El documento analiza la interjección como categoría gramatical. Explica que aunque se la considera una unidad lingüística, su estatus no siempre ha sido claro. Describe las interjecciones como signos inarticulados con significado modal que expresan emociones o actitudes. Finalmente, clasifica las interjecciones en propias, impropias y por sus funciones lingüísticas como representativas, apelativas y expresivas.