La catedral de Santiago de Compostela fue construida entre 1075 y 1128 en estilo románico. Tiene planta de cruz latina con tres naves, transepto y cabecera amplia con girola y capillas radiales. Destaca su gran triforio que recorre todo el templo y el Pórtico de la Gloria de Mateo. Se construyó principalmente en granito y presenta bóvedas de cañón y arista, así como pilares con columnas adosadas.