Los antiguos sabios judíos creían que las 22 letras del alfabeto hebreo (alefbet) eran los bloques fundamentales de la vida, ya que Dios creó el mundo con el alefbet. Según su perspectiva, en el primer versículo de la Biblia, Dios creó la A hasta la Z, es decir, el alefbet completo. Ellos veían cada letra como portadora de significado espiritual y creían que estudiar y hablar del alefbet mantenía unida la creación.