos museos con réplicas de estas dos “ca- pillas sixtinas” del arte rupestre. Hallazgos europeos. El descu- brimiento del yacimiento de Dolní Veštonice (República Checa), habita- do entre 28.000 y 24.000 años antes de Cristo, y de la pequeña estatuilla de la Venus de Willendorf (Austria), de la misma época, descubierta por el arqueólogo Josef Szombathy en 1908, desvelan algunos aspectos de la vida diaria de los europeos del Paleolítico Superior, como los restos de viviendas circulares y ovaladas construidas con enormes huesos de mamuts y piedras. Tras el periodo más frío de la últi- ma glaciación (hace unos veinte mil años), los cazadores-recolectores que se habían adaptado a las bajísimas temperaturas empezaron a trasladar- se más hacia el norte, donde cons- truyeron asentamientos muy elabo- rados, como el de Mezhyrich (Ucra- nia). Unos agricultores que estaban haciendo una obra de ampliación del sótano de su casa lo descubrieron en 1965. El yacimiento alberga cinco grandes refugios hechos con huesos de mamuts que datan de hace aproxi- madamente quince mil años. En un campo abierto a orillas del Collage de un anatomista. El holan- dés Eugène Dubois (arriba) se trasladó a la isla de Java en 1890, donde descu- brió un fragmento de un cráneo fósil y un fémur, restos de un Homo Erectus. Enterrado en carbón. En 1950 fue hallado el ca- dáver de un hom- bre en una turbera danesa. Datado en la Edad de Hierro prerromana, se lo conoce como el Hombre de Tollund (Abajo). PERSONAJE Mary Leakey (1913-1996). Antropóloga británica que revolucionó la Historia de la evolución huma- na con sus ha- llazgos fósiles en Tanzania y Kenia. DOSSIER I: LOS ALBORES DE LA HUMANIDAD AGE CORBIS
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    arroyo Chinchihuapi, enel valle Central del sur de Chile, se encuentra el yacimiento de Monte Verde (Chile), cuya antigüedad se cifra al menos en unos trece mil quinientos años, lo que ha sido fundamental para replantear el poblamiento de América. De 1977 a 1997, más de cuarenta investiga- dores dirigidos por Tom D. Dillehay recuperaron objetos líticos, puntas de flecha y fragmentos de huesos, lo que demostraría que la llegada de los primeros seres humanos al continen- te americano se produjo mucho antes de lo que se creía. Hasta ahora, la hi- pótesis más aceptada era la que plan- teaba que el ser humano había llegado a América a través del estrecho de Be- ring y que alcanzaron Nuevo México hace unos once mil quinientos años. Aquellos primeros colonos eran de origen asiático y dieron el salto al nuevo continente gracias a que el ni- vel del mar había disminuido por las glaciaciones. Según esta hipótesis, los primeros colonos se habrían tras- ladado lentamente a otras latitudes del continente. Pero, si esta teoría es la aceptada, ¿cómo se explica que en Monte Verde hayan vivido seres hu- manos hace al menos trece mil qui- nientos años? Por si fuera poco, Dillehay cree que existe una capa baja de sedimentos en la que podría haber restos de treinta y tres mil años de antigüedad, lo que trastocaría todavía más la cronología del poblamiento en América. La tur- ba y los sedimentos pobres en oxíge- no del lecho del arroyo Chinchihuapi cubrieron los asentamientos humanos y facilitaron la conservación de los utensilios que contenían, como pie- zas de cuero de mastodonte, carne, cuerdas, restos de alimentos, plantas e incluso las pisadas de un pie pequeño. Las impresionantes momias descu- biertas en distintas ciénagas europeas han llegado a nuestros días gracias a un proceso natural similar. Cerca de un centenar de cuerpos han sido data- dos con radiocarbono y los resultados de los análisis demuestran que perte- necen a épocas muy distintas. El cuer- po más antiguo datado hasta la fecha es el de una joven mujer de principios del Mesolítico, hace unos diez mil años, descubierto en Dinamarca. Pe- ro el cuerpo más inquietante es el del llamado Hombre de Tollund, el mejor conservado de la Edad de Hierro, que parece dormir en su lecho de barro. Hace aproximadamente 11.800 mi- llones de años se crearon las primeras comunidades sedentarias de la revo- lución del Neolítico, que tuvo lugar en una amplia región que comprende el oeste de Turquía, el valle del Éufra- tes, Siria, Líbano, Jordania, Palestina e Israel. Los pobladores de estas pri- meras comunidades vivían en peque- ñas aldeas de forma permanente. Tras miles de años dedicados a la caza y a la recolección, nuestros antecesores comenzaron a disponer de una pro- ducción regular de alimentos. Pistas en las sagradas escrituras. Aunque muchos estudiosos del An- tiguo Testamento consideran que la Biblia es poco más que un mito, al- gunos arqueólogos empiezan a sos- pechar que podría ser una especie de guía para desvelar aspectos oscuros de los primeros pasos de la civilización. El controvertido egiptólogo británi- DOSSIER Elcuerpomásantiguo datadohastalafecha es el de una mujer del mesolítico, hace diez mil años Estudio de un espécimen extinto. Los codirectores de excavación de los yacimien- tos pleistocenos de la Sierra de Atapuerca (Burgos), Eudald Carbonell (izq.) y José María Bermúdez de Castro, investigaron los restos de una mandíbula de un Homo antecessor. VÍDEO bit.ly/1xrjKuO Este documental, titulado La cuna de los dioses. Göbekli Tepe y emitido en La 2 de Televisión Española, muestra el extraordinario descubrimiento arqueológico del templo de la ciudad turca de Saliurfa. Arte de las pri- meras civiliza- ciones. La cueva de Lascaux alber- ga el conjunto ru- pestre más sobre- saliente de Francia. Contiene represen- taciones pictóricas de más de seis- cientos animales. En la Sala de los Toros se encuentra el Panel del Unicor- nio (derecha). EFE 50 MUY HISTORIA
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    co David Rohlva más lejos todavía al asegurar que el texto sagrado propor- ciona las claves secretas para localizar, geográficamente, el lugar exacto don- de estuvo ubicado el Paraíso; es decir, el lugar donde el ser humano cultivó lastierrasporprimeravez.Trascotejar fuentes bíblicas con textos antiguos, Rohl señala que el primer granero de la humanidad se encontraba a orillas del lago Urmía, cerca de la ciudad de Ta- briz, en la confluencia de las fronteras de Turquía e Irán, y a dos pasos de los míticos yacimientos sumerios de Irak. No lejos del lago Urmía se encuentra el yacimiento de Göbekli Tepe (Monte Ombligo), en el que trabaja desde 1995 Klaus Schmidt, de la Universidad de Heidelberg. Este conjunto megalítico se halla en el curso superior de los ríos Éufrates y Tigris, en la región donde la BibliasituabaelParaíso,enunsolitario desierto de piedra caliza en el sudes- te de Turquía, cerca de las fronteras de Siria, Irak e Irán. Hace unos once mil quinientos millones de años, en ese punto estratégico del planeta va- rios escultores del Paleolítico tallaron signos y dibujos en las columnas que adornaban el recinto sagrado donde el clan rendía culto a los muertos. Primeras prácticas agrícolas. Aquel grupo de cazadores-recolectores fue capaz de dar los primeros pasos para domesticar el trigo salvaje que crecía de forma espontánea en las fértiles tie- rras que rodean los lagos Van y Urmía. Los estudios genéticos llevados a cabo por investigadores alemanes e italia- nos asociados al prestigioso Instituto Max Planck para la Investigación de Cultivos de Colonia (Alemania) pa- recen corroborar que el origen de la agricultura podría haberse encontra- do en esa región del planeta. Göbekli Tepe está situado en la ci- ma de una colina de piedra. Se trata de un enclave con grandes muros y pilares de piedra en forma de T, algunos de los cuales alcanzan los cuatro metros de altura. La superfi- cie está decorada con bajorrelieves que representan dibujos geométri- cos o figuras de animales. En la parte superior del yacimiento se ha des- enterrado un gran edificio de plan- ta cuadrangular con cuatro pilares decorados con figuras de leones en actitud amenazante, cuya datación corresponde al Neolítico Precerámi- co B. También se han descubierto fi- guras de mujeres y una estatua de un hombre desnudo con el pene erecto. Tras más de cien mil años de era glaciar, los vientos templados de Eu- rasia volvieron a soplar en la zona alta de Mesopotamia, facilitando la flora- ción en las suaves colinas que salpican los campos que rodean Göbekli Tepe. Schmidt cree que esta joya arqueoló- gica es fundamental para averiguar la manera en que aquellos cazadores- recolectores contribuyeron al naci- miento de la agricultura. Los expertos continúan discutiendo si en Göbekli se puso en marcha el primer huerto de la humanidad. El hallazgo plantea grandes inte- rrogantes. Uno de ellos tiene que ver con su datación, ya que el conjunto se construyó unos mil años antes de la Revolución Neolítica, lo que echa por tierra la creencia de que este tipo de construcciones se llevó a cabo tras el nacimiento del cultivo del trigo y la ganadería. Ahora sabemos que su construcción se realizó un milenio an- tes que el primitivo conjunto de piedra de Jericó, excavado por la arqueóloga Kathleen Kenyon entre 1952 y 1958, y que estaba considerado como el más antiguo hasta que se descubrió el ya- cimiento de Göbekli Tepe. DOSSIER I: LOS ALBORES DE LA HUMANIDAD Esta momia fue descubierta en 1991 por dos montañeros alemanes en los Alpes de Ötzthal, en la frontera de Austria e Italia, a una altitud de 3.200 metros, lo que contribuyó a la buena conservación del cadáver. Es una de las momias más antiguas de Europa y ha desvelado im- portante información sobre los europeos de la Edad del Cobre. Ötzi, tal y como se le conoce, vivió aproximadamente en el 3300 a.C. y murió a los cuarenta y seis años, probablemente debido a una herida de flecha. Su cuerpo ha sido analizado, radiografiado y estudiado por médicos y forenses. Se sabe hasta lo que había co- mido momentos antes de su muerte. Se han analizado el calzado, las armas (hacha de cobre y puñal de sílex), los hongos y el pedernal para producir fuego que porta- ba, además del polen que iba adherido a su cuerpo, lo que ha permitido establecer que Ötzi murió en primavera. Posible descendencia. En 2012, inves- tigadores del Instituto Nacional de Medi- cina Legal de la Universidad de Innsbruck compararon el ADN de la momia con muestras de más de tres mil voluntarios e identificaron a diecinueve personas relacionadas genéticamente con ella. El ADN señala a los descendientes de Ötzi La momia de cinco mil años de antigüedad fue descubierta en 1991 en los Alpes (arri- ba). Hoy se la conoce como Hombre de hielo de Ötzi y se ha podido obtener su ADN. LIBRO Monte Verde. Un asentamiento humano del Pleis- toceno tardío en el sur de Chile, Tom D. Dillehay. Lom Ediciones, 2004. Esta obra es una síntesis de las investigaciones llevadas a cabo por un equipo in- terdisciplinar de científicos en el ya- cimiento de Monte Verde (Chile). GETTY CORBIS MUY HISTORIA 51
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    Durante miles deaños, ricos y desarrollados pueblos permanecieron en- terrados bajo la arena de los desiertos de Turquía, Irak o Egipto. Descubrir- los ha significado conocer parte de los pilares de nuestra cultura actual. Las reliquias ocultas de Oriente HALLAZGOS DE ANTIGUAS CIVILIZACIONES DOSSIER L os arqueólogos creen que en la región situada entre los ríos Tigris y Éufrates apare- cieron hace unos cinco mil quinientos años los pilares que sustentan gran parte de la cul- tura de nuestros días: las ciudades, la escritura, la monarquía, la contabili- dad, el comercio, etc. En Egipto to- davía no existía un estado unificado gobernado por un faraón, cuando en Sumer, al sur de Irak, nació Uruk, la primera ciudad de la Historia. El trabajo llevado a cabo por los arqueólogos durante las primeras décadas del siglo XX dio como resul- tado el descubrimiento de pirámides escalonadas, edificios e inscripcio- nes que desvelaron los orígenes his- tóricos de los antiguos pueblos que poblaron Mesopotamia. Las excava- ciones realizadas por el vicecónsul francés Ernest de Sarzec, durante cuatro años (1877-1881), sacaron a la luz una serie de objetos milenarios entre los cuales destacaba una escul- tura del rey de Gudea esculpida en diorita. Se trataba de una figura muy diferente a las que se habían encon- trado con anterioridad en yacimien- tos babilónicos o asirios. Sarzec había descubierto las pri- meras huellas visibles de los sume- rios, un pueblo que hasta entonces había permanecido ignorado por la Historia. Años después, entre 1922 y 1934, el arqueólogo inglés Leonard Woolley excavó la ciudad de Ur y desenterró el rico ajuar de las tum- bas reales, que aportó un importante caudal de datos sobre esta primige- nia civilización mesopotámica. A partir de 1881, arqueólogos es- tadounidenses y alemanes trabaja- ron en esa región, a la que llegaron los sumerios hace más de cuatro mil años. Sus ciudades-Estado y sus res- pectivos territorios se hallaban bajo el dominio de un único rey. Fue en Villa olvidada. El arqueólogo inglés Leonard Woolley dirigió la excava- ción de la ciudad sumeria de Ur (aba- jo), donde descu- brió las riquezas de la civilización mesopotámica. AGE
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    2340 a.C. cuandose produjo la inva- sión de los semitas al mando del mo- narca Sargón. A partir de entonces, Sumer se convirtió en un imperio que extendió su poder a toda Meso- potamia. La capital del reinado de Sargón fue Akkad, que se convirtió en una poderosa metrópoli con gran- des riquezas y magnificen- cia, y que sería recordada durante milenios. Su nom- bre era tan prestigioso que, siglos después, los sobera- nos babilónicos se harían llamar “rey de Akkad”. El nuevo imperio sumerio- acadio fue el primero en racionalizar la administra- ción de toda Mesopotamia y el que potenció el comer- cio internacional con otras regiones, una actividad que inició siglos antes la antigua ciudad sumeria de Uruk. La cultura acádica. Con Sargón se estableció una cierta igualdad entre el sis- tema de escritura sumerio tradicional y el nuevo len- guaje semítico (acadio). Los sucesores del monarca mantuvieron la unidad del imperio. Pero en el año 2198 a.C. la mayoría de las ciu- dades-Estado que habían sido sometidas por Akkad se levantaron en armas pa- ra lograr su independencia. Desde entonces, los soberanos acadios fueron perdiendo el control del imperio hasta que sólo pudieron gobernar el territorio que rodeaba su ciudad. El ascenso al trono de uno de los jefes amorreos, Hammurabi (1792-1750 a.C.), marcó el definitivo final de Akkad y el inicio del imperio babilónico. Fue en los últimos años de su rei- nado cuando Hammurabi ordenó re- dactar el famoso código legal que lle- va su nombre. Escrito sobre una es- tela de diorita de más de dos metros de altura, el Código de Hammurabi es uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado. El arqueólogo francés Jean-Jacques de Morgan lo descubrió en Susa (Irán) en 1902 y, actualmente, lo exhibe el parisino Museo del Louvre. Los sucesores de Hammurabi tu- vieron que enfrentarse a las revuel- tas de importantes ciudades, como Ur, Uruk o Isin, que habían sido in- corporadas al imperio babilónico. Pero el verdadero peligro se encon- traba en Oriente, donde vivían los hititas, uno de cuyos reyes, Murshi- li, descendió con sus tropas el curso del Éufrates para asaltar Babilonia. Tras saquearla, el rey hitita regresó a Anatolia, dejando la capital babiló- nica a expensas de los casitas. Éstos introdujeron el caballo y los carros en el ejército, lo que facilitó que el imperio babilónico volviera a situar- se entre las primeras potencias del Próximo Oriente. Pero, como había ocurrido en otras etapas históricas de Mesopotamia, el dominio de los casitas sucumbió an- te el empuje de los asirios, una nueva fuerza regional que ya era temida por los egipcios y por los pue- blos hebreos, dada su feroci- dad y su tendencia a dirimir cualquier problema con las armas. La fama de sangui- narios de los asirios los con- virtió en la bestia negra de la Antigüedad. La nueva capital asiria, Nínive, quedó bajo la protección divina de Ishtar, cuyo rostro barbudo era un adorno masculino que simbolizaba su poderío y el de aquel pueblo belicoso. Los asirios invadieron Babi- lonia, destruyeron los tem- plos y se llevaron los dioses babilónicos a Nínive. El arte asirio. En 1843, el francés Paul Émile Botta desenterró en las ruinas de Khorsabad (Irak) las prime- ras obras de arte asirio. Des- graciadamente, un gran nú- mero de relieves del palacio del rey Sargón II (721-705 a.C.) se hundieron en el río Tigris cuando eran trans- portados a Francia. Las ex- cavaciones que realizó el Ins- tituto Oriental de la Universidad de Chicago entre 1929 y 1935 se cen- traron en el palacio real y en el siste- ma defensivo de la ciudad. Fundada a unos veinte kilómetros al noreste de Nínive, Khorsabad no había sido completada del todo cuando falleció el rey Sargón II, lo que motivó que la capital asiria volviera a trasladarse a Nínive. Asiria floreció como gran potencia regional bajo los reinados de Sena- querib y Asurbanipal (del 705 al 612 a.C.). El primero fue asesinado por disidentes, pero la trama golpista fracasó. Con la ayuda de gran parte de la nobleza, Asarhadon, hijo y he- Primera huella sumeria. Esta figura del rey de Gudea, esculpida en piedra diorita, fue una de las piezas halladas por el vicecónsul francés Ernest de Sarzec. a partir de 1881, arqueólogos de ee uu y alemania trabajaron en la región a la que llegaron los sumerios hace más de 4.000 años LIBRO Código de Ham- murabi, Federico Lara Peinado. Tecnos, 2008. Esta obra recoge un estudio preliminar de la recopilación de jurisprudencia más antigua del mundo, además de una traducción del texto comentada. PERSONAJE Jean-Jacques de Morgan (1857-1924). Arqueólogo francés, director de Antigüeda- des de Egipto, llevó a cabo en ese país excava- ciones en Mem- phis y Dahshur. MARIELANNGUYEN DOSSIER 2: LOS VESTIGIOS DE MESOPOTAMIA Y EGIPTO MUY HISTORIA 53
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    redero de Senaquerib,se enfrentó a sus hermanos y logró afianzarse en el trono. Tras reforzar la presión de Asiria en Egipto, el monarca de Nínive decidió suavizar el dominio sobre Ba- bilonia. Asarhadon ordenó devolver a la capital los dioses que su padre había secuestrado y facilitó el regreso de los deportados babilónicos a su tierra na- tal. El monarca asirio supo granjearse apoyos para nombrar un heredero al trono. El elegido fue Asurbanipal, cu- ya coronación como rey de Asiria se produjo en el año 668 a.C. Orden real asiria. La primera me- dida política tomada por el monarca asirio Asurbanipal fue volver a inva- dir Egipto y tomar la ciudad de Tebas, una operación militar que evitó las interferencias egipcias en los territo- rios que actualmente ocupan Siria y Palestina. Sin embargo, Asurbanipal no pudo frenar el desencadenamien- to de nuevos disturbios en Babilonia, unas revueltas independentistas que al final resultaron tremendamente letales para el imperio asirio. En 1849, el viajero y espía británi- co Austen Henry Layard descubrió en Kuyunjik los restos de la ciudad de Nínive y del palacio de Senaquerib (704-681 a.C.). Layard desenterró imágenes de toros y leones alados y todo tipo de objetos, así como bajo- rrelieves que proporcionaron valiosa información sobre la civilización asi- ria. En 1851, el arqueólogo Hormuzd Rassam encontró en ese mismo yaci- miento unas tablillas que contenían el Gilgamesh, la obra literaria más importante del mundo antiguo. Ras- sam envió aquellas tablillas repletas de signos cuneiformes a Londres, donde George Smith las descifró en 1872. Las tablas hablaban de Ut-na- pisti y su familia, los únicos que lo- graron eludir la gran inundación que lanzó Dios para castigar a los hom- bres por sus graves pecados. Por orden divina, Ut-napisti cons- truyó un barco para salvar a los suyos y a los animales elegidos. El descifra- miento de esta historia de Gilgamesh, que es una representación primitiva del Arca de Noé bíblica, provocó un gran revuelo en la Inglaterra victoria- na, pues la obra recogía algo más que simples leyendas, como la que descri- be el viaje de Jonás a la pecaminosa Nínive, una ciudad que durante siglos fue considerada legendaria hasta que el inglés Sir Austen Henry Layard la resucitó de sus cenizas. Fin del poder babilónico. La apari- ción en escena de Nabucodonosor II (604-562 a.C.) dio la puntilla final al imperio asirio y posibilitó el renaci- miento del poder babilónico en Meso- potamia, que declaró la guerra a Judá y conquistó Jerusalén. Sin embargo, tras su muerte, Babilonia inició un rápido declive que culminó con la in- vasión del monarca persa Jerjes, que ordenó destruir la ciudad. Con ella desapareció el último vestigio cultu- ral de la antigua Mesopotamia. Siglos después, Alejandro Magno quiso re- construir el zigurat de Babilonia, pe- ro el proyecto nunca se llevó a cabo. La ciudad desapareció y el lugar de su emplazamiento quedó en el olvido. El amanecer de la escritura DOSSIER LIBRO Babilonia: Meso- potamia. La mitad de la historia hu- mana, Paul Kriwac- zek. Ariel, 2010. Esta obra hace un recorrido histórico por los albores de la civilización me- sopotámica; asisti- mos a su floreci- miento y a su caída. Renacimiento de un imperio. El rey Nabucodonosor II alzó el poder babi- lónico en Mesopo- tamia. Arriba, pintu- ra del s. XIX de los Jardines Colgantes de la capital meso- potámica. En el monte de Behistún se conserva este relieve que representa trances de la biografía del rey persa Darío I y contiene inscripciones en trilingüe (persa, elamita y babilonio). Fueron los antiguos sumerios del IV mi- lenio a.C. los que inventaron una escri- tura de su idioma mediante ideogramas que representaban objetos y palabras, pero no conceptos abstractos. Hacia el 2600 a.C., cuando la ciudad sumeria de Ur inició su despegue cultural, comenzaron a surgir símbolos pictográficos que se di- ferenciaban del ideograma original. La es- critura cuneiforme se realizaba mediante un tallo vegetal biselado en forma de cuña que dibujaba sobre la arcilla húmeda. La piedra Rose a de la escritura cuneiforme fue la Inscripción de Behistún (Irán), talla- da durante el reinado del monarca persa Darío I (522-486 a.C.), y en la que se exhi- ben textos idénticos en los tres lenguajes oficiales del Imperio: el persa antiguo, el elamita y el babilonio. Descifrando a los sumerios. El británi- co Henry Creswicke Rawlinson compiló y tradujo algunos textos de la roca de Behis- tún, aunque el primero en descifrar los es- critos cuneiformes del persa antiguo fue el alemán George Friedrich Grotefend. ALBUM AGE 54 MUY HISTORIA
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    Entre 1899 y1914, el equipo ale- mán dirigido por Robert Koldewey descubrió los restos de la Babilonia del siglo VI a.C., en la que reinaron Nabucodonosor II y Nabónido. Este arqueólogo alemán también partici- pó en el descubrimiento de la Puerta de Ishtar, actualmente en el museo berlinés de Pérgamo, y desenterró los restos de los Jardines Colgantes de la ciudad, considerados como uno de los grandes tesoros arquitectónicos de la Antigüedad. En 1900, Koldewey localizó el templo babilonio dedicado a la deidad Marduk, patrona de la capital babilónica. Dos años des- pués excavó en Borsippa (Irak) una importante ciudad mesopotámica situada a orillas de un lago, a unos dieciocho kilómetros de Babilonia. Misteriosa momia. Cientos de kilómetros hacia el Oeste, en el milenario Egipto, el arqueólogo británico Howard Carter des- cubrió en 1902 una enigmática momia, cuya identidad no fue confirmada hasta 2007 por un equipo de arqueólogos coordina- do por Zahi Hawass, el que fuera todopoderoso secretario general del Consejo Superior de Antigüe- dades de Egipto. Se trataba del cuer- po de Hatshepsut (1490-1468 a.C.), una mujer más poderosa que Cleo- patra y Nefertiti que vestía como un hombre y cuyo legado fue destruido tras su muerte, cuando Tutmosis III DOSSIER 2: LOS VESTIGIOS DE MESOPOTAMIA Y EGIPTO recuperó el título de faraón del im- perio egipcio. En 2010, otro equipo de arqueó- logos dirigido por el omnipresente Zahi Hawass identificó la tumba KV 55 del Valle de los Reyes como la de Akenatón (1353-1336 a.C.), un fa- raón que al llegar al trono dio la es- palda al dios Amón e instauró el cul- to único a Atón, la deidad solar. En su afán renovador, Akenatón aban- donó la tradicional capital de Tebas para construir otra a 290 kilómetros al norte, en un lugar que actualmen- te se denomina Tell el-Amarna. En esa ciudad vivió con su ama- da Nefertiti y juntos actuaron como sumos sacerdotes y mediadores de Atón en la Tierra. El aspecto de esta reina nos resulta muy familiar gra- cias a la estilizada escultura pintada de su cabeza, una obra maestra del arte egipcio que se conserva en un museo berlinés. Los egiptólogos des- conocen qué ocurrió en los años fina- les del reinado de Akenatón e ignoran el papel de Nefertiti en la revolución religiosa que emprendió su marido. Imponentesoberana.El bello busto policromado de la reina fue localiza- do en 1912 por un obrero egipcio que trabajaba en la excavación dirigida por el arqueólogo alemán Ludwig Bortchardt. Los egiptólogos han po- dido averiguar que Akenatón no fue tan fiel a la bella Nefertiti como se creía hasta hace poco, ya que man- tuvo relaciones con su propia her- mana, fruto de las cuales nacería un niño que diez años después llegaría al trono bajo el nombre de Tutankamón. Este dato ha sido desvelado gracias a los análisis de ADN de los restos mortales de Tutanka- món y de otras diez momias. El estudio, que fue coordinado por Yehia Gad y Somaia Ismail, del Centro Nacional de Inves- tigación de El Cairo, aportó otros datos importantes. Por ejemplo, que el joven faraón padeció malaria, lo que quizá pudo debilitarle el sistema inmunitario. Asimismo, un estudio más detalla- do de las imágenes tomográficas que se tomaron de la momia hace años Al conocer el texto de Gilgamesh, se armó un gran revuelo en la Inglaterra victoriana de 1872 PERSONAJE Hormuzd Ras- sam (1826- 1910). Explora- dor asirio que descubrió los restos de lo que había sido la ciudad de Nínive y halló las tablas que contenían la Epopeya de Gil- gamesh. Mediadores del dios Atón. Nefertiti y Akena- tón (abajo) instauraron una religión monoteísta durante su reinado. Célebre sarcófago. El arqueólogo Howard Carter (izda.) fue el descubridor del ataúd de cuarcita que guardaba en su interior al joven faraón Tutankamón y otras sorpresas. 290 kilómetros al norte de la actual ciudad egipcia de Luxor (antigua Te- bas), el faraón Ake- natón construyó su propia capital del imperio para vivir con su adorada es- posa Nefertiti. CORBIS GETTY MUY HISTORIA 55
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    ha revelado queel faraón tenía el pie izquierdo equinovaro (le faltaba un hueso en uno de los dedos). Es probable que el estado enfermizo de Tutankamón se debiera al incesto, una práctica que conllevaba venta- jas políticas pero que podía acarrear consecuencias letales para la salud. Tesoro egiptológico. El 4 de no- viembre de 1922, Howard Carter se topó con una escalera que descendía a uno de los grandes tesoros arqueo- lógicos descubiertos en el siglo XX, la tumba de Tutankamón (1336-1327 a.C.). El hallazgo, que no fue casual, ya que Carter sabía que este faraón estaba enterrado en el Valle de los Reyes, provocó un gran interés en todo el mundo por el antiguo Egip- to. Fue la primera excavación reali- zada ante los ojos de la prensa, que puntualmente informaba sobre los avances en el yacimiento. Los ob- jetos de la tumba y la propia mo- mia de Tutankamón siguen siendo estudiados y pueden deparar nue- vas sorpresas. En 1993, un equipo de ar- queólogos franceses dirigido por Cristian Leblanc traba- jó en la tumba de Ramsés II, ubicada en el Valle de los Reyes, una necrópolis real durante el Imperio Nue- vo (1550-1070 a.C.) re- pleta de galerías subte- rráneas junto a Luxor y Carnac. Gracias a los innumerables jeroglí- ficos que adornan los monumentos del Anti- guo Egipto, los egiptólogos han po- dido reconstruir la vida y milagros de este faraón, un hombre enérgico y de gran poder que sentía una des- aforada pasión por las mujeres. En el verano de 1278 a.C. llegó al trono con tan sólo veinte años de edad. El estudio de su momia, que ha sobrevivido al paso del tiempo, ha permitido saber que midió 1,72 cen- tímetros en el esplendor de su vida. Ya mayor, Ramsés II empezó a tener problemas de co- lumna debido a la artritis y la espon- dilosis deformante, dos enfermedades que le obligaban a caminar despacio, encorvado y apo- yado en un báculo que llevaba siem- pre consigo. Era delgado, de perfil aguileño, nariz grande y orejas pro- minentes. Cuando murió, en julio de 1213 a.C., el faraón tenía una buena mata de cabello rojizo natural. La fama de Nefertari de haber si- do la esposa preferida de Ramsés II se basa en la belleza y riqueza or- namental del templo menor de Abu Simbel, que mandó edificar el gran faraón para rendir culto a su mujer. Construida hace 3.200 años y de- corada por los mejores artistas de la época, la cámara de Nefertari es la más espectacular del Valle de las Reinas, la conocida necrópolis ubi- cada en las cercanías de la ciudad de Luxor (antigua Tebas). Cuando la descubrió el italiano Ernesto Chiapa- relli en 1904, la tumba ya había sido saqueada. Lo único que quedaba era el sarcófago de la reina sin momia y los magníficos frescos que represen- tan a los dioses del panteón egipcio: Horus, Anubis, Isis, Osiris y Serket. ElarqueólogoestadounidenseKent Weeks descubrió en 1995 una necrópo- lis en el Valle de los Reyes que alberga- ba los restos de los hijos de Ramsés II. Hasta el momento se han localizado unas cien cámaras, aunque los exper- tos no descartan encontrar muchas más, dado que el faraón podría haber engendrado unos ciento veinte hijos. Su prole fue tan impresionante que los investigadores no se ponen de acuerdo a la hora de establecer cuál fue el número exacto de vástagos del prolífico monarca. Antigua estela egipcia. En 1799, el francés Pierre-Françoise Bouchard, soldado de las tropas napoleónicas en la campaña de Egipto, halló la ce- lebérrima Piedra de Rosetta. Es un DOSSIER Líder infatigable. Ramsés II reinó durante sesenta años en Egip- to. A la derecha, una de las colosales estatuas del faraón sedente que flanquean la entrada del templo de Luxor. La tumba y la momia de tutankamón siguen siendo estudiadas y pueden deparar sorpresas AGE AGE
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    fragmento de unaestela antigua egip- cia que tiene un decreto publicado en Menfis en el año 196 a.C., en nombre del faraón Ptolomeo V. El texto está es- crito en tres lenguas: jeroglíficos egip- cios, demótico y griego antiguo. Gra- cias a esta circunstancia, el egiptólogo francés Jean-François Champollion anunció, en 1822, que había descifrado la escritura jeroglífica egipcia. A partir de la década de 1840, aca- démicos y arqueólogos europeos y estadounidenses ordenaron las da- taciones del reinado de los monarcas judíos y los soberanos egipcios, asi- rios y babilonios. Una de las inscrip- ciones más importantes para la vali- dación histórica fue descubierta en 1993 en el yacimiento de Tel Dan, en el norte de Israel. En ella se mencio- na la victoria del rey arameo Jezael sobre los monarcas de Israel y de la Casa de David en el siglo IX a.C. Imperio de los hititas . Los estu- diosos de la Biblia, como Lutero, sabían que los hititas habían jugado un papel destacado en la Historia del antiguo Israel. Pero ¿aquel pueblo era real o una ficción ideada por los redactores bíblicos? En 1879, el estu- dioso británico Henry Sayce encon- tró en Esmirna (Turquía) unas mis- teriosas inscripciones en unas rocas. Unos años después, Sayce afirmó en una conferencia ante la Society for Biblical Archaeology (Sociedad pa- ra la Arqueología Bíblica) que todos esos restos pertenecían a los hititas que mencionaba la Biblia. La intuición del arqueólogo Sayce dio en la diana. En 1889 aparecieron centenares de tablas de arcilla en la localidad de Boghazkoy (Turquía) que fueron investigadas por Hugo Winckler. Este experto alemán en escritura cuneiforme organizó una expedición al yacimiento en 1906. Hallazgos en Turquía. Las excava- ciones de Winckler desvelaron los restos de cinco templos, una ciudad fortificada y un almacén donde se encontraron unas diez mil tabillas de arcilla. Una de ellas era el registro de un tratado entre el soberano hitita y el faraón egipcio Ramsés II. Otras ta- blillas desvelaron que la actual Bogha- zkoy era la capital hitita, cuyo nombre original era Hattusa. La Biblia había proporcionado la pista definitiva pa- ra rescatar del olvido al pueblo hitita. Posteriores excavaciones arqueológi- cas han desvelado que los hititas fue- ron una población de origen indoeu- ropeo que prosperó en la región cen- tral de la península de Anatolia (Tur- quía) entre los siglos XVIII y XII a.C. Gracias a su superioridad militar y a sus habilidades diplomáticas, los hi- titas pusieron en pie un imperio que en algunos periodos históricos estuvo a la altura del babilonio y el egipcio. Entre los años 1911 y 1952, los filólogos se centraron en descifrar la lengua hi- tita. En ese periodo de tiempo, Johan- nes Friedrich publicó el Manual hitita y un Diccionario de lengua hitita. Las excavaciones dirigidas por arqueó- logos alemanes aportaron nuevos textos bilingües que contribuyeron a establecer la cronología histórica de aquella civilización perdida. Desde principios del s. XIX, los arqueó- logos han trabajado en el yacimiento de Ábidos, situado en el sur de Egipto a unos diez kilómetros del Nilo. Además de albergar el principal templo del Alto Egip- to dedicado a Osiris, en Ábidos fueron enterrados los primeros reyes egipcios. El arqueólogo Flinders Petrie (1853-1942) excavó en esa zona y desde hace unos años lo hace una expedición alemana. Rey predinástico egipcio. En 1988, los arqueólogos Werner Kaiser y Günter Dre- yer, del Instituto Arqueológico Alemán en El Cairo, descubrieron una tumba con el nombre de Horus Escorpión I, un rey pre- dinástico egipcio que gobernó en torno al 3200 a.C., que nada tiene que ver con otro rey egipcio llamado Escorpión II. La tumba contenía imágenes de escorpiones y las muestras más antiguas de escritura halladas hasta hoy en el país de los farao- nes. Los jeroglíficos están inscritos en una especie de etiquetas de hueso adosadas en cajas o en grabados hechos en vasijas de cerámica. Algunas de esas vasijas con- tenían vino de Canaán, ciudad situada a mil kilómetros al noreste de Ábidos. El amanecer de la escritura DOSSIER 2: LOS VESTIGIOS DE MESOPOTAMIA Y EGIPTO PERSONAJE Jean-François Champollion (1790-1832). Filólogo, fue considerado el padre de la egip- tología por haber conseguido des- cifrar la escritura jeroglífica. Hattusa, potente capital. Los restos del epicentro del imperio de los hiti- tas (actual Bogha- zkoy, Turquía), co- mo la Puerta de los Leones, muestran el esplendor de esa civilización. El egiptólogo inglés Flinders Petrie descu- brió la Estela de Merenptah en la región de Tebas, en 1896. Faraona de mente brillante. El templo de Nefertari forma parte del complejo de Abu Simbel, situado en Nubia, al sur de Egipto, que fue construido bajo el manda- to de Ramsés II en el siglo XIII a.C. CORBIS AGE MUY HISTORIA 57
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    E n la décadade 1870, Hein- rich Schliemann saltó a la fama al descubrir los restos de la mítica ciudad de Tro- ya. Tras su gran éxito, el ar- queólogo y empresario alemán viajó a Creta para rematar su obra con la excavación del palacio donde la tra- dición aseguraba que había reinado el legendario rey Minos, hijo de Zeus. Contaba con el permiso de las autori- dades, pero el propietario de la colina se oponía a las excavaciones. Desgra- ciadamente, Schliemann falleció en En el siglo XIX, el afán explorador europeo desencadenó extra- ordinarios descubri- mientos, como la ciu- dad de Troya o Petra, yacimientos hoy de la Arqueología Clásica. Ruinas legendarias LAS EXCAVACIONES DE LOS IMPERIOS MEDITERRÁNEOS DOSSIER La añorada Tro- ya. El explorador alemán H. Schlie- mann (dcha.) per- siguió el sueño de encontrar la ciudad homérica. Comen- zó la excavación en la colina turca de Hissarlik (abajo); se contaba que allí los griegos habían vencido a Troya gracias al caballo (dcha.), en el que se introdujeron pa- ra tomar la ciudad. ASC AGE 58 MUY HISTORIA
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    1890 sin cumplirsu sueño. En aquella fecha, el arqueólogo británico Arthur Evans tenía treinta y nueve años. Había estudiado en Harrow, Oxford y Gotinga y dedicó su tiempo al es- tudio de las culturas milenarias. Un buen día cayeron en sus manos unas tablillas de arcilla con extraños sig- nos que provenían de la lejana Creta. Evans visitó la isla por primera vez en 1894 y en una de sus excursiones descubrió los restos de escombros en los que intentó excavar Schlie- mann. Al contrario que el alemán, Evans sí logró llegar a un acuerdo con el propietario del terreno para iniciar la excavación. Con los pape- les en regla, el arqueólogo británico cogió la piqueta y se puso a cavar en 1900. Además del conjunto palaciego de Cnosos, construido hacia el 2000 a.C., Evans encontró unas tres mil tablillas de arcilla con dos tipos de escrituras diferentes conocidas co- mo lineal A y lineal B. La primera se empleó entre los si- glos XVII y XV a.C. para escribir el idioma eteocretense. La escritura li- neal A sólo ha podido ser descifrada en parte. Se conocen unos setenta caracteres silábicos y cien caracteres con significado propio. La escritura lineal B fue utilizada para escribir el griego micénico hasta el 1110 a.C., y precedió en varios siglos al uso del alfabeto griego. Este sistema de es- critura fue descifrado en 1952 por el arquitecto inglés Michael Ventris. “Evans no vaciló en comunicar al mundo que había encontrado el palacio del rey Minos, el que fuera legendario hijo de Zeus, padre de Ariadna y de Fedra, dueño del labe- rinto y del temible hombre-toro que lo habitaba: el Minotauro”, escribe C.W. Ceram en su célebre libro Dio- ses, tumbas y sabios. Tiempo des- pués, Evans comprendió que todos sus hallazgos no podían pertenecer a la misma época y estableció una nueva cronología: periodo minoico primitivo (del tercer milenio al se- gundo a.C.), un minoico medio (en torno al 1600 a.C.) y un minoico tar- dío (hasta 1250 a.C.). El arqueólogo británico siguió cre- yendo que parte de los restos que ha- bía hallado pertenecían a un conjunto palaciego, aunque sus colegas recha- zaron su hipótesis años después, ale- gando que son las ruinas de un centro administrativo y religioso en el que se han encontrado enormes vasijas de cerámica para conservar aceite, acei- tunas y grano. Las paredes de algu- nos edificios estaban decoradas con frescos policromados que mostraban escenas de la vida cotidiana minoica. Las controvertidas restauraciones que hizo Evans de esos frescos han sido criticadas por algunos especialistas. La epopeya de Homero. Si Evans logró la fama con su descubrimiento de Cnosos, Heinrich Schliemann hizo lo propio décadas antes con el hallaz- go de las ruinas de Troya. El relato de Homero narra la historia del asedio y destrucción de la ciudad, situada en el extremo noroccidental de Anatolia (Turquía), por un ejército de héroes procedentes de toda Grecia. Paris, príncipe de Troya, viajó a Esparta en misión oficial y allí sedujo a Helena, esposa de Menelao, rey de los espar- tanos, con la que huyó a Troya. El desesperado Menelao pidió ayu- da a su hermano Agamenón, rey de Micenas, para organizar un ejér- cito y rescatar a Helena. A la llamada acudieron Ulises de Ítaca, Aquiles de Te- salia, Ayax, Diomedes y otros grandes guerreros griegos. Tras diez años de asedio y batallas, la diosa Palas Atenea facilitó a Uli- ses un plan para vencer a los troyanos. Los griegos construyeron un caballo de madera gigante en cuyo in- terior se ocultaron cientos de gue- rreros. Lo dejaron abandonado a las puertas de Troya y el grueso del ejército fingió que abandonaba el campo de batalla. Eufóricos por su victoria, los tro- yanos creyeron que el caballo era un reconocimiento de la diosa Palas Ate- nea a su ciudad y derribaron parte de las murallas para introducirlo en la ciudad. Por la noche, los guerreros griegos salieron de las entrañas del caballo, mataron a los guardias DOSSIER 3:LAS HUELLAS DE LA CIVILIZACIÓN GRECOLATINA Si Evans logró la fama al descubrir Cnosos, Schliemann lo hizo con el hallazgo de las ruinas de Troya AGE FECHAS a.C. 2000 Se construyó el conjunto palaciego de Cnosos en la is- la griega de Creta, descubierto por el arqueólogo británi- co Arthur Evans. a.C. 1200 Se data en torno a ese año el naci- miento del primer alfabeto, cuya cuna fue la ciudad mile- naria de Biblos (antigua Gebal y ac- tual Jbeil libanesa). a.C. 1100 Se abandonó la es- critura lineal B del griego micénico, descifrada en 1952, que precedió en varios siglos al uso del alfabeto heleno. MUY HISTORIA 59
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    troyanos y avisaronal resto de su ejército, que permanecía oculto en los alrededores. Los troyanos fue- ron aniquilados y sus mujeres con- vertidas en esclavas. Esos fueron los mimbres que utilizó Homero para escribir la Ilíada. Pero ¿la guerra de Troya es un mi- to o sucedió de verdad? Los histo- riadores no acaban de ponerse de acuerdo sobre la veracidad histórica de la guerra y sobre la importancia que tuvo en la Antigüedad la propia ciudad de Troya. Pese a todo, algunos aventureros y arqueólogos se pro- pusieron demostrar que la historia que narró Homero tenía visos de realidad. Entre ellos, destacó Schlie- mann, que se hizo rico comerciando en Rusia y California (Estados Uni- dos). Cumplido su objetivo de hacer dinero, el alemán abandonó los negocios antes de llegar a los cincuenta años para cumplir su sueño de desenterrar la ciudad homérica en His- sarlik, un promontorio ubicado en la costa occi- dental de Turquía. Prospecciones en la colina de Hissarlik. Con anterioridad, el cónsul de Estados Unidos en la región, el inglés Frank Calvert, había hecho prospecciones en la zona, pero no tenía recur- sos económicos para con- tinuarlas. Tras conseguir la licencia de excavaciones del gobierno turco, Schliemann comenzó la búsqueda de Tro- ya en 1871. Perforó diez ciu- dades sucesivas que iban del periodo bizantino medieval a los principios de la Edad de Bronce. En el nivel denominado Tro- ya II, Schliemann encontró los restos de lo que él creía la ciu- dad homérica. Allí desenterró el llamado Tesoro de Príamo, que desgraciadamente era unos mil años más antiguo que la guerra de Troya. Schlie- mann sacó el tesoro del país y lo ocultó en Grecia. El arqueó- logo Wilhelm Dörpfeld, mano derecha de Schliemann, iden- tificó nueve de los diez nive- les del yacimiento y ubicó a Troya en el nivel VI. Schliemann se basó en otra obra antigua, en este caso los apuntes de Pausanias del siglo II, para certificar los restos monumentales de Micenas y las tumbas de los héroes aqueos que combatieron en Troya, entre ellos la de Agamenón, asesinado por orden de su cónyuge, la reina Clitemnestra. La excavación comenzó en el verano de 1876 y en diciembre los obreros hallaron varias fo- sas que contenían diecinueve cadáve- res y deslumbran- tes joyas de oro y plata, sellos, escu- dos, lanzas, espa- das y una magnífica máscara que, según afirmó Schliemann, representaba la ca- ra de Agamenón. El alemán supuso que los otros cuerpos debían corresponder a al- gunos de los integrantes de su cor- te, aunque posteriormente fueron datados hacia el 1600-1500 a.C., an- tecediendo al menos en trescientos o cuatrocientos años a los asaltantes de Troya. Los espectaculares objetos de oro que descubrió el empresa- rio y arqueólogo alemán no confir- maron la historia de Homero, pero aportaron una valiosa información sobre una gran civilización, la micé- nica, que dominó el mar Egeo siglos antes de que la ciudad de Atenas co- menzara a brillar bajo el influjo de Pericles. Muchas joyas excavadas en tierras de Mesopotamia o Egipto, así como las que encontró Schliemann en Tro- ya, terminaron en Londres, París o Berlín. El Código de Hammurabi, los frisos monumenta- les del Partenón de Atenas, el altar de Pérgamo y la piedra de Rosetta son sólo algunos ejemplos de los tesoros his- tóricos que fueron saqueados por Oc- cidente y que ahora se exhiben en los mejores museos de Europa y Estados Unidos. Muchos años después de ser expoliados, los legítimos dueños de esas obras de ar- te reclaman sus tesoros a Occidente. Los monumentales frisos del Par- tenón de Atenas, que actualmente se pueden admirar en el Museo Britá- nico de Londres, constituyen el ob- jetivo prioritario de las autoridades griegas, que desde hace años exigen al Reino Unido su devolución a la ca- pital helena. En 1799, Thomas Bruce, DOSSIER Hallazgo babilónico de las expediciones alemanas. Desde 1930 se expone la re- construcción de la Puerta de Ishtar (arriba), una de las ocho puertas monumentales de la muralla interior de la ciudad de Babilonia, en el Museo de Pérgamo de Berlín (Alemania). Cariátide viajera. En la Acrópolis ate- niense, la tribuna del Erecteion esta- ba presidida por cariátides; una de ellas (abajo) se trasladó al British Museum (Londres). Los objetos de oro descubiertos por schliemann aportaron datos sobre la cultura micénica del egeo ALBUM 60 MUY HISTORIA
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    Situada en lacosta oeste de Turquía, la ciudad griega de Éfeso alberga las ruinas del templo de Artemisa, una de las siete maravillas de la Antigüedad. En su interior se encontraba una escultura de la diosa que mostraba numerosos senos en su pecho, probable símbolo de fertilidad. Entre 1863 y 1874, el ingeniero John Turtle Wood fue contratado por el Museo Británico para dirigir las excavaciones en el templo de Artemisa. Sus ruinas se en- contraban unos tres metros por debajo del agua. Años después, el Museo Britá- nico contrató los servicios de David Geor- ge Hogarth para continuar las excavacio- nes, que culminaron con el hallazgo de diversos objetos y columnas que fueron trasladados al museo londinense. Valiosas obras de arte. Éfeso ya había sido saqueada por los árabes y los turcos mucho tiempo antes. El templo contenía valiosas esculturas de los artistas más im- portantes de la Grecia clásica. Actualmen- te, el yacimiento es un lugar de peregrina- ción para los cristianos pues es allí donde se dice que la Virgen María y el apóstol san Pablo pasaron sus últimos días. Templo de Artemisa, lugar de peregrinaje conde de Elgin, incumplió el trato de derechos de excavación en el Parte- nón que había pactado con las auto- ridades turcas, que en aquellos años controlaban el país balcánico. Pero el Museo Británico no sólo al- berga estas joyas del Partenón. En su interior también se puede admirar una de las estatuas de las Cariátides, que estaban situadas en el ala norte de la Acrópolis, y numerosas piezas del arte clásico heleno: estatuas esculpi- das en diversos materiales, cabezas de bronce, figuras colosales del mausoleo de Halicarnaso y mármoles del tem- plo de Artemisa en Éfeso; los restos de estas antiguas ciudades griegas se en- cuentran hoy día en territorio turco. Lo mismo ocurre en el museo pari- sino del Louvre, cuyas salas albergan la famosa Venus de Milo y la Victoria de Samotracia. O en el museo berli- nés de Pérgamo, que exhibe valiosas piezas que se adquirieron en las ex- cavaciones en Olimpia (mediados del siglo XIX) y en la antigua Babilonia (Irak). Producto de aquel trabajo es la espectacular reconstrucción de la Puerta de Ishtar (siglo VI a.C.) que se puede admirar, actualmente, en el museo de la capital alemana. Yacimiento libanés. La milenaria ciudad de Biblos (la actual Jbeil liba- nesa) fue un importante puerto co- mercial en los siglos II y I a.C. y es fa- mosaporhabersidolacunadelprimer alfabeto, compuesto por veintidós le- tras y que data, aproximadamente, de 1200 a.C. Allí se producía papiro, cuya materia prima provenía de Egipto. Los fenicios afincados en Biblos fueron los intermediarios del importante comer- cio de papiro entre Grecia y el país del Nilo. Los primeros arqueólogos que trabajaron en Biblos se encontraron con muchos problemas debido al sa- queo sistemático de los restos monu- mentales llevado a cabo por parte de los cruzados primero y, luego, por los propios habitantes de la zona, que los utilizaron para edificar viviendas. En 1930, las autoridades obligaron a las gentes que habitaban sobre el yacimiento de Biblos a trasladarse de lugar para que los arqueólogos lo pu- dieran excavar. Las ruinas romanas que cubrían la ciudad antigua fueron reconstruidas fuera del yacimiento. En 1924 fue localizado el sarcófago del rey Ahiram, en cuya tapa se puede admirar la inscripción completa más antigua en alfabeto fenicio. El texto es una maldición para todo aquel que ose perturbar el ataúd. A pesar de la advertencia, esta joya del pasado fue trasladada al Museo Nacional de Bei- rut, donde ahora se exhibe como uno de sus más preciados tesoros. En aquellos años, a unos cientos de kilómetros de Biblos, el arqueólogo alemán Ernest E. Herzfeld, del Ins- tituto Oriental de la Universidad de Chicago, comenzó las excavaciones en el yacimiento de Persépolis, situa- do en la provincia de Fars (Irán). Su trabajo sacó a la luz las ruinas de los palacios aqueménidas. En 1933, otro arqueólogodelmismoinstituto,Erich F. Schmidt, descubrió bajorrelieves y centenares de tablillas de barro. La construcción del conjunto pala- ciego se inició en 518 a.C., durante el reinado de Darío I, y fue continuada por Jerjes I y Atajerjes I. Algunos his- toriadores creen que la razón de que los palacios quedaran inconclusos fue la invasión de Alejandro Magno en 331 a.C. La tumba de Darío I y las de sus sucesores están excavadas AGE AGE VÍDEO bit.ly/1C3WE1I Este documental, titulado Persépolis, el destello de un imperio, recorre el yacimiento arqueo- lógico del conjunto palaciego del rey persa Darío I. En el Museo ar- queológico de Éfeso (Turquía) se conserva una copia de la estatua original de la diosa Artemisa (izq.), del siglo I. LIBRO Dioses, tumbas y sabios, C.W. Ceram. Editorial Destino, 2001. Este libro na- rra las aventuras de aquellos intrépi- dos arqueólogos empeñados en des- cubrir los secretos de civilizaciones ya desaparecidas. DOSSIER 3: LAS HUELLAS DE LA CIVILIZACIÓN MUY HISTORIA 61
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    en roca enlos precipicios de Na- qsh-e-Rostam. En 1977, el profesor de Arqueología Clásica de la Universidad de Tesalóni- ca Manolis Andrónikos halló los res- tos de la antigua ciudad de Egas. Fue la capital de Macedonia hasta el 410 a.C. y, posteriormente, se convirtió en centro religioso y última morada de los miembros de la casa real. En aquel lugar, Andrónicos desenterró un túmulo funerario que contenía tres tumbas reales: una de ellas po- dría ser la del rey Filipo, padre de Alejandro Magno. Asentamiento esculpido en piedra. La espectacular ciu- dad de Petra (Jordania) fue descubierta por Jean-Louis Burckhardt en 1812. Este viajero suizo había logra- do el apoyo económico de la Royal Society para buscar las fuentes del Nilo. Tras viajar por Siria, Palestina y Líbano, Burckhardt llegó a la ciudad jordana de Alepo, donde oyó hablar de la legendaria villa de los nabateos. Acompaña- do por un guía, descubrió el estrecho valle que conduce a los edificios monumentales tallados en la roca. Entusiasmado por el ha- llazgo, el explorador suizo propagó la noticia entre los europeos que vivían en Jordania y continuó su viaje de exploración hacia las fuentes del Nilo, que no logró localizar. Cuando re- gresóaEuropa,escribióun libro sobre sus experien- cias en Oriente Próximo: Travels in Syria and the Holy Land (Viajes a Si- ria y a Tierra Santa), que contribuyó a po- ner de moda Petra. En 1828, arqueólo- gos franceses hi- cieron las primeras excavaciones en los niveles que corres- ponden a la ocupa- ción cristiana de la ciudad. Bajo la dirección de las autoridades jordanas, arqueó- logos estadouni- denses de la Brown University de Providence descubrie- ron las ruinas del templo principal. Desde el siglo VI a.C., Petra fue ha- bitada por los nabateos. En el año 85 a.C., el monarca Obodas I extendió su reino hasta Damasco y reforzó la ruta comercial terrestre que comenzaba en Yemen y se dividía en dos cuando lle- gaba a Petra. Una de las rutas se dirigía hacia Gaza y la otra hacia Damasco. Durante el reinado de Obodas III, Pe- tra experimentó un gran desarrollo, pero años después el Imperio Romano conquistó el reino y le impuso el pago de tributos. En aquellos años, se comenzaron a construir los edifi- cios de aire helenís- tico que todavía hoy día pueden admirarse. La decisión del Imperio Romano de potenciar las rutas comerciales marítimas provocó el hundimiento de las terrestres y el consiguiente ahogamiento económi- co de la ciudad jordana. Los terre- motos que sufrió la región en aquella época dieron la puntilla final a la ciu- dad. Ya muy empobrecidos, los terri- torios nabateos pasaron a manos del emperador Constantino I, el creador del Imperio Romano de Oriente. Tras ser conquistada por los árabes, Petra cayó en el olvido. Gobierno despótico en Roma. En los cien años que transcurrieron entre la batalla de Actium (31 a.C.), que pu- so fin a las guerras civiles, y la muerte de Nerón, el Imperio Romano sufrió una revolución que acabó con la Re- pública e hizo florecer una monarquía despótica. Nunca en la Historia de la humanidad hubo soberanos con un poder tan absoluto como el de los cé- sares romanos. El emperador Augusto y los cuatro sucesores de la dinastía Julio-Claudia (Tiberio, Calígula, Clau- dio y Nerón) gobernaron con mano de hierro hasta que el último de ellos, Nerón, se suicidó sin dejar descen- dencia directa. El Imperio que fundó Augusto mantuvo su vigencia durante cinco siglos y marcó en el imaginario po- pular la marca de la Roma imperial. Décadas después de la muerte de Ne- rón, el emperador romano Adriano transformó la fiso- nomía de la ciudad eterna. Además de dirigir la cons- trucción de su mausoleo, ahora el castillo de San Ángelo, el emperador ordenó edificar un Panteón sobre el antiguo templo que construyó Agri- pa en homenaje a Augusto. En los siglos sucesivos, la ciudad de Roma, escenario en el que se desenvolvie- ron los grandes jerarcas del Imperio, se convirtió en un enorme yacimien- to arqueológico que todavía esconde algunos tesoros de la Antigüedad. En 1417, el papado abandonó la ciu- dad francesa de Avignon y volvió a es- tablecer su sede en Roma. El regreso de la corte papal provocó la demoli- ción de algunos restos romanos clási- cos para utilizar el mármol y las pie- dras monumentales en la construc- ción de la nueva basílica vaticana. A lo largo del siglo XVIII, las autoridades DOSSIER Tumbas reales aqueménidas. A tres kilómetros de Persépolis (Irán) se encuentra el sitio arqueológico de Naqsh-e Rostam, una pared ro- cosa que alberga cuatro tumbas rupestres de monarcas aqueméni- das, con bajorrelieves sasánidas. El explorador suizo burckhardt descubrió el valle que conduce a Petra en 1812 Diosa del amor y la belleza. La Venus de Milo (abajo), descubier- ta en las islas Cí- cladas y vendida a Francia entre 1819 y 1820, se encuen- tra en el museo pa- risino del Louvre. GETTY 62 MUY HISTORIA
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    romanas promulgaron unaserie de edictos para controlar la extracción indiscriminada de objetos antiguos. Los hallazgos que se llevaron a cabo en el Reino de Nápoles configuraron el curso que iba a tomar la arqueolo- gía hasta bien avanzado el siglo XIX. A partir de entonces, el mecenazgo y la tutela del patrimonio cultural cobra- ron especial importancia. Tras la erupción del Vesubio en el año 79, Pompeya quedó cubierta de lava y cenizas. El mundo se olvidó de ella hasta que en 1748 el rey español Carlos III (Carlos VII de Nápoles) pa- trocinó expediciones arqueológicas para desentrañar los misterios de aquella ciudad fantasma. Desde en- tonces, los arqueólogos han logrado desenterrar numerosos edificios ca- si intactos, espectaculares pinturas murales y cuerpos de pompeyanos, muchos de ellos recuperados en la postura que tenían en el momento de su muerte gracias a una técnica que consiste en rellenar los huecos dejados por la carne con yeso, lo que nos per- mite contemplar sus rostros lúgubres. Excavación de Pompeya. Amadeo Maiuri, director del yacimiento des- de 1924 a 1961, fue uno de los grandes impulsores del esfuerzo de restaura- ción y conservación de este fantástico conjunto arquitectónico, cuya cali- dad nos permite vislumbrar cómo era la vida cotidiana en una villa romana del siglo I. Tras la recuperación de las casi cuatro quintas partes de la ciu- dad, Pompeya ha adquirido la cate- goría de tesoro de la humanidad. Más de dos millones de visitantes acuden cada año a Pompeya para admirar es- ta rara joya de la Antigüedad. La buena conservación de los edifi- cios de la ciudad y de los grafitis que adornaban las paredes nos permite echar un vistazo a la realidad cotidia- nadelpueblollano.Entrelosmensajes que nos llegan del siglo I a.C. encon- tramos anuncios particulares: “Una cacerola de cobre ha sido sustraída de esta tienda. Quien la devuelva recibirá un premio de 65 sestercios”. La erupción comenzó la maña- na del 24 de agosto del año 79 con una espesa lluvia de polvo y ceniza, acompañada de leves terremotos. En los primeros instantes, muchos ha- bitantes de Pompeya tuvieron tiem- po para salir de sus casas y huir hacia la costa. Otros se quedaron en la ciu- dad para proteger su patrimonio. DOSSIER 3: LAS HUELLAS DE LA CIVILIZACIÓN GRECOLATINA En 1924, William Foxwell Albright, de la Universidad Johns Hopkins, excavó la ciudad de Bab edh-Drha, cerca del Mar Muerto, en busca de Sodoma y Gomorra, ya que daba por hecho que los enclaves y los patriarcas bíblicos eran históricos. En ese lugar desenterró los restos de una localidad fortificada, aunque no pudo relacionarla con ningu- na de las dos ciudades bíblicas. Se hicieron más excavaciones en 1967 y 1973 y se descubrieron numerosas casas, un templo y un muro. En las afueras se localiza- ron muchas sepulturas con miles de esqueletos, lo que parecía demostrar que la ciudad había estado muy poblada durante la baja Edad de Bronce, la época en que habría vivido Abraham. Urbe fortificada. Al parecer, un gigantesco incendio había des- truido la ciudad. El estudioso Bryant Wood señaló que el fuego comenzó en las techumbres de las casas. “La evidencia sugeriría que este sitio de Bab edh-Drha es la ciudad bíblica de Sodoma”, subrayó Wood. Sin embargo, los arqueólogos siguen cuestionan- do estos hallazgos. LapolémicadeSodomayGomorra Este lienzo del pintor inglés John Martin (1831) escenifica la escena bíblica de la destrucción de Sodoma y Gomorra. GETTY GGIA LIBRO Pompeya: vida, muerte y resurrec- ción de la ciudad sepultada por el Vesubio, Mireia Romero Recio. La Esfera de los Libros, 2010. En este libro senti- mos el pulso de la vida cotidiana de Pompeya, sufrimos su destrucción y descubrimos los doscientos sesenta fascinantes años de excavaciones. MUY HISTORIA 63
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    E n julio de2008, un equipo de arqueólogos de la Universi- dad Libre de Berlín anunció que había descubierto los restos de la edificación más antigua de América, construida ha- ce unos cinco mil quinientos años en la milenaria ciudad de Sechín, en el valle del Casma, al norte de Perú. Desde hace veinticinco años, en es- ta región del país andino se hallaron importantes yacimientos que arro- jan nueva luz sobre la evolución de las antiguas culturas peruanas. En muchos de ellos se han encontrado representaciones de un dios dego- llador, llamado Aiapaec, enormes pirámides truncadas decoradas con frisos polícromos que ofrecen esce- nas de gran violencia y numerosas tumbas, algunas de ellas adornadas con un rico ajuar funerario. Grandes construcciones. Los res- tos localizados en Sechín son qui- nientos años más antiguos que la ciudad de Caral, cuyos habitantes construyeron una gran pirámide de 30 metros de altura con otras seis más pequeñas, así como diversos palacios, un anfiteatro, talleres y vi- viendas más pequeñas. Aunque no habían desarrollado técnicas de cerá- mica ni de metalurgia, los habitantes de Caral fueron capaces de construir edificios de aspecto monumental. Este boom de hallazgos arqueoló- gicos dio comienzo en 1987, cuando el peruano Walter Alva desenterró la primera tumba intacta de un go- bernante precolombino, el denomi- nado Señor de Sipán, perteneciente a la cultura mochica. Este descu- brimiento está considerado como uno de los más importantes del siglo XX. A principios de 2007 se puso en marcha una nueva excavación en la zona, que de momento ha dado co- mo resultado el hallazgo de nuevas tumbas y templos que los arqueólo- gos siguen estudiando. El siglo XX fue prolífico en hallazgos de conjuntos de templos, tumbas con ricos ajuares y pirámides truncadas. Estos descubrimientos permitieron conocerelorigendelas civilizaciones mesoamericanas y la Chinamilenaria. Desde los Andes hasta Camboya RASTROSDELACULTURAPRECOLOMBINAYORIENTAL DOSSIER Cae la noche en la ciudad sacra. En el valle peruano de Supe se en- cuentra la capital de la civilización Caral, datada hace 4.300 años y consi- derada la más anti- gua de América, . GETTY 64 MUY HISTORIA
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    La cultura mochicacomenzó a de- sarrollarse a principios de nuestra era y tuvo su apogeo entre los años 300 y 600. Santiago Uceda, codirector del Proyecto Arqueológico Huaca de la Luna y director del Museo Arqueo- lógico de Trujillo (Perú), afirma que aquella cultura logró mejorar las plantas ya domesticadas, lo que facilitó el creci- miento económico. Los moches prove- nían de tres civili- zaciones anteriores: la cultura chavín (entre 1.200 y 500 a.C.), la cultura salinar (500 y 200 a.C.) y la cultura viru (300 a 200). Más al sur, en la pampa peruana, se ubica el yacimiento de Nazca, donde hace más de dos mil años sus habitantes dibujaron gigantescas líneas y figuras de animales sobre el suelo de una de las regiones más desérticas del planeta. Los misterio- sos dibujos y los entramados de las líneas que componen esta rara joya milenaria del periodo preincaico han permanecido inalterables du- rante siglos. Decenas de teorías han tratado de explicar el significado de las gigantescas líneas y figuras que salpican esta árida región de Perú. Ajenos a las hipótesis que afirman su origen extraterrestre, los investi- gadores serios creen que este espec- tacular conjunto arqueológico es un enorme calendario astronómico o un lugar de culto al agua construido por pueblos preincaicos. Las Líneas de Nazca. Las figuras son casi perfectas, pero su significa- do sigue siendo uno de los grandes enigmas arqueológicos de nuestro tiempo. Las kilométricas líneas rectas apenas sufren desviaciones y las cur- vas de los dibujos son muy precisas. ¿Cómo es posible realizar dibujos de centenares de metros sin poderlos ver en conjunto?, ¿qué significado tenían para sus autores? María Reiche, una alemana que llegó a Perú en 1932 para ser tutora del hijo del cónsul alemán en Cuzco, investigó las líneas de Naz- ca durante décadas y concluyó que representaban un colosal calendario diseñado por hábiles astrónomos. Gracias a ella, y también a Paul Kosok –el primero que sobrevo- ló el yacimiento arqueológico–, las figuras de Nazca se hicieron inter- nacionalmente fa- mosas. En 1947, el investigador Hans Horkheimer ase- guró que las figuras eran reproduccio- nes sagradas y que estaban trazadas para servir como escena a las coreo- grafías rituales de los antiguos nazca. Horkheimer pensaba que los planos geométricos de las figuras se podrían relacionar con la idea de “caminos simbólicos” que eran recorridos por los vivos y los muertos. De hecho, muchas líneas convergen hacia luga- res donde se han encontrado ente- rramientos de momias. Imperioinca.Por su parte, Anthony Aveni supuso que las enigmáticas fi- guras estaban relacionadas con el complejo sistema de canalizaciones subterráneas que construyeron los nazca para almacenar los exiguos re- cursoshídricosdelazona.Lateoríade Aveni tiene mucho que ver con la que, desde 1996, sostienen los arqueólogos Johny Isla y Markus Reindel, cuyos trabajos parecen demostrar que esta región peruana fue habitada de for- ma continua por las culturas paracas y nazca desde el año 800 a.C. hasta el año 1532, cuando Pizarro y sus hom- bres acabaron con el Imperio inca. Según apuntan estos arqueólogos, las primeras líneas se elaboraron al final de la cultura paracas, hacia el 200 a.C. Un estudio reciente, dirigido por David Baresford-Jones, del Instituto de Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge, sostie- ne que los habitantes de Nazca de- bilitaron el suelo al talar extensos DOSSIER 4: LAS EXPEDICIONES MESOAMERICANAS Y ASIÁTICAS La dama de la Pampa. La mate- mática María Rei- che (arriba, dcha.), de origen alemán, centró sus investi- gaciones arqueoló- gicas en las Líneas de Nazca (Perú). Sepulcro mochica. El hallazgo de la tumba del gobernante peruano del s. III conocido como el Señor de Sipán marcó un hito en la arqueología americana, al tratarse de un en- tierro real de una cultura anterior a los incas. En el norte del país andino se hallaron yacimientos de las antiguas culturas peruanas CORBIS AGE MUY HISTORIA 65
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    bosques para dedicarel terreno a cultivos agrícolas, lo que hizo más dramáticas las consecuencias del fe- nómeno del Niño, que según prue- bas arqueológicas azotó con fiereza la región en aquella época. Aquel de- sastre fue la puntilla que acabó con la cultura nazca. En la costa del golfo de México, durante unas prospecciones petro- líferas en 1982, apareció la primera de una serie de cabezas de enormes dimensiones que descubrieron al mundo la civilización olmeca, una de las más antiguas de América. La pri- mera fase, denominada San Lorenzo, se desarrolló entre los años 1200 y 900 a.C. y la segunda fase, La Venta, entre los años 800 y 500 a.C. Las cabezas olmecas. Según apun- tan algunos historiadores y arqueólo- gos, las colosales cabezas simboliza- ban el poder que ostentaban los jefes olmecas. Hasta hace poco se creía que era la civilización madre de las cul- turas mesoamericanas. Sin embargo, recientes descubrimientos desmien- ten esta hipótesis e incluso ponen en tela de juicio que el origen de los ol- mecas se encuentre en las selvas del golfo de México, pues se han hallado restos arqueológicos que los vinculan con yacimientos ubicados en los valles de Oaxaca, región al sur de México. A unos cuarenta kilómetros de la capital mexicana se encuentra el ya- cimiento de Teotihuacán, cuya im- portancia se debe a sus gigantescas pirámides y a su influencia en todo el valle de México. Entre los años 100 y 650 de nuestra era fue el gran centro político y cultural de la Mesoaméri- ca prehispánica, con una población de 125.000 habitantes que se distri- buían en un área de 25 kilómetros cuadrados. El influjo de Teotihuacán en amplios territorios de Mesoaméri- ca se percibe en ciudades como Tikal y Monte Albán, en donde se han en- contrado restos que demuestran su relación con estos dos enclaves. La inestabilidad política y los cam- bios climatológicos provocaron el declive de la ciudad, cuya población se dispersó por otras poblaciones mexicanas. Los arqueólogos desco- nocen todavía la identidad étnica de los habitantes de Teotihuacán, aunque sugieren que pudieron ser totonacos, nahuas o un conglomera- do cosmopolita de pueblos entre los cuales se encontrarían los zapotecos e incluso los mayas. La Calzada de los Muertos, con una longitud de unos dos kilómetros, constituye el eje nor- te-sur de la ciudad de Teotihuacán. Las últimas excavaciones realizadas en la pirámide de la Luna han desve- lado que esta monumental estruc- tura está formada por siete edificios colocados uno encima de otro, como capas de cebolla, y que las sucesivas construcciones fueron inauguradas con sacrificios humanos. Los arqueó- logos sólo han excavado una cuarta parte de los yacimientos del enorme espacio que ocupa Teotihuacán. Asia milenaria. A miles de kiló- metros de distancia de México, en el corazón de la milenaria China, unos agricultores descubrieron en 1974 el yacimiento de los guerreros de terra- cota de Xian, uno de los grandes des- cubrimientos del siglo XX. Desde en- tonces, el equipo de arqueólogos que dirige Liu Zhancheng no ha dejado de DOSSIER Los soldados del emperador Qin Shi Huang. Procedente de Xian, en el extremo oriental de la ruta de la Seda, el ejér- cito de terracota está formado por 8.000 figuras de guerreros y caba- llos a tamaño real. PERSONAJE Anthony Fran- cis Aveni (1938). Antropólogo y astrónomo esta- dounidense re- conocido por sus contribucio- nes en el desa- rrollo de la astro- nomía histórica. Ciudad prehispánica de Mesoamérica. En Teotihuacán, la Calzada de los Muertos, con una longitud de dos kilómetros, acaba su recorrido en la pirámide de la Luna. GETTY GETTY
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    extraer nuevas figurasque se suman a este impresionante tesoro milena- rio. Pero lo mejor está por venir. El equipo de investigadores chinos está excavando un túmulo cercano que alberga los restos del primer empera- dor chino, Qin Shi Huang. Se trata de una colina artificial, claramente identificada, que no ha sido excavada todavía por la mag- nitud de la tarea que les espera a los arqueólogos, que prefieren esperar hasta tener a su disposición la tec- nología adecuada para sacar a la luz lo que a buen seguro será uno de los hitos más importantes de la Historia de la Arqueología. Un ejército esculpido. Las figuras de terracota fueron enterradas en formación de batalla en tres fosos a un kilómetro y medio de la tumba del emperador. Sobre el yacimiento se ha cons- truido un hangar que alberga el Mu- seo del Ejército de Guerreros. Desde el año 1987, este espectacular con- junto milenario es considerado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En 2010, el jurado del Premio Príncipe de Astu- rias decidió galar- donar la labor del esforzado equipo arqueológico que, desde hace cua- renta años, estudia, restaura y da a conocer al mundo esta maravilla del pasado. Las tumbas de Mancheng de la dinastía Han son las sepulturas del rey Lui Sheng, que murió en el año 113 a.C., y de su esposa Dou Wan, que falleció poco después; fueron halladas en 1968 cerca del condado de Mancheng, en la provincia china de Hebei. Los objetos más impre- sionantes son los que componen la vestimenta fúnebre, realizada con 2.488 piezas de jade tallado cosidas con 1.100 gramos de hilo de oro. Ocho siglos después de fallecer el rey chino Lui Sheng, en Camboya floreció el conjunto de templos y pa- lacios de Angkor, centro neurálgico del Imperio jemer, que controló un amplio territorio del sudeste asiático hasta que desapareció en las brumas de la Historia. El enclave fue conoci- do por los primeros misioneros por- tugueses y españoles en el siglo XV, pero fue el naturalista francés Henri Mouhot quien dio a conocer al mun- do la magnificencia de estos templos jemeres en 1859. El redescubrimiento de aquella olvidada civilización causó fascinación en el mundo occidental. El primer rey jemer del que se tie- ne información documentada fue Jayavarman II, que inició su reinado en el año 802, cuando proclamó la inde- pendencia del país. Los historiadores creen que los te- rritorios jemeres pudieron haber si- do controlados con anterioridad por el poderoso monar- ca que reinaba en la isla de Java. Los sucesores de Jayavarman II reforza- ron la religión del reino, que estaba vinculada a las creencias hinduistas; entre ellas, la diosa Shiva, cuyas raí- ces se encontraban en la lejana India. Uno de ellos, el rey Suryavarman II, construyó el templo de Angkor si- tuado al norte del lago Tonlé Sap, cercano a la actual ciudad camboya- na de Siem Riep. La arquitectura de los templos de Angkor homenajea a los mitos de la religión hindú, como el monte Meru, donde habitan los dioses del hinduis- mo. El Imperio jemer sufrió durante años el acoso del reino Champa, cu- yos ejércitos invadieron su territorio en 1178, aunque el monarca Jayavar- man VII logró expulsarlos ese mismo año, una hazaña por la que fue muy admirado por el pueblo jemer. A par- tir del siglo XIV, cesó la construc- DOSSIER 4: LAS EXPEDICIONES MESOAMERICANAS Y ASIÁTICAS La ciudad de Monte Albán, situada en el valle de Oaxaca (México), se fundó en el 500 a.C. y se convirtió en el centro neurálgico de la podero- sa civilización zapoteca. La acrópo- lis se debió construir en torno al 200 a.C. Los trabajos arqueológicos del mexicano Alfonso Caso, en 1931, desvelaron que Monte Albán estuvo densamente poblada durante más de un milenio, hasta el 700. Uno de los hallazgos más importante de Caso fue la tumba 7, en cuyo interior encontró joyas de oro, cráneos recubiertos de turquesa y otros objetos tallados en cristal de roca y alabastro. En otros de los yacimientos aparecie- ron las esculturas conocidas como “danzantes”, que representaban a per- sonas bailando, aunque en realidad muestran a un grupo de prisioneros que seguramente fueron sacrificados por los zapotecas en la época funda- cional de la ciudad. Los arqueólogos han descubierto los restos de un barrio habitado por personas que procedían de Teotihuacán, lo que indica que hubo un vínculo entre las dos ciudades. El santuario del pueblo zapoteca En el yacimiento arqueológico de Monte Albán, anti- gua metrópolis mesoamericana, se encuentran pie- dras grabadas con imágenes conoci- das como “dan- zantes” (arriba). Los arqueólogos desconocen todavía la identidad étnica de los habitantes de Teotihuacán Tradición funeraria. En las tumbas de la dinastía china Han del s.II a.C. se halla- ron trajes fúnebres realizados con placas de jade, como el de la princesa Dou Wan. WEB bit.ly/1ClvdSe Esta web recoge el listado de yaci- mientos mexicanos de Oaxaca que se reconocen como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, como las cuevas prehistóri- cas de Yagul y Mitla en los Valles Cen- trales de Oaxaca. AGE GETTY MUY HISTORIA 67
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    ción de templos:la causa pudo ser una prolongada sequía que finalmen- te acabó con el Imperio jemer. Otra vez de vuelta al continente americano, nos dirigimos a las rui- nas de la ciudad maya de Tikal (Gua- temala), un monumental conjunto arqueológico que se encuentra en la frondosa región de Petén. La vege- tación, la fauna y el escenario tórri- do y húmedo que rodean sus ruinas constituyen la esencia de esta im- presionante selva centroamericana, la segunda en importancia en el con- tinente después del Amazonas. Asentamiento maya. Tikal fue una ciudad-Estado que dominó los prin- cipales asentamientos humanos en un área de 2.500 kilómetros cuadrados. Alrededor del año 300 fue el centro de una sofisticada civilización que dis- frutó de periodos de prosperidad y ex- pansión territorial, hasta que fue de- rrotada por Calakmul (México) en el año 562. Años después, el conglome- rado urbano de Tikal volvió a florecer. Se cree que la ciudad fue abando- nada hace unos 1.000 años. Los con- tinuos trabajos arqueológicos han desvelado cómo era la vida cotidiana en aquella sociedad. También han revelado que los mayas jugaban a la pelota, acudían a baños termales, comerciaban en los mercados, culti- vaban sus campos e intercambiaban objetos y creencias de otras culturas, entre ellas la que prosperó en Teoti- huacán (México). El descubrimiento de Tikal, en 1848, se atribuye a Ambrosio Tutz y Modesto Méndez, cuando encabeza- ban una expedición oficial. Méndez escribió un informe sobre la miste- riosa ciudad maya que fue traducido al alemán a finales del siglo XIX. Pe- ro la proyección de Tikal al resto del mundo llegó con la publicación de los artículos y fotografías de Teobert Maler y Alfred P. Maudslay, a princi- pios del siglo XX. Aunque las ruinas mayas de Copán (Honduras) se conocen desde el siglo XVI,elgranpúblicolasdescubriópor la descripción que hicieron de ellas el explorador John Lloyd Stephens y el pintor Frederick Catherwood a partir del año 1850. Stephens com- pró los terrenos donde se encontra- ba la ciudad por cincuenta dólares y, una vez consiguió el control absoluto del yacimiento, inició los trabajos de excavación arqueológica. Investigaciones posteriores han permitido descubrir pequeñas es- tructuras y adoquines que datan del periodo inicial de ocupación del yacimiento, entre los siglos I y II. También han revelado que el reino de Tikal desempeñó un papel impor- tante en la consolidación de Copán. En el siglo IX, esta ciudad maya fue abandonada y su valle quedó des- poblado, probablemente por algún fenómeno que afectó gravemente a las cosechas. En el yacimiento se lo- calizó una cancha de juego de pelota, que tenía un carácter ceremonial que culminaba en un final trágico para el capitán del equipo perdedor, ya que era sacrificado por los vencedores en un ritual religioso. Civilización azteca. Más al norte, en las entrañas de la actual capital mexicana se encuentran los restos de la ciudad de Tenochtitlán, que fue fundada por los mexicas, un pueblo que se separó de los aztecas en torno al 1200. Fue un gran centro de poder en este valle de México que alberga- ba a unos 250.000 habitantes cuando llegaron los españoles. Moctezuma II fue su último emperador. Los terri- torios del Imperio azteca (mexica) se extendían desde el océano Pacífico al golfo de México, en el Atlántico. Diversas instituciones mexicanas siguen trabajando bajo el pavimento de la ciudad de México a la caza y cap- tura de más restos que aporten nueva luz sobre aquella riquísima civiliza- ción. En 2008, los arqueólogos desen- terraron un conjunto de catorce ob- jetos de oro que probablemente eran ofrendas a los dioses que se colocaban en la entrada de las tumbas reales. DOSSIER PERSONAJE John Lloyd Stephens (1805-1852). Fue un explora- dor, escritor y diplomático es- tadounidense que participó en la investigación de la civilización maya de forma destacada. Epicentro del Imperio jemer. El complejo pala- ciego de Angkor (Camboya) se mantiene desde hace siglos por monjes budistas. KIKECALVO/NATIONALGEOGRAPHIC GETTY 68 MUY HISTORIA
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    ni tampoco seponen de acuerdo a la hora de establecer quién pudo reinar en esta fantástica atalaya ubicada so- bre el río Urubamba. La proximidad de las cumbres ne- vadas de la cadena montañosa de Vilcabamba, que alcanza alturas su- periores a los seis mil metros, y la vi- sión de valles y junglas componen un escenario difícil de olvidar. En 1911, el investigador estadounidense Hi- ram Bingham, profesor de Historia latinoamericana de la Universidad de Yale, descubrió esta enigmática joya precolombina, que todavía alberga en su interior los restos de seis templos. Vestigios milenarios. La localiza- ción de Machu Picchu puso de moda las civilizaciones precolombinas en Occidente. Lo mismo que ocurrió con el hallazgo de la magnífica tumba de Tutankamón, que disparó el núme- ro de turistas que viajaban a Egip- to, o con los guerreros de terracota, que atraen a millones de turistas a China desde hace años. Además de ser Patrimonio de la Humanidad, se convierten en una máquina de hacer dinero que resulta de gran apoyo a la economía de los países que tienen la suerte de albergarlos. Los grandes tesoros arqueológicos despiertan nuestra fascinación por el pasado. Esos magníficos vestigios milenarios nos aportan un ingente caudal de información sobre las pri- meras civilizaciones que poblaron el planeta y constituyen un recuerdo de lo efímeros que pueden ser el poder político y la riqueza de las naciones. Al fin y al cabo, nuestras grandes ciudades y nuestros avances tecno- lógicos serán algún día meros re- cuerdos de un mundo perdido. DOSSIER 4: LAS EXPEDICIONES MESOAMERICANAS Y ASIÁTICAS Cuzco se encuentra en el corazón de Perú y fue fundada por los incas al- rededor del año 1200, alcanzando con Pachacútec su máximo esplendor. Antes de ser conquistada por los es- pañoles (1533), los habitantes de esta fascinante región andina celebraban sus fiestas en el mismo lugar que ac- tualmente ocupa la plaza de Armas, flanqueada por la catedral y la iglesia de la Compañía de Jesús en Cuzco. Tren a Machu Picchu. El gigantis- mo y elegancia arquitectónica de la ciudad de Cuzco desvelan el espíritu creador y emprendedor que acom- pañó a los colonizadores; un esfuer- zo sobrehumano que quedó para siempre unido al de los arquitectos y sacerdotes incas. Algunos de esos monumentos sirvieron de base a los edificios y templos que erigieron, si- glos más tarde, los españoles. Viajar en el pequeño tren que con- duce desde Cuzco a las faldas de Ma- chu Picchu constituye una experien- cia inolvidable para los miles de tu- ristas que visitan cada año estas re- giones andinas. Durante varias horas el viajero se empapa de olores, gen- tes y paisajes de una inusitada belle- za. La excursión se puede plantear en un solo día, con un billete de ida y vuelta que incluye la visita al recinto arqueológico. Pero lo recomendable es pasar al menos una noche en el Hotel Turistas, que está enclavado en el mismo santuario inca. Machu Picchu debió de estar habi- tada desde finales del siglo XV. Dado el número de edificaciones apiñadas en la cumbre, la ciudad no debió de superar los quinientos habitantes. Los expertos no han podido averi- guar por qué fue abandonada noven- ta años después de ser construida, Obra maestra de la arquitectura inca. Las ruinas del antiguo poblado de Machu Picchu se encuentran en la cordillera central de los Andes peruanos. Las cuevas ubicadas en Dunguang (China) fueron redescubiertas en 1907 para el mundo occidental por Au- rel Stein y el monje taoísta Wang Yuanlu, quienes hallaron en su interior una impre- sionante cantidad de documentación en distintas lenguas: sánscrito, sodiano, tibe- tano y chino, entre otras desconocidas. En este conjunto de cerca de quinientos templos, Stein y Yuanlu localizaron tam- bién abundantes pinturas murales budis- tas sobre papel o seda de la dinastía Tang. Ese tesoro documental ofrece detalles muy concretos sobre la arquitectura, la danza y otros aspectos de la vida cotidia- na de aquellos años, en los que las rutas de la seda cobraron especial importancia. Visión mística. Una de las piezas más valoradas es el Sutra del diamante, el li- bro impreso más antiguo que se conoce. Según la leyenda local, en el año 366 un monje budista, Lo-Tsun, tuvo una visión de miles de Budas que centelleaban so- bre la pared de un acantilado, lo que dio lugar a la construcción del primer templo. Las míticas cuevas de los mil budas El Sutra del dia- mante, el libro im- preso más antiguo, fue hallado entre los documentos de Dunguang. Se dató en 868 a.C. En el s. IX, la ciudad maya de Copán fue abandonada y su valle quedó despoblado ASC LIBRO Descubridores del pasado en Mesoamérica, VV. AA. Turner, 2002. Esta obra realiza un análisis sobre ar- queología preco- lombina, cuyo eje central lo forman aquellos primeros estudiosos que em- prendieron excava- ciones en el conti- nente americano. MUY HISTORIA 69
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    PREGUNTAS & RESPUESTASPOR MARÍA FERNÁNDEZ REI En 1985, un grupo de ar- queólogos descubrió en el desierto chino de Taklamakán, en la región de Tarim Basin, los cuerpos de hombres y mujeres que habían sido enterrados bo- ca abajo; en lugar de lápidas, so- breelsuelosehallabanclavados cientos de postes, de unos cua- tro metros de altura. Se trataba de un espectacular cementerio, datado en unos 4.000 años. La curiosidad del hallazgo au- mentó cuando al analizar las mo- mias se confirmó que poseían rasgos claramente caucásicos -tenían el pelo castaño o rubio, la narizgrandeylospómulosaltos- a pesar de haber sido desente- rradas en territorio chino. El origen e identidad de las mo- mias sigue siendo un misterio, pero van apareciendo pistas. Así, a una de las momias, cono- cida como la Bella Loulan, se le realizó una prueba de ADN y el resultado confirmó que pro- venía de Asia Central, o incluso del sur de Asia. La comunidad científica americana sostenía que los clovis habían sido los primeros pobladores del nor- te de América y databan en aproximadamente trece mil años la ocupación de las tie- rras norteamericanas. Sin embargo, un equipo de investigadores encontró en la zona de Texas los restos ar- queológicos de una civiliza- ción que sería anterior a los clovis en unos dos mil años. Gracias a este nuevo yacimien- to, ubicado a unos 65 km al noroeste de Austin, se ha podi- do afirmar que existió una cul- tura y tecnología anterior que se denominó preclovis. Entre los 15.528 artefactos ha- llados se encuentran varias cu- chillas, espátulas y hachas. La técnica empleada para la data- ción de los artefactos fue por luminiscencia, un método que mide la energía de luz atrapada en los granos de sedimento. ¿Quiénes fueron los primeros moradores de América del Norte? ¿Qué aspecto tienen las momias de Tarim Basin? El cuerpo momificado de la joven conocida como la Bella Loulan está muy bien conservado, con vestimenta y gorro de fieltro. Herramienta preclovis de punta aflautada, característi- ca de esa civilización. ¿Cómo era un spa en la Hispania romana? Salus Per Aquam(“la salud a través del agua”): de esta frase latina se especu- la que surgió el acrónimo SPA, de uso fre- cuente en el español actual para designar a los balnearios, la versión moderna de las termas de la época clásica. En la His- pania romana, lo que hoy es la ciudad de Toledo albergó unas caldas datadas entre finales del siglo I y mediados del siglo II, conocidas en la actualidad como las Termas romanas Amador de los Ríos. Los restos excavados de estos baños toledanos se componen de dos salas, la primera aún en estudio; la segunda, una estancia rectangular cuyo subsuelo fue dotado de sistema de calefacción (hipo- causto), era el caldarium (sala cálida), decorado con mármoles y estatuas que indican el carácter público del edificio. Los habitantes del Toletum romano acu- dían a estas termas públicas para recibir masajes y tratamientos para la piel con aceites, y también podían disfrutar de in- fusiones, frutas, etc. Además, en la Anti- güedad, las termas tenían otra función: en ellas se celebraban reuniones para tratar temas importantes mientras se tomaba un baño o se recibía un masaje. Aunque las civilizaciones del Nilo y Mesopotamia jamás fueron olvidadas, la otra civilización más antigua del mundo, la cultura del va- lle del Indo, estuvo perdida en el tiempo hasta el s. XX. Se trata de una civilización de la Edad del Bronce, que se desarrolló entre los años 3300 a.C. y 1300 a.C. a lo largo del río asiático Indo. Se calcula que en 4000 a.C. los habitantes del extremo noroccidental de la India llevaron a cabo la transi- ción del estado nómada de cacería y recolección de alimentos a la agricultura, y esa comunidad se supone la fundadora de la cultura del valle del Indo, depen- diente del río que, con sus inundaciones, fertilizaba la tierra y así permitía el desa- rrollo agrícola en el valle. El hallazgo de esta civili- zación sucedió en 1922, cuando el arqueólogo sir John Marshall realizaba unas excavaciones, en lo que hoy es Pakistán occidental, y dio con un puñado de ladrillos y de sellos de piedra que le indujeron a pensar en la existencia de una antigua cultura. Marshall reveló sus descubrimientos en la pu- blicación inglesa Illustrated LondonNews y el sensacio- nal hallazgo conmocionó a los historiadores, que se vie- ron obligados a hacer retro- ceder un par de milenios el comienzo de la Historia. En sentido estricto, la cultura del Indo pertenece a la Pre- historia, pues solamente ha dejado restos arqueológi- cos y no documentos escri- tos, pero tuvo una avanzada planificación urbanística como muestran los restos de las ciudades del Indo: Harappa y Mohenjo Daro. ¿Qué antigua civilización se descubrió en el siglo XX? En el apogeo de la civilización del Indo, Mohenjo Daro (Pakistán) fue la ciudad más desarrollada del sur de Asia. CORBIS CORBIS AGE 70 MUY HISTORIA
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    Los papiros deOxirrinco son una serie de manuscritos, cartas y obras literarias escritos en griego y en latín que datan de los siglos II a.C. al VI, aproxi- madamente. Su sorprenden- te hallazgo ocurrió en el año 1897, cuando los egiptólogos ingleses Bernard Pyne Gren- fell y Arthur Surridge Hunt los encontraron nada menos que en un vertedero de basura an- cestral que habían descubierto años antes en las proximidades de Oxirrinco, al sur de Egipto. Las excepcionales condicio- nes climáticas y las secas are- nas del desierto de Oxirrinco conservaron estos manuscritos de forma increíble. El valor de estos trabajos en Li- teratura Antigua es simplemen- te incalculable: entre los hallaz- gos se encontraron restos de obras de Menandro, Eurípides y Sófocles y gran cantidad de fragmentos bíblicos. También, entre los descubri- mientos realizados en Oxirrinco salió a la luz en 1918 una pieza musical de finales del siglo III: un himno a la Santísima Trinidad en notación alfabética griega. ¿Qué son los papiros de Oxirrinco? Los papiros de Oxirrinco se conservan en el Museo Ash- molean (Oxford, Reino Unido). Los baños públicos romanos tenían una estructura genérica que se componía de cuatro estancias, a través de las que se desarrolla- ba el circuito, pasando de sala en sala. Arriba, una reconstrucción muestra la supuesta configuración de las Termas de Toledo. En la entrada, el patio de ejercicios con palestra y pórtico tenía el suelo cubierto por una capa de arena. La primera sala albergaba una piscina de agua fría (frigidarium) y el vestuario (apodyterium). La estancia para el baño de agua templada se co- noce como tepidarium. El caldarium era la sala de agua caliente y allí se podía recibir un masaje. El circuito termal termi- naba con un baño de vapor en el laconium. El investigador norue- go Helge Ingstad y su esposa, la arqueóloga An- ne Stine, encontraron en el año 1960 una serie de más de ocho edificaciones vikingas en la isla de Te- rranova, Canadá. Las tres viviendas, los tres almace- nes, el aserradero y la forja que los vikingos habían construido allí datan del si- glo XI, lo que demostró de forma concluyente que los escandinavos de Groen- landia habían llegado al continente americano al menos quinientos años antes que Cristóbal Colón y Giovanni Caboto. Entre los ochocientos objetos que hallaron los arqueólogos había lámpa- ras de aceite, jabón, una aguja de hueso y clavos de hierro. Por lo que parece, algunas de las construcciones más pequeñas funcionaban como talleres de carpin- tería. El diseño estructural era del tipo de las casas de Islandia. Los techos eran estructuras de made- ra que luego cubrían con hierba. Los análisis de ra- diocarbono demostraron que databan de entre los años 980 y 1020, periodo coincidente con la época de las expediciones de Eriksson. El yacimiento de la aldea vi- kinga encontrado por Ings- tad y Stine se conoce como la Ensenada de las Medu- sas, y Vinlandia fue el nom- bre dado por los vikingos al territorio que actualmen- te se conoce como la isla de Terranova y a las zonas costeras que se encuen- tran alrededor del Golfo de San Lorenzo, en lo que hoy se denomina Nuevo Brun- swick y Nueva Escocia, en el actual Canadá. ¿Existió una aldea vikinga en Canadá? El explorador noruego Helge Ingstad anunció en EE UU el descubrimiento del asentamiento vikingo en el año 1963. JOSÉANTONIOPEÑAS CORBIS AGE MUY HISTORIA 71
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    El código dela madera. En el Laboratorio de In- vestigación de los Anillos de los Árboles de la Universidad de Arizona, el profesor americano Thomas Swetnam (arriba) desarrolla estudios de dendrología, técnica que permite fechar la madera. 72 MUY HISTORIA
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    TÉCNICAS ARQUEOLÓGICAS DEDATACIÓN El túnel del tiempo Las herramientas que ayudan a ubicar cronológicamente los restos hallados en los yacimientos arqueo- lógicos evolucionaron a la par que los avan- ces tecnológicos que las perfeccionaron. Por Roberto Piorno, periodista N o es lo mismo la primera mitad del siglo I de nuestra era que 1390, ni el octavo milenio a.C. que el terce- ro. Ni la Sábana Santa de Turín es tan antigua como el Vaticano querría ni Stonehenge tan reciente, al parecer, como se pensó durante mucho tiem- po. Dos ejemplos de datación con- trovertida que sufrieron un vuelco gracias a nuevos datos, hallazgos o al uso de nuevas tecnologías. Y es que en arqueología tan importante o más que el “¿dónde?” es el “¿cuándo?”. La datación es, en efecto, uno de los mayores retos a los que se enfrenta un arqueólogo, y hasta hace algo más de medio siglo nada más que frustrantes cronologías relativas y, en el mejor de los casos, una correlación entre la información de las fuentes escritas y el hallazgo arqueológico en cuestión podían dar respuesta, siquiera rudi- mentaria, a semejante pregunta. Del estudio a la profesionalización. Desde el final de la II Guerra Mundial la arqueología ha alcanzado la mayo- ría de edad, y cada vez tenemos más instrumentos para ubicar un hallazgo eneltiempo,conelusocombinadode los métodos tradicionales de datación relativa y los más modernos orien- tados a la datación absoluta. Ahora bien, para interpretar el “cuándo” de un yacimiento, el arqueólogo está obligado a sumergirse en un sinfín de ciencias auxiliares tales como la geología, la química, la antropología física o la genética, encarnando como nadie la figura del científico multidis- ciplinar en pos de descifrar el enigma del tiempo. También existe un con- junto de herramientas que ayudan al arqueólogo en la compleja tarea de datar lugares y objetos del pasado. CORBIS MUY HISTORIA 73
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    DATACIÓN RELATIVA Hasta losaños cincuenta del siglo pasado, los precarios medios tecno- lógicos casaban mal con las inconta- bles lagunas de un escenario arqueo- lógico estándar. Para sortear estas limitaciones e ir más allá del silencio cronológico de la mayoría de hallaz- gos arqueológicos, se perfeccionó el arte de leer el contexto y de estable- cer principios asociativos. Frente a la imposibilidad de defi- nir mecanismos para determinar una cronología absoluta, se apostó por desarrollar estrategias de datación re- lativa para plantear criterios objetivos y sistemáticos que pudieran estable- cer si un objeto es más antiguo o más reciente en relación a otro dentro de un determinado contexto arqueológi- co. Y en torno a ese principio se fun- damentó el método de la Arqueología moderna denominado estratigrafía. Su propósito no es otro que el estudio de la colocación de diferentes estratos en niveles superpuestos: partiendo de la lógica de que el nivel inferior es necesariamente el más antiguo, una sucesión de estratos proporciona un impagable instrumento para estable- cer una cronología relativa. En el caso de que mediante, por ejemplo, la prueba del carbono 14, fuera posible fijar la datación absoluta de uno de esos materiales, tendríamos la datación absoluta de todos los mate- riales ubicados en ese mismo estrato, proporcionando una cronología abso- luta –y por tanto muy precisa– para toda la secuencia. Los principios de la estratigrafía si- guen siendo la clave de bóveda de la Arqueología en la actualidad, al igual que las llamadas secuencias tipológi- cas, que permiten agrupar artefactos en torno a patrones preestablecidos (estilo, funcionalidad, forma…). Estudio del contexto. Los artefac- tos asociados a un períiodo y a un lu- gar determinados tienen unas carac- terísticas y unos rasgos estilísticos propios de la sociedad que los creó. Si nos enfrentamos a un repertorio de vasos cerámicos de cronología in- cierta, es preciso ordenarlos en una secuencia atendiendo a similitudes funcionales y estilísticas y, al igual que en un perfil estratigráfico, si so- mos capaces de fechar siquiera uno de los objetos, podremos aventurar- nos a fijar una datación absoluta para el resto de la secuencia. Fue el arqueólogo sueco Oscar Mon- telius quien en el siglo XIX estableció los fundamentos de este valiosísimo método de datación logrando, tras un exhaustivo trabajo de documentación e inventario, establecer una cronolo- gía relativa fiable, atendiendo a la evo- lución tipológica, de armas e instru- Se coge una porción de la pieza a datar, se divide en trozos muy pequeños y se trata con ácidos. Ácido C14 Benceno C14 Muestra Muestra Sustancia luminiscente Se congela. Posteriormente, se realizan una serie de reac- ciones que convierten todos los átomos de carbono de la muestra en benceno. La cantidad de carbono 14 se mantiene prácticamente constante en el tiempo y es igual a la que hay en la atmósfera, ya que alcanzan un equilibrio. Sólo hay que saber la cantidad de carbono 14 que queda en una muestra y conocer la que había en esa época en la atmósfera, y se obtiene la edad de la muestra. Un ordenador analiza la curva de desintegraciones y la compara con su base de datos dando como resultado una fecha determinada. Cuanto más antiguo es un objeto menos isótopos de carbono 14 tiene. Se introduce en un espectrómetro que mide el número de centelleos que se producen cada minuto. ¿Cómo se sabe la cantidad de carbono 14 que había en la atmósfera? Estudiando los anillos de árboles antiguos (dendrocronología). Willard Libby descubrió el método en 1949 y ganó el Premio Nobel por ello. 1 2 Se añade una sustancia luminiscente a la muestra de benceno. Este líquido emite fotones cuando se produce una desintegración de carbono 14. 3 45 Degradación del Carbono14 ContenidodeCarbono14 Cada paso corresponde a 5.730 años 100% 50% 25% 12,5% 0% 1 2 43 PROCESO DE DATACIÓN DEL CARBONO 14 Datación por recuento de centelleo líquido Sábana Santa En 1988, tres laboratorios dataron la tela entre los siglos XIII y XIV. “Hasta hoy nadie había en- contrado antes tal acumu- lación de ruinas en ningún lugar del mundo”. Así expresaba Hein- rich Schliemann su perplejidad ante los excepcionales hallazgos arqueológicos que hizo en la dé- cada de 1870 en la colina de His- sarlik, en Turquía, bajo la que se hallaban los restos de la Troya de los poemas homéricos. El explo- rador alemán Schliemann hubo de improvisar, con la inestimable ayuda de su colega Wilhelm Dör- pfeld, un método para localizar el rastro de la Ilión homérica bajo tierra, tratando de identificar el mito entre un inagotable surtido de hallazgos arqueológicos de datación muy compleja. Nacimiento y desarrollo. La evolución de la estratigrafía fue a la par del nacimiento de la Ar- queología moderna. Dörpfeld y Schliemann identificaron hasta nueve estratos correspondientes a nueve fases diferentes de habi- tación del yacimiento. Para llegar a Troya VI, el presunto estrato de la ciudad homérica, ocasiona- ron importantes destrozos en los estratos sucesivos; con todo, Schliemann fue el primero en es- tablecer una secuencia cronoló- gica de niveles arqueológicos y en entender el valor de la cerá- mica como instrumento de data- ción, poniéndola en relación con su contexto. Y haciéndolo, sentó las bases de la datación relativa. En busca de la Troya homérica AQUILE WEB bit.ly/1D4Vab1 La web de la Univer- sidad del País Vasco contiene un apartado dedicado a la datación por carbono 14, que explica esta técnica profusamente. VÍDEO bit.ly/1EICEA2 La Escuela de Inge- nieros de Minas de la Universidad Poli- técnica de Madrid muestra en este ví- deo el proceso de la estratigrafía, practi- cado en el área de Huete (Cuenca). 74 MUY HISTORIA
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    mentos de laEdad del Bronce válida para toda Europa. Montelius demos- tró que las secuencias tipológicas no sólo eran útiles en contextos locales. Era perfectamente factible elaborar- las en contextos mucho más amplios, con objetivos y resultados mucho más ambiciosos. Con todo, dista de ser un recurso infalible: en primer lugar porque presupone, por sistema, cam- bios estilísticos en la cultura material a lo largo del tiempo, y en segundo porque las seriaciones tipológicas no nos pueden decir qué extremo/obje- to de una secuencia es el más antiguo a partir del cual construir un cuadro cronológico coherente. DATACIÓN ABSOLUTA La curiosidad científica no se colma con dataciones orientativas, inter- valos de tiempo imprecisos y fechas aproximadas. Las sociedades de la Antigüedad alfabetizadas elaboraban sus propios calendarios, registrando por escrito los acontecimientos más relevantes de su propia Historia. Los antiguos griegos fechaban esos días señalados con la celebración de los primeros Juegos Olímpicos (776 a.C.) como referencia; los romanos hacían lo propio con el año de mandato de los cónsules, o con el reinado del em- perador de turno. Los egipcios, por su parte, estructuraron esa línea cro- nológica segmentándola en treinta y una dinastías. Somos capaces, por ejemplo, de fechar con bastante pre- cisión acontecimientos y hallazgos de la historia egipcia porque tenemos la certeza de que Alejandro Magno con- quistó el país del Nilo en 332 a.C. A partir de este dato, y yendo marcha atrás, podemos equiparar el calenda- rio egipcio y el nuestro para ubicar un hecho histórico concreto. El hallazgo de una inscripción en un contexto arqueológico con algu- na puntual referencia al calendario puede proporcionarnos la datación del edificio al que está asociada. La- mentablemente, sólo las civilizaciones más avanzadas llevaban un registro histórico complejo, y rara vez la Ar- queología desentierra una inscripción que permita relacionar el hallazgo con el calendario de una civilización X. Así, en esa incansable búsqueda de métodos más fiables, los arqueólo- gos aprendieron a detectar el paso del tiempo escuchando a la naturaleza. A finales del siglo XIX, el geólogo sueco Gerard de Geer demostró que en en los márgenes de los glaciares escan- dinavos la fusión de las capas de hielo cada año provocaba, al subir la tempe- ratura, la formación de depósitos de sedimentos (varvas), que convenien- temente contados proporcionaban dataciones absolutas bastante precisas de hasta doce milenios de Antigüedad. El lenguaje de los árboles. El uso de la técnica del geólogo sueco está res- tringidoaáreasdelasregionespolares, por lo que su aplicación es limitada. Todo lo contrario que la dendrocrono- logía, uno de los métodos de datación absoluta más arcaicos y, a la vez, uno de los más eficaces a día de hoy. Desa- rrollado por el astrónomo americano A.E. Douglas en los años treinta del si- glo pasado, no es sino la ciencia que se ocupa de la datación de los anillos de crecimiento de los árboles, impagable sea como método autónomo de data- ción absoluta o como herramienta de calibración y corrección de dataciones efectuadas con radiocarbono. Los ár- boles producen un nuevo anillo cada año, perfectamente apreciable por el ojo humano en un corte transversal en el tronco. Este método, complemen- tado con el uso de complejos cuadros estadísticos, permitió la elaboración de secuencias de anillos prolongadas que sirven como guía y referencia. El lenguaje de los árboles sigue siendo una de las herramientas de datación por antonomasia, y la más fiable, al margen de los relojes radiactivos. Losprincipiosdelaestratigrafíasiguensiendo la clave de bóveda de la Arqueología actual La dendrocronología es espe- cialmente útil en la datación de pecios como el de Uluburun, un buque mercante de la Edad del Bronce que fue descubierto en las profundidades de la costa meri- dional de Turquía y se excavó entre 1984 y 1994. Los primeros artefactos resca- tados de las entrañas del barco permitieron ubicar el hundimiento de la nave, mediante la aplicación de métodos de datación relativa, en algún momento de la Edad del Bronce final. Posteriormente, la dendrocronología logró propor- cionar una datación absoluta tras el análisis de la madera del casco, apuntando a una fecha entre el 1441 y el 1400 a.C. Más cerca de la fecha. La aplica- ción combinada del método den- drocronológico y del carbono 14 en un puñado de troncos de ma- dera (probablemente leña), locali- zado en el interior del barco, ajus- tó aún más la cronología apun- tando al primer cuarto del siglo XIV a.C. En ocasiones la dendro- cronología proporciona datacio- nes asombrosamente precisas. Es el caso de la fortaleza vikinga de Trelleborg, donde el estudio de los anillos de la madera reveló que los troncos empleados en las obras fueron cortados en el otoño de 980, pero no se usaron hasta la primavera del año siguiente. Patrimonio de la Humanidad. Los niveles estratigráficos de la Galería, en la Cueva de Atapuerca (Burgos), medidos a través de cordeles en el suelo del yacimiento con un plomo en un extremo para saber la altura, han permitido datar el primer nivel en 400.000 años. Un barco con tres mil años de Historia ALBUM PERSONAJE OscarMontelius (1843-1921). Fue un arqueólo- go sueco de la “escuela escan- dinava”, que redifinió el concepto de se- riación, proceso que fechaba a partir de una cro- nología relativa. MUY HISTORIA 75
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    LA ERA DELOS RELOJES RADIACTIVOS Pero para dar una respuesta defi- nitiva a la pregunta ¿cuándo? no hay mejor herramienta que los llamados relojes radiactivos. Hay un antes y un después de Willard Libby en la histo- ria de la datación arqueológica. A él debemos el desarrollo y difusión, en los años cuarenta, del más preciso y todoterreno de entre los recursos de datación hoy existentes: el car- bono 14 –o radiocarbono–, capaz de fechar con márgenes de error ra- zonables objetos que contengan, en mayor o menor proporción, material de origen orgánico, independiente- mente de la latitud, la longitud o el clima del lugar del hallazgo. El principio del método es el si- guiente: todos los seres vivos alojan una modesta cantidad de carbono 14, un isótopo radiactivo producido en la atmósfera, absorbido por las plantas a través de la fotosíntesis, y a partir de ahí por los animales herbívoros y car- nívoros en las sucesivas etapas de la cadena alimenticia. Mientras el orga- nismo vive, la cantidad de carbono 14 permanece invariada, pero al morir se interrumpe y el paso del tiempo hace que disminuya progresivamente. Conociendo el ritmo de desintegra- ción de este isótopo en el organismo, se puede calcular la edad de una planta o un animal (incluido el ser humano) midiendo la cantidad de C14 que aún queda en dicho organismo. Utilización de carbono 14. Este método sirve para datar un trozo de tela, un utensilio de madera o unos huesos, por ejemplo, de hasta 50.000 años de antigüedad. Frecuentemen- te empleado en combinación con la dendrocronología, que ayuda a co- rregir y a calibrar fechas radiocarbó- nicas de exactitud dudosa, es el más popular y eficaz de todos los relojes radiactivos –hay otros, como el Pota- sio-Argón, las Series de Uranio o las Huellas de Fisión, con más limitacio- nes–, pero no sirve frente a hallazgos sin rastro de material orgánico. En los utensilios líticos, cerámi- cas o estructuras arquitectónicas, la datación absoluta se complica. No obstante, siempre se puede recurrir al auxilio de la termoluminiscencia, capaz de fechar materiales inorgáni- cos de hasta ochenta milenios de an- tigüedad. Los materiales con estruc- tura cristalina contienen pequeñas cantidades de elementos radiactivos, que se desintegran a un ritmo preci- La situación de los polos magnéticos de la Tierra varía con el tiempo, desplazándose y formando un recorrido. Es necesario conocer la curva de variación del Norte magnético de la zona y que el objeto a datar no haya sido manipulado. El magnetismo impregnado en la pieza quemada se compara con la orientación del polo de la zona en distintas épocas, obteniéndose así una fecha. 1 3 2 4 5 El método consiste en leer la orientación magnética impregnada en zonas de tierra quemada como fogones, hornos, etc. DATACIÓN POR MAGNETISMO N S N S Campo magnético terrestre Orientación magnética en la zona 3000 a.C. 500 a.C. La orientación magnética queda impresa en la tierra o arcilla cuando se quema a más de 700ºC (horno, fogón, incendios ...). Ya existen estudios datando la orientación magnética de la Tierra. 500 d.C. 3000a.C. 500a.C. 500 1000 Pieza 1 Pieza 2 Pieza 3 Zona de estudio Pieza 1 Pieza 2 Pieza 3 La datación radiocarbó- nica no ha dejado de evolucionar en el último medio siglo. Y la aplica- ción de la técnica de la espectometría de masas, mediante aceleradores de partículas (AMS), ha permitido avanzar en la datación de muestras de dimensiones minúsculas. En 1988, el Vaticano ac- cedió a someter la Sábana Santa de Turín al examen del carbono 14 mediante este método, encargando análisis independientes a tres universidades, Arizo- na, Oxford y Zurich, que llegaron a conclusiones muy semejantes. Trabajo veraz. La fiabili- dad se cifró en un 95%, y el icónico sudario se da- tó entre los años 1260 y 1390, esto es, muy poco después de su primera aparición documentada, allá por 1357. Así pues, la Síndone no había cubier- to el cuerpo de Cristo, y se trataba de poco más que una sofisticada falsifica- ción del siglo XIV. Los re- sultados del estudio eran concluyentes, y aun así fa- náticos de la sindonología, no conformes con intentar resolver los incontables misterios que aún envuel- ven a la reliquia, se siguen agarrando cual clavo ar- diendo a ese 5% de mar- gen de error del carbono 14 para seguir defendien- do que la Sábana Santa es algo más que un mito. La misteriosa Sábana Santa Cristo contrasta- do. La catedral de San Juan Bautista de Turín (Italia) guarda a buen re- caudo el Santo Su- dario, una sábana de lino con la que se ha especulado si había sido la que se colocó sobre el cuerpodeJesucristo tras la crucifixión. GETTY AQUILE 76 MUY HISTORIA
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    so y biendocumentado. Al calentar el material a 500 grados, los electrones emiten una luz conocida como termo- luminiscencia. Midiendo el contenido radiactivo de la muestra obtenemos una fecha, que nos permite datar el objeto con umbrales de precisión con- siderables. Es menos precisa que el radiocarbono, y el margen de error es más amplio. Con todo, ha prestado un impagable servicio en la datación, por ejemplo, de los instrumentos de sílex de neanderthales y Homo sapiens. Una alternativa con potencial aún por exprimir, pero que ya propor- ciona frutos muy prometedores, es la datación arqueomagnética, que cubre el estudio de las variaciones en el tiempo de la intensidad y dirección del campo magnético terrestre. Este método ha dado excelentes resulta- dos en Atapuerca, a través del estudio de los restos de fuegos prehistóricos y de los campos magnéticos terrestres en que dichos fuegos estaban activos; datos arqueomagnéticos del sexto y quinto milenios a.C., que son los más antiguos, hasta ahora, de Europa. CSI ARQUEOLÓGICO El reciente hallazgo e identificación de los restos mortales de Ricardo III en un aparcamiento de Leicester o la búsqueda de los huesos de Cervantes en el madrileño convento de las Trini- tarias han descubierto al gran público el crucial papel que en la Arqueolo- gía moderna juegan ciencias auxilia- res como la antropología forense o la genética. Y es que el estudio de los vestigios óseos de los individuos vin- culados a un determinado contexto arqueológico es una fuente de infor- mación inagotable. En este punto, la colaboración entre arqueólogos y an- tropólogos físicos, que se enfrentan por ejemplo a los indicios de muerte violenta de un neanderthal con el mismo procedimiento que emplea- rían con un crimen contemporáneo, resulta esencial y muy fructífera. De un análisis osteológico de los huesos recuperados en una necrópolis o una fosa común, un antropólogo fo- rense puede deducir el sexo y la edad de la víctima. Es posible determinar si el individuo es varón o hembra aten- diendo a la forma de la pelvis; por otro lado, los huesos masculinos suelen ser más grandes y largos y los de una mu- jer son de dimensión más reducida. En ocasiones se trabaja con frag- mentos de tamaño muy reducido, y en ese caso un análisis químico pue- de darnos la clave en busca del nivel de citrato, más alto en los huesos fe- meninos que en los masculinos. En lo que respecta a la edad, el mejor indi- cador es la dentadura, cuyo nivel de desarrollo y de desgaste es una pista frecuentemente determinante para conocer la edad del individuo. No obstante, hay alternativas que pue- den dar una información aún más precisa. El desarrollo de la muñeca y los huesos de la mano, así como la sinostosis, la articulación de las pie- zas del hueso, o el grosor del cráneo, mayor cuanto más viejo sea el indivi- duo, son indicadores de edad. Investigación de ADN. En caso de disponer sólo de restos muy fragmen- tados, el microscopio puede darnos datos muy valiosos mediante la ob- servación de los llamados Sistemas de Havers,estructurasconformacircular que aumentan en número y disminu- yen en tamaño con el paso de los años. Pero los huesos son, de hecho, un li- bro abierto. Hoy en día, la recupera- ción de moléculas de ADN (en huesos, fundamentalmente) no tiene secretos. Extraer la información genética de estas muestras permite averiguar el grupo sanguíneo, así como identificar parentescos que ayuden a reconstruir el árbol genealógico, a afinar en la da- tación, o a confirmar la identificación propiamente dicha. Interdisciplina- riedad y transversalidad son los tér- minos que mejor definen el fascinante eclecticismo de la Arqueología. Lacolaboraciónentre arqueólogos y antropólogos físicos resulta muy fructífera En los últimos meses, Grecia ha seguido la actualidad arqueo- lógica con el mismo interés que la política y económica. La culpa es del espectacular hallazgo en Anfípolis (en el norte de Grecia) de un colosal mausoleo del perio- do helenístico en el que muchos han querido ver la última morada de un miembro destacadísimo de la familia real macedonia. En su interior, objeto de uno o varios sa- queos en la Antigüedad, se encon- traron restos óseos sobre los que a día de hoy se sigue trabajando. La investigación continúa. Sabe- mos gracias al análisis osteológico que pertenecen a cuatro indivi- duos diferentes: una mujer de unos sesentaaños,dosvaronesdeentre 30-40 años y un niño. Algunos ex- pertos apuntan a Olimpia, la madre de Alejandro, como candidata más probable, si bien, de momento, es pura especulación. Actualmente, se esperan resultados de las prue- bas de ADN para así cotejar la in- formación genética de los huesos de Anfípolis con los de los miem- bros de la familia real Argeada (en- tre ellos, presuntamente Filipo II) para determinar si son o no parien- tes lejanos. Lo que está confirma- do es que uno de los dos varones fue probablemente asesinado, a juzgar por las puñaladas visibles en alguno de los huesos. La sangre real de Macedonia Tras los restos del Manco de Lepanto. En el convento de las Trinitarias de Madrid, un grupo de arqueólogos y antropólogos (arriba) analiza el lugar donde podría estar sepultado el cuerpo del gran escritor español Miguel de Cervantes, fallecido en 1616. CORBIS LIBRO Arqueología: teo- rías, métodos y práctica, Paul Bahn y Colin Renfrew. Editorial Akal, 2004. Esta obra ofrece un completo y riguroso repertorio de con- ceptos, métodos y prácticas sobre los que se sustenta la labor arqueológica. MUY HISTORIA 77
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    Lo peor ylo mejor del ser humano. Las guerras se han ensañado siempre con el legado artístico y cultural. Una muestra reciente de esta barbarie: el in- cendio de la Biblioteca de Sara- jevo en agosto de 1992, ordena- do ¡por un profesor de literatura serbio! En 2014, tras 22 años de restauración (como se ve en esta imagen), reabrió sus puertas. ALAMY
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    TESOROS DESTRUIDOS PORLAS GUERRAS Bombas contra la Historia E stremecen las noticias que cada día nos llegan de la devastada Siria, del asola- do Irak, sobre los brutales atentados perpetrados por el lla- mado Estado Islámico y otros (ca- si nadie se libra) contra joyas de la civilización asiria y otras reliquias de la humanidad, a menudo mile- narias. Pero, aunque hoy nos ponga los pelos de punta -máxime cuando va acompañada de vídeos que nos la muestran-, desgraciadamente esta barbarie es tan vieja como el mun- do; de hecho, la pérdida irreparable de tesoros arqueológicos y artísticos a causa de guerras, invasiones y ac- tos de terror es muy anterior al na- cimiento de la moderna arqueología en los albores del siglo XIX. El patrimonio, una víctima menor. Históricamente, la guerra se ha ensañado con el pasado: monu- mentos, obras de arte, yacimientos y otros vestigios de la Antigüedad siempre han sufrido sus consecuen- cias de modo dramático. Y callado, hasta hace bien poco: es obvio que ninguna destrucción patrimonial es tan grave como la pérdida de vi- das humanas, y por eso se ha con- siderado un daño inevitable y me- nor de los conflictos bélicos. Así, la probabilidad cierta de arrasar la Biblioteca de Alejandría no detuvo a Julio César a la hora de incendiar el puerto de esta ciudad en el año 48 a.C., como tampoco la de car- garse los ancestrales pavimentos de las ruinas de Babilonia impidió a George W. Bush hacer acampar allí a sus tropas y tanques más de dos mil años después. Otras veces, la into- lerancia religiosa, el revanchismo o la simple demostración de fuerza han estado detrás de estropicios y estragos de todo género. Rehenes arqueológicos. De ello hay ejemplos remotos, como la des- trucción del Templo de Jerusalén or- denada por Tito en el año 70 de nues- tra era, la quema de la Biblioteca de Constantinopla por los turcos en 1453 o la de escritura e iconografía religiosa precolombina debida a la Inquisición española en el siglo XVI; y también recientes, como los daños provocados en el Museo de Kabul por la iconoclastia talibán o los cau- sados en la Biblioteca de Sarajevo por la guerra de los Balcanes. Esta falta de sensibilidad y apre- cio hacia lo que más nos enriquece como especie, nuestro legado artís- tico y cultural, ha llevado incluso en ocasiones a “tomar como rehenes” a tesoros del patrimonio arqueológi- co. Quizá el ejemplo más lamenta- ble de todos sea lo acaecido en 1687 con el Partenón de Atenas, que fue convertido en polvorín por los tur- cos y consiguiente e insensatamente cañoneado por la flota veneciana al mando del almirante Morosini; de los polvos de aquella devastación vinieron los lodos de su posterior Siglos de cultura y años de investigación reducidos a escombros en unas horas: la destrucción del patrimonio arqueológico es un terrible daño colateral del belicismo. Por Nacho Otero, escritor MUY HISTORIA 79
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    expolio (el cínicohermano menor de la destrucción bélica, al que se de- dica otro artículo en este número). Centrándonos ya en las guerras con- temporáneas a la ciencia arqueológica, las campañas napoleónicas resultan una curiosa paradoja: por un lado, la expedición de Bonaparte a Egipto y Siria (1798-1801), que descubrió a los europeos las maravillas de la An- tigüedad faraónica, fue el detonante que desató el interés por el pasado que condujo al advenimiento de la arqueo- logía como tal; por otro lado, la ambi- ción imperialista, colonialista y militar de Napoleón se llevó por delante no pocos hitos de esa riqueza milenaria. Sagunto, la castigada. Uno de los casos más sangrantes sucedió aquí, en España, durante la Guerra de In- dependencia (1804-1814); más con- cretamente, en Sagunto. En 1811, esta ciudad portuaria valenciana, fundada por griegos sobre la urbe ibero-edetana de Arse y aliada de Roma desde el siglo III a.C. –y que contaba por ello con un importantí- simo patrimonio arqueológico, que había empezado a aflorar con las excavaciones efectuadas entre 1784 y 1793–, fue sitiada por el mariscal Suchet. A la destrucción producida por los cañonazos durante el largo asedio se sumó, tras la rendición de los españoles, la demolición de todo obstáculo para la artillería defensi- va francesa, a la que Suchet decidió situar en el castillo. Para colmo de males, los materiales resultantes de estas demoliciones fueron recicla- dos por los saguntinos para recons- truir sus maltrechos edificios y vi- viendas. El desaguisado afectó total o parcialmente al circo, el teatro y el acueducto romanos, a los restos del Templo de Diana y a la muralla me- dieval, amén de arrasar campanarios y torres de datación más reciente. No terminó ahí el sufrimiento de Sagun- to: durante las guerras carlistas (1837-1873) fue escenario de varias batallas que aniquilaron para siem- pre la necrópolis del este de la ciudad y volvieron a dañar el teatro roma- no, y los bombardeos de la aviación legionaria italiana en la Guerra Civil (1936-1939) remataron la faena de- jando el circo romano en los huesos; huesos que acabaría de sepultar la especulación inmobiliaria de los años sesenta, otra forma (menos cruenta, eso sí) de vandalismo. La segunda destrucción de Pom- peya. Pero si nos referimos a actos vandálicos contra la riqueza patri- monial, pocos superan a los habidos en la II Guerra Mundial (lógicamen- te, dada la potencia armamentística, la dureza, la extensión territorial y la longitud temporal de la contienda). De las muchísimas maravillas aba- tidas en Europa, algunas han sido reivindicadas como merecen: así, el centro histórico de Dresde (Alema- nia), bombardeado por los aliados hasta desaparecer en 1945, o la vene- rable abadía benedictina de Monte- cassino (Italia), que corrió un destino parejo en 1944. Sin embargo, apenas nada se ha hablado o escrito sobre la segunda destrucción de Pompeya, una de las grandes joyas arqueológi- cas de la humanidad. La primera, la del 24 de agosto del año 79 producida por el Vesubio, to- dos la conocemos. Pocos saben en cambio, ya que la Historia la escriben los vencedores, de la infligida por bri- tánicos y estadounidenses a los restos históricos de esta ciudad italiana en- PERSONAJE Louis Gabriel Suchet (1770- 1826). Mariscal francés, recibió el título de duque de la Albufera por su éxito en la batalla de Sagun- to, que dañó su rico patrimonio arqueológico. Lo que queda en Sagunto. Los restos romanos, griegos e iberos de esta ciudad valenciana sufrieron los estragos de la Guerra de Independencia en el siglo XIX. Frente a la pérdida de vidas humanas, la destrucción del patrimonioesundaño menor de la guerra Paisaje bélico. Un gran desastre patri- monial de la II Guerra Mundial fue la com- pleta destrucción de la abadía y la villa de Montecassino (Italia) en 1944. ALAMY GETTY
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    tre el 24de agosto –fatídica fecha– y el 20 de septiembre de 1943, dentro de la ofensiva sobre Nápoles. En ese mes escaso, una lluvia de bombas (190 en total) redujo a polvo los arcos del Foro, la casa de Triptólemo, las dos primeras salas del Museo Pom- peyano –donde se custodiaban miles de objetos descubiertos en las exca- vaciones iniciadas en 1748–, la Porta Marina, el fresco de Diana y Acteón en la casa de Salustio, parte de la casa de la Diana Arcaizante y el atrio de la casa de Epidio Rufo con sus 16 colum- nas corintias, de las que quedaron en pie tan sólo cinco. Y hubo otro daño colateral: las bombas removieron el terreno, lo que permitió que las llu- vias de los años sucesivos destruyeran frescos y muros que se habían conser- vado resguardados por la ceniza vol- cánica durante diecinueve siglos. Aunque no tan emblemáticos, también se dieron desastres arqueo- lógicos de gran magnitud en la otra potencia derrotada, Alemania. Uno de los peores tuvo lugar el 23 de no- viembre de 1943 en Berlín, cuando una bomba incendiaria aliada echó abajo el Museo Arqueológico de Tell Halaf. Abierto en 1930 por Max von Oppenheim, todo un personaje muy de su época –aristócrata, aventurero y vividor metido a arqueólogo–, pa- ra albergar las fascinantes estatuas de dioses arameos que había desente- rrado en Tell Halaf (Siria), una de las muestras mejor conservadas del arte mesopotámico del siglo X a.C., el edi- ficio se desplomó y las esculturas con él; pero la verdadera fatalidad llegó cuando los bomberos, queriendo sal- varlas a manguerazos, las reventaron en miles de fragmentos debido al es- trés térmico. Esta catástrofe, no obs- tante, ha tenido mejor final: los tro- zos se conservaron cuidadosamente y, tras décadas de una reconstrucción que aún no ha concluido, los dioses resucitaron en 2011. De Corea a Vietnam. Las bombas atómicas sobre Hiroshima y Naga- saki pusieron fin a la II Guerra Mun- dial, pero no al apetito destructivo del belicismo, como bien sabemos: un apetito que en el siglo XX se de- mostró insaciable, y muy sañudo, precisamente, con el continente asiático, en el marco del enfrenta- miento no siempre frío entre el blo- que comunista y el liderado por la nueva gran potencia occidental, Es- tados Unidos. Y, como ya se ha visto, no hay guerra sin atentados arqueo- lógicos. Por ejemplo, durante la de Corea (1950-1953), las tropas esta- dounidenses arrasaron el templo bu- dista de Yongmyong, del siglo V; sólo pudo restaurarse parcialmente. Mu- cho más cuantiosos e irreversibles, Los héroes del bando aliado que protegieron, con riesgo para sus vidas, el arte y los mo- numentos europeos de la des- trucción nazi durante la II Guerra Mundial, según hemos visto en una reciente película, no estuvie- ron solos: ha habido otros casos históricos muy similares. Del Prado al oro de Bactria. Uno de ellos fue el de la Junta de De- fensa del Tesoro Artístico Nacio- nal creada en plena Guerra Civil española por el gobierno de la República; presidida por el pintor Timoteo Pérez Rubio, contó con técnicos museísticos, arqueó- logos, artistas vinculados a la Alianza de Intelectuales Antifas- cistas (como Mª Teresa León, la mujer de Alberti), etc. Su gran ha- zaña fue salvaguardar y trasladar casi 2.000 obras almacenadas en el Museo del Prado primero a Levante y, de allí, a la Socie- dad de Naciones sita en Ginebra (Suiza). Heroicidad aún mayor fue la de los cinco ciudadanos afganos que, durante catorce años (desde la retirada soviéti- ca de su país en 1989 hasta la derrota talibán en 2003), escon- dieron en Kabul las llaves de las cajas fuertes donde se guardaba el oro de Bactria, una valiosa co- lección de ornamentos (y tam- bién manuscritos) de 2.000 años de antigüedad. Su ejemplo ha inspirado el caso más reciente: al parecer, en Siria han surgido es- pontáneos comités cívicos que se dedican a ocultar para prote- gerlas las joyas arqueológicas y culturales que todavía siguen in- tactas tras cuatro años de incle- mente guerra civil. Los otros Monuments Men... Momento de ser colo- cado en una caja de embalaje el Adán de Durero (Museo del Prado, enero de 1938). Ruinas de ruinas. 190 bombas aliadas de 400 kg impactaron sobre Pompeya en 1943 (daños en el atrio de la casa de Epidio Rufo). VÍDEO bit.ly/1Hvlfx4 Aquí podemos ver un documental so- bre el salvamento del Tesoro Artístico Nacional en la Gue- rra Civil, Las cajas españolas (Alberto Porlan, 2004). FERNANDOGALLEGOFERNÁNDEZ/FOTOTECAIPCE(MECD) GETTY MUY HISTORIA 81
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    porque mucho másrico era su pa- sado, fueron los daños arqueológicos de la guerra de Vietnam, sobre todo desde la intervención masiva del ejér- cito de EE UU (1964-1975): los bom- bardeos indiscriminados destruyeron numerosos monumentos y estatuas budistas en las principales ciudades del país, Saigón y Hanoi, pero sobre todo afectaron gravemente a lo más granado del patrimonio histórico del antiguo reino de Vietnam, con joyas como la ciudad vieja de Hôi An o el conjunto monumental de Huê (Ciu- dad Imperial, Ciudad Púrpura Prohi- bida, Ciudad Interior). Odio étnico y religioso. Parecía que al menos Europa se libraría de esta escalada de violencia, tras lo padeci- do en la primera mitad del siglo con las dos grandes guerras. El espejismo se desvaneció en 1991 con la secesión de Eslovenia y Croacia, que inició el desmembramiento de la antigua Yu- goslavia y dio lugar a las terribles y sucesivas guerras de los Balcanes, que llenaron de sangre, fuego y odio étnico el Viejo Continente hasta 1999. Y, na- turalmente, también de cascotes de valor incalculable. Las mayores cotas de destrucción histórico-artística se dieron en las ciudades viejas, de origen otomano y por lo tanto musulmán, de Mostar, Sarajevo y Kosovo, aunque la palma de la sinrazón se la llevó tal vez Banja Luka, la segunda urbe más gran- de de Bosnia. Allí, todas las mezquitas fueron atacadas, y la de Ferhat Pasha, ejemplo sobresaliente de la arquitec- tura otomana del siglo XVI que había sido rescatado y restaurado por los ar- queólogos, fue volada con explosivos por los serbios el 7 de mayo de 1993. El siglo XXI, como decíamos al principio de este artículo, no ha em- pezado mucho mejor. Hoy la violen- cia anticultural tiene su principal foco en Oriente Próximo, donde las múltiples facciones del extremis- mo yihadista libran una guerra sin cuartel contra, entre otras cosas, los símbolos iconográficos de lo que su fanatismo religioso considera idola- tría, y que no es sino el patrimonio arqueológico más antiguo de la hu- manidad. Probablemente por eso, porque fue la cuna de la civilización, el grupo terrorista Estado Islámico – ISIS, o EI en español–, surgido de Al Quaeda en 2003 para hacer frente a la invasión de Irak, refundado du- rante la guerra civil siria y que hoy controla buena parte de ambos paí- ses, se ceba en especial con la cultura mesopotámica: no sólo ha acredita- do con espeluznantes vídeos en In- ternet la destrucción a mazazos de estatuas asirias de los siglos IX-VII a.C. custodiadas en el Museo de la Civilización de Mosul, sino que tam- bién está arrasando con excavadoras y vehículos pesados la ciudad asiria de Nimrod (siglo XIII a.C.), al norte de Irak. Irak: llueve sobre mojado. No es la primera vez, ni mucho menos, que los tesoros iraquíes conocen las demole- doras consecuencias de la barbarie. Precisamente durante la invasión de 2003, la Biblioteca Nacional de Bagdad fue incendiada dos veces y yacimien- tos y museos sufrieron salvajes bom- bardeos occidentales y furiosos sa- queos de la población autóctona y de los traficantes de arte. Y más: se que- maron los manuscritos de la Casa de la Ciencia, el teatro griego de Alejandro en Babilonia fue en parte destruido al descargarse en sus inmediaciones to- neladas de grava para construir apar- camientos militares, las ruinas de Ba- bilonia y de Ur quedaron deterioradas por las bombas y por el asentamiento de campamentos, etc. Sólo un par de años antes de que esto sucediera en Irak, otra rama del extremismo islamista más radical se cobraba un par de piezas colosales, en tamaño y trascendencia histórica, en Afganistán: los conocidos como Antes y después. Los budas de Bami- yán, dos colosales estatuas talladas en arenisca y profusa- mente decoradas, fueron voladas por el gobierno talibán afgano en marzo de 2001. A la izquierda, uno de los budas; a la derecha, el hueco que quedó en la roca tras su destrucción. Guerras de los Balcanes. El puente de Mostar (Bosnia-Herzegovina) fue uno de los muchos caídos (diciembre de 1993) en este terrible conflicto bélico. GETTY ALAMY GETTY LIBRO Los talibán, Ahmed Rashid. Península, 2014. Un reportaje esen- cial, escrito antes del 11-S de 2001 por uno de los po- cos periodistas que pudieron entrevis- tar a los líderes ex- tremistas afganos que harían volar por los aires a los budas de Bamiyán. 82 MUY HISTORIA
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    budas de Bamiyán,dos monumenta- les estatuas (55 y 38 metros de altu- ra) talladas en arenisca a ambos lados de un acantilado en el valle del mis- mo nombre, a 2.500 metros sobre el nivel del mar. Los budas, datados en los siglos V-VI y decorados con fres- cos y pinturas, consiguieron sobre- vivir al conquistador mongol Gengis Khan, a siglos de guerras y al desgas- te natural producido por los elemen- tos, pero no al gobierno talibán. Consternación internacional. En marzo de 2001, tras ser condenados por su condición de ídolos preislámi- cos (y como tales contrarios al Corán), cayeron literalmente fusilados por la dinamita y la artillería antiaérea, an- te el estupor y la consternación del mundo entero. Y a esa consternación se añadió otra: un equipo de la divi- sión alemana de ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos) decidió recons- truir por su cuenta y riesgo la más pequeña de las dos estatuas voladas y el resultado provisional, presentado en 2014, fue calificado de “crimen ar- queológico” por los expertos. Claro que para crimen arqueológi- co sin paliativos, el cometido en ju- nio de 2012 por otro grupo islamista, Ansar Dine (Defensores de la Fe), en Tombuctú (Malí). Armados de picos, mazas y kaláshnikov, sus miembros pulverizaron el mausoleo del santo Si- di Mahmoud y acto seguido otros seis monumentos religiosos y la puerta del Fin del Mundo de la mezquita de Sidi Yahya, todos de los siglos XV-XVI. El pretexto, de altura, como los budas de Bamiyán: ninguna tumba podía ser más elevada que la del Profeta. Volviendo al presente más inme- diato, ese que nos asalta cada día con sobrecogedoras notas informativas, los desmanes de la guerra civil que vive Siria ocupan también, inevita- blemente, el primer plano. Se acaban de cumplir cuatro años de conflicto armado en este país árabe entre sus fuerzas armadas y grupos rebeldes que pretenden derrocar al gobierno de Bashar Al-Asad; grupos a los que también se ha sumado el ya triste- mente célebre Estado Islámico. Una vez más, por supuesto, hay que ante- poner la tragedia humana a cualquier otra consideración, pero los datos de la UNESCO y otros observadores so- bre la brutalidad contra el patrimo- nio son asimismo espantosos. La tragedia siria. Los casos más im- pactantes: el casco histórico de Alepo (7.000 años de antigüedad), la Gran Mezquita de Alepo (siglo VIII), el Crac de los Caballeros (sede de los hospita- larios en las Cruzadas), los yacimien- tos de Damasco y Raqa, las mezquitas de Palmira, la ciudad de Apamea (s. XII)... Hasta la fecha de elaboración de este artículo, se han confirmado 24 sitios destruidos (dañados en un 75- 100%); otros 104, en un 30-50%, y 85 más con daños moderados (5-30%). ¿Qué hacer para frenar tanta bar- barie? El intento de poner coto legal a estas destrucciones, que empezó en la Conferencia de Bruselas de 1874 tras la guerra franco-prusiana y con- tinuó tras la II Guerra Mundial, ha sido en general infructuoso. Pero no por ello podemos tirar la toalla y dejar de denunciarlo, como nos recuerda la campaña de la UNESCO “Salvar la Historia de Siria”: es eso lo que está en juego, salvar la Historia. En el siglo XXI, la violencia contra joyas de la arqueología se está cebando con la cuna de la civilización: la cultura mesopotámica No sólo la guerra destruye Siria, una pesa- dilla que no cesa. Estas dos fotos de la Gran Mezquita de Umayyad (Ale- po, Siria), tomadas en abril de 2013, documentan la destrucción de su minarete del siglo VIII, uno de los múl- tiples daños de una guerra civil que a día de hoy sigue asolando el país. Una imagen de la edición del rally Dakar de 2013 a su paso entre Arica y Calama, en la región chilena de Antofagasta. También la ignorancia y los intereses eco- nómicos, y a veces una combinación de ambos factores, se han llevado por delante en los últimos tiempos grandes tesoros de la humanidad. Geoglifos arrasados. Uno de los ejemplos más indignantes es lo sucedi- do con el rally París-Dakar, que desde 2009 pasó a llamarse sólo Dakar y tras- ladó su recorrido a países andinos de América del Sur como Chile, Argentina y, posteriormente, Perú y Bolivia. Pues bien, en las cinco ediciones celebra- das hasta ahora en este nuevo marco geográfico se han denunciado daños graves por el paso de los convoys en más de 200 sitios arqueológicos: prin- cipalmente, en los geogli- fos (figuras construidas con piedras, a modo de mosaico, en los cerros y laderas) del desierto de Atacama (Chile) y en los senderos del Camino del Inca. También en Suda- mérica, concretamente en Colombia, el holding formado por las empre- sas eléctricas Emgesa- Endesa-Enel se enfrenta a otra denuncia, la de haber arrasado casi por comple- to los yacimientos preco- lombinos de Huila para poner en marcha uno de sus proyectos hidrológi- cos. Por otra parte, en Chi- na la destrucción de un sitio arqueológico puede conllevar multas de hasta 66.000 dólares, pero esta sanción no disuadió a la filial de Ikea en Nanking que, en su empeño por edificar unos almacenes en el año 2007, borró de la faz de la Tierra seis tum- bas de la sexta dinastía (siglos III-VI). 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    ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA Tesoros bajo elmarTanto con la escafandra de metal decimonónica como aplicando las últimas tecnologías, la bús- queda y exploración de barcos hundidos resulta una fuente inagotable de información histórica. Por Carlos León, arqueólogo subacuático
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    D esde tiempos remotos,la huma- nidad ha explorado y explotado el mar, tanto para el transporte de mercancías como para la ex- pansión de ideas y culturas. Sin embargo, muchos intentos de llegar a tierras lejanas fracasaron y acabaron en un dramático naufragio. La arqueología subacuática, una disciplina científica joven, ha descubierto barcos hundidos, pertenecientes a distin- tas épocas de la Historia, repartidos por los lugares más increíbles del planeta. En torno al año 1200 a.C., en plena Edad del Bronce, una pequeña embarcación de origen sirio navegaba con una tonelada de lingotes de cobre chipriota por el sur de Turquía en dirección al Egeo. Se supone que la nave atravesó una tormenta al pasar por el cabo Kelidonia y la embarcación no resistió los embates del mar, chocó brusca- mente y se hundió a más de treinta metros de profundidad. Primera excavación marina. Durante tres mil años, una gruesa capa de posidonia fue cubriendo los restos hasta mimetizarlos con el fondo submarino. Sin embargo, en 1954, las formas extrañas que dibujaban aquellas concreciones llamaron la atención de Kemal Aras, un pescador de esponjas que rastreaba el fondo embutido en su pesada escafandra de buzo clásico. La noticia del hallazgo inte- resó también al conservador del Museo Marí- timo de San Francisco, Peter Throckmorton, a quien Kemal informó con todo detalle. En 1959, submarinistas americanos y bu- zos clásicos turcos comenzaron a trabajar en equipo hasta localizar el naufragio. Al año siguiente, el equipo se incrementó con la ayuda del joven arqueólogo George Bass, que hizo allí su primera inmersión en un naufragio. Throckmorton y Bass chocaron desde el principio; el primero pretendía sacar los objetos del agua con la máxima rapidez para tratar de clasificarlos fuera del agua. Bass, sin embargo, pretendía adaptar los métodos de una excavación arqueológi- ca en tierra al fondo del mar para así poder registrar con fotomosaicos y detallados di- bujos la posición exacta de todas las piezas halladas en las profundidades del agua. En la cabeza de Bass no estaba recuperar los objetos sin más, él quería entender el porqué del hundimiento. Para ello desea- ba saber cómo iba cargado el barco, cuán- tas personas iban en él, cuál era el sistema de construcción de la nave, con qué pudo chocar, de donde venía y a dónde se dirigía. Finalmente, la excavación de cabo Keli- donia se convirtió en un hito de la arqueo- logía submarina, ocupando un lugar prin- cipal en la Historia de esta ciencia. Naufragio al descubierto. La arqueología ha adaptado las técnicas empleadas en tierra firme al fondo marino, de manera que los buzos consiguen realizar labores de exploración y excavación en aguas profundas. CORBIS MUY HISTORIA 85
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    Un día deprimavera de 1965, otro buzo clásico localizaba en aguas chipriotas, a unos treinta metros de profundidad, un campo de ánforas pertenecientes a una nave griega del siglo IV antes de Cristo. LanaoKyrenia.El arqueólogo náuti- coamericanoMichaelKatzev,alavista del hallazgo en Chipre y para delimitar la zona de dispersión del naufragio, decidió utilizar la más moderna tecno- logía de teledetección. Katzev rastreó toda la zona con un magnetómetro de protones y un detector de metales arrastrados por una embarcación. La prospección fue un éxito, pues bajo el manto de posidonia se conservaba un barco de unos quince metros de eslo- ra cargado con cuatrocientas ánforas de vino, diez mil almendras, lentejas, ajos, pistachos, uvas, higos, molinos de piedra, cerámicas, plomos de pes- ca, un caldero de cobre, una lucerna, una vela de repuesto y un tintero. De- bajo del cargamento aparecieron los restos del casco del barco partido en dos por la quilla. Ante la debilidad de las maderas y por miedo a que se destruyeran ba- jo el agua, el arqueólogo americano tomó la difícil decisión de docu- mentar el casco in situ y sacar uno a uno cada tablón para reconstruirlo y conservarlo después en tierra. Se tardó cinco años en extraer las cua- dernas, las tablas del forro, la car- linga del mástil, la quilla y el forro de plomo; y otros tantos en recons- truir el casco en el castillo de Kyre- nia (Chipre). En palabras del historiador ame- ricano Lionel Casson: “Los romanos son una anomalía en la historia marí- tima, un pueblo de malos marineros que llegaron a ser dueños del Medite- rráneo a pesar de ellos mismos”. Y así fue inicialmente; el pueblo romano tomó el mar como una frontera con un gran enemigo en la otra orilla del Mediterráneo, que lo dominaba y lo explotaba ante sus propias narices; ese lugar era la ciudad de Cartago. Desde Roma se decidió que aquel privilegio cartaginense debía llegar a su fin y estalló la Primera Guerra Pú- nica. Los romanos se enfrentaron al mar con valor e ingenio y consiguie- ron lo impensable: vencer a Cartago y así convertirse en dueños y señores del Mare Nostrum. A partir de enton- ces, Roma construyó los puertos más grandes conocidos hasta entonces. De un lado a otro del Mediterráneo se transportaban el trigo, el vino y el aceite que la creciente Roma necesi- taba. Y con este desenfrenado trasie- go de barcos llegaron los naufragios; algunos de ellos de enormes cargue- ros, como la nave de la Madrague de Giens, sorprendente por su tamaño y su sólida construcción. Fue localiza- da en 1967 por un equipo de bucea- dores de la Escuela de Submarinistas de la Marina francesa en la costa de la ciudad provenzal de Toulon, a unos dieciocho metros de profundidad. Los arqueólogos franceses Patrice Pomey, André Tchernia y Antoinette Hesnard realizaron once campañas de excavación sobre los restos de esta nave romana y llevaron a cabo una exhaustiva catalogación del hallazgo. El poder del Mare Nostrum. El mercante de la Madrague de Giens transportaba vino en más de seis mil vasijas cuando se hundió en el siglo I a.C. La nave estaba construida colo- cando primero el forro e insertando después cuadernas y medias cuader- nas. Tenía doble capa de madera y una protección de láminas de plomo. El interior del barco presentaba un sólido entramado de tablas longitu- dinales para formar un suelo com- pacto con una carlinga preparada para abatir el mástil principal a tra- vés de una gran escotilla central. Durante el proceso de excavación de la nave romana naufragada se utili- zó por primera vez la técnica denomi- nada estereofotogrametría, en la que se utilizan varias cámaras ubicadas en PERSONAJE Michael Katzev (1939-2001). Arqueólogo es- tadounidense que dirigió, en 1967, el equipo de investigado- res del barco naufragado de Kyrenia (Chipre). Tabla a tabla. El na- vío griego Kyrenia fue reconstruido a partir de sus antiguos fragmentos, que se tardó cinco años en extraer del mar. AGE AGE 86 MUY HISTORIA
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    el volumen delespacio a estudiar. Con este método fue posible documentar la gran cantidad de ánforas apareci- das entre las maderas del casco. Durante el siglo XX, otras naves mercantes romanas fueron recupe- radas por la arqueología submarina en el Mediterráneo: Albenga, Cava- lière, Chrétienne A y B, Cap Dram- mont, Grand Congloué, Titan, Port- Vendres I y II, Punta Scaletta, Spargi, Laurons II o Antikithera. En el año 395, el Imperio Romano se dividió en dos: el occidental, que cayó en manos de los pueblos germa- nos del centro y el norte de Europa hasta devastar Roma en el año 455, y el oriental, que sobrevivió a la inva- sión germana. El Imperio Romano de Oriente, conocido como Bizancio, fue un mundo en el que convergieron mu- chas culturas y se fusionaron las cos- tumbres de Oriente y Occidente. Con el emperador Justiniano, Bizancio se hizo fuerte, expandiendo sus fronteras y llegando a recuperar el perdido con- trol del Mediterráneo. Hasta que, en el siglo XIII, Constantinopla cayó ante el poder de los cruzados. Las huellas arqueológicas del co- mercio marítimo de los bizantinos son muy escasas. En las costas de Turquía, frente a la peligrosa isla Yassi-Ada, conocida como la “Isla de las Ratas”, reposan los restos de una nave que ha pasado a la Historia de la arqueología submarina gracias a George Bass, considerado el padre de esa disciplina científica. Hallazgo en la costa turca. En 1961, Bass comenzó su excavación con la ayuda de Fred Van Doorninck. Instala- ron un campamento en la isla de Yassi- Ada y allí pasaron cuatro largas cam- pañas rescatando los restos de la nave bizantina, mientras mantenían a raya a los incómodos roedores. Se realiza- ron 3.533 inmersiones a treinta y cinco metros de profundidad con una enor- me pendiente, que dificultó las tareas de exploración bajo el mar. Desde las representaciones asirias de Asurbanipal, del siglo XI a.C., en las que aparecen escenas de buceadores utili- zando pieles de cordero para almacenar el aire bajo el agua, hasta la campana de bron- ce de Edmund Halley, diseñada a finales del siglo XVII, y el barril sumergible de John Lethbridge, de 1715, el fondo submarino siempre ha sido un reto para la humanidad. Sin embargo, el verdadero avance en la ex- ploración submarina fue la creación, en el siglo XIX, de la bomba de aire que alimenta- ba al buzo clásico. Ataviados con trajes de lona, calzados con botas de plomo y embu- tidos en sus escafandras de bronce, los bu- zos han sido los protagonistas de las mayo- res aventuras submarinas. El uso de esta escafandra asistida se sola- pa, a mediados del siglo XX, con el invento de los primeros recipientes para contener aire comprimido bajo el agua. El problema de la regulación del suministro de aire bajo presión queda solucionado en la escafan- dra autónoma de Emile Gagnan y Jacques Yves Cousteau, en el año 1943. Este inven- to consiguió, por fin, liberar al buzo de su dependencia del aire de superficie. La es- cafandra autónoma fue un verdadero éxito; de hecho, en esencia, el buceo no ha cam- biado demasiado desde entonces. Nuevos equipos de inmersión. Junto a la escafandra, también han evolucionado los demás accesorios, como los trajes, los chalecos hidrostáticos, las máscaras, las aletas, las cámaras de vídeo y foto- grafía o la iluminación. Además, gracias a los actuales ordenadores de buceo –al- go que hubiera fascinado al comandante Cousteau–, la planificación de la inmer- sión es hoy más sencilla y la seguridad mucho mayor. De la piel de cordero a la escafandra Con el desenfrenado trasiego comercial marítimo llegaron los naufragios en el Mediterráneo WEB bit.ly/1nD62UU La web del Museo Nacional de Ar- queología Suba- cuática en Cartage- na (Murcia) recoge información sobre el patrimonio sub- marino en España. Casco de metal de una escafandra del siglo XIX, conectado a la superficie a través de una manguera para sumi- nistrar aire al buzo. AGE Mercancía perdida. Las vasijas de vino, carga fundamental de la nave explorada por el arqueólogo Katzev, se encuentran ex- puestas en el castillo de Kyrenia (Chipre). MUY HISTORIA 87
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    Finalizada la fasede excavación comenzó otra no menos emocionan- te, el estudio de todos los dibujos y fotografías de aquel barco bizantino cargado con unas novecientas ánfo- ras que, a juzgar por las inscripcio- nes, transportaban alimentos tan variados como arroz, lentejas o vino aromatizado con anís. Bass descu- brió además los nombres de dos de los tripulantes del barco, uno de ellos inscrito en una balanza de bronce: “Georgio el Mayor. Dueño. Capitán de Mar”; el otro “Joannes”, apareció en un sello de plomo. En opinión del arqueólogo Bass, el barco se hundió en el año 626 y se tra- taba de una pequeña nave de apenas 20 metros de eslora que procedía del norte, quizá de Thasos, y navegaba en dirección a Halicarnaso (la actual ciudad turca de Bodrum) cuando un temporal debió de sorprenderla junto a la peligrosa isla de Yassi-Ada. Navíos vikingos. El hallazgo más sorprendente en la Historia de la ar- queología naval del norte de Europa fueron los barcos vikingos, hallados en 1956 en el fiordo de Roskilde (Di- namarca). El descubrimiento abarcó cinco embarcaciones, datadas entre los siglos X y XI, que yacían juntas en el fondo del canal. Ole Crumlin-Pedersen y Olof Ol- sen, directores de la campaña, de- cidieron convertir una excavación arqueológica submarina en una te- rrestre. Para ello se construyó un gran dique pentagonal que delimitó la zona de los hundimientos. En 1962, el encofrado que protegía a los barcos vikingos estaba listo y sólo había que vaciar los tres metros de agua que cu- brían las naves. En todo el proceso de excavación se procedió con mucha cautela, ya que las maderas estaban muy deterio- radas y podían sufrir mucho con un cambio de medio tan brusco. Atraque en Dinamarca. La opera- ción duró varios meses hasta que, finalmente, las cuatro mil piezas de madera y algunos objetos llegaron a Copenhague en octubre de 1962. Las naves de Roskilde son un reper- torio excepcional de tipos de barcos vikingos. Hay un navío mercante, del tipo denominado Knarr; otro algo más pequeño y de menor resistencia; una nao de guerra, un barco de pesca y una pequeña nave ligera de fondo plano. Parece increíble que, con pe- queñas embarcaciones de este tipo, las gentes del norte surcaran los ma- res más duros de la Tierra y llegaran hasta Islandia, Groenlandia y Terra- nova, enfrentándose a sus enemigos en combates navales. Con la llegada del Renacimiento, los barcos de guerra evolucionaron rápi- damente para adaptarse a la incorpo- ración de piezas de artillería. Desde el punto de vista táctico, esta era una Una gran parte de los naufra- gios que hoy conocemos fueron descubiertos por pesca- dores de la zona y después recu- perados por buscadores de te- soros. Estos últimos venden sus cargamentos a coleccionistas sin escrúpulos. Barcos como el Atocha o el Margarita, al sur del Key West, el Concepción en la República Dominicana, o la fragata Merce- des en aguas internacionales, se expoliaron sin metodología ar- queológica alguna y, en la mayor parte de los casos, se vendió la carga que poseían. Estudio bajo el agua. En una ex- cavación arqueológica subacuá- tica, al igual que ocurre en las te- rrestres, se documenta el contex- to en el que sucedió el naufragio, se recogen muestras y se dibujan y fotografían uno a uno todos los objetos encontrados bajo el agua. Después se extraen con sumo cuidado, pues se trata de piezas que, bien estudiadas, aportan una gran cantidad de información. Sin embargo, cuando se trata de un expolio, los buscadores de tesoros no pretenden compren- der ningún aspecto histórico o arqueológico relacionado con la vida de nuestros antepasados sino, únicamente, apropiarse de los bienes con valor intrínseco que después podrán comerciali- zar. Se trata, fundamentalmente, de objetos de oro y plata, todo lo demás se desprecia. En este proceso de búsqueda acuática selectiva llegan a utili- zar métodos altamente destruc- tivos, que dejan los yacimientos arqueológicos arrasados y des- hechos, provocando daños irre- versibles a nuestro patrimonio cultural subacuático. Los buscadores de tesoros trafican con bienes Sobre suelo da- nés. En la ciudad danesa de Roskil- de se encuentra el Museo de Barcos Vikingos, que al- berga naves (arri- ba) halladas en las profundidades del mar del Norte. El cazatesoros Mel Fisher (izda.) participó en la exploración de la flota española hundida en 1715. AGE CORBIS 88 MUY HISTORIA
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    evolución lógica; perodesde la mira- da del constructor de barcos, llenar las cubiertas de cañones y aumentar el peso del barco en la zona superior a la línea de flotación era una verdadera locura. Los cañones suponían además grandes peligros para una nave, pues- to que significaban la incorporación de toneladas de pólvora con el con- secuente peligro de incendio y explo- sión.Además,loscañonesnecesitaban portas,y éstaspodían abrirsepor acci- dente y permitir la entrada de agua al escorarse el barco, como sucedió con el Mary Rose, una de las naves de guerra de la armada de Enrique VIII, hundida en 1545 en pleno combate antes de realizar sus primeros disparos. Pasaron más de cuatro siglos hasta que los restos fue- ron descubiertos por el arqueólogo e historiador Alexander McKee. Sin embargo, no fueron sus ojos los que encontraron los restos del Mary Rose hundidos bajo el fango, sino los sen- sores de un sonar de barrido lateral cuyo registro dibuja- ba claramente un montícu- lo muy pronunciado. Para asegurar el hallazgo se utilizó también un perfilador de lodos que permitió conocer el perfil del montículo de sedimen- tos con una enorme mancha oscura en el centro. McKee ya no tenía dudas, bajo aquel montículo había un bar- co hundido que probablemente fuera el Mary Rose. En 1971, la hipótesis de McKee fue confirmada cuando un temporal des- tapó los restos de un naufragio y su equipo de buceadores dio con la lo- calización exacta del Mary Rose. Así pudieron comenzar la excavación del barco para extraer su contenido y estudiar el casco. Entre los restos de madera había mucha munición, cu- reñas de los cañones, motones, cua- dernales, vigotas y un sinfín de obje- tos personales de los marineros. El barco de Enrique VIII. Entre 1971 y 1982, el Mary Rose fue totalmente excavado y documentado en espera de la tarea más delicada: la extracción del navío inglés. Para ello fue necesa- rio desmontar algunas estructuras del casco y construir un enorme armazón que soportara el peso del casco y que a la vez sirviera de cama para que to- da la estructura del Mary Rose saliera de una sola vez. En junio de 1982, el costado de estribor con parte del cas- tillo de popa del Mary Rose era literal- mente colgado de la gran estructura de hierro que pendía de una enorme grúa para depositarlo después en un soporte fabricado a la medida de los restos del casco. En la actualidad, to- do el conjunto reposa en la Base Naval de Portsmouth, donde sigue un rigu- roso tratamiento de conservación. Nunca un barco había costado tan- to a un país. El rey Gustavo II llevaba años tratando de crear una flota po- derosa y capaz de defender a Suecia de sus enemigos. Por fin, el 10 de agosto de 1628, su proyecto se hacía realidad. Todo Estocolmo se congre- gó para ver la partida del Vasa. Al Navío en misión militar. El Mary Rose era uno de los barcos más insig- nes del rey inglés Enrique VIII y esta- ba dotado de un gran armamento de artillería. Arriba, sus cañones fundi- dos en bronce re- cuperados del mar. En el Renacimiento, los barcos de guerra se adaptaron para incorporar piezas de artillería AGE AGE Riqueza sumergi- da. En la explora- ción del barco in- glés Mary Rose se encontraron infinidad de objetos, entre ellos, monedas de oro (dcha.). LIBRO Naufragios. Bar- cos españoles en aguas de Cuba, Carlos A. Hernán- dez Oliva. Renaci- miento, 2009. A Cuba llegaban los galeones españo- les con las bodegas llenas, pero antes tenían que vencer las contingencias de la travesía. MUY HISTORIA 89
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    atardecer, a laorden del capitán Hansson, la nave comenzó a navegar. El perfil del Vasa recortado en el canal de salida del puerto era imponente. Entonces,“al salir la nave de la bahía, llegó algo más de viento a las velas, y en seguida comenzó a escorar mucho a sotavento, enderezándose algo otra vez hasta llegar frente a Beckholmen, donde cayó completamente de lado, entrando agua por las troneras has- ta irse lentamente al fondo con velas desplegadas, banderas y todo”. El sueño del rey de Suecia. Según el capitán, la culpa fue del constructor, que había diseñado una nave excesi- vamente inestable, a pesar de tener todo el lastre que admitía. Entonces se reveló la existencia de unas prue- bas de estabilidad con nefastos resul- tados que se habían ocultado al rey. Bajo el mar quedó enterrado el sue- ño de Gustavo II. El olvido terminó por sepultar las huellas del Vasa has- ta que, en el año 1956, volvió a salir a la luz. Anders Franzen, un ingeniero aficionado al estudio de la navega- ción, decía haber localizado los restos del navío y sus buceadores consiguie- ron tocar el barco a pesar de una vi- sibilidad deficiente. El casco estaba íntegro, de manera que se propuso una idea tan disparatada como asom- brosa si se conseguía: tratarían de izar el casco completo hasta la superficie. La empresa sueca Neptunbolaget fue la protagonista de convertir el sueño en realidad. Sus buceadores hicieron una serie de túneles bajo la quilla del Vasa para pasar por ellos grandes cables de acero y amarrar- los a dos pontones de salvamento. La operación fue un éxito y el Vasa so- portó unos esfuerzos para los que no había sido diseñado. El proyecto de rescate pasó por dieciséis fases has- ta que el Vasa estuvo en la superficie. El día 24 de abril de 1961, la borda del navío atravesaba la superficie del agua. Un equipo de arqueólogos, ca- pitaneados por Per Lundström, do- cumentó más de catorce mil piezas intactas que fueron recogidas, posi- cionadas, inventariadas y cataloga- das. Y también había veinticinco ca- dáveres, de los más de cincuenta que murieron aquel día, y miles de ma- deras del casco sueltas que hubo que recomponer para ver nacer de nuevo al navío de sesenta y cuatro cañones. Surge un problema cuando la ma- dera que ha permanecido durante siglos bajo el agua sale de nuevo a la luz, porque se deshace, se agrieta, pierde parte de sus componentes y se encoge. En el caso del Vasa, la sustan- cia que le salvó la vida fue el polieti- lenglicol, la única capaz de sustituir el agua que había empapado la madera para después solidificarse y devolver- PERSONAJE Anders Franzen (1918-1993). Ingeniero sueco aficionado a la arqueología naú- tica, que localizó el galeón bauti- zado Vasa en 1956 y participó en su explora- ción entre los años 1959 y 1961. El Vasa ve la luz. El arqueólo- go Per Lundström (izda.) muestra a los príncipes suecos, Gustavo Adolfo y Sibila (derecha), restos del buque Vasa. GETTY GETTY Imponente galeón. El monarca sueco Gustavo Adolfo II ordenó construir el buque Vasa (izda.) para combatir en el Báltico. Abajo, el mismo barco en su versión policromada. PETER ISOTALO 90 MUY HISTORIA
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    le a éstasu integridad. Este método ya había sido experimentado con ante- rioridad, pero jamás se había inten- tado con una mole tan inmensa. Con- servar el Vasa para la eternidad era, y sigue siendo, un reto mucho mayor que el de haberlo rescatado del agua. Rumbo a Cuba. El día 13 de julio de 1724 partieron de Cádiz los galeones Nuestra Señora de Guadalupe y Conde de Tolosa con rumbo a Veracruz, bajo las órdenes del Teniente General Bal- tasar de Guevara. En sus bodegas iban cuatrocientas toneladas de mercurio, hierro, carga de particulares y clava- zón vizcaíno para construir un galeón en el astillero de La Habana. Durante la noche del 24 de agosto se levan- tó el viento del norte, impidiéndoles superar el cabo que cierra la bahía de Samaná (República Dominicana). Las dos naves se mantuvieron luchando contra el viento que las empujaba ca- da vez con más fuerza contra los arre- cifes. De repente, el Guadalupe chocó con el fondo y encalló en un arrecife coralino. El Tolosa acabó mucho peor, hundiéndose hasta la cofa con toda la gente dentro, salvo siete hombres que aguantaron treinta y tres días en la plataforma del vigía que quedó fuera del agua. Los supervivientes del Gua- dalupe consiguieron llegar a tierra en los días siguientes y, al ver que nadie acudía a rescatarlos, caminaron en grupos por la costa para intentar lle- gar a Santo Domingo. Hicieron unos trescientos kilómetros hasta que fue- ron localizados por un pescador junto a la isla Catalina. La flota de Azogues. Una carta que Francisco Barrero Peláez escribió al presidente de la Casa de Contratación de Cádiz, conservada en el Archivo GeneraldeIndiasdeSevilla,haservido para reconstruir paso a paso el hundi- miento de la flota de Azogues en 1724 y para localizar los restos del Tolosa. En 1975, el buscador de tesoros Tra- cy Bowden localizó este naufragio es- pañol del s. XVIII y consiguió encon- trar también los restos del Tolosa gra- cias al magnetómetro de protones. Bajo el agua, a menos de diez metros de profundidad, aún pueden verse los restos del casco con las cajas de clavos estibadas en la bodega del Guadalupe, los grandes barriles con piezas de hie- rro, las ánforas con brea, las bodegas de carga del mercurio, la roda dañada por el impacto con la arena, la carlin- ga del mástil central y el codaste del barco con el timón arrancado. En 1994, un equipo hispano-domi- nicano integrado por Pedro Borrel, Cruz Apestegui, Manu Izaguirre y yo dibujamos los restos de este galeón. Su cargamento está conservado en el Laboratorio de Patrimonio Arqueoló- gico Subacuático (Santo Domingo). El 17 de mayo de 2007, la empre- sa de buscadores de tesoros nor- teamericana Odyssey Marine Explora- tion, que llevaba años realizando opera- ciones de búsqueda de naufragios sin permiso del gobierno español, anunció que había transportado un cargamento de monedas a los Estados Unidos pro- cedente de un barco hallado en aguas internacionales llamado Black Swan. Problemas legales. Odyssey solicitó de un tribunal de Tampa (Florida) el reco- nocimiento de sus derechos sobre este naufragio pero, sospechando que este cargamento podía corresponder a un barco español, nuestro país solicitó in- formación precisa sobre el contenido del hallazgo y sus coordenadas marítimas exactas. Así se inició un largo juicio cuya sentencia, del 31 de enero de 2012, da por probada la procedencia de este car- gamento del buque del Estado español Nuestra Señora de las Mercedes, reco- nociendo todos los derechos de España sobre este pecio y obligando a devolver “todos los objetos materiales que fueron ilegalmente sustraídos por la empresa Odyssey del lugar donde yace”. El 25 de febrero de 2012, dos aviones españoles devolvieron las catorce tone- ladas y media de monedas y otros obje- tos rescatados a España. La exposición itinerante “El último viaje de la fragata Mercedes” narra la historia del naufragio y los detalles del caso. El litigio de la fragata Mercedes Cuando la madera sumergida en el mar sale de nuevo a la luz, se agrieta y se deshace Dos operarios de la empresa estadounidense de exploración naval Odyssey analizan piezas rescatadas del fondo marino. LIBRO El litigio por el pe- cio de la fragata “Mercedes”, Hugo O’Donnell y duque de Estrada. Real Academia de His- toria, 2013. Este es- tudio recoge el pro- ceso judicial entre España y la empre- sa Odyssey por los derechos del hallazgo marítimo. EFE ASC ZONA DEL HUNDIMIENTO DE LA FRAGATA MARÍA DE LAS MERCEDES Los restos quedaron esparcidos en un área de 368 x 110 m a 1.100 m de profundidad. Ceuta Cádiz Huelva Faro Tarifa PORTUGAL ESPAÑA MARRUECOS Algeciras Tánger EFE Copioso tesoro. La nave María de las Mercedes, hun- dida en 1804, fue un codiciado obje- tivo para los caza- tesoros de naufra- gios. En su bodega se encontraron ob- jetos de oro y plata, como la caja áurea (arriba) para guardar tabaco. MUY HISTORIA 91
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    GUÍA DE LUGARESPOR MARÍA FERNÁNDEZ REI Con el año 305 llegaron las doradas vacaciones del augusto Diocleciano: su abdicación voluntaria trajo consigo el retiro y el lugar elegido sería el palacio de Salona (la actual Split, en Croacia). Por aquel entonces, Dalmacia era una provincia romana y Salona su capital, un lugar tranquilo, alejado de las turbulencias de Roma y con vistas al mar entre las mon- tañas de Kozjak y Mosor. El ex emperador no podía descansar en cualquier lugar y ya en el año 293 había co- menzado la construcción de un palacio. Fue levantado con ladrillo de Salona y piedra ca- liza blanca de las canteras de la isla de Brac (que también se utilizó para la construcción de la Casa Blanca estadounidense). La estructura palaciega se extendía sobre 38.000 metros cuadrados, con un aspecto que recordaba a una fortaleza militar. Tras la muerte de Diocleciano, en 310, el palacio fortificado se convirtió en una fábri- ca de uniformes romanos y después en el corazón de la ciudad; a su alrededor se hallan los monumentos más importantes. Hoy, las ruinas del que fuera un imponen- te palacio son un hervidero de gente por su atractivo turístico, y Split se ha convertido en enclave habitual para dar comienzo al peri- plo por las islas croatas, auténticas joyas. Muchos de los vestigios del pasado diseminados por el mundo fueron descu- biertos hace sólo unas dos centurias,aunque estén datados varios milenios atrás.Así,para viajar a un sitio arqueológico,se nos presenta un amplio abanico de países a elegir y en los que seguir el rastro de antiguos pueblos. EXPLORAR AL DESCUBIERTO CROACIA La Dalmacia más romanizada1 TURQUÍA Maravilla asomada al Mediterráneo 2 Éfeso, en la Antigüedad una localidad de Asia Menor, hoy en la costa de la actual Turquía, es un magnífico ejemplo de urbe monumental grecorromana, par- cialmente excavada y recons- truida a lo largo del siglo XIX. La ciudad en ruinas de Éfeso es uno de los conjuntos arqueológi- cos más relevantes del mundo oc- cidental. Fundada por Lisímaco, el sucesor de Alejandro Magno, en el siglo IV a.C., se convirtió bajo el dominio romano en el puerto más importante del mar Egeo. En el formidable yacimiento arqueológico de la ciudad de Éfeso destaca la Biblioteca de Celso, construida por el cónsul Gayo Julio Aquila para su padre, de nombre Celso, entre los años 114 y 117 a.C. El estado de con- servación de su fachada casi nos permite sentir que estamos viajando en el tiempo. Ademásdelacélebrebibliote- ca,destacanelenormeteatro,la avenidadelosCuretes,consus mármolesyelegantescolumnas,y eltemplodeAdriano.Pero,enes- pecial,sondestacableslosbellos muralesymosaicosrestaurados delascasasprivadasdelasfami- liasadineradasdeÉfeso,hoycon- vertidasenuninteresante museo. En el conjunto palaciego del emperador romano Diocleciano, su mausoleo fue construido en un podio y rodeado por un peristilo. De todos los restos arqueológicos de la ciudad de Éfeso, es indudable que el más espectacular es la Biblioteca de Celso. AGE AGE 92 MUY HISTORIA
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    El sitio arqueológicode Dolní Věstonice se encuentra en las afueras de la aldea checa del mismo nombre, en Moravia, región del sur de la República Checa. En 1924, el arqueólogo checo Karel Absolon inició una exploración sistemática en los alrede- dores de Dolní Věstonice, ya que desde el siglo XIX se tenían noticias de que había vestigios pre- históricos. El resultado fue la localización de uno de los yacimientos arqueológicos más extraordi- narios del Paleolítico Superior. Las excavaciones del lugar comenzaron poco después. En ellas se produjo el hallazgo de una típica venus paleolíti- ca, conocida como la Venus de Dolní Věstonice. La figura se convirtió en unos de los mayores atractivos del yacimiento, pues se considera que esta estatuilla podría ser una de las evidencias más antiguas de cerámica. Tan importante es el lugar, que varias generaciones de ar- queólogos han trabajado en él. Hasta ahora se han des- cubierto tres grandes zonas de habitación del Paleolítico Superior. Las dataciones por radio- carbono indican que el yacimiento estuvo ha- bitado hace 26.000- 28.000 años. Los orígenes de la población cán- tabra de Ramales de la Victoria se remontan al Paleolítico, de lo que dan buena cuenta los vestigios arqueológicos que se conservan: hasta 28 yacimientos constituidos por cavidades subterráneas, algu- nas de ellas con pinturas prehis- tóricas. Esto hace de Ramales un paraíso para los espeleólogos y los arqueológos, y atrae a personas de todas partes en busca de aventura. Para acceder a las cuevas es im- prescindible el permiso del ayun- tamiento; se puede concertar visita guiada a estas cavernas del pasado. MUSEO EGIPCIO DE EL CAIRO Tesoros faraónicos Desde la campaña militar de Egipto de Napoleón (1798- 1801), el interés europeo por Egipto se fue despertando hasta convertirse en una auténtica fie- bre por lo faraónico y lo antiguo. En 1835 se fundó el Servicio de Antigüedades de Egipto para proteger los monumentos y los tesoros del país de la codicia local y extranjera. Sin embargo, durante la visita del emperador austríaco Maximiliano, el gober- nador de Egipto Abbas Pasha le regaló toda la colección. En 1858 se preparó otro museo, en el barrio de Boulaq, que más tarde se perdió por una inunda- ción del Nilo, y el contenido museístico salvado se refugió en el palacio de Giza, donde la colección permaneció hasta que fue inaugurado en 1902 el actual museo con el nombre de Museo Egipcio de El Cairo. Situado en la plaza El Tahrir, en pleno centro de El Cairo, el Museo Egipcio está rodeado de un pequeño jardín decorado con epígrafes y esculturas antiguas. El edificio fue diseñado en estilo neoclásico por el arquitecto fran- cés Marcel Dourgrion. Sus dos plantas, destinadas a la exposi- ción al público, acogen más de 120.000 piezas de las distintas épocas del antiguo Egipto, orde- nadas cronológicamente según el sentido de las agujas del reloj.Para conocer un Perú dife- rente, lejos de su macro- capital Lima, nos podemos desplazar al norte del país suramericano; allí descubri- remos conjuntos arqueológi- cos que nos harán entender más y mejor los orígenes de la cultura peruana. Nuestra primera parada es Chiclayo, una ciudad fundada cerca de un enclave arqueoló- gico de la civilización andina donde se conservan los res- tos de un asentamiento del bajo Imperio Wari (s. VII-XII). Continuando con el itine- rario trazado tras los rastros de la cultura preincaica, a 28 km de Chiclayo llegamos a Sipán, cuna de los vesti- gios descubiertos en 1987, cuando el arqueólogo pe- ruano Walter Alva recibió una llamada alarmante en plena noche. Era la policía informándolo de un saqueo que se había producido en una tumba moche de la lo- calidad de Sipán. Allí, Alva, acompañado de su equipo, halló las tumbas reales del Señor de Sipán, un impor- tante hito en la Arqueología americana que reveló la majestuosidad del único gobernante y guerrero del antiguo Perú encontrado hasta la fecha, cuya vida transcurrió en el siglo II. ESPAÑA Cavernas en Ramales 3 La Venus de Dolní Věstonice fue datada en el año 25000 a.C. En el Museo del Sitio de Huaca Rajada-Sipán (Perú) se albergan las reliquias preincaicas. La cueva de Cullalvera, próxima al casco urbano de Ramales y con fácil acce- so a pie por un paseo de encinas, cobija pinturas rupestres en amplias salas. REPÚBLICA CHECA La venus paleolítica de Dolní Vˇestonice 5 En el Museo Egipcio de El Cairo se llevaron a cabo tareas de res- tauración durante el año 2014. NOROESTE DE PERÚ Una visita al epicentro de la cultura preincaica 4 AGE AHU MIGUELDEARRIBA GETTY MUY HISTORIA 93
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    PANORAMA POR ALFREDOSEPÚLVEDA CONMEMORACIÓN La Carta Magna Cada día se crean cerca de 2,5 quintillones de bytes de datos.Su análisis e interpretación se denomina“Big Data”,un concepto surgido hace apenas diez años que ofrece grandes posibilidades. NUEVAS TECNOLOGÍAS El mundo de los datos Teresa de Jesús LaBibliotecaNacional seunealascelebracio- nesporelVCentenario delnacimientodela santa,dedicándoleuna exposiciónquerecorre suobraliterariaysu laborcomofundadora atravésdemásde 110piezasoriginales. bne.es La Florida Organizada por Acción Cultural Española, la muestra Imaginando la Florida llega a San Petersburgo (EE UU), después de su paso por Miami. Trata el desarrollo del territorio desde la entrada de Ponce de León. accioncultural.es Palau de la Música Catalana Ha presentado su programación para la temporada 2015/16. Están planeados 127 conciertos y cuenta con la presencia de grandes nombres co- mo Barenboim, Duda- mel o Yuja Wang. palaumusica.cat/es Obra invitada El Museo Thyssen recupera su progra- ma de acogida con la pintura Gilt del artista Robert Rauschenberg, que convivirá con la obra del mismo autor Express. Multidiscipli- nar y de espíritu crítico, es uno de los artistas clave de finales del XX. AGENDA CULTURAL El Museo del Prado recibió el pasado mes de marzo el préstamo de diez obras de Pablo Picasso, procedentes de la colección del Kunstmuseum de Basi- lea. Las pinturas estarán expuestas hasta septiembre en la Galería Central del edi- ficio Villanueva. Fechadas entre 1906 y 1967, esta serie de obras constituye una antología esencial de la carrera del pintor: momentos decisivos de su desa- rrollo artístico, como la conclusión de sus períodos azul y rosa o su incursión en el cubismo sintético, están reflejados en Diez picassos del Kunstmuseum Basel. La Fundación Telefónica y el CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona) quieren acercarnos al fenómeno de los datos masivos desde una perspectiva cultural, política y social con la exposición Big Bang Data, que puede visitarse en la ciudad de Madrid hasta el 24 de mayo. Comisariada por la arquitecta y diseñadora Olga Subirós y el periodista y teórico José Luis Vicen- te, explora en profundidad los efectos de la datificación (o codificación) en el mundo, un proceso tan determinante en el siglo XXI como lo fue la electrifica- ción en el XIX. La muestra, que cuenta con el apoyo tecnológico de LG, pudo verse en Barcelona de mayo a noviem- bre de 2014, y está formada por más de 60 piezas entre instalaciones y proyec- tos artísticos, documentación histórica, entrevistas, documentos audiovisuales y prototipos tecnológicos. Todos ellos abordan el tema de la datificación desde los puntos de vista de creadores de dife- rentes disciplinas. El espacio expositivo se completa con un programa educativo para niños, jóvenes, colegios y público en general, y con las jornadas Vivir en un Mar de Datos: Big Data, Internet de las Cosas y de las Personas, que se celebra por tercer año consecutivo. Fundación Telefónica se suma también al proyecto Ojo al Data. Cultura, Economía y Política de Datos, una iniciativa que engloba a varios centros de innovación de Madrid que trabajan con Big Data. Un 15 de junio de 1215, el rey Juan I de Inglaterra, más conocido como Juan sin Tierra, sancionaba los 63 artículos de la Carta Magna. Era el inicio de uno de los documentos políticos más importantes de la Historia. La emblemática Gran Carta ha si- do ensalzada como germen de las ideas de libertad, democracia y ley. Este año se cele- bra el 800 aniversario de su nacimiento; por este motivo y bajo el lema 800 años de ley y libertad. Carta Magna, diversos destinos turísticos del país inglés conmemorarán es- te hito con exposiciones, nuevos circuitos, etc. Dentro del programa de actividades destacan los itinerarios de la Carta Magna, con seis recorridos autoguiados para expli- car la crónica del documento a través de la riqueza histórica y patrimonial del país. La reforma del castillo de Lincoln es otro gran atractivo, ya que allí se encuentra uno de los cuatro originales de la Carta.Lasexposi- cionesdedicadasalaniversariotambiénes- taránpresentes,comolaquetrataelpapel delasublevaciónenlagestacióndeldocu- mento,emplazadaenlacatedraldeDurham. Uno de los actos principales será la visita de la reina Isabel II al lugar histórico donde se selló originalmente el documento. La pinacoteca del país helvético posee en sus depósitos permanentes más de 300 piezas del artista malagueño. PINTURA Picassos suizos ACTUALIDAD FUNDACIÓNTELEFÓNICA VISITBRITAIN/MAGNACARTATRAILS VEGAP/KUNSTMUSEUMBASEL 94 MUY HISTORIA
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    CULTURA Valor de futuro Hallandos mosai- cos en Zeugma Las excavaciones arqueoló- gicas en la ciudad turca de Zeugma (cerca de Siria) han dado como resultado un fa- buloso hallazgo: dos impre- sionantes mosaicos en un perfecto estado de conser- vación. Encontrados en una zona medio sumergida, representan a las nueve musas y a Océano y Tetis, respectivamente. Galardón a toda una trayectoria El hispanista inglés John Ellio ha sido nombrado patrono de honor del Mu- seo del Prado. Gran parte de sus investigaciones se han centrado en la Edad Moderna española, y ha sido nombrado doctor honoris causa en varias universidades del país. Archivo fotográfico Rescued Film Este registro visual fundado por el fotógrafo Levi Be - wieser colecciona docu- mentos filmados entre los años 30 y 90 del pasado si- glo. El mes de enero salie- ron a la luz 31 rollos de pelí- cula pertenecientes a un soldado americano de la II GM, que narran su periplo y aportan una visión personal e íntima de la contienda. El arco de los Gue- rreros de Terracota El célebre yacimiento chino ha deparado una nueva sor- presa: se ha encontrado un arco de más de 2.000 años de antigüedad. Según los expertos, parece más avan- zado que otros parecidos de su tiempo, por lo que pu- do ser una verdadera arma secreta para las conquistas militares de Qin Shi Huang. BREVES Desde su nacimiento en 1993, la Fundación Coca-Cola lleva desarrollan- do una labor de impulso de la cultura y la educación en la juventud española. Este esfuerzo ha contribuido al éxito de promesas de la lite- ratura y del teatro. Gracias a esta labor se han producido nuevos programas culturales que revierten directa y positi- vamente en la formación cul- tural desde abajo. Dentro de este trabajo destacan algu- nas iniciativas que se están llevando a cabo. La Campaña de Animación a la Lectura María Moliner lleva activa desde 1998, y la Fundación la apoya desde 2002. Su ob- jetivo es promover la lectura y el interés por la literatura entre niños y adolescentes de poblaciones de menos de 50.000 habitantes. Cada año son premiadas 300 bibliote- cas con un lote bibliográfico de 180 títulos. Además, los tres mejores proyectos reci- ben un premio en metálico de 12.000 euros. Los pre- mios Buero de Teatro Joven son otra de las iniciativas a resaltar: creados por la Fun- dación Coca-Cola en 2003, se trata de un concurso tea- tral con la finalidad de dar apoyo y divulgación a grupos procedentes de toda España. La inscripción es gratuita y los conjuntos premiados en la Fase Nacional pueden visitar la semana de Teatro Joven, un espacio de convi- vencia, diversión y aprendi- zaje, con talleres teatrales, clases con actores, actuacio- nes... Son sólo dos ejemplos del trabajo que desde hace años desarrolla la Fundación Coca-Cola para el fomento de la cultura entre nuestra juventud. Partiendo del primer tra- tado de moda conoci- do, el de Juan de Alcega de 1580, la Biblioteca Nacional desarrolla la exposición De la geometría a los pespun- tes. Tratados, manuales y sistemas de corte y confec- ción en la BNE. Es un recorri- do histórico que abarca des- de el siglo XVI hasta los años cuarenta del XX, en el que se analizan los principales tra- tados de corte y confección a través de una variada se- lección de documentos pro- cedentes de los fondos de la propia institución, con es- pecial atención al papel de la mujer en su publicación desde mediados del XIX. Su labor ha con- vertido a la Funda- ción en un instru- mento de estímulo para todos los jó- venes con inquie- tudes artísticas. Los ganadores del premio Buero disfrutarán de talleres de formación como actor. La muestra está ideada en cinco ámbitos que tocan todos los aspectos del arte de la costura y su plasmación escrita. COSTURA Sastres y moda La selección de obras ori- ginales nos sumerge en el monumen- to nazarí y su bello entorno. BNE FERNANDOMANSO/MAN Uno de los lugares más fotografiados del mun- do es sin duda la ciudad palatina de la Alhambra, en Granada. Esto no es cosa de ahora, sino que desde el nacimiento de la fotografía en el siglo XIX se convirtió en objeto privilegiado de la mirada de los nuevos ar- tistas de la cámara. El Mu- seo Arqueológico Nacional quiere establecer un nexo de unión entre la antigua y moderna fotografía del mo- numento con la exposición Una visión inédita de la Al- hambra. Jean Laurent/Fer- nando Manso, abierta hasta el 17 de mayo. Con una má- quina de placas, pero con una diferencia de 150 años, ambos artistas retratan bajo una mirada íntima y personal los jardines, construcciones y entorno del palacio gra- nadino, ofreciendo una vi- sión diferente e inédita de esta joya de la humanidad. FOTOGRAFÍA Alhambra MUY HISTORIA 95
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    PANORAMA ACTUALIDAD Los hechos históricosse han intentado conciliar con los fenómenos míticos propios de la Biblia. CINE Exodus El pasado año se estrenó la nueva película de Ridley Sco , enmarcada en el relato bíblico del Antiguo Testamento en el que Moisés libera al pueblo hebreo del yugo de la esclavitud en el Egipto faraónico. Exodus: Dioses y reyes nos tras- lada a una de las historias más famosas de siem- pre, recreada con todo lujo de detalles y con la espectacularidad propia del cine de Hollywood. El 27 de marzo se publicó en DVD, Blu-Ray y Digi- tal HD, versiones en las que podemos disfrutar de un jugoso contenido extra de más de cinco horas adicionales, con nueve escenas eliminadas o ex- tendidas que amplían la aventura más de 15 mi- nutos; un documental con comentarios del direc- tor acerca del diseño de vestuario, localización, recreación histórica, etc.; y el reportaje El legado del legislador: Moisés a lo largo de la Historia. Organizada por Acción Cultural Espa- ñola (AC/E) y el Ministerio de Cultu- ra, y con la colaboración del Archivo Ge- neral de Indias de Sevilla, la exposición Pacífico. España y la aventura de la Mar del Sur llega a Valencia, donde se puede visitar en el Centro del Carmen hasta el 10 de mayo. Centrada en el descubri- miento y la exploración del océano Pa- cífico, la componen documentos proce- dentes de los archivos estatales, esce- nografías y audiovisuales, que invitan al visitante a un viaje extraordinario por la transformación de un espacio descono- cido para el hombre en una vía de comu- nicación de primer orden. Asimismo, la muestra pone de relieve el extenso catá- logo documental del Archivo de Indias. Duranteesteaño,sonmuchoslosani- versariosqueseestáncelebrandode hechosacontecidosen1915,eneltrans- cursodelaGranGuerra. Hacecienaños quetuvolugarlabatalladeGalípoli,una delasmásimportantesdelconflicto.Los aliadosqueríanllegaraConstantinoplae iniciaronunaofensivaconelbombardeoa losfuertesotomanosquedefendíaneles- trecho,yquecontinuóconundesembarco detropasqueacabaríafracasandoantela férreadefensaturca.Esteenfrentamiento tuvounaltocostehumano,con250.000 bajasencadabando.Labatallaselibróen Çanakkale,unestrechoqueconectaEuro- paconAsia.Turquíasiempreharendidoho- menajealoshombresqueperdieronlavida aquíy,apesardesugranbellezanaturaly valorhistórico,estapenínsulasehaman- tenidoapartadadelapresiónturística.Con motivodelcentenariodelabatallasepodrá visitarlazonaquecomprendeelParque HistóricodelapenínsuladeGalípoli,con susruinasymonumentosqueformanpar- tedelasÁreasProtegidasdelasNaciones Unidas.Laciudadylaabundantenaturaleza contrastanconelazulprofundodelmar,que hacedelascostasycalasdelosDardane- losunparajeespectacularalavezquetran- quilo,dondehaceunsigloseescribióuno deloscapítulosmásépicosdelaguerra. VIAJES Retorno a Galípoli Alo largo de la Historia, han sido muchos los pintores que se han retratado a sí mismos, ya fuera para reafirmar su papel en la sociedad o para dar constancia de sus diferentes estados de ánimo o del paso del tiempo sobre ellos mismos. El Thyssen dedica la décima entrega de la serie ex- positiva Miradas Cruzadas al autorretrato. Compuesta por una serie de nueve obras procedentes de las propias colecciones del museo pertenecientes a Rembrandt, Freud, Beckmann, Steen, Schiele, Soyer o Münter, Autorretratos. El artista y su imagen quiere dar visibilidad a la evolución de este género pictórico, partiendo de nueve obras que van desde el Renacimiento hasta el siglo XX. ARTE Autorretratos La navegación del Pacífico provocó la interrelación de muchos pueblos que hoy comparten un pasado común. Este género crea una rela- ción directa en- tre el artista y su propia ima- gen. HISTORIA El océano Pacífico 20THCENTURYFOX ARCHIVOGENERALDEINDIAS MUSEOTHYSSEN-BORNEMISZA CEDIDAPORTURISMODETURQUÍA La batalla de Galípoli, librada en 1915 entre las fuerzas aliadas y el Imperio Otomano, fue una de las más encarnizadas de la Primera Guerra Mundial. 96 MUY HISTORIA
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    ¿Fueron beneficiosos losprimeros descubrimientos arqueológicos? SÍ, a pesar de sus limitaciones, establecie- ron las bases de la ciencia de la Arqueología. NO, aunque fueron grandes hallazgos, en su mayoría causaron grandes destrozos. Resultados del número anterior SÍ, 87 % NO , 13 % ¿Crees que los mitos y leyendas son valiosos para nuestra cultura? Vuestros comentarios: Son una parte esencial de nuestra cultura, nos sirven para explicar comportamientos y valores que aceptamos como fundamenta- les y básicos. (Paloma Rodríguez) La Historia a debate Durante este mes recordaremos en nuestra web (www.muyhistoria.es) algunos hitos: Síguenos en @muyinteresante Cada día, las últimas noticias sobre descubri- mientos arqueológicos, aniversarios históricos y recomendaciones de exposiciones y libros de Historia. ¡Ya hemos su- perado los 5.468.471 seguidores en @muyinteresante! También estamos en: ¡haztenuestrofan enFacebook! 7 de mayo 1915Centenario del hundimiento del Lusitania. Un submarino alemán torpedeaba el bar- co, provocando su naufra- gio. Este hecho contribuyó a la entrada de EE UU en la Primera Guerra Mundial. 9 de mayo 1605Se publica la primera par- te de El ingenioso hidal- go Don Quijote de la Mancha, la obra maestra de la literatura universal escrita por Miguel de Cervantes Saavedra. 17 de mayo 1510Se cumplen 505 años de la muerte del artista italiano del Quattrocento Sandro Botticelli. El nacimiento de Venus y La primavera son sus obras más conocidas. 22 de mayo 1960Han pasado ya 55 años del terremoto de mayor magnitud registrado en la Historia. El gran seísmo de Chile causó cerca de dos mil fallecidos, ade- más de provocar grandes destrozos materiales. EFEMÉRIDESLECTORES INTERACTIVOS Ya somos más de 13.773 fans Fanáticos de la Historia ¿Todavía no te has unido a la comunidad de MUY HISTORIA en Facebook? Ya contamos con más de 13.600 fans que siguen a diario todas las novedades y curiosidades publicadas. ¡Agréganos! PARTICIPA EN LA COMUNIDAD MUY* Contáctanos en la dirección muyhistoriaweb@gyj.es o a través de nuestras redes sociales. (*) El autor garantiza que el material enviado es de su propiedad. MUY HISTORIA declina cualquier responsabilidad derivada del uso del material recibido. Hace ya un tiempo que sigo vuestras publica- ciones. Siempre me ha gustado mucho la ma- nera que tenéis de tratar los temas en forma de monográfico; dedicar todo un número a la misma cuestión aporta bastante profundidad a la vez que no suele dejar ningún aspecto sin ana- lizar. El tema de vuestro último número me ha decidido a escribiros, ya que me parece muy arriesgado, al no ser es- pecíficamente histórico, pero me ha encantado cómo lo habéis aborda- do tratando culturas y mitos de todo tipo. Sólo una pequeña crítica, en la ilustración de la página 83 aparece un pingüino en el Polo Norte, cuando esa zona no está poblada por este tipo de especie. (Felipe Suárez, Huelva) Cartas de los lectores En los últimos tiem- pos están proliferan- do los blogs dedi- cados a la Historia. Uno de los de mayor calidad que he en- contrado ha sido la bitácora Lugares con historia. Su autor es el periodista Javier Ramos, que lo defi- ne como una guía de lugares de especial relevancia histórica o de patrimonio. Nos propone una gran variedad de viajes en donde descubri- remos la Historia y el pasado de pueblos, ciudades, yacimien- tos, monumentos, castillos, etc. Luga- res turísticos y otros no tanto tienen ca- bida en el blog, ofre- ciéndonos planes para una escapada con un trasfondo histórico detrás. Sus amplios contenidos se completan con un podcast propio, una página de Facebook y una cuenta de Twit- ter e Instagram. h p://www.luga- resconhistoria.com (Ricardo Hernán- dez, Ciudad Real) El Blog MUY HISTORIA 97
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    A la ventael 27 de MAYO de 2015 Directora Palma Lagunilla (plagunilla@gyj.es) Director de Arte y Adjunto a la Dirección Santiago Mínguez (sminguez@gyj.es) Diseño gráfico Rubén Calvo (rcalvo@gyj.es) Redacción María Fernández Rei (mfernandez@gyj.es) Documentación gráfica Iria Pena (ipena@gyj.es) Secretaria Julia Gordo (jgordo@gyj.es) Directora Área Online y New Business: Noelia Dueñas (nduenas@gyj.es) Editores Online Javier Flores (jflores@gyj.es) y Sarah Romero (gyjmweb01@gyj.es) Directora de Eventos y Relaciones Públicas: Gabriela Álvarez (galvarez@gyj.es) Colaboran en este número: Jorge García Sánchez, Fernando Cohnen, José Ángel Martos, Alberto Porlan, Nacho Otero, José Antonio Peñas, Jacobo Storch de Gracia, Roberto Piorno, Aquile, Carlos León, Alfredo Sepúlveda. Redacción Áncora, 40 - 1ª planta. 28045 Madrid. Tel: 91 347 01 00 E-mail: mhistoria@gyj.es PUBLICADA POR G Y J ESPAÑA EDICIONES, S.L., S. EN C. Presidente: Rolf Heinz Consejera Delegada: Marta Ariño Director de Marketing: Alejandro de Pablo Directora de Producción: Raquel Esteban Directora Comercial: Rosa Alonso DEPARTAMENTO DE PUBLICIDAD Y DELEGACIONES MADRID. Áncora, 40. 28045 Madrid. Tel.: (34) 91 347 01 00. Director Comercial Área Divulgación: Santiago Brioso (sbrioso@gyj.es).JefedePublicidad:PabloOliveros(polive- ros@gyj.es). Coordinación: Raúl Pardos (rpardos@gyj.es). BARCELONA. Rambla de Cataluña, 91-93. 08008 Barcelona. Tel.: 93 240 10 00 · Fax: 93 200 72 69. Directora de publici- dad: Mery Pareras (mpareras@gyj.es). Jefe de publicidad: Javier Muñoz (jmunoz@gyj.es). LEVANTE. Quart, 2, puerta 2. 46001 Valencia. Tel.: 96 391 01 91 · Fax: 96 391 01 41. Ramón Medina (rmedina@gyj.es). ANDALUCÍA Y EXTREMADURA. Tel.:954099986IgnacioMuñoz(ignaciom@reflejamm.com). PAÍS VASCO y NAVARRA: Tel.: 94 444 18 00 Koldo Marcilla (km@edicionextra.com). PUBLICIDAD INTERNACIONAL. 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Prohibidasureproduccióntotaloparcialsinlaautorizaciónexpre- sa de la empresa editora. IMPRESIÓN: Rivadeneyra. Esta publicación es miembro de la Asociación de Revistas de Información (ARI) y tiene controladas sus ventas por la Oficina de la Justificación de la Difusión(OJD:45.528 ejemplares) G+J España, empresa editora de la revista MUY INTERESANTE, pone a su disposición el servicio de Defensor del Lector. Pueden dirigir sus consultas, quejas o reclamaciones, por carta, a la dirección: G+J España. Defensor del lector. Ancora, 40. 28045 Madrid; grabando un mensaje en elteléfono914369770;oporcorreoelectrónicoaladirección:defensor_ del_lector@gyj.es DOSSIER:8 FECHAS CLAVE EN LA CAÍDA De la proclamación de Póstumo en 260 a la de- posición de Augústulo en 476, pasando por el Con- cilio de Nicea (325) o el saqueo de Roma (410), el Dossier destaca los hitos del fin del poder romano. ELARROLLADORAUGE DEL CRISTIANISMO La aparición y el empuje de esta secta surgida en Judea cambió la tradicio- nal relación de tolerancia religiosa entre Roma y otros pueblos y supuso el inicio de un combate entre filosofía y religión. LAVIDA COTIDIANA EN UNAVILLA DE HISPANIA A través de Lucio Cine- gio, señor de la hacien- da de Carranque (Tole- do), se cuentan los acontecimientos que su- cedieron en las provin- cias imperiales tras la llegada de los bárbaros. DECADENCIA MILITAR DEL BAJO IMPERIO La crisis que empezó en el siglo III afectó enor- memente a las legiones romanas: el freno de la expansión las dejó sin efectivos y las guerras intestinas las sumieron en la anarquía y el caos. Uniéndose al enemi- go. Tras haber sido per- seguida y hostigada, la nueva religión cristiana se convirtió en una creencia bendecida por el poder de Roma el 20 de mayo de 325, cuando Constantino I presidió el primer Concilio Ecuméni- co de la Historia: el de Ni- cea (Turquía), represen- tado en este fresco del siglo XVI. No mucho des- pués, en 380, Teodosio la proclamó religión única. Mártir de la ciencia. En la pugna entre filoso- fía y religión de la épo- ca, la científica Hipatia de Alejandría, encarna- da por Rachel Weisz en Ágora (A. Amenábar, 2009), fue lapidada por fanáticos cristianos. Yacimiento tardo- rromano. Los ricos restos hallados en Ca- rranque, Toledo (dcha.), son del siglo IV. Se cree que proceden de una villa y basílica, aunque otros defienden que se trata de unas termas. Legiones de un tiempo ido. En la imagen, recrea- ción de una legión roma- na en formación de tortu- ga (Reino Unido, 2007). La decadencia del ejérci- to (guerras civiles, refor- mas de Diocleciano y Constantino) debilitó al Imperio y sus fronteras. La Caída del Imperio Romano PRÓXIMO NÚMERO ALBUMAGE/ARCO ALBUM CORBIS 98 MUY HISTORIA