Las zonas litorales albergan ecosistemas muy productivos y ricos en biodiversidad, pero son especialmente sensibles a la intervención humana. La urbanización, la agricultura, el turismo y otras actividades están degradando estos ecosistemas a través de la contaminación, la pérdida de hábitat y los cambios en el uso del suelo. Además, el cambio climático amenaza con elevar el nivel del mar e inundar las tierras bajas costeras. Se requieren esfuerzos de conservación y gestión sostenible para proteger