El documento aborda la importancia de la tolerancia en el servicio al cliente, señalando que la falta de ella puede ocasionar una atención de baja calidad hacia diferentes grupos, como personas mayores, jóvenes, minorías raciales, y personas con discapacidades. Se identifican varias formas de intolerancia y sus efectos negativos en la calidad del servicio, resaltando la necesidad de autoevaluación para mejorar la atención al cliente. Finalmente, se insta a los profesionales a reconocer y superar sus propias fobias para ofrecer un servicio más respetuoso y empático.