El profeta Isaías habla de un siervo sufriente que será rechazado y maltratado injustamente por el pueblo de Israel, llevando sus enfermedades y pecados. A pesar de su sufrimiento, este siervo cumplirá la voluntad de Dios y a través de su sacrificio, muchos serán salvos y justificados. Las letras iniciales de ciertas palabras en el pasaje forman las frases "Yeshúa Shemi" (Jesús es mi nombre) y "Mashíaj" (Mesías), indicando que se