El documento discute el rol de la Iglesia Católica en Argentina durante la dictadura militar de 1976-1983 y su postura con respecto a los derechos humanos. Señala que mientras algunos obispos denunciaron las violaciones a los derechos humanos, la jerarquía eclesiástica en general legitimó el terrorismo de estado y permitió que las fuerzas armadas depuraran la iglesia de disidentes. Luego de finalizado el "proceso de purificación", la iglesia se comprometió a trabajar por la reconciliación n