El documento discute las perspectivas de Juan Pablo II sobre la vida moral y la perfección cristiana. Juan Pablo II ve estas perspectivas como unidas desde una perspectiva cristiana, ya que no pueden darse separadamente. Aborda temas como la fe como luz para la conducta moral y que el hombre fue creado a imagen de Dios, así como que la moral no se reduce a un código sino que implica seguir a Cristo por voluntad propia.