La tiranía del espectáculo

DECÍA Jean Paul Sartre -y siento tener         Añoro los tiempos pasados en los que
que volver a citarlo- que una imagen no es     los seres humanos podían soñar que
una cosa sino un acto. La frase me parece      luchaban por un mundo mejor. Hoy no es
una verdad esencial en una sociedad en la      posible tener ideales en una sociedad
que la representación expulsa cualquier        desgarrada por la lógica de la rentabilidad
reflexión sobre el sentido de la existencia.   económica y la supremacía de un
Todos estamos condenados a ser actores         espectáculo en el que todo acto queda
de un guión que otros escriben.                reducido a mera imagen.

La gran paradoja de nuestro tiempo es          No cabe ya, por tanto, hablar en
que fuimos educados en una cultura de la       términos de verdad o mentira sino de
responsabilidad, producto de los valores       pura representación. Lo que cuenta no es
religiosos que imperaban en nuestro país       lo que se hace o lo que se piensa sino lo
hace 40 años, y ahora tenemos que              que se dice, lo que cada uno parece ante
sobrevivir en una sociedad tiranizada por      los demás. La apariencia -la ilusión de las
la imagen y las apariencias, en la que         candilejas- es la ley suprema que rige
cualquier     discurso     se      vuelve      nuestras vidas.
incomprensible si no se transforma en
espectáculo.                                   Esto es especialmente perceptible en la
                                               política, en la que nadie está dispuesto a
En un mundo en el que la religión es un        asumir las consecuencias de sus actos.
vestigio, estamos condenados a una             Urgandarin echa la culpa a su socio, el
banalidad insufrible, angustiosa. Si Dios ha   ministro del Interior se quita la
muerto, como decía Nietzsche, el hombre        responsabilidad de las actuaciones de la
se ha convertido en un gusano a merced         Policía, Rubalcaba actúa como si el PSOE
del ciego azar, según subrayaba Richard        no tuviera nada que ver con la crisis
Dawkins en el debate con el arzobispo de       económica, los empresarios demonizan a
Canterbury. Pero el ser humano necesita        los sindicatos y los sindicatos a los
un poco de trascendencia que aporte            empresarios.
sentido a su vida. Nos rebelamos contra
una existencia animal en la que somos un       Nada más coherente en una sociedad
insignificante eslabón de la evolución y       en la que lo importante es la imagen, que
tendemos a pensar que nuestra vida tiene       carece de valores y que jamás ha sabido
que tener algún sentido.                       interiorizar lo que supone una democracia.
                                               En suma, una sociedad que no cree en sí
Por eso acudimos al arte, a la ciencia, a      misma porque confunde lo que parece con
la literatura, a algo que hace resonar unas    lo que es. La tarea esencial de nuestro
misteriosas vibraciones interiores y que       tiempo es encontrar unos principios que
nos eleva por encima de las miserias           confieran un poco de sentido y de ilusión a
cotidianas. Escribir es también un intento     nuestras vidas, pero eso es demasiado
de escapar a esa tiranía del azar que nos      pedir cuando cinco minutos de celebridad
destruye.                                      valen más que cualquier utopía
.

                                                     PEDRO G. CUARTANGO/29/02/2012

La tiranía del espectáculo

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    La tiranía delespectáculo DECÍA Jean Paul Sartre -y siento tener Añoro los tiempos pasados en los que que volver a citarlo- que una imagen no es los seres humanos podían soñar que una cosa sino un acto. La frase me parece luchaban por un mundo mejor. Hoy no es una verdad esencial en una sociedad en la posible tener ideales en una sociedad que la representación expulsa cualquier desgarrada por la lógica de la rentabilidad reflexión sobre el sentido de la existencia. económica y la supremacía de un Todos estamos condenados a ser actores espectáculo en el que todo acto queda de un guión que otros escriben. reducido a mera imagen. La gran paradoja de nuestro tiempo es No cabe ya, por tanto, hablar en que fuimos educados en una cultura de la términos de verdad o mentira sino de responsabilidad, producto de los valores pura representación. Lo que cuenta no es religiosos que imperaban en nuestro país lo que se hace o lo que se piensa sino lo hace 40 años, y ahora tenemos que que se dice, lo que cada uno parece ante sobrevivir en una sociedad tiranizada por los demás. La apariencia -la ilusión de las la imagen y las apariencias, en la que candilejas- es la ley suprema que rige cualquier discurso se vuelve nuestras vidas. incomprensible si no se transforma en espectáculo. Esto es especialmente perceptible en la política, en la que nadie está dispuesto a En un mundo en el que la religión es un asumir las consecuencias de sus actos. vestigio, estamos condenados a una Urgandarin echa la culpa a su socio, el banalidad insufrible, angustiosa. Si Dios ha ministro del Interior se quita la muerto, como decía Nietzsche, el hombre responsabilidad de las actuaciones de la se ha convertido en un gusano a merced Policía, Rubalcaba actúa como si el PSOE del ciego azar, según subrayaba Richard no tuviera nada que ver con la crisis Dawkins en el debate con el arzobispo de económica, los empresarios demonizan a Canterbury. Pero el ser humano necesita los sindicatos y los sindicatos a los un poco de trascendencia que aporte empresarios. sentido a su vida. Nos rebelamos contra una existencia animal en la que somos un Nada más coherente en una sociedad insignificante eslabón de la evolución y en la que lo importante es la imagen, que tendemos a pensar que nuestra vida tiene carece de valores y que jamás ha sabido que tener algún sentido. interiorizar lo que supone una democracia. En suma, una sociedad que no cree en sí Por eso acudimos al arte, a la ciencia, a misma porque confunde lo que parece con la literatura, a algo que hace resonar unas lo que es. La tarea esencial de nuestro misteriosas vibraciones interiores y que tiempo es encontrar unos principios que nos eleva por encima de las miserias confieran un poco de sentido y de ilusión a cotidianas. Escribir es también un intento nuestras vidas, pero eso es demasiado de escapar a esa tiranía del azar que nos pedir cuando cinco minutos de celebridad destruye. valen más que cualquier utopía . PEDRO G. CUARTANGO/29/02/2012