El documento propone un enfoque innovador para combatir la pobreza a través de la colaboración entre universidades, parques tecnológicos y el sector privado, con un énfasis particular en las personas que viven en la base de la pirámide económica. Se sugiere establecer un observatorio urbano y una incubadora de negocios para fomentar la sostenibilidad y autosuficiencia en estas comunidades, así como integrar a los sectores productivos en un sistema regional de innovación. La universidad juega un papel crucial como catalizador para el desarrollo económico y social, adaptando su enseñanza y recursos a las necesidades locales.