A partir del 1 de julio de 2017, las empresas deben adoptar la versión 3.3 de facturación electrónica del SAT, que introduce cambios significativos en los atributos de las facturas, y el 80% de los contribuyentes aún no está enterado de los mismos. Esta nueva versión promete mejorar la calidad de la información presentada al SAT mediante la eliminación de 40 campos y la adición de 22 nuevos. Además, introduce el complemento de recepción de pagos y actualizaciones en los métodos de cancelación de facturas, siendo obligatorio su uso a partir del 1 de diciembre de 2017.