La medicina tiene una función social fundamental en el bienestar de la comunidad, centrada en cuidar la salud y prolongar la vida digna. Los médicos deben ser altamente capacitados y poseer una sensibilidad humana, así como un compromiso ético hacia sus pacientes. Además, se destaca la importancia de la confianza en la relación médico-paciente para favorecer la recuperación de la salud.