Este capítulo argumenta que las organizaciones inteligentes son aquellas que entienden que el mundo no está compuesto de fuerzas separadas, sino interconectadas. Fomentan nuevos patrones de pensamiento colaborativo donde las personas aprenden juntas más rápido que los competidores. Las organizaciones inteligentes se basan en que los seres humanos son aprendices por naturaleza y disfrutan aprendiendo. Solo estas organizaciones podrán adaptarse con éxito a los cambios del mercado actual.