Este documento presenta una reflexión sobre la parábola del Evangelio de las diez doncellas y el aceite para sus lámparas. Explica que la fe cristiana no se trata solo de aprender a morir, sino principalmente de saber cómo vivir cada día alimentando el amor a través de la entrega y la solidaridad, para que la luz de la fe no se apague. La muerte no debe ser vista como un fin sino como una puerta de entrada a la vida verdadera prometida por Jesús.