La inteligencia artificial combina diversas disciplinas para crear máquinas que simulan la inteligencia humana, abordando tareas como juegos, traducción y diagnóstico. Sus características incluyen el uso de símbolos no matemáticos, programaciones no explícitas, y la capacidad de razonar y aprender. También aplica en áreas como sistemas expertos, robótica, procesamiento de lenguaje natural y vehículos autónomos, requiriendo una adecuada planificación y evaluación en auditorías informáticas.