El informe analiza las 'otras violencias' en América Latina, que son las derivadas de luchas sociales y no de conflictos armados tradicionales, incluyendo conflictos socio-ambientales, demandas de derechos culturales y violencia del crimen organizado. A pesar de no estar en guerra civil, muchos países de la región, como México y Guatemala, presentan altas tasas de homicidios, lo que evidencia la gravedad de estas violencias. Estas problemáticas están interconectadas con el sistema económico capitalista y la globalización, que exacerban la desigualdad y el sufrimiento social.