La catedral de Toledo, construida entre 1224 y 1493, es un importante monumento que refleja la historia de la ciudad desde la conquista romana hasta la Reconquista cristiana. Destacan la influencia arquitectónica francesa y sus cinco naves, además de ricos elementos decorativos como el altar mayor gótico y el altar del transparente. Su construcción fue impulsada por figuras clave como el arzobispo Jiménez de Rada y el cardenal Jiménez de Cisneros.