Durante el siglo XX, los países tomaron conciencia de que los niños necesitan protección especial como grupo vulnerable. En 1959, las Naciones Unidas proclamaron la Declaración de los Derechos del Niño para establecer principios como la igualdad de derechos y la protección de los niños antes y después del nacimiento. Luego, en 1990 se adoptó la Convención sobre los Derechos del Niño, que entró en vigor ese mismo año y fue ratificada por Argentina para jerarquizarla constitucionalmente y proteger los derechos de los niños.