El documento describe las invasiones bárbaras en el Imperio Romano desde los siglos IV al V, incluyendo los pueblos germánicos como los ostrogodos, visigodos, vándalos y hunos. También habla sobre el surgimiento del Imperio Bizantino en el Este y su supervivencia durante mil años más, con Constantinopla como su capital. Finalmente, resume el reinado de Justiniano y sus esfuerzos por recuperar los territorios occidentales para restaurar la unidad del Imperio Romano.