La inteligencia artificial combina la ciencia de la computación, la fisiología y la filosofía para crear máquinas que puedan pensar. Se ha estudiado el desarrollo de máquinas capaces de realizar tareas como juegos, traducción de idiomas y diagnóstico de fallas. Las máquinas no pueden manejar significados reales, tener conciencia de sí mismas o pensar realmente, sino solo hacer lo que están programadas para hacer.