Las invasiones del Imperio Romano ocurrieron de dos formas: pacíficas e invasiones violentas. Las invasiones pacíficas ocurrieron cuando los bárbaros reemplazaron a los romanos en actividades agrícolas e industriales. Esto facilitó las posteriores invasiones violentas de pueblos como los visigodos, vándalos, anglos, sajones y hunos. El Imperio Romano de Occidente eventualmente cayó ante las constantes invasiones, mientras que el Imperio Romano de Oriente se mantuvo hasta el