España se ha beneficiado económicamente de su pertenencia a la Unión Europea a través de fondos para la modernización y el desarrollo regional, pero la UE también enfrenta desafíos como la falta de una política fiscal común y la disparidad económica entre sus miembros. Aunque permanecer en la UE tiene ventajas económicas para España, la Unión necesita reformas para funcionar de manera más homogénea y sostenible.