El documento explora la influencia de la nueva era, un movimiento sincrético que mezcla diversas creencias religiosas y espirituales, en la vida contemporánea y especialmente en la doctrina cristiana. Se advierte sobre la permeabilidad de las congregaciones cristianas a estas creencias no cristianas y se destaca la necesidad de una clara separación entre las enseñanzas de Jesucristo y las interpretaciones modernas que intentan redefinir la espiritualidad. A través de un llamado a la comunidad cristiana, se busca reafirmar la importancia de vivir según los preceptos bíblicos en oposición a las doctrinas de la nueva era.