El documento presenta evidencia de que el Segundo Templo de Jerusalén se encontraba en lo que hoy se conoce como el Monte del Templo, y no en el Monte Sión, como algunos sugieren. Las Escrituras hebreas, Flavio Josefo y Cornelio Tácito ubican el templo en el Monte Moriah, no en el Monte Sión, y la ubicación y tamaño de la Fortaleza Antonia también respaldan esta conclusión.