El documento habla sobre el vestido viejo del hombre pecador y el nuevo vestido de Cristo que recibimos en el bautismo. Explica que cuando nos bautizamos morimos a nosotros mismos y comenzamos a vivir una nueva vida en Cristo, reflejando su carácter a través de la obediencia, el amor y la esperanza de su venida. Finalmente, promete que cuando Cristo regrese seremos vestidos con cuerpos inmortales y recibiremos una morada celestial eterna.