Los aztecas dominaron gran parte de Mesoamérica entre los siglos XIV y XVI, estableciendo un poderoso imperio con su capital en Tenochtitlán. Aunque su imperio solo duró brevemente antes de la llegada de los españoles, los aztecas desarrollaron una gran civilización con avanzadas estructuras políticas, sociales y religiosas. Rendían culto a dioses como Huitzilopochtli y practicaban sacrificios humanos. Su economía se basaba en el tributo de otros pueblos mesoamericanos.