La iglesia de Sardis tenía una reputación de vida espiritual pero en realidad estaba espiritualmente muerta ante Dios. Jesús les dice que están muertos a pesar de su nombre, y les ordena estar vigilantes para fortalecer las cosas que aún quedan y que están a punto de morir, ya que sus obras no eran perfectas ante Dios. Jesús, que tiene los siete espíritus y estrellas, conoce sus obras aun cuando parecen vivas, y les advierte sobre la necesidad de vigilar para no caer completamente.