Por: Duban Felipe Ferreira Rueda 6a
LA IGLESIA Y LOS DERECHOS HUMANOS




      Todavía hoy se polemiza sobre la discreción de Pío XII frente al nazismo.
      A la versión crítica reflejada en una famosa pieza teatral –“El Vicario"- se
 contrapone la de quienes afirman que salvó por lo menos a 700.000 judíos de una
   muerte cierta a manos de los nazis. En cambio parece lícito poner en duda que
   dentro de cincuenta años se discuta el papel global del Episcopado argentino
  dutante los años terribles de Videla, Massera, y AgostI: tan abrumadoras son las
       evidencias de omísión, encubrimiento y complicídad, la documentada
legitimación ética del plan criminal y la ausencia de enmienda posterior. Sobra 80
  prelados, solo cuatro denunciaron abiertamente las violaciones de los derechos
   humanos, entre ellos Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, asesinado el 4 de
                       agosto de 1976 en un accidente simulado.
La Iglesia Católica comparte con 1a oficialidad de las FF AA, una visión política y social del país.
No es de extrañar que hasta en documentos militares reservados haya referencias a la ética
cristiana, En la “instrucción de lucha contra Elementos Subversivos”, firmados por el general
Roberto Viola (el 23/8/76) al tratar la Preparación moral del combatiente, se dice -(párrafo 1.006,
punto g), que se tratará de "Desarrollar en el personal combatiente... la fe en los valores
cristianos.., para la eliminación de dichos delincuentes". Aunque, condenada en la III
conferencia del Episcopado Latinoamericano en Puebla (1 979), la doctrina de la seguridad
nacional, con su maniquea división del mundo en réprobos y elegidos, es el nexo que vincula
reflexión eclesiástica y acción militar. Definido el imperio del mal por la doctrina de la seguridad
nacional como “la subversión apátrida”, el presunto subversivo queda excluído de la unidad del
género humano, que es la base de la moderna doctrina de los derechos humanos. La Iglesia
Católica; después de 100 años de retícéncias cuando no de rotundo rechazo - como en el
"Syllabus" de Pío IX (1864)- comienza admitir esta doctrina a fines del siglo pasado - en las
énciclicas de León XIII-. Por fin al consagrarlos la litulada "-Pacem in Terris" de Juan XXIII
(1963), abrirá las puertas del Concilio Vaticano II a los derechos humanos. Presentes en una
tradición y una práctica muy anteriores, desde entonces no parece posible escindir, ni siquiera en
teoría, los valores cristianos de los derechos y libertades fundamentales. Por ello quizá la
Jerarquía, como ocurrió muchas veces, no fue unívoca y se deslizó a un juego pendular. Se alarmó
ante el "incalificable asesinato" de tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos en la madrugada
del 4 de julio de 1976 y denunció los "excesos del poder", entre otros, en los documentos del 15 de
mayo y del 19 de julio de 1976. Pero en medio de "la noche y la niebla", cuando era el único “grupo
de presión" que podía frenar el terrorismo de Estado, el Episcopado no sólo optó por legitimarlo,
sino que permitió que el brazo secular depurara a la misma institución eclesiástica de su
heterodoxia "tercermundista".
Una vez consumado el "proceso de purificación"; profetizado por monseñor Adolfo
Tortolo -en un almuerzo en el Plaza Hotel (el 29/12/75) - la Iglesia se entregó a
preparar "un futuro de reconciliación". El documento de los obispos "En la hora actual
del país (26/4/83), anuncia el "Documento final” de la última junta militar, conocido
48 horas después y presupuesto político de la Ley 22.924 “de autoamnistía”, anulada
por el gobierno constitucional en una de sus primeras medidas.
OPINIONES:


 El tema de los Derechos Humanos ha sido una preocupación constante de la Iglesia,
    mucho tiempo antes de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
   Todo ser humano por el solo hecho de serlo tiene derecho natural a todo aquello que
    le sea necesario para su propia realización. Estos derechos nacen de la misma
    naturaleza de la persona y, en ese sentido, son derechos naturales, es decir, no
    otorgados por el Estado con base en el ordenamiento jurídico de la sociedad que
    garantiza los derechos positivos de la ciudadanía.
   La dignidad del ser humano radica en su condición de ser creado a imagen y
    semejanza de Dios y adquiere mayor fuerza en cuanto que la humanidad fue
    redimida por Jesucristo.
   En la fe Católica se encuentran arraigados el respeto y la valoración profunda por la
    condición humana, por ello los cristianos deben poner a la persona humana como
    centro de la dinámica económica, política, social, cultural.
   En ese sentido la Iglesia no sólo enseña la dignidad de la persona humana y sus
    derechos fundamentales, sino que asume su defensa cuando éstos son violados.
   La defensa de los Derechos Humanos que la Iglesia considera un deber
    irrenunciable, implica la denuncia de las violaciones que se presentan tanto en
    situaciones aisladas como permanentes. Esto se hace necesario sobre todo cuando
    las personas víctimas de la injusticia no pueden defenderse por sí mismas.
   Las situaciones de violación a los Derechos Humanos hacia las personas en
    situación de desplazamiento convoca a la Iglesia Católica además a mantener la
    esperanza y seguir apoyando a la ciudadanía en sus esfuerzos por alcanzar la justicia.
 Por ello desde la utopía católica de trabajar por la civilización del amor, se insiste en
    la comprensión y ejercicio de una serie de valores como la solidaridad, que invita en
    primer término al reconocimiento de los otros-as, al afecto para lograr una actitud
    proactiva que posibilite el surgimiento de vínculos que generen identidad y
    pertenencia para la construcción de la comunidad.

  También se invita a la comunión de intereses y de esfuerzos, que requieren de la
  cooperación como expresión de la acción colectiva.
 Comunión significa ser, hacer, tener y estar con otros y otras, involucrarse en
  actividades colectivas, donde el aporte de cada quien, como creación única e
  irrepetible, es fundamental para alcanzar las metas trazadas conjuntamente.
 En los Hechos de los Apóstoles se puede notar como la comunión se va
  construyendo y actuando. «La unión fraterna de los primeros cristianos resulta de
  su fe común en el Señor Jesús, de su deseo de imitarlo juntos, de su amor a él, que
  acarrea necesariamente el amor mutuo: Sólo tenían un corazón y un alma (He 4,
  32). Esta comunión se realiza en primer lugar en la fracción del pan (He 2,42); en la
  Iglesia de Jerusalén se traduce por la puesta en común de los bienes (He 4, 32 - 5,11);
  luego entre comunidades venidas del paganismo y la comunidad de Jerusalén (2 Cor
  8, 9)».
 La comunión es un camino para la construcción de comunidad, convocando la
  responsabilidad de unos con otros-as; exige superar las visiones y acciones
  individualistas y asistencialistas.
 Otro elemento fundamental sobre el cual insiste la Doctrina social de la Iglesia lo
  encontramos en la subsidiaridad, que plantea el deber del Estado de ayudar a los
  miembros del cuerpo social, pero sin impedirles que hagan lo que pueden hacer por
  sí mismos. Desde este punto de vista es deber del Estado garantizar a las personas y
  comunidades la consecución de sus fines con sus propios medios   .

La iglesia duban

  • 1.
    Por: Duban FelipeFerreira Rueda 6a
  • 2.
    LA IGLESIA YLOS DERECHOS HUMANOS Todavía hoy se polemiza sobre la discreción de Pío XII frente al nazismo. A la versión crítica reflejada en una famosa pieza teatral –“El Vicario"- se contrapone la de quienes afirman que salvó por lo menos a 700.000 judíos de una muerte cierta a manos de los nazis. En cambio parece lícito poner en duda que dentro de cincuenta años se discuta el papel global del Episcopado argentino dutante los años terribles de Videla, Massera, y AgostI: tan abrumadoras son las evidencias de omísión, encubrimiento y complicídad, la documentada legitimación ética del plan criminal y la ausencia de enmienda posterior. Sobra 80 prelados, solo cuatro denunciaron abiertamente las violaciones de los derechos humanos, entre ellos Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, asesinado el 4 de agosto de 1976 en un accidente simulado.
  • 3.
    La Iglesia Católicacomparte con 1a oficialidad de las FF AA, una visión política y social del país. No es de extrañar que hasta en documentos militares reservados haya referencias a la ética cristiana, En la “instrucción de lucha contra Elementos Subversivos”, firmados por el general Roberto Viola (el 23/8/76) al tratar la Preparación moral del combatiente, se dice -(párrafo 1.006, punto g), que se tratará de "Desarrollar en el personal combatiente... la fe en los valores cristianos.., para la eliminación de dichos delincuentes". Aunque, condenada en la III conferencia del Episcopado Latinoamericano en Puebla (1 979), la doctrina de la seguridad nacional, con su maniquea división del mundo en réprobos y elegidos, es el nexo que vincula reflexión eclesiástica y acción militar. Definido el imperio del mal por la doctrina de la seguridad nacional como “la subversión apátrida”, el presunto subversivo queda excluído de la unidad del género humano, que es la base de la moderna doctrina de los derechos humanos. La Iglesia Católica; después de 100 años de retícéncias cuando no de rotundo rechazo - como en el "Syllabus" de Pío IX (1864)- comienza admitir esta doctrina a fines del siglo pasado - en las énciclicas de León XIII-. Por fin al consagrarlos la litulada "-Pacem in Terris" de Juan XXIII (1963), abrirá las puertas del Concilio Vaticano II a los derechos humanos. Presentes en una tradición y una práctica muy anteriores, desde entonces no parece posible escindir, ni siquiera en teoría, los valores cristianos de los derechos y libertades fundamentales. Por ello quizá la Jerarquía, como ocurrió muchas veces, no fue unívoca y se deslizó a un juego pendular. Se alarmó ante el "incalificable asesinato" de tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos en la madrugada del 4 de julio de 1976 y denunció los "excesos del poder", entre otros, en los documentos del 15 de mayo y del 19 de julio de 1976. Pero en medio de "la noche y la niebla", cuando era el único “grupo de presión" que podía frenar el terrorismo de Estado, el Episcopado no sólo optó por legitimarlo, sino que permitió que el brazo secular depurara a la misma institución eclesiástica de su heterodoxia "tercermundista".
  • 4.
    Una vez consumadoel "proceso de purificación"; profetizado por monseñor Adolfo Tortolo -en un almuerzo en el Plaza Hotel (el 29/12/75) - la Iglesia se entregó a preparar "un futuro de reconciliación". El documento de los obispos "En la hora actual del país (26/4/83), anuncia el "Documento final” de la última junta militar, conocido 48 horas después y presupuesto político de la Ley 22.924 “de autoamnistía”, anulada por el gobierno constitucional en una de sus primeras medidas.
  • 5.
    OPINIONES:  El temade los Derechos Humanos ha sido una preocupación constante de la Iglesia, mucho tiempo antes de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.  Todo ser humano por el solo hecho de serlo tiene derecho natural a todo aquello que le sea necesario para su propia realización. Estos derechos nacen de la misma naturaleza de la persona y, en ese sentido, son derechos naturales, es decir, no otorgados por el Estado con base en el ordenamiento jurídico de la sociedad que garantiza los derechos positivos de la ciudadanía.  La dignidad del ser humano radica en su condición de ser creado a imagen y semejanza de Dios y adquiere mayor fuerza en cuanto que la humanidad fue redimida por Jesucristo.  En la fe Católica se encuentran arraigados el respeto y la valoración profunda por la condición humana, por ello los cristianos deben poner a la persona humana como centro de la dinámica económica, política, social, cultural.  En ese sentido la Iglesia no sólo enseña la dignidad de la persona humana y sus derechos fundamentales, sino que asume su defensa cuando éstos son violados.  La defensa de los Derechos Humanos que la Iglesia considera un deber irrenunciable, implica la denuncia de las violaciones que se presentan tanto en situaciones aisladas como permanentes. Esto se hace necesario sobre todo cuando las personas víctimas de la injusticia no pueden defenderse por sí mismas.  Las situaciones de violación a los Derechos Humanos hacia las personas en situación de desplazamiento convoca a la Iglesia Católica además a mantener la esperanza y seguir apoyando a la ciudadanía en sus esfuerzos por alcanzar la justicia.
  • 6.
     Por ellodesde la utopía católica de trabajar por la civilización del amor, se insiste en la comprensión y ejercicio de una serie de valores como la solidaridad, que invita en primer término al reconocimiento de los otros-as, al afecto para lograr una actitud proactiva que posibilite el surgimiento de vínculos que generen identidad y pertenencia para la construcción de la comunidad.  También se invita a la comunión de intereses y de esfuerzos, que requieren de la cooperación como expresión de la acción colectiva.  Comunión significa ser, hacer, tener y estar con otros y otras, involucrarse en actividades colectivas, donde el aporte de cada quien, como creación única e irrepetible, es fundamental para alcanzar las metas trazadas conjuntamente.  En los Hechos de los Apóstoles se puede notar como la comunión se va construyendo y actuando. «La unión fraterna de los primeros cristianos resulta de su fe común en el Señor Jesús, de su deseo de imitarlo juntos, de su amor a él, que acarrea necesariamente el amor mutuo: Sólo tenían un corazón y un alma (He 4, 32). Esta comunión se realiza en primer lugar en la fracción del pan (He 2,42); en la Iglesia de Jerusalén se traduce por la puesta en común de los bienes (He 4, 32 - 5,11); luego entre comunidades venidas del paganismo y la comunidad de Jerusalén (2 Cor 8, 9)».
  • 7.
     La comuniónes un camino para la construcción de comunidad, convocando la responsabilidad de unos con otros-as; exige superar las visiones y acciones individualistas y asistencialistas.  Otro elemento fundamental sobre el cual insiste la Doctrina social de la Iglesia lo encontramos en la subsidiaridad, que plantea el deber del Estado de ayudar a los miembros del cuerpo social, pero sin impedirles que hagan lo que pueden hacer por sí mismos. Desde este punto de vista es deber del Estado garantizar a las personas y comunidades la consecución de sus fines con sus propios medios .