La Primera Guerra del Opio estalló entre China y Gran Bretaña en 1839 debido a los esfuerzos británicos por obligar a China a permitir el comercio de opio a pesar de su prohibición. China perdió la guerra y se vio obligada a ceder Hong Kong a Gran Bretaña y abrir puertos al comercio extranjero mediante el Tratado de Nanking de 1842. Esto marcó el inicio de la era de las "concesiones" occidentales en China y la legalización del comercio de opio.