Este documento rinde homenaje a dos maestros de didáctica, José Fernández Huerta y José Luis Rodríguez Diéguez. El autor expresa su admiración por ellos por haber abierto nuevos caminos en la didáctica en circunstancias difíciles. Además, argumenta que sin sus contribuciones y apoyo, los docentes de hoy no serían lo mismo. El documento también sirve como pequeño homenaje a dos didactas que marcaron parte de lo que ha sido la didáctica en las últimas décadas.