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El “a, b y c”
del
Entrenamiento Emocional

Inmaculada Rodríguez
López

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La función de las
emociones es
guiarnos no
machacarnos.
Son nuestras
aliadas, no
aliadas
nuestros
enemigos
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¡No me lo puedo
creer!
¡Pero que dice!

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Epicteto, filósofo
grecorromano
del siglo primero
de nuestra era
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¡Que heavy!

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¡Que asco!
¿Qué nadie tiene
la culpa de lo que
yo siento?

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La baja
conciencia de
nuestro mundo
emocional da
sufrimiento

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¡Conócete a ti
mismo!

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No es necesario ser
perfecto, pero sí tener
perfecto
conciencia, es
conciencia
necesario para crecer
realmente como ser
humano, el estar atento
y superar nuestros
instintos evolutivos,
evolutivos
para que ellos no
comanden nuestras
vidas, ni afecten la de
las personas con
quienes convivimos
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Inicialmente, comenzar a poner atención a las sensaciones físicas que percibimos en
nuestro cuerpo -aunque en ese momento no “parezca que no estén transmitiendo
nada”. Es en el cuerpo donde se vive el cruce e interacción de las emociones y el
pensamiento. Por eso necesitamos estar habituad@s a “sintonizar” con nuestro cuerpo
para identificar mejor qué sucede.
Aprender a identificar y diferenciar entre las diversas emociones que podemos sentir, su
riqueza. Es la mejor forma de poder “gestionarlas” y exteriorizarlas según creamos
necesario.

El siguiente paso consiste en adquirir la habilidad de aprender a medir su intensidad; si
solamente somos conscientes de ella cuando son de gran intensidad es más probable
que nos lleven a perder el control.
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Introducción Entrenamiento Emocional