Este documento resume un sermón sobre el Evangelio del cuarto domingo de Cuaresma según San Juan. Explica que así como Moisés elevó la serpiente en el desierto para salvar al pueblo, Jesús debe ser elevado para darnos vida eterna. También destaca que Dios ama tanto al mundo que envió a su Hijo para salvarnos, no para condenarnos, y que el amor de Dios es incondicional, no depende de nuestras obras. Finalmente, reflexiona sobre si vemos a los demás con ojos de amor