El documento aborda la importancia de gestionar emociones y sentimientos en el aprendizaje de lenguas, destacando la influencia de las creencias y la auto percepción del estudiante en su proceso. Propone una serie de preguntas para ayudar a los estudiantes a reflexionar sobre sus emociones, necesidades y actitudes, tanto hacia su aprendizaje como hacia sus compañeros. Al fomentar esta autorreflexión, se busca mejorar la autoconciencia del estudiante y, en consecuencia, su capacidad para aprender español.