El documento discute la relación entre la ciencia y la religión. Sostiene que la Biblia no contradice la ciencia sino que transmite verdades últimas sobre la creación y el hombre. Afirma que si bien la ciencia puede explicar la evolución biológica, no puede responder preguntas filosóficas sobre por qué existe el orden en lugar del caos o por qué existe el alma humana.