La Guerra Fría se originó después de la Segunda Guerra Mundial cuando Estados Unidos y la Unión Soviética emergieron como superpotencias rivales con sistemas económicos opuestos, liderando bloques opuestos y compitiendo por influencia a nivel mundial sin enfrentamientos directos, aunque apoyando a bandos opuestos en conflictos locales. Esto condujo a una carrera armamentista peligrosa y conflictos en zonas como Corea y América Latina hasta que la desaparición de la URSS puso fin a la rivalidad.