Este documento analiza las cosas que pueden impedir que las personas disfruten de las aguas espirituales que Dios quiere dar. Identifica siete cosas que pueden ser obstáculos: el pecado, el orgullo, el legalismo, la incredulidad, el egoísmo, el rechazo de los demás, y la justicia propia. Concluye que a pesar de los posibles impedimentos, Dios desea que las personas vayan a las aguas para que Él pueda limpiarlas y bendecirlas.