Este documento presenta tres razones por las cuales es necesaria la inspiración divina de las Sagradas Escrituras: 1) Para que cumplan el propósito determinado de Dios para la humanidad; 2) Para proveer luz y alivio al hombre agobiado por el pecado, lo cual la naturaleza y la razón no pueden hacer; 3) Para que el mensaje de Dios al hombre sea expresado de forma escrita de manera confiable y preservada a través del tiempo.