El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido fue moldeado principalmente por la orogenia alpina y la erosión glaciar, dando lugar a circos y valles glaciares definidos. La mayor parte de la roca es caliza, lo que ha dado lugar a paisajes kársticos con cuevas, cañones y simas. El parque alberga una gran diversidad de vegetación, desde la mediterránea hasta la alpina, con 112 comunidades vegetales identificadas, muchas de ellas hábitats prioritarios para su conservación.